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Los vinos en recipientes de entre 2 y 10 litros no se considerarán a granel a partir de 2017

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

El director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), Federico Castelluci, informó el 21 de noviembre que la Organización Mundial de Aduanas (OMD por sus siglas en francés) ha aceptado la enmienda que realizó la OIV para modificar la nomenclatura estadística de los vinos a granel. Una vez que sea aprobada finalmente por el Consejo de la OMD los vinos en recipientes de entre 2 y 10 litros de capacidad no tendrán la consideración estadística de vino a granel.
Así, se incluirá una nueva subpartida arancelaria, la 2204.22 para los envases de una capacidad superior a los 2 litros, pero inferior a los 10 litros. Esta subpartida aparecerá en la próxima codificación arancelaria armonizada (Sistema Armonizado (SA)) prevista para 2017.
Actualmente, la partida 2204.2 incluye dos subpartidas, la 2204.21 que identifica el vino en recipientes de capacidad inferior a los dos litros y la 2204.29 que identifica a los vinos en contenedores de capacidad superior a dos litros, lo que se denomina generalmente como vino a granel. Según la OIV, con la nueva subpartida 2204.22, los productos en envases de hasta 10 litros tendrán la consideración de producto envasado y no de granel.
A juicio de Castelluci, la nueva definición “permitirá una mayor transparencia y claridad en las estadísticas y su análisis por parte de sector, para conseguir una información más cuidada y una mayor trazabilidad de estos productos por todo el mundo”.
La OIV destaca que la exportación mundial de vino a granel ha experimentado incrementos muy importantes en los últimos años (37 Mhl en 2012). Por tanto, existe la necesidad de identificar correctamente el vino que realmente se envía a granel, de aquel que se sirve al consumidor en recipientes de más de dos litros de capacidad (los bag-in-box, por ejemplo). Así se lograrán estadísticas más fiables tanto para los mercados internos, como para el mercado exterior.
 

Antes porque había poco, y ahora porque hay mucho

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Mientras las cervezas mantienen su escala alcista en los niveles de consumo nacional, el vino sigue su particular Vía Crucis de unas tasas que nos sitúan en el furgón de cola de los países productores y muy por detrás de otros, que aun no siéndolo, demuestran tener mucha más cultura, o al menos interés, por el vino que nosotros.
Considerando los datos de consumo en los hogares, únicas estadísticas disponibles, podemos ver el vaso medio lleno y defender que los incrementos que han experimentado, en septiembre, los vinos con indicación de calidad (7,04%), el de otros vinos (8,30%) o el de bebidas elaboradas con vino (14,43%); son una excelente noticia. Lo malo es que esa alegría dura lo que tardamos en analizar los datos interanuales y comprobar que el consumo en los hogares ha descendido en todas las categorías, excepto la de bebidas elaboradas a base de vino.
Sabemos, y para eso no hacen falta estadísticas, ni caros informes de prestigiosas consultoras, que el consumo de vino en España está en franca retirada. Que el sector no acaba de encontrar acomodo en los hábitos de consumo de la sociedad del siglo XXI, y que todo lo que se ha hecho hasta ahora no ha dado los resultados esperados. No hemos encontrado la forma de llegar a los jóvenes y mantenemos un lenguaje y unos canales de comunicación que rechazan o, en el mejor de los casos, les son extraños.

Ligar el vino al producto alimentario

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Desde el mismo sector vitivinícola sabemos que el Vino ha dejado de ser un producto de consumo diario y que su recuperación, al menos en el corto y medio plazo, resulta totalmente utópico. Aunque, con tanta claridad como esto, sabemos que el Vino es un producto hedonista y social con una altísima carga emocional. Lo que nos lleva a pensar que el futuro consumo no pasa tanto por las cualidades alimenticias o saludables que nos proporciona una botella de vino, como en el placer sensorial que sea capaz de transmitirnos cada copa.
Esto, que ha sido bien entendido por elaboradores de otras bebidas o de los mismos elaboradores vinícolas de otros países productores; en España no hemos sabido, o podido (porque aquí hay opiniones para todos los gustos) hacerlo con nuestros vinos. Y, por una cosa o por otra, hemos seguido empeñados en machacar al consumidor con las notas de cata, mucho más cerca de las características organolépticas del vino, para lo es necesaria una preparación que nuestros consumidores no tienen, que con las sensaciones placenteras y de disfrute que nos proporciona su consumo.

Mercados 04-12-13

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Mercados 27-11-13

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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