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BSI, un legado único que visitar

 Publicado el por BSI Bodegas San Isidro (colaborador)

La bodega jumillana inició su andadura en el enoturismo a comienzos de los 90. (photo: )

La bodega jumillana inició su andadura en el enoturismo a comienzos de los 90.

La historia juega a favor de BSI para convertirla en una bodega de origen cooperativo atípica dentro del sector vinícola. Nace en 1934 y desde entonces su preocupación por elaborar vinos de calidad la ha llevado en el siglo XXI a ser una de las bodegas referente de la D.O.P. Jumilla y, sobre todo, a salvaguardar su legado y seña de identidad más importante, la variedad Monastrell.

Fruto de esta inquietud por mejorar y estudiar la variedad, BSI se ha convertido en la bodega con mayor producción de vinos de pie franco Monastrell, la primera bodega de Jumilla en elaborar vinos sin sulfitos de la variedad Monastrell y fue pionera, allá por la década de los años 90, en abrir sus puertas a los enoturistas y comenzar una larga andadura en el enoturismo.

Enoturismo

El enoturismo es una parte muy activa de BSI, lo que le ha llevado a ser la bodega más visitada de la Ruta del Vino de Jumilla. Gracias al legado que supone una historia de más de ocho décadas, BSI se ha convertido en un referente del enoturismo del levante español y de la Ruta del Vino de Jumilla. En sus instalaciones el enoturista puede ver todo el proceso de elaboración del vino, pasear entre sus depósitos, visitar sus dos naves de crianza y disfrutar del museo del vino que acerca a los más pequeños a la historia del vino.

La bodega ha hecho de la Monastrell su baluarte.

La bodega ha hecho de la Monastrell su baluarte.

Pero la oferta enoturística de BSI no termina ahí, un calendario de actividades a lo largo de todo el año conforma una oferta muy completa en la que acercan el mundo del vino a los más pequeños y a los más mayores. Un ejemplo de estas actividades es “Vendimia en Familia” actividad en las que pequeños y mayores se convierten en vendimiadores que realizan, la vendimia de las uvas, la pisa de los racimos, el prensado y disfrutan del resultado de su esfuerzo, un dulce y rico mosto que acompaña a un almuerzo de vendimia. Otro ejemplo son visitas teatralizadas con diferentes temáticas y escenarios, como la exitosa puesta en escena de “La Noche de Muertos” en Halloween, o bien concursos de fotografía, música entre vinos, etc. Una amplia oferta que cada año aumenta y se renueva gracias a la creatividad e ingenio del equipo de enoturismo de BSI.

BSI cuenta con una almazara por lo que además de enoturismo, BSI ofrece una experiencia de oleoturismo. Durante los meses de elaboración, noviembre a enero, BSI ofrece visitas y actividades donde se puede ver cómo se elabora el aceite de oliva virgen extra y degustarlo, trasladando al visitante a aquellos sabores de antaño y que en BSI se han recuperado con un proceso artesanal muy cuidado, combinando tecnología con tradición. A lo largo del año fuera del periodo de elaboración BSI ofrece al visitante catas de aceites, visitas al campo y paseos entre olivos, maridajes y otras actividades que tratan de fomentar la cultura del aceite y su pasión por el origen.

“Vendimia en Familia” es una de las muchas actividades enoturísticas que ofrece BSI y que ayudan a divulgar la cultura del vino.

“Vendimia en Familia” es una de las muchas actividades enoturísticas que ofrece BSI y que ayudan a divulgar la cultura del vino.

Las visitas a BSI están abiertas a todo tipo de público y edades por lo que se convierte en una actividad muy recomendable para visitas en familia y sobre todo para descubrir el maravilloso mundo que se esconde tras una botella de vino o de aceite.

Un legado único

BSI ofrece un escenario único para el enoturista, ya que tras sus paredes se esconde un impresionante tesoro, una obra de la ingeniería y arquitectura de la década de los sesenta que a día de hoy resulta totalmente contemporánea. Una bodega en la que disfrutar de la evolución del tiempo, donde tradición y modernidad se fusionan creando un excepcional entorno. Pasear entre imponentes depósitos de hormigón con una altura de más de 11 metros y una capacidad de medio millón de litros, sorprenderse de cómo la creatividad en el diseño de los ingenieros y arquitectos que proyectaron la bodega dieron la solución más eficiente, caminar bajo los arcos de las naves de crianza entre la quietud y el silencio de las barricas o bien perderse en la historia del vino de Jumilla a través de las piezas que componen su museo.

Quietud y reposo en la sala de barricas.

Quietud y reposo en la sala de barricas.

La versatilidad de sus más de 23.000 metros cuadrados también juega a su favor, ofreciendo también al visitante espacios que permiten la celebración de eventos, el “Aula Veritas”, un salón de unos 250 metros cuadrados, o la sala “Museo” de aproximadamente 100 metros cuadrados, ambos salones dotados con tecnologías multimedia y servicio de restauración para la celebración de eventos, convenciones, reuniones, presentaciones, comidas, bodas... y ubicados en un entorno incomparable como es la nave de crianza.

Más información en la página web www.bsi.es


 

Finca Villacreces: La joya escondida de la Ribera del Duero

 Publicado el por Finca Villacreces (colaborador)

Enoturismo en Finca Villacreces. (photo: )

Enoturismo en Finca Villacreces.

Finca Villacreces es un entorno natural de indescriptible belleza, bañado por el río Duero y escondido tras un pinar bicentenario que alberga 15 parcelas de viñedo singular. Un paisaje de ensueño abraza la bodega, cuya historia se remonta al siglo XIII, cuando una congregación cisterciense erigiera en este paraje un pequeño monasterio. De aquella época permanecen pocos vestigios puesto que, tras la desamortización de Mendizábal, dicho monasterio desapareció y Finca Villacreces pasó a ser una finca de recreo del segundo Marqués de Alonso-Pesquera.

Hoy en día, Finca Villacreces, a la que Robert Parker calificó como “la joya escondida de la Ribera del Duero”, es una de las bodegas con más proyección de la D.O. Ribera del Duero, tanto en la elaboración de grandes vinos como en su apuesta por la cultura del vino.

Las puertas Finca Villacreces están abiertas a todas aquellas personas que buscan conocer la historia que se esconde detrás cada una de las botellas de vino elaboradas con paciencia y mimo. Experiencias enfocadas a la creación de un enoturismo de calidad, cuidado hasta el más mínimo detalle. Un servicio que busca la excelencia, la cercanía y hacer vivir una experiencia única a todo aquel que se acerca a conocerla.

Las visitas, siempre en grupos reducidos, constituyen un completo y didáctico recorrido siguiendo las principales fases de la elaboración del vino, desde la cepa hasta la copa. Se dispone de dos modalidades de visita: “Villacreces” y “Artevino”. La primera ofrece una cata de los dos principales vinos de la bodega: Pruno y Finca Villacreces; acompañados por un aperitivo compuesto por productos de la zona y una degustación de aceite. La experiencia Artevino se entiende como una visita contextualizando las cuatro denominaciones de origen en las que el grupo bodeguero tiene presencia: Ribera del Duero, Rioja, Rueda y Toro. El broche final lo ponen los cuatro vinos de cada una de las DD.OO. maridados con cuatro quesos provenientes en cada una de las regiones vinícolas.

Una de las experiencias más atractivas a realizar en Finca Villacreces es la denominada “Picnic sobre ruedas”. Una actividad que permite recorrer, en bicicleta eléctrica, el amplio espacio de la finca que comprende viñedos, un pinar bicentenario y la ribera del río Duero. Dicho paseo finaliza en los jardines de la bodega con una completa cesta de picnic donde disfrutar de unas maravillosas vistas los viñedos que la rodean. Además de ofrecer un servicio de actividades lúdicas, también dispone de servicios profesionales para empresas gracias a los diferentes espacios, salas de reuniones, un comedor privado donde acompañar el vino de Finca Villacreces con la mejor gastronomía de la zona y actividades exclusivas para grupos de empresa.

Enoturismo en Finca Villacreces.

Enoturismo en Finca Villacreces.

Más información en la web

www.villacreces.com

 

Vino, arte y enología a disposición del enoturista en Bodegas Enate

 Publicado el por Bodegas Enate (colaborador)

 (photo: )

Enate (fundada en 1991) se arraiga en unos orígenes espectaculares y bellos. Situada en un territorio privilegiado para el cultivo de la vid, en la localidad de Salas Bajas (Huesca) (a 9 kilómetros de Barbastro), amparada por la D.O.P. Somontano y ubicada en zona de transición entre el río Ebro y la Sierra de Guara. La bodega seduce ya desde el exterior, con un ritmo de rectas y aristas que ignoran la línea curva (pues las formas redondeadas son patrimonio exclusivo de la barrica).

Sus modernas instalaciones ocupan una superficie de más de 12.000 metros cuadrados. Por su espectacularidad, grandiosidad y belleza, cabe destacar los espacios destinados a crianza en barrica (1.500 metros cuadrados que albergan 4.000 barricas, el 70% de roble francés y el 30% de roble americano) y crianza en botella (3.200 metros cuadrados con capacidad para más de 4 millones de botellas).

La máxima de que el vino es arte tiene su máximo exponente en Bodegas Enate. Su apuesta por el arte hace que la fusión que se da en su seno entre vino, arte y enología la conviertan en un destino enoturístico único para el viajero que busca nuevas sensaciones, aromas, sabores, experiencias.

En las etiquetas de los vinos de Enate han colaborado pintores como Antonio Saura, Eduardo Chillida, José Beulas, Salvador Victoria, Antoni Tàpies, José Manuel Broto, Víctor Mira, Pepe Cerdá, Alberto Carrera, Frederic Amat, Vicente Badenes, Alberto Duce, Eduardo Arroyo, Mapi Ribera, Carmen P. Ramírez, Gustavo Torner, Vicente García Plana, José María Subirachs... Y el patrimonio artístico de la bodega va creciendo con la adquisición de obra de grandes maestros y la de jóvenes valores que han participado en la Beca Enate.

Enate ofrece la posibilidad de realizar visitas guiadas a la bodega, comer en sus instalaciones, celebrar eventos y catas técnicas, así como la opción de visitar el viñedo y almorzar en el mismo, si el tiempo lo permite. Sin embargo, la visita a la bodega además de adentrarnos en el conocimiento del mundo del vino, muestra la vinculación de Enate con el arte y con el diseño y cuenta con espacios ideados para el disfrute como la Sala de Aromas o la Sala de Arte. Un valor añadido, como el de cada uno de sus vinos.

Avenida de las Artes, 1 - 22314 Salas Bajas (Huesca - España)

Tel. 974 30 25 80 - Fax 974 30 00 46

bodega@enate.es

¿Cuál es la cadena de valor?

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

La globalización de los mercados es una evidencia indiscutible e irremediable, que avanza a pasos agigantados y resistirse a ella no está al alcance de nadie. Ni tan siquiera de países tan importantes como Estados Unidos, por más que su candidato a presidente Donald Trump intente vendérselo así a sus potenciales votantes. Pero no se me asusten, que no les voy a hablar del Sr. Trump, ni tan siquiera del país al que todas las bodegas aspiran a tener entre sus clientes, ni de las posibles consecuencias que pudiera tener para el sector vitivinícola europeo su triunfo en las elecciones de noviembre. Mi reflexión es mucho menos profunda e inmediata.

Aspiramos a consolidarnos como el primer país del mundo en exportaciones vitivinícolas. A elevar el precio medio de nuestros productos vinícolas. Y, lo que es mucho más complicado, hacer todo esto sin perder ni un ápice de competitividad.

Para ello, sabemos que es imprescindible que nuestro crecimiento sea sostenible, moderado y acorde al resto de competidores. Y bajo estas premisas, las bodegas (las grandes que son las que marcan los precios en el mercado nacional y de exportación) plantean sus estrategias de campaña, que se inician con la fijación de los volúmenes a comprar de uva, los precios a los que lo van a hacer, y las posibles alternativas a la elaboración, como pudieran ser la adquisición de mostos o vinos ya terminados. Asimismo, establecen un adecuado calendario que permita mantener el ritmo de trabajo de sus centros de envasados sin que se produzcan roturas de stock.

Calidad

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Se nos llena la boca con este “palabro” y somos incapaces de darle valor.

Resulta completamente inadmisible que con una producción similar, o incluso por debajo de la del pasado año y en un entorno global con cosechas muy inferiores, nuestros viticultores estén entregando sus uvas a los mismos precios que a los que lo hicieron el año pasado.

Pero no porque yo, que no soy quien para hacerlo, lo diga. O porque me ponga de parte de unos u otros criticando, sin ningún derecho a hacerlo, la decisión empresarial que cada uno adopta en sus negocios. Sino porque si queremos que nuestros vinos se valoricen, tengan valor añadido, sean tenidos en cuenta por el mercado y puedan aspirar a convertirse en referencia mundial de vinos de calidad, corregir esto es necesario.

No estamos hablando de que el viticultor cobre un poco más o menos por su trabajo, que también, sino de que el sector salga de esa especie de espiral en la que se encuentra sumergido desde hace años y en la que bajo una “excelente relación calidad/precio” escondamos lo que resulta inadmisible y es que somos el país que más barato vende el vino en todo el mundo.