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Medidas de eficiencia fotosintética como indicadores de vigor, rendimiento y calidad en viñedos afectados por clorosis férrica

 Publicado el por M.R. González (colaborador), E. Pérez (colaborador), P. Martín (colaborador)

Artículo con tablas en PDF adjunto.

La carencia nutricional de hierro (clorosis férrica) es un tipo de estrés ambiental ampliamente extendido en la cuenca mediterránea, que produce graves pérdidas económicas en el viñedo. La clorosis férrica es originada, en la mayor parte de los casos, por la existencia de niveles de caliza activa en el suelo por encima de la tolerancia del portainjerto, y trae consigo una disminución de la síntesis de pigmentos fotosintéticos y de la eficiencia fotoquímica del fotosistema II (PSII). La pérdida de capacidad fotosintética que ello supone afecta muy negativamente al potencial productivo y cualitativo del viñedo (Catalina, 2016).

Existe una estrecha relación entre la eficiencia del PSII y la asimilación neta de CO2 en las hojas, lo cual permite a las medidas de la fluorescencia de la clorofila ser utilizadas para evaluar la respuesta fotosintética de las plantas frente a cambios en las condiciones medioambientales o situaciones de estrés (Baker y Rosenqvist, 2004). Las medidas de fluorescencia, no destructivas, permiten analizar el rendimiento fotosintético de un modo más rápido y sencillo que los métodos convencionales basados en el intercambio de gases. Los parámetros de fluorescencia clorofílica pueden resultar interesantes en viticultura de precisión, tanto para la detección y corrección de la carencia nutricional de hierro, como para la delimitación de zonas de diferente calidad en viñedos afectados.

Diversos trabajos han puesto de manifiesto que los valores de eficiencia fotosintética a lo largo del ciclo vegetativo pueden correlacionarse con los rendimientos y diferentes variables de composición de la uva en viñedos afectados por carencia de hierro (Martín et al., 2007; Catalina, 2016). El objetivo de este trabajo ha sido comparar el contenido foliar en clorofila y la eficiencia fotosintética de las cepas, medidos a nivel de hoja en envero, como indicadores del comportamiento agronómico y la calidad de la uva en viñedos afectados por clorosis férrica.

Efecto de la aplicación de un antibotrítico biológico sobre la microbiota y la calidad de la uva y del vino

 Publicado el por Pilar Santamaría (colaborador), Lucía González-Arenzana (colaborador), Rocío Escribano-Viana (colaborador), Javier Portu (colaborador), Patrocinio Garijo (colaborador), Ana Rosa Gutiérrez (colaborador), Rosario González (colaborador), Isabel López-Alfaro (colaborador), Rosa López (colaborador)

Artículo con tablas en PDF adjunto.

La podredumbre gris, causada por el hongo Botrytis cinérea, es una enfermedad con gran repercusión económica en el sector vitivinícola que puede afectar a todos los órganos verdes de la vid, aunque la mayor gravedad es debida al ataque en racimos, provocando un efecto negativo en la calidad de mostos y vinos (Cantoral et al., 2011). El control de esta enfermedad se ha llevado a cabo habitualmente con una combinación de prácticas agronómicas preventivas y de tratamientos con fungicidas químicos.

Aunque en los últimos años se están desarrollando nuevas generaciones de productos químicos más respetuosos con el medio ambiente, éstos pueden originar problemas por dejar residuos en la uva, además de causar resistencias. Estos problemas, unidos al hecho de que los consumidores demandamos cada vez más productos ecológicos, han dado lugar al desarrollo de nuevas estrategias de control biológico, siendo la bacteria Bacillus subtilis uno de los microorganismos empleados para este fin. Este microorganismo es el que contiene el producto biológico empleado para llevar a cabo el trabajo que se presenta, producto que además tiene la ventaja sobre los antibotríticos químicos que se puede aplicar hasta tres días previos a la fecha de la vendimia.

En estudios previos, Pertot et al., 2017 estudiaron el efecto que este microorganismo tenía sobre el hongo Botrytis cinerea, pero hasta nuestro conocimiento, no se ha estudiado su influencia en la microbiota de la uva y del vino, en el desarrollo de las fermentaciones alcohólica y maloláctica ni en la calidad de las uvas y de los vinos, aspectos que constituyeron el objetivo de este estudio.

Este trabajo se realizó en 2016 en una parcela de Tempranillo en Huércanos (D.O.Ca. Rioja) en régimen de secano, con sistema de poda en vaso. Destacar, que en invierno y primavera la lluvia fue moderada, pero el verano fue muy seco y caluroso, por lo que no se detectaron problemas de botrytis. En la parcela se realizó un diseño experimental de bloques al azar con cuatro réplicas por tratamiento (12 subunidades), siendo la media de las cepas por repetición de 25. Se realizaron tres tratamientos. 1: sin tratamiento con ningún producto antibotrítico (Control); 2: tratamiento con el nuevo producto biológico (15.67% de Bacillus subtilis, 5.13 x 1010 UFC/mL) en dos momentos: 21 días antes de la fecha de la vendimia (dosis de 4.1 kg/ha) y tres días antes de la fecha de vendimia (dosis de 4 kg/ha) (Biofungicida) y 3: tratamiento con un antibotrítico químico, a una dosis de 1.47 kg/ha, 21 días antes de la fecha de vendimia (F. químico).

En las 12 subunidades se tomaron muestras durante la maduración para determinar el momento óptimo de la vendimia, momento en el que se vendimiaron cada una de las repeticiones por separado, se elaboraron mediante el sistema tradicional en tintos, con estrujado, despalillado y sulfitado previo al encubado de la uva. La fermentación alcohólica (FA) se realizó sin siembra de levaduras en depósitos de acero inoxidable de 100 litros de capacidad, mientras que la fermentación maloláctica (FML) se indujo mediante siembra de la bacteria Uvaferm α después del prensado y trasiego.

Se evaluó la calidad de la uva y del vino mediante análisis de sus parámetros físico-químicos, estudiando además su microbiota por técnicas cultivo dependientes mediante siembra en placas con diferentes medios de cultivo y por técnicas cultivo independientes mediante electroforesis en gel con gradiente de desnaturalización (DGGE). En ambos casos, la identificación a nivel de género y especie se llevó a cabo mediante secuenciación. La FA se controló mediante medida del descenso de la densidad y recuento de levaduras. En el momento de fermentación tumultuosa (densidad 1025 g/L), se evaluó la distribución clonal de Saccharomyces cerevisiae mediante análisis del ADN mitocondrial. El control de la FML se realizó mediante determinación de la disminución del contenido en ácido málico, controlando la implantación de la bacteria inoculada por RAPDS-PCR.

Ensayos tendentes a reducir en floración la formación de semillas

 Publicado el por Manuel Ruiz Hernández (colaborador)

Desde el año 2006 venimos desarrollando estudios sobre el número de semillas de las bayas y pronto establecimos relaciones. Una nuclear, para la calidad:

1º El número de semillas por baya es relación directa con el peso de esta a la hora de la vendimia.

2º El número de semillas es relación indirecta con la calidad del vino (polifenólica).

3º El número de semillas por baya no tiene relación con el grado probable de la uva a la hora de la vendimia.

Y otras relaciones periféricas que vamos descubriendo, paso a paso, como:
Las lluvias en maduración inciden en aumento del peso de la baya y este aumento es proporcional al número de semillas.

Evolución del cultivo de vid en la D.O.P. Cariñena

 Publicado el por Marta Mompeón Campos (colaborador), Loreto Fenollosa Ribera (colaborador), Isabel López-Cortés (colaborador)

La superficie dedicada al sector vitivinícola en Aragón se ha visto mermada con el paso de los años. Suponiendo actualmente menos del 3% de la superficie total cultivada en la comunidad autónoma. En las zonas donde han existido otras alternativas, el cultivo ha ido variando, y en las que esto no ha sido posible, ha resistido a base de la adaptación a las nuevas tendencias en el comercio. De esta forma, las Denominaciones de Origen Protegidas (D.O.P.s) se han orientado hacia la producción de vinos de gran calidad y singularidad. Uno de los primeros resultados destacables es que a pesar de que la superficie de cultivo se ha visto reducida, el valor de la producción ha ido en aumento. Ello puede ser debido a que en el cultivo del viñedo y la producción del vino, como cualquier otra actividad empresarial, cada vez exigen una mayor especialización que le permita adaptarse a los continuos cambios producidos en el mercado, permitiendo de esta forma su permanencia en él.

La constante evolución de los gustos respecto al vino y la incorporación creciente de nuevos países productores a los mercados internacionales, constituyen serios desafíos para las D.O.P.s tradicionales. La D.O.P. Cariñena, la Denominación de Origen vitivinícola más extensa y antigua de Aragón, se creó en el año 1932, mismo año en el que se inauguró la Estación Enológica de Cariñena, desde donde se comenzaron a impulsar nuevas técnicas de cultivo y elaboración, provocando así, cambios en busca de mayor calidad.

Nos planteamos en este artículo estudiar este espacio rural concreto de la zona de Cariñena, en el que una actividad agraria tradicional, como es el cultivo de la vid, está en la base del desarrollo de un sector agroindustrial competitivo que confiere un nuevo dinamismo al territorio en el que éste se desarrolla (Loscertales, 2009).

La renovación del manejo del cultivo a lo largo del tiempo, para conseguir su adaptación y aceptación en el mercado actual ha sido lenta pero gradual. Esta adaptación se ha conseguido con cambios como la restructuración de los viñedos, modificación del abanico varietal y modificando las diferentes técnicas de cultivo, como la introducción del regadío y el sistema de formación en espaldera. Permitiendo de esta forma la mecanización en diferentes operaciones a lo largo del ciclo en el cultivo, aumentando además el rendimiento del cultivo.

Terroirs, no tan eternos

 Publicado el por Pedro Ballesteros MW (colaborador)

FOTO: Wellcome Library. (photo: )

FOTO: Wellcome Library.

Definiciones de terroir

El terroir se define como una combinación única de suelo, topografía, clima, plantas y prácticas culturales que dan como resultado unas uvas que son la materia prima para vinos con un carácter distintivo. Los conocedores del vino de todo el mundo pagan más por algunos vinos a causa del terroir. Algunos productores incluso afirman que ellos no hacen prácticamente nada, que el mérito de sus vinos radica totalmente en el terroir.

El terroir se explica a través de complejas historias sobre suelos que se formaron hace millones de años, sobre vientos predominantes, regímenes de lluvias e influencia de las masas de agua que originan climas únicos, del origen misterioso de algunas variedades de vid autóctonas (o cómo milagrosamente el Merlot importado halló su lugar natural en la otra punta del mundo), o mediante historias antiguas del Imperio Romano. En efecto, mucha gente todavía cree que los vinos de hoy en día son la consecuencia natural de muchos miles de años de producción continuada de vinos de calidad.

Todo lo que envuelve a los vinos de terroir parece tan mágico, tan eterno, tan más allá de nuestra comprensión y, sobre todo, tan íntima y firmemente ligado a un territorio particular que aceptamos la superioridad de los vinos de ese terruño como algo natural, incluso sobrenatural.

A continuación, información para suscriptores.