Efecto de la radiación UV-B sobre la variedad Tempranillo

 Publicado el Por J. Martínez-Lüschera , N. Torres , G. Hilbert , F. Morales , S. Delrot , M. Sánchez-Díaz , J. Aguirreolea , E. Gomès , I. Pascual

Artículo con tablas en PDF adjunto.

La radiación ultravioleta (UV) emitida por el sol es absorbida en gran medida por el ozono que se acumula en la estratosfera. En las últimas décadas, los niveles de radiación UV-B (280-315 nm) han aumentado sensiblemente debido al descenso en la concentración de ozono estratosférico, a su vez inducido por la emisión de gases de origen antrópico como los cloro fluorocarbonados.

Tras el éxito del protocolo de Montreal, encaramos una fase de recuperación en la que se prevé una vuelta a los niveles de radiación UV-B similares a los de antes de los años 70 para mediados de este siglo. A su vez, existen algunas incógnitas sobre esta recuperación relacionadas con los posibles cambios globales en el clima (Williamson et al. 2014) y que se comentan a continuación.

Dentro del marco del cambio climático, la temperatura media del planeta se está elevando de forma pareja a los niveles de CO2. En principio, esta mayor temperatura, conllevaría una mayor tasa de evaporación, y por lo tanto, un aumento de la nubosidad y precipitación a escala global. Sin embargo, estas precipitaciones no estarían distribuidas de forma homogénea. De este modo, para la mayor parte de la cuenca mediterránea, las previsiones indican una reducción de la cobertura nubosa media y, por extensión, una reducción de la disponibilidad hídrica y un aumento de la radiación solar incidente, incluyendo la radiación UV-B (IPCC 2013).

Actualmente el cultivo de la vid se ve afectado por un cambio global en el clima, y cabe esperar un mayor impacto en las próximas décadas. Comparando las fechas de cosecha de las últimas décadas con las actuales, se ha observado un adelanto de 2-3 semanas. Así pues, existe un fenómeno generalizado, por el cual la acumulación de azúcar en la uva se da de una forma acelerada, y esto a su vez puede repercutir en otros parámetros de calidad, como la acidez o la coloración de las uvas (Mira de Orduña 2010).

Los factores enmarcados dentro de las predicciones climáticas para la región mediterránea: niveles de CO2, temperatura, disponibilidad hídrica y radiación solar, han demostrado tener de forma individual un impacto tanto en la fisiología como en la composición de la uva (Mira de Orduña 2010).

El objetivo de este trabajo fue estudiar cómo la combinación entre la radiación UV-B y los diversos factores enmarcados dentro del cambio climático afectan a los procesos fisiológicos más importantes de la hoja de vid y cómo pueden repercutir sobre la maduración y la calidad del fruto.

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