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Tendencias mundiales en la venta de vino al por menor

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Foto: Messe Düsseldorf / C. Tillmann. (photo: Foto: Messe Düsseldorf / C. Tillmann.)

Foto: Messe Düsseldorf / C. Tillmann.

Los canales de venta al por menor, a través de los cuales se vende el vino a los consumidores finales, se hallan en un estado de cambio sin precedentes. Están cambiando los hábitos de compra, y esta circunstancia está remodelando la forma en que operan y comercian los minoristas, tanto en el sector del vino como de forma más general. La cuestión fundamental es cómo se manifiestan esos cambios en términos de tendencias observables en los mercados clave. ¿Qué canales ganan y cuáles pierden? ¿A qué minoristas les va mejor que a los demás? Y quizá la pregunta más importante de todas: ¿hay patrones discernibles en las tendencias de los canales en los distintos mercados que nos permitan extraer conclusiones más amplias sobre la forma en que se vende mundialmente el vino?

Bruselas sitúa en 165,3 Mhl (-8,8%) la producción de vino y mosto durante la campaña 2014/15 en la UE-28

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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Tablas en pdf adjunto.

La Comisión Europea presentaba el pasado 10 de febrero en la reunión del Grupo de Diálogo Civil (GDC), anterior Comité Consultivo Vinos, una nueva previsión, a 5 febrero, de la producción vitivinícola en la UE-28, que rebajaba ligeramente en 1,4 millones de hectolitros la anterior del pasado mes de noviembre. La nueva cifra estimada por Bruselas es de 165,3 millones de hectolitros de producción vitivinícola, que supone un 8,8% y cerca de 16 millones menos que en la campaña anterior 2013/14, siendo también inferior en algo más del 1% y en 1,78 millones al volumen medio del último periodo quinquenal 2009/10-2013/14, como se observa en el cuadro adjunto.

El hogar invierte 858 M€ en vino hasta noviembre de 2014

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

Consumo de vino. (photo: Christopher Boswell)

Consumo de vino.

Tabla en pdf adjunto.
Con los datos de consumo en hogares en la mano, poco nuevo se puede aportar a los lectores de La Semana Vitivinícola, que no se haya contado ya en estas páginas. A nivel general, un panorama negativo, con un consumo de vino y bebidas con vino que quedó en los 11 primeros meses de 2014 en 395,31 millones de litros (-5,35%) y con un dato de valor que está en 858 millones de euros (-3,78%). De modo particular, sigue la tendencia y son solo los vinos tranquilos amparados por D.O.P./I.G.P. los que muestran estadísticas positivas en todas las magnitudes: +1,82% en volumen, +2,88% en euros y +1,04% en su precio medio, tal y como puede verse en la tabla que acompaña a esta información.

Quince años y apenas hemos cambiado

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

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Sin entrar en muchos detalles, que encontrarán en las páginas siguientes, parece que 26,56 millones de hectolitros vendidos en exportación es una cifra más que considerable que debería hacernos sentir muy felices. Con total independencia de si superaremos o no a Italia y logremos ocupar el primer puesto mundial. El mero hecho de vender más de dos veces y media lo que consumimos dentro de nuestras fronteras y recuperar, con creces, lo que perdimos el año anterior, es una excelente noticia.

Quizá mucho más de lo que en realidad representa; puesto que, sin quitarle ni un ápice de importancia al dato, deberíamos fijarnos también en lo sucedido con los precios, que han caído prácticamente en el mismo porcentaje en el que hemos incrementado nuestro volumen. Vamos que, hemos vendido un 25,5% más por prácticamente (-3,2%) el mismo importe. Pero nada de todo esto es nuevo, ¿o sí?

Por la adaptación

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Una de las preguntas que con mayor insistencia y profundidad se hacen los bodegueros es: ¿cómo llegar al consumidor?, ¿cómo llamar su atención, conseguir que pruebe su vino y, lo que todavía es mucho más difícil, que repitan? Lo que por otra parte, tampoco difiere mucho del interrogante de cualquier negocio o actividad empresarial, aunque en el caso del vino este venga precedido por una serie de condicionantes sociales que exceden, en mucho, sus propias características.

Si partimos de la base que, al igual que sucede con la comunicación, cada colectivo de consumidores son un mundo, con características que pueden llegar a hacer que lo apropiado para unos resulte perjudicial para otros. O que los recursos con los que cuentan nuestras bodegas son tan limitados que la imaginación es casi la única forma en la que tienen la posibilidad de encontrar la clave con la que suplir esas carencias. Parece bastante sensato pensar que lo más inteligente es estudiar y definir el consumidor al que me dirijo, averiguar cuáles son las cualidades de nuestros vinos que él más valora y resaltarlas.