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Declarada causa de fuerza mayor la no ejecución de los programas de promoción del vino del PASVE 2020 por el Covid-19

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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Las Autoridades Competentes gestoras de la medida de promoción del vino (es decir, las CC.AA.) han declarado motivo de causa de fuerza mayor la no ejecución de algunas de las actividades de los programas de la medida de promoción del vino en los países afectados por el Covid-19, es decir, prácticamente en todos, de acuerdo con los datos oficiales publicados por el European Centre for Disease Prevention and Control, agencia de Unión Europea.

Este acuerdo de la Comisión Nacional de Selección de Programas se aplicará a los programas de promoción del ejercicio FEAGA 2020, es decir, el que está actualmente en ejecución y, en concreto, a las actividades previstas desde el 31 de enero hasta la finalización del estado de alarma y la reapertura de las fronteras exteriores tanto nacionales, como en los países de destino.

La argumentación central para adoptar esta medida es que la pandemia del Covid-19 está teniendo un impacto negativo en todos los programas de promoción del vino de España en terceros países, debido a los efectos directos de cierre de fronteras y a las restricciones en el movimiento de personas y mercancías.

En tales circunstancias excepcionales está más que justificada la aplicación de medidas inmediatas para salvaguardar los efectos negativos en los que se están viendo sometidos los beneficiarios de los programas y las consecuencias de no poder llevar a cabo el programa en su totalidad, aplicables a todos los mercados de destino.

No se descarta, incluso, que este ámbito de aplicación pueda verse ampliado a los nuevos programas del ejercicio FEAGA 2021 (que se inicia el próximo 16 de octubre), si las circunstancias de los mercados se ven alteradas, tras la reapertura de fronteras.

No obstante, los beneficiarios de un programa de promoción del vino en curso, afectado por las circunstancias de fuerza mayor, podrán presentar ante las autoridades competentes una notificación de las modificaciones significativas de su programa, aunque esta suponga un cambio de la puntuación otorgada inicialmente a dicho programa.

Las modificaciones no requerirán la aprobación previa de la autoridad competente, pero el beneficiario declarará acogerse a la causa de fuerza mayor y justificará las mismas, en base a la aportación de medios de prueba documentales, que den soporte a la no ejecución o aplazamiento del programa.

De forma general, la notificación por escrito a la autoridad competente de estos cambios se deberá realizar antes de concluir la ejecución del programa, es decir, antes del 30 de abril o, posteriormente, según el tiempo de duración del estado de alarma. Aunque, la Comunidad podrá también fijar otra fecha, que como muy tarde llegaría hasta el momento de la solicitud de pago, es decir, hasta el 31 de mayo, o posterior según la duración del estado de alarma.

No ejecución de avales

A los efectos del cálculo del grado de ejecución, las CC.AA. no tendrán en cuenta las actividades que no se hayan ejecutado, siempre que estén acogidas a la causa de fuerza mayor y, por tanto, tampoco procederá a la ejecución total de la garantía o aval presentado de buena ejecución.

Es más, los programas que hayan sido objeto de modificación, debido a la fuerza mayor, podrán optar a la resolución complementaria recogida en el artículo 11, apartado 4 del RD 1363/2018.

Asimismo, los anticipos de ayuda solicitados y admitidos que no se hayan abonado, podrán, de oficio o a instancia del beneficiario, recalcularse de acuerdo con la ejecución real de los programas afectados por razones de fuerza mayor, con el fin de que no se sobrepase el límite del 80% (artículo 14 del RD 1363/2018).

En cualquier caso, las acciones no ejecutadas en su totalidad, debido a las situaciones de causa de fuerza mayor, que hayan concurrido en gastos previos a su ejecución final, no reembolsables, podrán ser abonadas como parte de las actividades subvencionables. Para ello, deberán aportar las pruebas documentales necesarias para su justificación y el presupuesto de dichos gastos no deberá haber sido anulado en la modificación presentada, como consecuencia de las causas de fuerza mayor.

Las CC.AA. (autoridades competentes gestoras de la medida de promoción de vinos en terceros países) y el propio sector vitivinícola ya habían trasladado en su día al Ministerio de Agricultura la problemática que se suscitaba ante las situaciones planteadas por los beneficiarios de estos programas, ante la imposibilidad de llevar a cabo ciertas acciones en condiciones poco óptimas de éxito, contrarias a las previstas.

Decisión nacional

A su vez, el MAPA trasladó la consulta a la Comisión Europea, en el ámbito del Comité de Gestión de la Medida de la OCM del Vino, que informó que las declaraciones de “fuerza mayor” o “circunstancias excepcionales” se definían o se evaluaban por los propios Estados miembros y no por la UE, que son competentes para interpretar la situación teniendo en cuenta lo recogido en la Comunicación sobre fuerza mayor en el Derecho Agrario (C (88) 1696 (C 259 de 6 de octubre de 1988 del DOUE) y considerando número 5 del Reglamento (UE) nº 1306/2013.

Por último, fue en la Comisión Nacional de Programas donde las CC.AA. pidieron al MAPA que se gestionará un acuerdo entre todas las autoridades competentes para declarar la situación como causa de fuerza mayor y se adoptaran medidas para contrarrestar los efectos perjudiciales de la situación por la que estaban pasando los beneficiarios de los programas de promoción del vino en terceros países.

Hay que recordar, no obstante, como avanzó la SeVi, que la patronal vitivinícola del sector (FEV) había ya traslado al Ministerio de Agricultura otras propuestas adicionales para que, por esta causa de fuerza mayor debido al Covid-19, no se perdieran fondos presupuestarios en las medidas de los programas nacionales de apoyo.

En concreto, sobre la posibilidad de elevar el presupuesto en el ejercicio FEAGA siguiente para que pudieran incluirse todas las actividades no ejecutadas en el programa anterior, o para hacer uso del presupuesto de ayuda no utilizado en el actual ejercicio, con el fin de que no pudiera perderse e invertirlo en el siguiente.

Esta petición habría sido trasladada por el MAPA a Bruselas para que se haga extensiva a todos los Estados miembros, que también se ven afectados en mayor o menor grado por estas circunstancias extraordinarias de fuerza mayor debido a la propagación mundial de la crisis sanitaria del coronavirus.

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Unión de Uniones propone la destilación de solidaridad en el sector vitivinícola para alcohol sanitario

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha señalado al sector vitivinícola como uno más de los que van a verse afectados por la crisis sanitaria y propone que se puedan usar los mecanismos de destilación para alcohol sanitario y poner en marcha la vendimia en verde de forma que el impacto generado ahora por el coronavirus pese menos en la próxima campaña.

Unión de Uniones se ha puesto en contacto con el Ministerio de Agricultura para presentarle líneas de acción que ayudarían al sector vitivinícola a reducir las consecuencias negativas del cierre del canal Horeca así como la cancelación de eventos y ferias de promoción y la reducción en la exportación, al tiempo que se cubren algunas necesidades evidenciadas durante la pandemia.

La organización propone al MAPA (y también lo ha planteado al Ministerio de Sanidad) que las destilaciones voluntarias para industria o sector energético que contempla el reglamento de la UE para regular la oferta (Reglamento (UE) 1308/2013), sean destinadas a alcohol sanitario, dada la gran emergencia que ha provocado el Covid-19.

Así, pide que se implemente el artículo 216 de dicho reglamento que justifican los pagos nacionales para la realización de una destilación de vino solidaria y que comunique a la Comisión esta actuación. También considera que se podría aprovechar ya el alcohol obtenido en el marco de la medida de destilación obligatoria de los subproductos de la transformación del vino.

En este sentido, la organización apunta que las cooperativas italianas ya han pedido a su Gobierno una destilación temporal (abril-mayo) de dos millones de hectolitros de vino para elaborar 22 millones de litros de alcohol con la contribución de fondos del Estado en base a este artículo. “Aquí se trataría de darle forma y sustrato oficial a diversas iniciativas particulares que están surgiendo, para que fueran más eficaces”, aclaran.

La vendimia en verde como

solución para la próxima campaña

Asimismo, Unión de Uniones recoge entre sus propuestas activar la vendimia en verde ante las circunstancias excepcionales, tal y como prevé el RD 1363/2018 aprovechando los fondos que existen de ayudas al sector con el PASVE. La decisión tendría que adoptarse, según la norma, antes del 15 de abril próximo.

La organización recuerda que en 2019, sobre una dotación inicial de 210,332 millones de euros, quedaron sin ejecutar 14,246 millones de euros, fundamentalmente por no haberse agotado las partidas correspondientes a promoción en mercados de terceros países e inversiones.

“Dada la situación es bastante difícil que los fondos del PASVE destinados a promoción exterior se vayan a ejecutar en su totalidad, con lo que sería conveniente aprovecharlos para el sector de otra forma”, comentan desde Unión de Uniones.

Igualmente, propone que, una vez se haya activado la vendimia en verde, se haga un seguimiento y análisis en función de la superficie máxima que podrá tener derecho a esta ayuda, con objeto de contribuir al equilibrio del mercado y a un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles para el PASVE.

El vino d. C. (después del coronavirus)

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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El vino vivía hasta hace apenas un mes centrado en unas tendencias que estaban bastante claras y, casi todas, identificadas. No obstante, la cuarentena prácticamente global motivada por la expansión del coronavirus (Covid-19) puede significar un profundo cambio en los hábitos de consumo de un alimento social como el vino. Hay analistas que ya hablan del vino d. C. para referirse a cómo será la relación entre el consumidor y la categoría una vez que pase la crisis sanitaria y las restricciones relativa al distanciamiento social.

Se están generando nuevas rutinas, nuevas formas de consumo y nuevos momentos en los que el vino está ganando protagonismo, como reacción a las restricciones y como resultado de los esfuerzos del sector por seguir conectado con un consumidor al que necesita.

La consultora Wine Intelligence actualizó en marzo su informe sobre tendencias globales, del que ya hemos informado en SeVi en varios artículos, para identificar los efectos que la pandemia de coronavirus pueda tener en el consumo de vino, tanto a corto, como a largo plazo (para lo que hará un seguimiento analítico).

Así, por ejemplo, desde la consultora indican que, durante las primeras semanas de confinamiento global, se ha disparado la compra online de vino. Algo lógico, añadimos nosotros, pues confluyen varios aspectos, como la limitación de posibilidades de compra en canales habituales, el cierre en muchos casos del canal Horeca, y el acceso al canal online de venta de vino por primera vez de muchos consumidores (habituales o no) que, hasta ahora solo compraban vino offline o cuyas compras online eran esporádicas. Además, hay que tener en cuenta el incremento de ventas de productos relacionados con el placer hedonista, donde el vino sigue teniendo un papel que parecía olvidado por muchos consumidores (durante la segunda semana de confinamiento en España, la venta de vino en supermercados se ha incrementado un 62,7%, según datos de Inforetail citados por ‘El País’).

Sin embargo, será necesario esperar para ver si esta tendencia se consolida y se pueda definir si es una corriente general o afecta solamente a un segmento determinado de consumidores de vino. Una cosa es cierta, en el vino d. C. el canal de venta online, tanto a través de venta directa de las bodegas, como a través de portales especializados (intermediarios), va a ganar importancia y de esta realidad se beneficiarán más aquellas bodegas que tenían (a. C.) implementadas tiendas online efectivas y eficaces, o acuerdos ventajosos con los grandes distribuidores online. Aquellas otras que carecían (porque pensaban que no lo necesitaban) de este canal bien trabajado han tenido que recurrir a soluciones rápidas o más imaginativas, como la promoción a través de redes sociales.

A modo de ejemplo, Lavinia ha visto cómo sus ventas online alcanzaban en marzo volúmenes cercanos a los de las fiestas navideñas, pero con cambios significativos en sus tiques medios. Si a. C. la franja de producto más demandada online era la de entre 15 y 25 euros, ahora, en pleno confinamiento, la franja más demandada es la de entre 8 y 15 euros por botella. Una explicación podría ser el acceso a este canal de nuevos consumidores.

En relación con esto, las bodegas han incrementado su presencia en redes sociales, tanto orgánica, como en forma de publicidad y contenido patrocinado. En esas redes se están encontrando con más usuarios que nunca, puesto que, en España, durante las primeras semanas de confinamiento su uso se ha disparado un 55%, según estimaciones de Comscore.

Asimismo, está habiendo mucha más interacción social en línea (videollamadas, básicamente), con el vino o el vermut como compañero. Una forma de evadir el “distanciamiento social” físico.

Todos estos nuevos o renovados hábitos, según Wine Intelligence, podrían ayudar a revertir el bajo conocimiento sobre el vino, de lo que ya dimos cuenta en anteriores ediciones de SeVi, puesto que la compra online implica definir términos de búsqueda más allá de la mera categoría vino y se dispone de tiempo para ahondar en la información que se proporciona.

Sea como fuere, el consumo de vino en plena pandemia por Covid-19 tiene un único ámbito posible: el hogar. Con el canal Horeca totalmente cercenado y con la incertidumbre de si el vino d. C. tendrá que bregar con un consumo extradoméstico afectado por una recesión económica. Todo hace pensar a los analistas que, al igual que ocurrió con la crisis financiera de 2008 y siguientes, gran parte del consumo que se hacía fuera del hogar se derive al consumo doméstico. Faltará por ver en qué medida se resiente el dato global de consumo, si el volumen (y valor) doméstico es capaz de compensar con sus subidas el freno en restauración.

También habrá que ver cómo se comporta una de las principales tendencias identificadas en el sector del vino, como era la creciente premiumización del consumo de vino, en un contexto de recesión económica. Hay expertos que señalan que la controvertida variable de la calidad/precio gane peso como criterio de compra.

No obstante, hay voces que señalan que en los primeros momentos tras la superación de la crisis habrá un repunte del consumo de vino, también del vino premium, a modo de desahogo y liberación, pero se irá moderando progresivamente en un contexto de dificultades económicas tanto macro como microeconómicas.

Otros cambios significativos que identifican los expertos de Wine Intelligence, fruto de la situación generada por el virus son que la importancia de la etiqueta y de la imagen global de vino seguirá creciendo como factor de elección entre un vino y otro. También es previsible que se acreciente la tendencia hacia un mayor consumo de vino local en los países tradicionalmente productores, así como hacia los vinos “éticos” y sostenibles.

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El sector del vino muestra su compromiso y solidaridad ante el coronavirus

 Publicado el por Interprofesional del Vino de España (colaborador)

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No hay duda que, en los peores momentos, sale a relucir el mejor lado de ciudadanos, empresas e instituciones. Y es que en tan solo unas semanas España se ha inundado de una oleada de solidaridad con el fin de mitigar la emergencia sanitaria en la que estamos inmersa.

En este sentido, el sector vitivinícola también ha mostrado su compromiso con la sociedad con diferentes acciones. Desde la donación de importantes sumas de dinero para la compra de material sanitario como mascarillas, guantes, batas o tests de detección, o la cesión de las instalaciones para la elaboración de gel hidroalcohólico y alcohol sanitario, hasta las labores para ayudar a los colectivos más desfavorecidos. Además, las buenas relaciones comerciales existentes en el sector del vino entre España y China han permitido que muchos importadores chinos de bodegas españolas hayan facilitado a la llegada de material sanitario a nuestro país.

 

Por otro lado, los expertos del sector se están volcando estos días en la web aportando su granito de arena para hacer el confinamiento más llevadero. Así, muchas bodegas, denominaciones de origen o sumilleres están ofreciendo un sinfín de cursos de enología con conceptos básicos, curiosidades o recomendaciones para todos los aficionados al vino, así como catas online o charlas de expertos del sector.

 

Apoyo a labores de desinfección

Esta colaboración ha ido más allá, y muchas cooperativas del sector del vino, bodegas y viticultores han puesto a disposición de ayuntamientos los tractores y atomizadores de productos fitosanitarios para llevar a cabo la limpieza de las calles de muchos municipios.

Asimismo, como medida de prevención adicional, todo el sector vitivinícola ha intensificado las actividades de limpieza y desinfección en sus instalaciones, con el fin de hacer llegar al consumidor los productos en perfecto estado.  Estas acciones son solo el principio, y estamos convencidos que surgirán muchas más en los próximos días. 

Solidaridad, un aspecto inherente en el sector vitivinícola

Pero la solidaridad en el sector vitivinícola no es un tema puntual ahora con la crisis. Algunos ejemplos son las causas solidarias que muchas bodegas promueven desde hace tiempo en países subdesarrollados, o la venta de vinos solidarios en los que los que parte de su recaudación se destina a organizaciones de lucha contra el cáncer, asociaciones de niños con discapacidad o a la protección de animales en peligro de extinción.

El sector vitivinícola, pilar de nuestra economía y eje de nuestra gastronomía, tradiciones, cultura e historia, quiere manifestar su decidido compromiso por contribuir a superar la situación de emergencia sanitaria, así como su confianza en el sistema sanitario y en la colaboración ciudadana. Sin duda, juntos conseguiremos dejar atrás la crisis en el menor tiempo posible.

La sociedad, la pandemia y el vino

 Publicado el por José Vicente Guillem (colaborador)

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Cumplimentar con la necesaria recomendación del “YoMeQuedoEnCasa”, permite dedicar tiempo a la visualización y lectura de los diversos medios de comunicación que informan sobre la evolución de la nefasta pandemia originada por el coronavirus, así como algunas de las respuestas que la sociedad está adoptando.

Por ellos, hemos conocido qué, en la desenfrenada demanda y almacenamiento de productos agro-alimentarios, se ha producido un notable incremento del consumo de cerveza y, en menor medida, del vino. La noticia mueve ir a la biblioteca y reflexionar sobre los beneficios que el consumo moderado de vino ha aportado a la sociedad desde sus orígenes ya que, “en algún momento de la historia, el ser humano encontró bueno el fruto de la vid y comprobó que, al ingerirlo, como mosto fermentado reposado, saciaba la sed, el hambre y mejoraba su tono vital”.

Existen testimonios irrefutables de que, desde las culturas mesopotámicas, griega y romana, el vino es considerado bajo cuatro aspectos: nutricional, toxico, medicamento y hedonista y, por ello, siempre ha estado presente, tanto en situaciones de felicidad, como en aquellas no deseadas de adversidades, enfermedades y pandemias.

Nutricionalmente, como alimento forma parte de la dieta alimenticia, aporte dietético, calórico, hecho cultural, territorial y estilo de vida en la sociedad. Ayuda a la sabrosa protección y placentera digestión.

Su carácter toxico, un factor de actualidad (OMS 2010), queda controlado en función de la dosis, forma, tipo de vino y voluntad. Sin olvidar valorar positivamente que el vino es una disolución hidroalcohólica con más de mil compuestos identificados, muchos de ellos conceptuados como saludables.

Las virtudes medicinales, preventivas y curativas aportadas por un consumo inteligente del vino son un hecho comprobado en la cultura popular en razón de sus componentes, equilibrio y funcionalidad de algunos compuestos. El vino es salud, cuando se toma con conocimiento y sensatez.

El valor hedonista se basa no solo en sus garantías de calidad, salubridad y seguridad, sino en las sensaciones capaces de generar placer, las motivaciones para compartir emociones y la capacidad de diálogo en torno a una copa de vino.

En la historia de la humanidad, el vino se ha considerado específico potente frente a pandemias y epidemias (cólera, viruela, pestes, gripes y contagios), por su carácter moderadamente alcohólico y ácido, lo que genera una atmósfera hostil ante cualquier bacilo. San Vicente Ferrer, Santiago Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, Carlos Jiménez Díaz, Antonio Vallejo Nájera, Santiago Grisolía, Valentín Fuster, etc., son ejemplos de personas que recomendaron el valor de un vaso de vino en tiempos difíciles.

En estos días de meditación y aislamiento (obligado) recordamos tres referencias de alto nivel científico y literario que avalan y consideran el vino como “elemento útil de nuestra Dieta Mediterránea y que contribuye al bienestar del hombre”, que son objetivos que se persiguen mientras dure esta crisis, haciendo alusión a:

L. Pasteur nos trasmite que el vino es “la más higiénica de las bebidas”.

A. Fleming recuerda: “Resucita (el vino) a un muerto, salva más vidas que la penicilina”.

E. Hemingway elogia al vino como “la más civilizada de todas las bebidas”.

En nuestra sociedad son muchos quienes siguen confiando en el honesto vino de cada día, ante la grave pandemia por la que está atravesando no olvidan y recuerdan, valoran y agradecen a todas aquellas personas que en defensa de un bien común y arriesgándolo todo, hacen posible que renazca la esperanza de volver, en comunidad, a poder saludarnos, abrazarnos y celebrar la victoria total sobre el coronavirus brindando con un vaso de buen vino.

Lo que está pasando pasará y debemos plantearnos el futuro y elegir unidad o disgregación, ya que la sociedad va a cambiar radicalmente después de esta crisis, según ha expuesto la filósofa y catedrática de Ética, Adela Cortina.

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