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Informe de vendimia de la familia Torres en Bodega Magarín (D.O.P. Rueda)

 Publicado el por Juan Ramón García (colaborador)

Juan Ramón García, en los viñedos de Villafranca del Duero. (photo: )

Juan Ramón García, en los viñedos de Villafranca del Duero.

En la D.O. Rueda, la cosecha 2017 ha venido marcada, más que por las heladas, por la sequía. Si bien es cierto que la helada de finales de abril ha arrasado 3.000 hectáreas en la zona de Segovia, el resto de la denominación no se ha visto afectada y se auguraba una cosecha similar a la del año anterior. Pero no contábamos con los efectos de la sequía y las altas temperaturas que hacían que, día tras día, los racimos fueran perdiendo peso. Y esto ha hecho que la producción haya caído un 23% en toda la denominación frente al año pasado.

Por ello, este año ha sido muy importante el manejo del riego en verano de todas nuestras parcelas para evitar deshidrataciones de las bayas debido a las altas temperaturas registradas. Aun así, el inicio de la vendimia con la variedad Sauvignon Blanc se ha producido un mes antes que el año anterior. Hemos empezado a cosechar esta variedad el 23 de agosto y la Verdejo el 24 de agosto en nuestra parcela de Magarín. En ambos casos, la vendimia se ha realizado de noche, aprovechando las bajas temperaturas nocturnas y asegurando la mínima oxidación.

Hemos finalizado la entrada de uva Verdejo el 19 de septiembre, con una uva centenaria en vaso rastrero de la zona de Segovia que ha sobrevivido a la helada de abril y que hemos cosechamos a mano y seleccionado en mesa.

En ambas variedades, la sanidad ha sido excepcional con uvas muy equilibradas. Si bien la madurez de la Sauvignon Blanc es superior a la del año anterior, el perfil aromático es de gran calidad y a nivel de boca estamos ante vinos muy voluminosos. Los verdejos ya presentan una gran intensidad aromática y gran volumen de boca, así como las típicas notas frescas y anisadas de esta variedad.

Principales novedades

Una de las novedades ha sido la incorporación de dos nuevos depósitos ovoides (huevos) de cemento de 1.800 litros de capacidad que se destinarán a la elaboración del vino Camino de Magarín, sumándose a los tres que ya teníamos en la bodega. También hemos instalado una nueva prensa con sistema de inertización con gases para realizar maceraciones y prensados en condiciones no oxidativas.

De los trabajos que hemos realizado en el viñedo, destaca la instalación de la espaldera en la plantación de verdejo que hicimos el año pasado y que está situada en una ladera anexa a la bodega.

En materia de energías renovables, hemos iniciado la instalación de 58,5 kW de placas fotovoltaicas para autoconsumo, que generarán aproximadamente el 25 % de la electricidad requerida en la bodega. Esta nueva instalación, que finalizaremos a lo largo de 2018, responde a la política medioambiental de todas las bodegas propiedad de la Familia Torres, con la que se pretende reducir la huella de carbono a partir del uso de energías renovables y eficiencia energética, entre otras actuaciones.

Meteorología

Las condiciones meteorológicas durante el ciclo vegetativo, es decir de abril a septiembre, se han caracterizado por la falta de precipitaciones. Este año ha llovido prácticamente la mitad de lo que es habitual, si tomamos en consideración la media desde 1999, registrándose 80 ml frente a los 140 ml de media.

Las temperaturas durante este periodo han sido ligeramente superiores a la media, situándose en 19,1 °C en comparación con 18,7 °C de media. En cambio, durante los meses de maduración de la uva, de agosto a septiembre, las temperaturas han sido algo inferiores: se han registrado 19,8 °C frente a 20,6 °C de media.

Informe de vendimia 2017 de la familia Torres en la bodega Celeste (Ribera del Duero)

 Publicado el por Juan Ramón García (colaborador)

Viñedo en Fompedraza, con el Castillo de Peñafiel al fondo. (photo: )

Viñedo en Fompedraza, con el Castillo de Peñafiel al fondo.

La del 2017 será una de esas añadas que se recordarán y se citarán como ejemplo de las cosechas venideras. Estamos ante una cosecha histórica y singular debido a muchos factores: la helada de finales de abril, la sequía y el adelanto de la maduración de la uva.

Este año hemos padecido una de las heladas más fuertes y devastadoras de los últimos tiempos. La gran helada de primavera se produjo a finales de abril y principios de mayo y sostuvo temperaturas de -4 °C durante varias horas y tuvo picos de -8 °C.

La sequía es otro de los factores que han marcado esta cosecha. La cuenca del Duero ha registrado el menor número de precipitaciones de los últimos años. De hecho, no recordamos una vendimia sin tener que parar de cosechar porque llueve. Este año no hemos parado.

Las temperaturas durante todo el ciclo han sido más altas de lo habitual –y se han mantenido altas durante la vendimia, que fue muy calurosa–. Estas temperaturas han provocado un adelanto de la brotación en primavera y una deshidratación en el final del ciclo. La helada se encontró a la viña con este adelanto de brotación y la sequía acumulada durante toda la maduración nos llevó a una pérdida de peso en el racimo constante.

Todo esto ha hecho que esta sea una de las vendimias menos productivas de los últimos años; en nuestro caso, hemos cosechado un 19% menos de uva que el año pasado, mientras que la reducción de la cosecha en toda la denominación ha alcanzado el 60%.

Nuestras fincas propias han sufrido los rigores de la helada. De las dos parcelas de Piñel, El Obispo ha sido la más afectada con pérdidas de hasta un 80%, ya que la parte baja es más sensible a las heladas, mientras que Santa María se ha visto afectada en un 70 %. La finca de Valdegumiel en La Horra ha sufrido menos daño, un 50 %, dando un buen rendimiento. Esta reducción de producción ha generado en Piñel uvas de gran concentración y calidad aromática y en La Horra uvas de gran estructura y amplitud.

Además de poco productiva, la vendimia 2017 ha sido también una de las más tempranas. Las altas temperaturas han provocado un notable adelanto en la maduración de la uva, que ha sido de diecisiete días antes que al año anterior, y hemos empezado a cosechar la uva en una fecha insólita, un 18 de septiembre, por la zona de Quintanilla de Onésimo, y finalizamos el 6 de octubre en la zona de Villanueva de Gumiel y La Aguilera.

A pesar de todas las dificultades de esta cosecha, la calidad y sanidad de la uva han sido muy buenas. Los vinos actualmente presentan un gran color, gran concentración y expresividad a nivel aromático; auguran grandes vinos para el envejecimiento.

Principales novedades

Este 2017, en bodega, hemos iniciado la instalación de placas fotovoltaicas para autoconsumo. Se trata de una instalación de 97,9 kW, que permitirá cubrir el 25 % de las necesidades energéticas de la bodega. Esta instalación, que finalizaremos a lo largo de 2018, se enmarca en la política medioambiental común para todas las bodegas de la Familia Torres, que tiene como objetivo reducir las emisiones de CO2 mediante el uso de energías alternativas y la eficiencia energética, entre otras actuaciones.

Meteorología

El ciclo vegetativo de las plantas, es decir de abril a septiembre, ha estado marcado por la sequía y las altas temperaturas. Los valores de precipitaciones se han situado por debajo de lo que es habitual, si consideramos la media desde 1999. Así, en 2017, durante este periodo, se han registrado 143 ml frente a 176 ml de media. Las temperaturas se han disparado en comparación a la media, situándose en 18,5 °C de abril a septiembre, en comparación con 17 °C de media de la última década, y se han mantenido por encima de la media también durante el periodo de maduración de la uva, de agosto a septiembre. Los termómetros han registrado durante estos dos meses una media de 19,1 °C frente a 18,8 °C, que es el valor habitual según la media de los últimos años.

Castilla-La Mancha trabaja en un plan vitivinícola para duplicar la facturación y hacer más competitivo al sector

 Publicado el por Elisa Laderas (colaborador)

Tareas en la última vendimia. (photo: )

Tareas en la última vendimia.

El Gobierno de Castilla-La Mancha trabaja en un plan estratégico para el sector vitivinícola “muy ambicioso” con el objetivo de que en la próxima década se pueda pasar de los aproximadamente 1.200 millones de facturación actual a los 2.500 millones, lo que supondría aumentar 4 puntos el PIB de la comunidad autónoma y hacer más competitivo al sector.

El plan en el que la Administración regional trabaja desde el inicio de legislatura podría ponerse en marcha una vez que el borrador sea analizado pormenorizadamente con el sector y que podría estar resuelto en el primer semestre del año, según ha confirmado a la SeVi el consejero de Agricultura, Francisco Martínez Arroyo, que ha destacado los “espectaculares” datos de facturación registrados en la exportación por valor de 621 millones de euros, según el acumulado interanual a octubre 2017, lo que supone un incremento de 100 millones en los dos últimos años.

Aunque son datos muy positivos, hay que seguir “una dirección determinada”, ha subrayado el consejero, que ha recordado que su departamento ha apostado ya por un aumento de la calidad en el campo mediante la reducción del rendimiento máximo del viñedo autorizado, al pasar de los 40.000 kilos por hectárea de hace un año, a los 30.000 actuales, aunque se seguirá reduciendo aún más.

A continuación, información para suscriptores.

Proava, el celler medieval y la cultura del vino en Valencia

 Publicado el por Raúl Compés (colaborador)

Vista interior del rehabilitado Celler Agrícola de Proava.  (photo: )

Vista interior del rehabilitado Celler Agrícola de Proava.

Aunque no tiene la fama ni la notoriedad de otros territorios vitivinícolas españoles, la historia de Valencia está íntimamente ligada al vino. En el yacimiento íbero de La Solana de Las Pilillas (Requena) se encuentran los restos arqueológicos de una de las primeras bodegas de España, con más de 2.500 años de antigüedad. Por su parte, a finales del siglo XIX el puerto de Valencia se convirtió en el centro de transporte y comercio marítimo de vino más importante de España, debido a los grandes envíos de vino valenciano a la Europa arrasada por la filoxera. Menos conocido, la ciudad medieval también contaba con instalaciones para la elaboración de vino. Así lo acreditan los restos de una bodega o celler del siglo XIII encontrados en unos trabajos de intervención arqueológica efectuados por el Instituto Valenciano de la Vivienda (IVVSA) a finales de los años noventa, en pleno casco antiguo.

Este celler permaneció cerrado al público hasta el jueves 21 de diciembre de 2017, día de su inauguración en un acto organizado por Proava. La rehabilitación de sus instalaciones se ha realizado en dos fases. La primera fue efectuada por el citado IVVSA, incluyó los trabajos de restauración y restitución del espacio a su configuración original, y concluyó en 2007. La segunda ha corrido a cargo de Proava en el marco de un convenio de cesión con la Entidad de Infraestructuras de la Generalitat (EIGE) vigente hasta el año 2040. Ha consistido en una inversión por importe de 60.000€ destinada a acondicionar el celler para poderle dar un uso público y realizar distintos tipos de actividades.

Proava es una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es promover los productos agroalimentarios de la Comunitat Valenciana. Inició su singladura en 1987 con la primera Mostra de Vins, Caves i Licors, y se constituyó legalmente como Asociación en 1993 con 53 socios. Durante los primeros años tuvo una vinculación muy estrecha con la administración autonómica y con la D.O. Valencia. En la actualidad es una organización que cuenta con 140 socios procedentes de todas las industrias que componen el sistema agroalimentario valenciano. Su misión es la de dar a conocer los vinos y alimentos de calidad y proximidad de la Comunidad Valenciana al consumidor final. El número y alcance de sus actividades no ha dejado de ampliarse con el tiempo. Con la inversión en el antiguo celler del siglo XIII, Proava amplía su capacidad de promoción y pone en valor un activo que puede contribuir a aumentar la cultura del vino en Valencia. Se trata de una magnífica iniciativa que además de crear un espacio multiusos con valor museístico, formativo y enológico puede enriquecer el circuito turístico de la ciudad.

La D.O.P. Alicante abre la revisión de su Pliego de Condiciones a la participación pública

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: Ernesto Gallud)

El Consejo Regulador de la D.O.P. Alicante se dispone en estos primeros meses de 2018 a una revisión de su pliego de condiciones, en el que se marcan los requisitos técnicos legales para la elaboración de vinos en esta histórica demarcación. Para ello además de contar con los profesionales del sector que forman parte de sus registros y que de forma tradicional han sido los que proponen cambios, el Consejo ha abierto un procedimiento para la participación de otros profesionales que quieran aportar ideas, con base técnica y legal justificada, que puedan mejorar el valor de la Denominación de Origen.

Entre ellos, ha invitado a formar parte a las Universidades Miguel Hernández, Politécnica de Valencia, a asociaciones de sumilleres o enólogos, y “por qué no… a todo aquel que, desde una base profesional y con respeto y amor por las tradiciones y la tierra alicantina pueda proponer ideas que hagan mejorar la calidad de nuestros vinos y sus vinculaciones”, como indica el presidente de la D.O.P. Alicante, Antonio Miguel Navarro.

El Pliego de Condiciones actual de la D.O.P. Alicante, es el Anexo II de su reglamento (Orden 5/2011 de 16 de noviembre de la Consellería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de la Generalitat Valenciana) que se encuentra disponible en la propia página web: http://www.vinosalicantedop.org/legislacion

En él se contemplan aspectos como la zona de producción, las variedades autorizadas, los requisitos organolépticos y fisicoquímicos de los vinos, las prácticas de cultivo (desde rendimientos por hectáreas, densidad de plantación, prácticas enológicas autorizadas, tipos de vinos autorizados, menciones tradicionales protegidas, requisitos adicionales o tipos de envases. Sobre cada uno de estos aspectos los profesionales pueden enviar sugerencias al correo electrónico del C.R.D.O.P. Alicante: info@vinosalicantedop.org indicando su nombre, apellidos, profesión y razonando técnicamente la propuesta.

El plazo máximo para recibir ideas es hasta el 9 de febrero de 2018. Posteriormente una comisión interna del Consejo Regulador analizará las propuestas y su posible aplicación y valor. No obstante, la decisión sobre su incorporación a la solicitud de modificación del pliego de condiciones corresponderá a la Junta Directiva y a la Conselleria de Agricultura. Finalmente, será la Comisión Europea quien decida sobre la aprobación de las modificaciones solicitadas.

En sus 86 años de historia la D.O.P. Alicante ha tenido hasta un total de 12 revisiones de su reglamento con diferentes adecuaciones a la legislación nacional y europea. Aunque esta es la primera ocasión en la que abre este proceso participativo y es la única en España en realizarlo de tal forma.