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Las DD.OO. de Galicia recogen 44 millones de kilos de uva

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

La vendimia 2012 en las DD.OO. gallegas finalizó con una cantidad total de uva cercana a los 44 millones de kilos, con comportamiento dispar según zona de calidad vitivinícola y unos precios que no han crecido en la medida que los viticultores esperaban por los descensos anunciados en la mayor parte de DD.OO.

Rioja rondará los 360 millones de kilos de uvas de calidad

 Publicado el por Antonio Egido (colaborador)

A falta de apenas una semana para que la Denominación de Origen Calificada Rioja dé por finalizada la vendimia del año 2012, el último dato que el Consejo Regulador puede aportar a La Semana Vitivinícola (a 19 de octubre), es que se habían vendimiado ya 320 millones de kilos.

19ª edición de la Fiesta de la Vendimia de Rioja Alavesa

 Publicado el por Antonio Egido (colaborador)

La Rioja Alavesa, subzona de la D.O.Ca. Rioja viene celebrando su anual Fiesta de la Vendimia desde 1994 y desde entonces ha recorrido ya todos los municipios de la comarca al menos en una ocasión. Esta fiesta nació de la inquietud de los vecinos de la Cuadrilla de disfrutar de unas jornadas de exaltación de su producto social y económicamente más representativo: el vino.
La estructura y desarrollo de esta jornada se diferencia de las celebradas en otras vendimias por su marcado carácter alavés y su desarrollo itinerante, por el que en cada edición, una localidad diferente se convierte en anfitriona, revitalizando de esta forma, año tras año, el contenido de la misma.
La cita en este año 2012, en su 19ª edición, fue en Lapuebla de Labarca el domingo 16 de septiembre. La fiesta arrancó con la entrega de premios del certamen de vinos con D.O.Ca. Rioja Premios Vendimia 2012, al que en esta edición se presentaron 251 procedentes de 80 bodegas repartidas por las tres subzonas de la D.O.Ca. (Alta, Baja y Alavesa).
A continuación llegó el tradicional Pregón, ofrecido por el pelotari y actual campeón manomanista, Aimar Olaizola, siendo los elegidos para este acto relevantes figuras del deporte, la cultura, los medios de comunicación y representantes de la sociedad que, desde ese momento, se convierten en embajadores de Rioja Alavesa.
La fiesta del vino
El pisado de la uva y la cata del primer mosto, seguidos siempre con pasión, dieron paso al recorrido por la localidad organizadora catando el vino clasificado por pueblos y bodegas. El vino, como es de rigor, se cata en una fina copa de cristal serigrafiada con el logotipo de Rioja Alavesa, lo que se acaba convirtiendo en un singular recuerdo de la jornada.
Pero además no faltaron diferentes actividades como juegos infantiles, el Torneo Vendimia de Aizkolaris (cortadores de troncos de árbol con hacha), muestras de folclore local con actuaciones de grupos de danzas, demostraciones gastronómicas, pasacalles, música, presencia de artesanos con venta de productos agrarios y una comida popular... que acabaron convirtiendo la Fiesta de la Vendimia en un día festivo de carácter lúdico y de convivencia.
Cultura vitivinícola
Dignos de destacar, además, son los enotalleres, con los que se invitan a los más pequeños a desarrollar una serie de actividades relacionadas con la vid, dándoles a conocer y adentrando a este maravilloso mundo a los niños, para que desde bien pequeñitos, puedan ir entendiendo y sepan valorar esta cultura, de un modo educativo y divertido.
Con anterioridad a este día festivo se desarrolla cada año una jornada dedicada al hermanamiento del vino de la Rioja Alavesa con otro producto de la mesa de avalada calidad. En esta ocasión, el 9 de septiembre, Lapuebla de Labarca asistió al hermanamiento con el aceite de Rioja Alavesa.
 

La Batalla del Vino de Haro: cuando el vino es el atractivo

 Publicado el por Antonio Egido (colaborador)

La localidad riojalateña de Haro viene mimando su turismo y de forma especial su enoturismo, desde hace muchos años. El Plan de Dinamización de Producto Turístico ‘Haro, Patrimonio de Vino’, recién cumplido su ciclo de tres años, ha dejado las suficientes bases para que, si damos un repaso a su agenda festiva a lo largo del año, encontremos, de enero a diciembre, suficientes atractivos para disfrutar de la localidad jarrera.
De esta forma, lo que fue durante muchos años un carnaval popular pero con poco reclamo, se ha convertido en el Carnaval del vino que ha celebrado ya tres ediciones (la primera dedicada al carnaval veneciano, la de 2011 al barroco francés y la de este año, al barroco español) con la presentación de las nuevas añadas de las diferentes bodegas de Haro con diferentes espectáculos artísticos. Un acontecimiento al que hay que unir una Semana Santa que tiene caché en la zona, el verano cultural que tiene uno de sus atractivos en las noches de San Lorenzo, las fiestas de la Virgen de La Vega y una Navidad que, en Haro, es muy potente. Y por supuesto la Batalla del Vino, su gran atractivo turístico.
La Batalla es el acto principal de unas fiestas que se celebran a finales de junio en las que no faltan la misa y procesión en honor al patrón de esta localidad, San Felices (en la que se portan las arquetas que guardan las reliquias del santo y de su discípulo san Millán), los concursos y degustaciones gastronómicas, o una ‘mini’ Batalla del Vino Infantil con salida de romeros desde la plaza de la Paz hacia el polideportivo de El Ferial, donde los más pequeños van preparándose para acontecimientos mayores, arrojándose mosto.
Fiesta de Interés Turístico Nacional
La Batalla del Vino está fechada el 29 de junio, una jornada que se inicia con la romería a los Riscos de Bilibio y misa, continúa con una batalla que deja paisaje y paisanaje del color del vino y termina con la vuelta de los romeros a la ciudad para dar las vueltas a la plaza de la Paz.
Domingo Hergueta y Martín en su libro ‘Noticias de la muy noble y muy leal ciudad de Haro’, editado en 1906 por la imprenta Sáenz-López de Haro, describe los actos que se deben desarrollar en esta jornada y que consisten en que el regidor síndico, que asume simbólicamente el papel de alcalde en funciones durante el tiempo festivo, abre la comitiva a caballo para llegar a la ermita que habitó en los Riscos san Felices, en el siglo V.
Tras colocar el pendón de la ciudad en lo más alto de las peñas, comienza la misa a la que sigue la Batalla del Vino. Una batalla pacífica que reúne a miles de ciudadanos en los Riscos de Bilibio para lanzarse a través de cualquier herramienta (desde el cubo y la bota, hasta la sulfatadora, pues todas son igual de válidas), un total de 6.000 litros de vino, que dejan trasformados los Riscos en un espectáculo impresionante. Después de la batalla, cuando se acerca el mediodía, los romeros regresan a la ciudad.
Esta fiesta fue declarada de Interés Turístico en 1980 en resolución de la Secretaría de Estado de Turismo; de Interés Turístico Regional en 1998 por el Gobierno de La Rioja y de Interés Turístico Nacional desde el 22 de marzo de 2011 por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.
Una tradición que viene desde el s. VI
Como ha escrito Fernando de la Fuente en su obra “Temas jarreros”, su origen procede de una romería del siglo VI que nació de una forma desorganizada para rendir tributo a San Felices y que se ha venido manteniendo hasta ahora, desmintiendo de esta forma que el origen de la misma se deba, como siempre se había indicado, que nació de los pasados litigios que en su momento tuvo Haro con sus vecinos de Miranda de Ebro. De ahí que se mantuviera que los jarreros debían acudir cada año hasta los Riscos de Bilibio, para reivindicar esta zona como suya, pues caso de que así no lo hicieran en tan solo una ocasión, este terreno pasaría a propiedad de Miranda de Ebro.
No se tiene constancia de que esta fiesta fuera denominada Batalla del Vino hasta 1949 y en la actualidad sigue siendo el gran atractivo turístico de una ciudad que es la “capital del Rioja” y que recibe cada año a miles de turistas que desean, no solamente ser regados en vino, sino sentir desde dentro las sensaciones de una batalla que reivindica el poder del vino.
 

Batalla del Clarete en el día de Santiago

 Publicado el por Antonio Egido (colaborador)

En La Rioja se celebra, de forma muy especial, la festividad de Santiago, un santo que si bien se presenta con tres diferentes apariencias (como apóstol, como peregrino y como matamoros), una de las leyendas del Camino de Santiago, le ha convertido en esta Comunidad en uno de los héroes de la Reconquista, es decir de la conquista cristina de Al-Ándalus en la famosa Batalla de Clavijo de donde viene la archiconocida representación de un Santiago mata-infieles, subido en su caballo blanco y blandiendo una espada en su mano derecha.
Muy diferentes son las poblaciones de La Rioja que celebran al santo y una de ellas es en San Asensio, que vive su particular batalla, haciendo protagonista de la misma al producto vitivinícola más importante de este pueblo y su zona: el vino clarete, un tipo de vino fresco y joven. Si bien hay que indicar que esta fiesta se traslada siempre al fin de semana, el más cercano al día de Santiago (25 de julio) siendo su escenario el llamado barrio de las Bodegas y las 13.00 horas, las marcadas para su inicio.
Esta cita anual ha sido declarada, este mismo año, como Fiesta de Interés Turístico Regional por “ser una tradición asentada, que atrae cientos de visitantes a la zona cada año y que, además, se ha convertido en seña de identidad de la localidad riojana, dentro y fuera de nuestra región”, en palabras del presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja, Pedro Sanz, sin olvidar que la misma sirve “para dar a conocer las 300 bodegas centenarias que se han venido recuperando y que algunas de ellas tienen fijada, su fecha de nacimiento, en el siglo XVII”.
Una tradición que nació en 1977
La Batalla del Clarete nació en 1977 en una localidad riojana que cuenta con 1.238 habitantes y que centra su actividad económica en la viticultura, elaborando vinos de calidad dentro de la Denominación de Origen Calificada Rioja. Considerada y por ello reconocida como la “cuna del clarete”, para asentar esta “nominación no oficial”.
San Asensio ha sabido ir consolidando su cita anual con el mundo del vino en el que el clarete es el elemento arrojadizo, congregando en esa jornada a los conciudadanos, riojanos o turistas no solamente nacionales, sino a curiosos procedentes de China, Japón o Estados Unidos, en torno al Cerrillo Verde, una zona de la localidad que alberga unas 300 bodegas centenarias, algunas de ellas de hace ya cuatro siglos.
Esta peculiar forma de tratar el vino, es decir arrojándoselo uno a otro y al final, en un todos contra todos, nació en una noche de 1977 y de una forma totalmente casual, cuando un grupo de peñistas empezó, como broma, a lanzarse vino en el trascurso de un almuerzo festivo.
Lo que comenzó como una “lucha espontánea” con el clarete como único elemento arrojadizo ha ido perfeccionándose con los años hasta convertirse en lo que es en la actualidad: una gran fiesta en la que se celebra una batalla en la que los protagonistas utilizan todo tipo de herramientas, desde las sulfatadoras a las mangueras, desde las pistolas de agua/vino a los botijos, desde los cubos a las botellas desde las garrafas hasta el cañón que dispara el vino a más de 300 metros… hasta agotar los no menos de 30.000 litros de vino que son donados por las cooperativas y bodegas de la zona y que se reparten gratuitamente entre todos los guerreros que muestran la valentía de entrar en este campo de la batalla.
Una batalla y bastante más
Obviamente la trascendencia que va teniendo año a año esta Batalla del Clarete le sirve al Ayuntamiento de San Asensio para promocionar su localidad y su principal producto: el vino, por lo que, junto a la zona de la contienda, se colocan unas carpas en las que se expone una muestra de los vinos de la localidad y en las que se lleva a cabo el reparto de los llamados ‘bollos preñados’ (tradicional bollo que lleva en su interior chorizo en lo que es un bocadillo típico de diferentes localidades de esta región) que se acompaña de un jarrito de vino como obsequio conmemorativo de la jornada, sin olvidar las catas de vino gratuitas.
Además, la Batalla del Clarete, es la disculpa ideal para ofrecer a autóctonos y visitantes, una amplia oferta cultural durante todo ese fin de semana en San Asensio, por lo que no faltan las verbenas populares, los concursos de pinchos, las exposiciones, el apreciado festival musical Clarete Rock o las tradicionales “vueltas” que diferentes danzadores de distintos grupos danzan por las calles del municipio hasta la Plaza Nueva donde se celebran su anual Festival.