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Cada 7 dias 08-05-14

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Los Consejos Reguladores en tiempos de crisis

 Publicado el por Rafael de Michelena (colaborador)

Una de las ventajas que disfrutamos quienes hemos pasado a integrar el denominado subgrupo de "las clases pasivas" es la de disponer de tiempo para leer y reflexionar sobre tantos y tantos trabajos teóricos que se están aportando en relación a los múltiples problemas que inciden sobre nuestro sector vitivinícola; y que "busquen aprovechar todas las fortalezas de las que disfrutan los diferentes colectivos y hacer frente común a las debilidades" (Salvador Manjón. SeVi 3.420). No cabe duda alguna de que entre las diversas fortalezas sectoriales destacan dos figuras emergentes: los actuales Consejos Reguladores y la necesaria Interprofesional, que deben responder a las directrices establecidas en la PAC últimamente aprobada.

En este sentido, sin querer entrar en análisis y debates sobre discrepancias actuales entre diferentes Consejos Reguladores; organismos que han adoptado la forma de Interprofesional; promover una Interprofesional de verdad que, como dice el Magrama, sea el organismo vertebrador sectorial que dote de estrategias adecuadas ante los cambios mundiales de las producciones y las demandas; etc., he leído con atención (recomendando la misma a cuantos estén preocupados por el inminente devenir de los Consejos Reguladores) la Revista Española de Estudios Agrosociales y Pesqueros en su nº 236 de 2013, donde se publica un artículo referente a "La forma jurídica del Consejo Regulador: el modelo de las fundaciones y asociaciones como alternativa para la gestión de las Denominaciones de Origen en tiempos de crisis", de Javier Guillem Carrau (letrado), que puede motivar la reflexión sobre futuros más o menos próximos.

El estudio examina claramente el marco legal de los Consejos Reguladores partiendo del acervo comunitario. Son analizados como gestores de signos distintivos en el contexto de la legislación estatal y autonómica, en línea comparativa con estudios anteriores publicados sobre la materia.

En relación al presente modelo mayoritario de Consejo Regulador, estructurado en torno al derecho público, apunta que se hace necesaria la identificación de otros instrumentos de colaboración jurídico-privados que les permitan constituirse en un nuevo modelo de referencia para el funcionamiento del Órgano Gestor con un signo de calidad agroalimentaria diferenciada.

Resalta que el ordenamiento jurídico actual ofrece modelos de colaboración público–privada, como puede ser la Interprofesional, las fundaciones o las asociaciones (consideradas como entidades sin ánimo de lucro) o incluso, cuando lo permita la idiosincrasia de la D.O., cualquier tipo societario, como las sociedades de capital o las sociedades especiales como cooperativas, sociedades laborales, etc. Ahora bien, de todas aquellas posibilidades, son los modelos de entidades sin animo de lucro (interprofesionales, fundaciones, asociaciones) las que pueden resultar más atractivas para la gestión de una Denominación. Para ello se tendrán que modificar algunas legislaciones autonómicas que, hasta la fecha, sostienen el carácter de corporación de derecho público del Consejo Regulador.

Las conclusiones de este enriquecedor estudio, sin ser este articulista un experto en temas legislativos, los centraría en:

- La novedad de atender o dotar a la organización de la gestión con un signo distintivo, al que se le reconozca la naturaleza de dominio público, con un régimen de colaboración público-privada.

- El Consejo Regulador, sea cual sea su forma, debe respetar unos principios básicos organizativos y adaptarse a la legislación vigente, tanto en las materias de carácter público como las privadas.

- La legislación debe reformarse para delimitar la reserva de Derecho Administrativo para la administración competente, en aquellos aspectos que se precise, ante cualquiera de las opciones de naturaleza privada del órgano de gestión.

- En cuanto a la potestad sancionadora, la Administración pública deberá asumir el control disciplinario que se derive de la aplicación de los reglamentos y la legislación vigente.

Para algunos que hemos dedicado años de trabajo por la dignificación, valoración y notoriedad de las Denominaciones de Origen y para la gestión, credibilidad y trasparencia de los Consejos Reguladores, nos encontramos que desde el sistema agroalimentario se ha transmitido a la sociedad de la alimentación una sensación de debilidad, falta de fortaleza y la creencia que tanto unas (DD.OO) como otros (Consejos Reguladores) están en crisis, lo cual no es cierto y no se ha sabido comunicar.

Ciertamente, sin los actuales Consejos Reguladores no hubieran sido posibles las líneas políticas de calidad adoptadas, muchas de las estrategias sectoriales, la apuesta por la calidad y competitividad del vino en los mercados y su reconocimiento por parte de los consumidores. Pero así mismo, también es cierto que la evolución de los tiempos, tanto de bonanza como de crisis, la integración en estructuras superiores como puede ser la Unión Europea o la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV); las tendencias de los mercados con sus coordenadas de internacionalización y liberalización y las exigencias de los consumidores de calidad y seguridad, han puesto sobre la mesa "la organización de los Consejos Reguladores como corporaciones de derecho público y sus modelos de gestión".

Todo Consejo Regulador, como órgano de gestión-representación de los reglamentos de una Denominación, fuese cual fuera su personalidad jurídica (organismo autónomo, desconcentrado, etc.), desde el año 1932 siempre ha sido tutelado por las Administraciones en cualquiera de las funciones recogidas en su reglamento (registros, tasas, promociones, certificaciones, órganos de representación, etc.) y sujetos en su dinamismo al marco legal establecido y a las opiniones sectoriales.

Esta tutela/dependencia ha sido real en base a las relaciones institucionales promulgadas en forma y tiempo (funciones públicas, privadas, compartidas), pero la aplicación de los últimos reglamentos de la UE, que obligan ha hacer frente a determinados gastos de funcionamiento en materia de certificación, ha generado niveles de desconcierto en materia presupuestaria en muchas de estas instituciones.

La actual crisis financiera, el cambio de tendencia en las regulaciones de los fondos de la PAC, las ideas liberalizadoras, las presiones de holding de algunas empresas/cooperativas han puesto en entredicho el actual modelo y en pocos, pero particulares, casos han dejado dañadas, prácticamente inmovilizadas o inermes, las actuales estructuras de gestión de los signos de calidad agroalimentaria diferenciada.

Es seguro que el sector saldrá fortalecido de la actual crisis y la calidad de los vinos protegidos por DD.OO., se verá robustecida en los mercados ante los consumidores y que además por propia ley de vida, la positiva respuesta de la crisis traerá otras soluciones y posibilidades de nuevas propuestas sin perdida o menosprecio de la personalidad del vino, su reconocimiento en el consumo y exaltación de la obra bien terminada

Como hemos dicho antes, de todas las posibilidades, son los modelos de entidades sin animo de lucro (interprofesionales, fundaciones, asociaciones) las que pueden resultar más atractivas para la gestión de una D.O. Para ello se tendrá que modificar alguna legislación autonómica que hasta la fecha sostiene el carácter de corporación de derecho público del Consejo Regulador

Las soluciones existen, los problemas están localizados, el camino esta trazado, pero tropezamos con el "amateurismo" de nuestros representantes y políticos como signo peculiar de nuestro modo de hacer las cosas.

El vino tranquilo creció un 6% en valor en hostelería en 2013 según Nielsen

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

Tablas en pdf adjunto.
El vino tranquilo registró un incremento del 6% en valor en 2013 en hostelería, según recoge el informe anual Nielsen 360 que ofrece una visión global y completa de las tendencias de consumo dentro y fuera del hogar en España, así como de las preferencias y factores que determinan la actitud de compra de los ciudadanos en nuestro país. Según los datos facilitados a SeVi, el vino tranquilo presentó un comportamiento mucho mejor a la media de bebidas (bebidas no alcohólicas, de baja graduación y de alto grado), que cayó un 3,1% en valor en hostelería durante 2013.

Analizamos a continuación el peso que tiene el vino en el sector hostelería, tanto en valor, como en volumen, así como los datos Nielsen para el canal alimentación durante 2013.

Las DD.OO. españolas exportan el 46% del vino que comercializan

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

Informe completo en pdf adjunto.
Las denominaciones de origen de vino españolas cerraron la pasada campaña 2012/13 con una comercialización total de 11.401.271 hectolitros, en ligero descenso (-1,02%) respecto a la campaña anterior (2011/12 cerró con unas ventas totales de las DD.OO. de 11.518.610 hl). La causa del descenso hay que buscarlo en el mercado interior, que desciende un 2,43%; mientras que la exportación (que ya supone el 46% de la comercialización total) “salvó los muebles”, con un pequeño incremento del 0,71% en el volumen exportado.

Exportaciones de mostos y zumos de uva. Enero-febrero 2014

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Tablas en pdf adjunto.

Los datos correspondientes a los dos primeros meses de 2014 muestran que, a pesar de que el volumen de mosto español exportado ha aumentado, los ingresos totales respecto a 2014 disminuyen más de un veinte por ciento (-21,78%), según las estadísticas facilitadas por la Agrupación de Productores de Mostos y Zumos de Uva de Castilla-La Mancha (Azumancha). Así, en los dos primeros meses del año, los reembolsos obtenidos por el mosto español en el exterior han ascendido a 28,82 millones de euros, frente a los 36,85 M€ que se registraban en el acumulado a febrero de 2013.