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Cooperativas demanda medidas ante la crisis del sector oleícola

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Cooperativas Agro-alimentarias de España ha remitido una carta al ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, en la que subraya que el sector del olivar sufre la mayor situación de crisis conocida desde la incorporación de España a la Unión Europea en 1986 y que, tras tres años en pérdidas, de absoluta ruina para los productores, los cinco meses de la actual campaña oleícola 2011/2012 proyectan un panorama mucho peor. Prueba de ello es que la campaña comenzó con una caída de precios que se están manteniendo inalterables en las tres categorías, registrándose valores por debajo del umbral de desencadenamiento del almacenamiento privado en el caso del virgen y lampante, y con el virgen extra rozando el nivel.
Si bien Cooperativas Agro-alimentarias valoró de modo positivo el almacenamiento aprobado en la presente campaña, también anticipó, como así ha ocurrido, que la medida resultaría claramente insuficiente, para lograr su objetivo de recuperación de precios, al estar limitada a un volumen de 100.000 toneladas y por un período de tan sólo cinco meses.
A su juicio, tampoco está teniendo ningún efecto en el mercado, hasta el momento, la extrema sequía sin precedentes que sufrimos (la peor de los últimos sesenta años) y que, si continua, nos llevará a una próxima campaña 2012/2013 muy corta.
En consecuencia, y teniendo en cuenta que desde Bruselas se considera que estamos ante problemas estructurales exclusivos del sector español y que, por tanto, Cooperativas indica que debe ser nuestra Administración la que adopte las soluciones, Cooperativas Agroalimentarias de España ha propuesto al Ministerio la adopción de las siguientes medidas de modo urgente:
1. Una línea de financiación inmediata, mediante créditos pignoraticios en condiciones similares a las que obtienen nuestros competidores en los países de nuestro entorno, que permitan gestionar adecuadamente la campaña de comercialización evitando las ventas a la desesperada por necesidades de liquidez, que hunden los precios y, de este modo, defender mejor el precio en origen.
2. Nueva activación del almacenamiento privado de aceite de oliva, de, al menos, otras 100.000 toneladas y durante el mayor tiempo posible.
3. Es necesario trabajar con las autoridades de Competencia para lograr una interpretación más flexible de las normas, de forma que sea posible llevar a cabo actuaciones en el seno de la interprofesional relativas a la mejora de la calidad y la adaptación de la oferta a la demanda, previstas en la Ley 38/1994 de organizaciones interprofesionales. A la vez se deben proponer las modificaciones necesarias en la OCM Única que permitan una cierta regulación del sector, en situaciones graves de crisis, como la que padece el sector del olivar.
4. Constitución urgente de una mesa de trabajo del Ministerio y las Comunidades Autónomas, con las principales organizaciones de productores, industria y comercio, para el estudio y adopción de éstas y cuantas medidas efectivas puedan ponerse en marcha, como por ejemplo, las relativas a la calidad del aceite.
5. Medidas de apoyo efectivo a la integración comercial de la oferta. Somos conocedores y apoyamos su voluntad de avanzar en esta línea, pero la situación del sector del aceite de oliva requiere la puesta en marcha de las medidas de forma inmediata.

Índice de calidad en la maduración de la aceituna

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Precios del aceite

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Cada 7 dias

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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A favor de que la Unión Europea entre en la OIV

 Publicado el por Pau Roca (colaborador)

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) es una organización intergubernamental, es decir que la forman los gobiernos, los cuales se ponen de acuerdo en resoluciones que afectan al sector del vino y los productos de la viña.
La OIV es muy útil para el sector, pues se pretende que se trate a los productos de la viña con unas mismas definiciones y que se progrese hasta donde se pueda en tener normas comunes, se comparten datos económicos y se analiza en común la situación del sector. Tener a muchos gobiernos de acuerdo sobre la existencia y progreso de la producción del viñedo es ya de por sí un apoyo que otorga legitimidad al sector y al vino, porque no lo olvidemos, nuestro producto está cuestionado por la OMS, ya que más de la mitad de la población mundial no tiene ni idea de lo que es el vino. Y además es importante la existencia de la OIV porque en un sector atomizado, también comercialmente, donde prácticamente no existen las multinacionales, la defensa del viñedo, del producto y su consumo, pasa por una acción gubernamental.
Aunque las resoluciones no son obligatorias, cuando las votan los gobiernos es para que se apliquen a través de la legislación de cada Estado, y así ocurre normalmente. Cuando se creó la OIV no existía ni siquiera el Mercado Común, han pasado muchos años y todo ha cambiado, la legislación del vino emana de la Unión Europea, y en la última OCM de 2008 se introdujo una referencia para que las prácticas enológicas de la UE sean las de la OIV. Con esto se buscaba fomentar una armonización internacional, y así también el comercio sin trabas con otros países terceros.
Es decir que la UE es quien debe aplicar gran parte de las resoluciones de la OIV en su propia legislación. Es por tanto lógico que sea la UE quien pertenezca a la OIV.
Interlocutor más válido
Pero para mí la razón principal es que los Estados miembros de la OIV que no forman parte de la UE no tienen al socio adecuado si no está presente la institución comunitaria, la Comisión Europea, como verdadero gobierno competente. Puede gustar o no, pero de hecho quien manda en el vino y en Europa es la Comisión. Pretender que los interlocutores comerciales de Australia o de Suiza seamos cada Estado miembro de la UE es falsear las relaciones, pues ellos son plenamente competentes y nuestros Estados ya no lo son de forma directa. Por tanto quienes deberían exigir la entrada de la UE son precisamente los países terceros.
En 1994, con motivo de las elecciones a director general a las que me presenté, ya expuse la idea de que la UE debía pertenecer de alguna manera a la OIV. Luego en 2009 hubo una propuesta de la Comisión hecha con bastante torpeza (pretendía mandar sin pagar) que fue rechazada por el Consejo, es decir los Estados miembros europeos.
Procedimientos de infracción
Pero ahora las cosas han empeorado y la UE ha iniciado un procedimiento de infracción contra sus Estados por votar contra el acervo comunitario en la OIV, durante la última asamblea de Oporto. Cada embajador en Bruselas ha recibido una de estas cartas de emplazamiento que pueden terminar con graves sanciones. Pocas veces la Comisión ha actuado con tanta severidad. Es muy posible que la Comisión haya visto en el contencioso de la OIV un ejemplo para clarificar su estatus en otras organizaciones internacionales, y desee que esto llegue al Tribunal de Luxemburgo para fijar jurisprudencia.
Para el sector del vino esto supone un problema práctico ya que van a bloquearse los trabajos en el seno de la OIV. Solo por citar aquellas cuestiones de las que se ocupa el grupo Derecho y Consumo (Drocon) que presido, están pendientes resoluciones tan necesarias como las prácticas enológicas de vinos aromatizados, las definiciones de vinos sin alcohol o parcialmente desalcoholizados y que desearíamos ver adoptadas en junio. Pienso que esta situación provoca la hilaridad de los países terceros porque damos un “espectáculo de gallinero”.
La UE debe ser miembro de la OIV. Pero si bien la Comisión es el organismo competente en la aplicación de normas, no lo es científica y técnicamente.
La competencia reside en una extensa red de expertos que está provista por cada Estado, cada región, y un denso entramado institucional como las universidades y centros de investigación. Uno de los activos de la OIV es su gran capacidad de convocatoria de expertos y esta red solo la pueden asegurar los países como hasta ahora. El procedimiento interno de decisión puede también permitir la intervención de los Estados miembros de la UE según etapas.
Tantas veces no nos damos cuenta del valor de la existencia de algo hasta que nos falta. No vaya a pasarnos esto con la OIV, que es muy útil y de forma callada hace una gran labor para facilitar la internacionalización del sector.
Debemos evitar su parálisis y pedir a los Gobiernos de la UE que tomen una decisión rápida y audaz, quizás retomando el procedimiento de 2009 y a la Comisión Europea que se emplee a fondo en una acción diplomática ante los países terceros para explicar su nuevo papel. En definitiva, que la Comisión y los Estados Miembros asuman sin complejos el liderazgo que Europa tiene en el mundo del vino y que actúen con coherencia, y generosidad.