Topic:

Fercam 2016 albergará el 46º Concurso Regional de Calidad de Vinos

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Con motivo de la celebración de la Feria Nacional del Campo (Fercam 2016), que se celebrará en Manzanares del 6 al 10 de junio, el próximo 29 de junio tendrá lugar la 46ª edición del Concurso Regional de Calidad de Vinos.

Según las bases del certamen (se pueden consultar aquí), podrán participar en él todos los vinos blancos, rodaos, tintos y espumosos producidos, elaborados por el método tradicional y embotellados (en vidrio) en la Región.

El plazo de inscripción finaliza el próximo 15 de junio. Las firmas que deseen participar en el concurso harán su inscripción por carta dirigida al "Director de la Feria Nacional del Campo (FERCAM) – Plaza de la Constitución, 4 Apdo. 130 - 13200 Manzanares (Ciudad Real)", o e-mail: fercam@manzanares.es Por cada muestra de vino presentada se abonarán 65 euros.

El jurado se reunirá para calificar los vinos el día 29 de junio. Se empleará la ficha de cata de la OIV. A tenor de los resultados de las catas, se concederán tres medallas para cada tipo de vino: Blanco, Rosado, Tinto Joven, Tinto Crianza, Tinto Reserva Vino espumoso. En la carta que remita el concursante se indicara en qué grupo se incluye cada una de las muestras presentadas y, en su caso, la figura de calidad o el Consejo Regulador al que pertenece.

El resultado del fallo se hará público el día 6 de julio y la entrega de premios tendrá lugar el 10 de julio en la Sala de Conferencias de Fercam a las 13.00 horas.

Más información en www.fercam.manzanares.es

Siete Grandes Bacos de Oro ennoblecen los vinos de 2015

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: )

La Unión Española de Catadores (UEC) ya ha dado a conocer el palmarés de los Premios Baco Cosecha 2015. El trigésimo cumpleaños del más longevo de los certámenes de calidad de nuestro país volvió a convertirse un año más en el más completo de los termómetros para medir la calidad de la añada más reciente en nuestras latitudes vinícolas, en este caso la 2015.

Un total de 7 Grandes Bacos de Oro se alzan al más alto de los escalafones del palmarés de la añada 2015. Señorío de Rubios Albariño 2015, de la D.O.P. Rías Baixas, ha sido considerado a juicio del panel de catadores de los Premios Baco el Gran Baco de Oro Premio Luis Hidalgo, la etiqueta con mayor puntuación de entre las 534 referencias participantes en este certamen de calidad, restringido a los vinos elaborados en España en la cosecha 2015. Cuatro referencias blancas sin crianza como Doña Beatriz Verdejo 2015 (D.O.P. Rueda), Epílogo Sauvignon Blanc-Moscatel 2015, Mazacruz 2015 (Vino de la Tierra de Castilla) y Blanco Nieva Pie Franco 2015 (D.O.P. Rueda), junto al tinto sin crianza Castillo de la Muela Selección 2015 (D.O.P. La Mancha) y el dulce Ochoa Moscatel Vendimia Tardía 2015 (D.O.P. Navarra) completan el peldaño más alto del pódium. También reciben una especial mención Fernando González 2015 (D.O.P. Valdeorras) como Baco de Oro a la Mejor Nueva Marca, así como David Tofterup, director técnico de Hammeken Cellars, con el Baco de Oro al Mejor Enólogo de Vinos Jóvenes de España.

Las DD.OO. de Rueda (15), Rías Baixas (14), Ribera del Duero (7), Rioja (7) y V.T. Castilla (6) fueron las que más galardones atesoraron para sus vinos.

El 28 de junio, la UEC organizará el Salón de los Mejores Vinos Jóvenes de España 2015.

Palmarés completo aquí

Les Grands Concours du Monde 2016

 Publicado el por John Umberto Salvi (colaborador)

Les Grands Concours du Monde es un concurso internacional de vino fantástico. Se celebra cada año en el Palacio d Congresos de Estrasburgo, fantásticamente situado frente al Hotel Mercure, donde nos alojamos con gran confort. Para ir a la cata bastaba con caminar dos minutos y el Palacio de Congresos ha sido soberbiamente renovado y ofrece un espacio muy cómodo.

El concurso lo organiza y dirige la empresa Strasbourg Evénéments, con Christine Collins, una dama inteligente y llena de energía dirigiéndonos con vivacidad y una sonrisa encantadora. Ella piensa en todo, conoce a todo el mundo y nunca escatima una palabra amable ni una pizca de humor. Le asiste su espeso Dave, un británico retirado, que encuentra todo entretenido y cuyas carcajadas pueden escucharse desde el otro lado de la sala. Una pareja verdaderamente deliciosa.

El concurso se llama Grands Concours (en plural) porque arrancó hace 20 años con el Riesling du Monde y ha ido añadiendo gradualmente otras variedades alsacianas: Silvaner du Monde, Pinot Blanc du Monde, Pinot Gris du Monde y Gewürztraminer du Monde. Hoy estas cinco variedades de uva configuran el concurso y pueden participar vinos de cualquier parte del mundo.

Y así es. Este año se presentaron 766 vinos de 16 países diferentes. Las catas se prolongaron durante 2 mañanas. Éramos 70 jueces de 20 países (Australia, Francia, Italia, Canadá, Alemania, Luxemburgo, Suiza, República Checa, Eslovaquia, Rusia, Hungría, Holanda, Reino Unido, Bélgica, Noruega, EE.UU., Sudáfrica, Grecia, Singapur y España), divididos en 10 jurados de siete miembros cada uno (perfecto para una cata cuidadosa). Tres miembros franceses y cuatro internacionales. Las puntuaciones las introducíamos directamente en una tableta y tan pronto como el último introducía las suyas, la nota media del vino aparecía en pantalla. Se tuvieron en cuenta las siete notas, sin descartar ninguna.

Con 85 puntos se alcanzaba una medalla de oro, y con 82 la plata. Esto es casi increíble pero la lucha contra el fraude encabezada por el Ministerio de Agricultura en Francia ha prohibido conceder medallas de gran oro, para las que normalmente hacen falta 92 puntos, en la creencia de que el público general es demasiado estúpido como para discernir entre un gran oro y un oro y podría inducir a error. Por tanto, aunque mi jurado concedió un gran oro a un Pinot Gris botrytizado soberbio, no pudo obtener una medalla de ese calibre. En cualquier modo, se trata de una prohibición que solo afecta a los concursos franceses.

La sala era espaciosa, mesas grandes y sillas cómodas. La iluminación fue excelente y la sala estaba fresca y ventilada. Aunque no es culpa del Concours, los encargados de la limpieza del Palacio de Congresos habían empleado un producto con un aroma excesivo, que en algún modo pudo interferir con la correcta apreciación de los bouquets, pero todos los catadores éramos profesionales y pudimos catar. De todas formas, no debería volver a suceder en el futuro. Había escupideras negras, servilletas negras, mantelería blanca, agua mineral, colines de pan y una única copa.

Los vinos se dividieron en cinco categorías: Genérico, Gran Cru y homólogos, Vinos sobremadurados y de vendimia tardía, vinos de gran concentración, y vinos espumosos. Como se siguieron las normas de la OIV, con cuyo patrocinio cuenta, solo el 30% de los vinos participantes podía ser premiado con medalla (229).

La profesora Monika Christmann, presidenta de la OIV, estuvo en persona y actuó, no solo como delegada de la OIV, sino como invitada de honor, junto con Serge Dubs, mejor sumiller del mundo en 1989; y Ghislain K. Laflamme, presidente de Vinofed, club en el que Les Grands Concours du Monde ha ingresado recientemente.

Catamos en tres sesiones, con un total justo por debajo de 45 vinos (el límite diario que marca la OIV). Tras la cata, un excelente bufet en el Palacio de Congresos. Luego nos llevaron en bus al Château des Vins d’Alsace, en Kintzheim, sede de la Cofradía Saint-Etienne, de la que soy miembro desde hace 33 años. Aquí disfrutamos de una cata especial de viejas añadas de Alsacia, a la que le siguió una visita a la bien provista bodega de la Cofradía. Esa noche se celebró la cena de gala en el hotel con un maravilloso chucrut real.

El último día catamos durante toda la mañana, tomamos un bufet excelente y atendimos al anuncio de los premiados en cada variedad de vino. Tuvimos la posibilidad de probarlos, aunque tenías que ser muy rápido pues las botellas quedaron vacías rápidamente.

Aunque con este se cerró de forma oficial el evento, la siempre generosa y atenta Christina nos llevó a quienes no debíamos partir todavía a un restaurante especial sobre el canal, especializado en la delicia local tarte flambée. Probamos montañas de ellas, sabrosas y abundantemente cubiertas de queso Münster. La cerveza, el Pinot Noir y el vino Edelzwicker (variedad local) corrieron como el agua.

No formó parte del programa oficial, pero antes de meterme en el tren, Christine me acompañó a comprar un queso Münster muy maduro, salchicha y chucrut. Afortunadamente para mis compañeros de vagón, el queso estaba bien envasado al vacío.

Mi más profunda gratitud a Christine y Dave y a todos los organizadores por este concurso tan agradable. Espero poder participar de nuevo el próximo año y, por favor, Christine y Dave, no cambiéis nunca.

Palmarés 2016

 

Traducción: Vicent Escamilla

9º Concurso de Vinos de Chipre

 Publicado el por John Umberto Salvi (colaborador)

Del que voy a hablar a continuación ha sido uno de los concursos de vino que más he disfrutado en los últimos años. Tuve la inmensa fortuna de ser invitado ya que es muy pequeño y solo cuenta con un panel de cata de siete jueces. Mi amigo, Demetri Walters, que trabaja para Berry Bros & Rudd en Londres, y que es medio chipriota, me procuró la invitación.

Volé con Demetri hasta el aeropuerto de Lanarca, donde llegamos tarde, y desde allí nos llevaron a toda velocidad hasta el restaurante Dionysus Mansion, en Limassol, donde el resto del jurado y los organizadores nos estaban esperando para cenar a las 23.00 horas. Nos ofrecieron una colección de deliciosos mezze, otra muestra de vinos de variedades chipriotas y nos llevaron al hotel a descnsar sin demora. Fueron amistosos y encantadores. Nuestro hotel, el Mediterranean Beach, es magnífico. Más de 300 habitaciones, todas con vistas al mar y balcones. La piscina más grande que he visto nunca, con una playa de arena a 50 metros y el azul del Mediterráneo. Un sueño hecho realidad, especialmente si acudes a trabajar. De hecho, es poco habitual que uno pueda combinar la cata con estas delicias. Puesto que hicimos el check in a la 1.00 de la madrugada, para las vistas tuvimos que esperar a la mañana siguiente.

Maria Shiakalli, una joven brillante y hermosa, estuvo al cargo del concurso. Manios Nikolau, enólogo, actuó como director técnico y controló en todo momento las muestras, el servicio, las copas, las fichas de cata y los tiempos. Su organización fue más que perfecta.

Al día siguiente fue la primera de las tres mañanas de catas. Fuimos hasta el Centro Cultural Panos Solomonides, donde catamos. Las condiciones fueron poco menos que perfectas. Una gran sala blanca, con buena iluminación, tanto solar como interior; mesas bien separadas con mantelería blanca y almidonada, aire acondicionado, 16 buenas copas por catador, escupideras negras, pan, agua mineral y servilletas. Todo a disposición y correcto. Jean-Marie Aurand, director general de la OIV estuvo como representante oficial de la entidad y actuó, además, como presidente del jurado. Hizo una tarea fantástica. Naturalmente, el concurso cuenta con el patrocinio de la OIV y sigue sus normas.

Participaron 132 vinos, y catamos 44 de ellos cada mañana, por tanto, dentro del máximo admitido por la OIV de 45 vino. Nos sirvió Gabriel Balan, que trabaja para una compañía importadora de vinos franceses. Todo impecable. Nuestras fichas de cata se recopilaban tras cada vino y nos retiraban la copa usada. El presidente comprobaba y firmaba las fichas de cata y leía en voz alta nuestras puntuaciones. En caso de que hubiera que repetir la cata de una botella, se cataba con copa nueva.

Ya he dicho que el jurado era solo de siete jueces. Éramos tres Masters of Wine ingleses, un escritor de vino inglés, un periodista ruso, el ganador del concurso de sumilleres de Chipre de 2015 y el francés Jean-Marie Aurand. Todos profesionales y con grandes conocimientos. He de destacar que este no es un concurso internacional, sino un concurso nacional de Chipre. Aquellos de nosotros que no conocíamos las variedades autóctonas chipriotas tuvimos que hacer un esfuerzo adicional para juzgar los vinos sin prejuicios. Hay al menos 13 de estas variedades, de las que 7 están en producción comercial. Además también cuentan con variedades griegas e internacionales. Durante las tres sesiones de cata probamos: Sauvignon, Chardonnay, Viognier, Cabernet Sauvignon, Merlot, Lefkada, Maratheftiko, Mourvedre, Shiraz, Xynisteri, Mavro, Moscatel de Alejandria, Giannoudi, Assyrtiko, Morokanella, Promara y Spourtiko.

Según las normas de la OIV, solo el 30% de las muestras remitidas puede recibir medalla. Participaron 132 referencias (62 tintos, 17 rosados y 53 blancos). Con 80 puntos se alcanzaba el bronce, con 82 la plata, con 85 el oro y con 92 el gran oro. Cuando se anunciaron los resultados hubo dos grandes oros, 15 oros y 23 plantas (40 medallas en total). No hubo medalla de bronce, pues la cuota del 30% quedó cubierta, lo que muestra a las claras la calidad de los vinos. Los ganadores de grandes oro fueron: Moscatos 2014, Moscatel  de Alejandría (Lemesos Regional Wine) de Ayia Mavri Winery; y Saint Nicholas-Centurion 2000, multivarietal (Commandaria), de Etko Ltd.

Chipre cuenta con algunos de los viñedos más hermosos del mundo, en pueblos remotos, en ocasiones a gran altitud en las colinas. Esos pueblos tienen tabernas encantadoras, bañadas por el sol pero frescas, donde sirven los deliciosos mezze todo el día.

La superficie de viñedo en Chipre ha menguado mucho desde 2000 y hoy en día es de 8.147 hectáreas. La producción también ha bajado en consecuencia, y la de 2015 fue de 79.307 hectolitros. La exportación se ha reducido y es prácticamente inexistente y casi todo el vino se consume en la isla. En cualquier modo, para los sedientos chipriotas no es suficiente y hoy en día el volumen de vino importado supera la producción local. Hacer vino en el cálido clima mediterráneo en viñedos remotos es un trabajo duro y no todos los jóvenes están dispuestos a tomar el relevo cuando los mayores se retiren. Se requiere una gran pasión y entusiasmo.

El programa social fue tranquilo pero delicioso. Cada día una comida a base de mezze en el Centro Cultural. El primer día por la tarde la tuvimos libre para disfrutar de la inmensa piscina o de la playa. La cena fue en Risto La Piazza, en Kapo Paphos, ofrecida por la Asociación de Sumilleres de Chipre.

Al día siguiente cata de nuevo que nos llevaba cada mañana de 8.30 a 14.00 horas. Comida, tarde libre y una fabulosa cena a base de pescado en La Mer, ofrecida por el Ayuntamiento de Limassol.

Tras la cata del tercer día, Demetri y yo hicimos novillos para ir a comer pescado en el Fat Fish (calamares fritos y fritura de salmonete). Por la noche nos llevaron en bus a un tour por el barrio viejo de Nicosia, y una visita guiada por la Galería de Arte Leventios y una cena en su restaurante, gracias a la Organización de Turismo de Chipre.

El último día lo dedicamos a visitar los hermosos viñedos chipriotas. Salió un día fantástico y cálido, soleado. Primero visitamos la bodega Zambartasa, en Ayios Amvrosios, propiedad de Marcos Zambartan que me dio una completa información de las variedades autóctonas y que hace un vino muy bueno. A continuación, la bodega Vlassides, en Koilani; y finalmente KEO (Ktima Malia) en Malia. Todo esto nos condujo a una comida tardía pero espléndida en la taberna gourmet Sto Katoi en el pueblecito de Omodos. Luego un largo viaje de vuelta al hotel para ponernos nuestras mejores vestimentas para la cena de gala y entrega de premios en el Columbia Plaza Venue Centre. Un evento en el que las mujeres lucieron fantásticos vestidos de fiesta, pero en el que la mayoría de los hombres iban sin corbata.

Durante el acto se anunciaron los ganadores de medalla. Los dos ganadores de grandes oros ya los hemos mencionado antes. También hubo menciones especiales para los mejores vinos de Maratheftiko, Xinisteri y Morokanela, las variedades autóctonas más conocidas. Jean-Marie Aurand dio un discurso de agradecimiento en nombre del jurado. El banquete fue impresionante y la música demasiado fuerte.

A la mañana siguiente yo era el único que quedaba y como mi vuelo salía por la noche empleé la mañana en la piscina y en la playa. Me llevaron a visitar la enoteca French Depot, donde trabaja Garbiel Balan, que fue nuestro sumiller. Tras esto, me premié con una deliciosa comida en el Fat Fish, en una mesa que estaba en la misma playa, a base de gambones y salmonete. Un helado en la playa, una siesta y ya me llevaron al aeropuerto para llegar a Londres y desde allí a Burdeos.

Unos días verdaderamente deliciosos, un concurso muy bien organizado y serio, con gran hospitalidad y gente muy amable, gastronomía local y un amplio abanico de vinos chipriotas, ¿se puede pedir más? Solo queda decir muchas gracias a los organizadores y a todos los que nos brindaron su generosa hospitalidad. Lo pasé muy bien y si vuelvo a ser invitado moveré cielo y tierra para poder acudir. Σας ευχαριστώ (gracias).

Traducción: Vicent Escamilla

Palmarés del Concurso Internacional Vino y Mujer 2016

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: )

En la Escuela Española de Cata, tuvo lugar la cata final de la novena edición del concurso Internacional Vino y Mujer 2016. Un total de 200 vinos producidos por mujeres han participado en esta edición. Estableciéndose el concurso como referente mundial, al ser el único que valora el trabajo de la mujer en este sector. Más de 20 denominaciones de origen españolas y 6 de los países más productores de todo el mundo han participado.

La calidad de las muestras ha originado que de los presentados, 94 vinos hayan obtenido una puntuación más alta de 80 puntos que es la cifra mínima para obtener premio. En este caso, aplicando el reglamento, se han otorgado premios sólo a los  60 mejor puntuados:

6 Grandes Diamantes

RIU RAU, Bodegas Xaló  (D.O.P. Alicante)

Izadi Larrosa, Bodegas Izadi (D.O.Ca. Rioja)

Bomkaracter Grande Reserva, Isabel Ribeiro de Almeida (Douro)

Viña Betola Tinto, Bodegas Pío del Ramo (D.O. Jumilla)

Piedra Luenga Bio  PX, Bodegas Robles (D.O. Montilla-Moriles)

Carrascas, Agrícola Carrascas (Vino de la Tierra de Castilla)

46 Diamantes  y 8 Rubís.

20 catadoras profesionales fueron las encargadas de catar y verse en la ardua tarea de puntuarlos. Antes de iniciar la cata oficial, las catadoras alzaron la copa para brindar en honor de Paul Pontallier, director técnico de Chateau Margaux, que falleció el pasado día 28 de marzo. Tras la emoción del momento se dispuso la cata en la estupenda sala que la Escuela Española de Cata preparó para la ocasión.

Como datos de interés, destacar la nota media de los mismos que supero la de las 8 ediciones anteriores, mostrando el magnífico desarrollo y evolución positiva de los vinos de mujer. Destacar también los vinos blancos presentados por Portugal, que han sido la gran sorpresa del concurso, obteniendo grandes resultados. Los rosados de “nuevo corte”  han marcado la diferencia entre los galardonados en esta edición.

Palmarés completo aquí.