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Arranca la vendimia 2019 y con ella la polémica por los precios de la uva

 Publicado el por SeVi (colaborador)

///AMPLIACIÓN///

Desde finales de julio se dieron los primeros trabajos puntuales de la vendimia 2019 en las zonas más tempraneras de España. Quince días después, a mediados de agosto empezaron los cortes de racimos para la producción destinada a elaborar cavas. Al mismo tiempo que las tijeras desprendían el racimo de la vid, crecía la (¿primera?) polémica por los precios de las uvas en esta campaña.

Unas protestas que tuvieron su epicentro en la comarca del Penedès, pero que también han tenido réplicas en otras zonas productoras de cava, como Extremadura o la C. Valenciana. En tierras catalanas, los viticultores señalaban que los precios de las uvas a los que las mayores bodegas pretenden pagar la materia prima en esta vendimia suponían un recorte de entre el 28% y el 33% de la cotización precedente. “Se habla de valores similares a los de hace 20 años”, señalaba el sindicato agrario JARC.

Según ha transcendido, el precio que pagarán las grandes bodegas este año por la uva destinada a la elaboración de cava en Cataluña será en las principales variedades de cava: Macabeo, Xarel·lo y Parellada de 33 céntimos el kilo si llega a 9,6 grados y 30 si es de 9 grados. Henkell Freixenet pagará 30 céntimos de euro por kilo, cuando el año pasado el precio estaba entre los 42 y los 45 céntimos. Codorníu, pagará 35 céntimos, y las bodegas más pequeñas han fijado un precio algo mayor.

“Las empresas que más uva compran han iniciado una deriva egoísta e insolidaria que no responde a la estrategia impulsada por el C.R.D.O.P. Cava para prestigiar la marca”, denunciaban los productores. El Incavi también tomó partido por la rama productora y señaló que las bodegas “no pueden resolver sus problemas de rentabilidad a base de pagar menos precio por la uva a los viticultores”.

De hecho, al cierre de estas líneas había convocada una huelga en Cataluña para el próximo 5 de septiembre en la que los viticultores no cosecharán uva ni entregarán pedidos a las bodegas. En otras zonas productoras, como Requena y Extremadura, las organizaciones agrarias también mantienen para el mismo día movilizaciones ante los bajos precios de la uva, tanto para cava, como para vino.

Para tratar de desbloquear la situación, se celebró una reunión (sin éxito) el 22 de agosto, entre el Incavi, el Departament d’Agricultura y los viticultores.

Otras voces que se han levantado contra esta política de precios han sido las que han salido desde la asociación de elaboradores de espumosos Corpinnat, que abandonaron la D.O.P. Cava. Esta asociación privada califica el recorte de precios de “unilateral” y pidió a las bodegas elaboradoras de cava mantener la política de precios de años anteriores y no dejarse llevar por la oferta a la baja de los “grandes productores”. Según trascendió, Corpinnat, y los elaboradores de Clàssic Penedès pagarán entre 0,65 y 0,70 euros por kilo de uva esta campaña.

Uno de esos grandes del cava, como Freixenet (Henkell-Freixenet) manifestó, según indicaron las organizaciones agrarias tras una reunión con la firma el 20 de agosto, su rechazo a incrementar los precios.

Por su parte, la patronal Petits i Mitjans Elaboradors de Cava (Pimecava) emitió un comunicado en el que apostaba por reducir el rendimiento máximo de la D.O.P. Cava para equilibrar la oferta y la demanda y defendía que se pague un “precio justo” por la uva en esta vendimia. A su juicio, “el exceso de nuevas plantaciones autorizadas por el Ministerio de Agricultura en contra de la posición del Consejo Regulador del Cava”, ha creado “un desequilibrio muy grande” entre oferta y demanda. Además, recuerda que la mayoría de empresas “ha mantenido los precios”, pero que aquellas que han decidido “una gran bajada” deben “reflexionar sobre si han tomado una buena decisión estratégica y de futuro”.

Más allá de Cataluña

Como hemos señalado, la cuestión de precios de la uva para cava también ha sido objeto de análisis y polémica en Extremadura. Así, por ejemplo, el presidente de COAG Extremadura, Juan Moreno, denunciaba al inicio de la vendimia que mientras que los precios de las variedades para cava en Cataluña se encontraban en 350 y 380 euros por tonelada, en Almendralejo las cotizaciones apuntaban a 200 euros/tonelada, prácticamente la mitad.

Desde APAG Extremadura Asaja, en coordinación con la Comunidad de Labradores de Almendralejo, se están dando casos en los que se está llegando a pagar hasta un 40% menos que la pasada campaña, algo que es “insostenible”. El presidente de esta organización, Juan Metidieri, esta situación de precios bajos “afecta a todo el sector”, por lo que ha pedido una movilización masiva el próximo 5 de septiembre y el cierre de todas las cooperativas y bodegas de Tierra de Barros.

También en la C. Valenciana hay descontento y las organizaciones agrarias lamentan que las uvas para cava se estén pagando por debajo de los costes de producción. Así, CCPV-COAG, la industria alega que existen excedentes de cava “y por ello plantea pagar entre 30 y 35 céntimos el kilo de uva para esta campaña en Requena, lo que supone una bajada de un tercio respecto al años pasado, cuando osciló entre los 40 y los 45 céntimos. En opinión de AVA-Asaja, esta bajada de precios prevista “hundiría las cotizaciones a mínimos históricos”.

Por ello, las principales organizaciones agrarias han acordado la convocatoria de una manifestación el próximo 5 de septiembre en Requena en protesta por los precios “de ruina” que las grandes bodegas están tratando de imponer para la uva destinada a la elaboración de cava y vino. Denuncian “estrategias especulativas destinadas a provocar un hundimiento sin precedentes y a mínimos históricos del precio de la uva para cava” y reclaman precios dignos para la uva para vino.

 


Nervios en un mercado que no parece que tendrá mayores precios

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Hace un año por estas fechas, bien pocos eran los que se atrevían a vaticinar el volumen de una vendimia que recién iniciada, todos, o prácticamente todos, coincidían en señalar que sería superior a la anterior (cosa que decía muy poco dada la situación de la que partíamos). Pero muy pocos se atrevían entonces a poner cifra a ese incremento y llevarla hasta volúmenes históricos, como así acabó siendo. Ni el propio Ministerio, que no ha dejado de ir subiendo la cifra en cada estimación que ha ido publicando, osó a hacerlo en aquel momento.

Prudencia casi tanta como la que se mostraba a la hora de hablar de la calidad de un fruto, cuya maduración estaba dando serios problemas, cuyas fermentaciones obligaron a los enólogos a sacar lo mejor de sí mismos y los medios técnicos de los que disponían y se confiaba, reiteradamente, en que el paso del tiempo mejoraría la situación.

Situación casi antagónica a la de este año, en el que las estimaciones de producción y los comentarios sobre la calidad y grado de maduración del fruto se suceden a trompicones, compitiendo por ser los que antes publiquen sus cifras y alaben la magnífica calidad de un fruto que será transformado en excelentes vinos. Lo que, dicho sea de paso, viendo las calificaciones publicadas por los consejos reguladores, únicos organismos que hacen este esfuerzo, tampoco es que diga nada.

Mejor así. El sector necesita saber con la mayor precisión de la que seamos capaces, el volumen de producción al que se enfrenta, la calidad del producto con el que va a tener que operar y los precios de las uvas, que marcarán el punto de partida en la generación de la cadena de valor del vino. Y lo necesita lo antes posible. Hay que planificar, establecer estrategias comerciales y cuantas más informaciones haya, mejor para todos.

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Una menor cosecha no evita fuertes tensiones en los precios

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Después de unas pequeñas vacaciones, las cosas no han hecho sino empeorar. Pues si bien las estimaciones de producción que manejábamos a principios de este mes no han cambiado apenas, manteniéndose la horquilla de cosecha entre los cuarenta y los cuarenta y cuatro millones hectolitros. La paz y estabilidad en los precios que se auguraba en esas fechas, se han tornado en un fuerte torbellino de acusaciones cruzadas donde se mezclan demandas legítimas de unos y otros.

Es normal que, en los primeros coletazos de vendimia, con la fijación de los primeros precios de las uvas, las tensiones crezcan y cada una de las partes intenten hacer alarde de sus fuerzas en defensa de sus intereses legítimos. Así pues, escuchar que los precios a los que la industria aspira a hacerse con la producción de los viticultores están por debajo de lo admisible, que no cubren los costes de producción o que resultan abusivos ante la imposibilidad de permitir obtener una renta digna por su producción; es algo “normal”. También los argumentos de aquellos que defienden que los mercados no admiten subidas de precios en los vinos y que nuestra competitividad está fuertemente condicionada por una franja de precios bajos y altamente sensible a posibles variaciones, que se traducen directamente en caída de volúmenes, especialmente en la categoría de vinos a granel sin indicación de origen (donde se concentran la mayor parte de nuestras exportaciones).

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Mercados 28-08-19

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Mercados 22-08-19

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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