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El aceite virgen y el de orujo, con signo positivo en la comercialización

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Las ventas de aceites de oliva envasados durante el mes de febrero ascendieron a 27, 2 millones de litros, a los que hay que sumar un millón de litros de aceite de orujo de oliva, según datos de la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (Anierac).
De los 27, 2 millones de litros que salieron de aceite de oliva, 9,7 fueron de la categoría comercial suave, 9,1 de virgen extra, 5,14 de intenso y casi 3,2 de virgen. La suma de las ventas de aceite de oliva en estos dos meses asciende a 61,5 millones de litros que supone una disminución del 2,76% respecto al año anterior. En cambio la tasa anual móvil sigue manteniendo un comportamiento positivo con un aumento de 1,81%.
 

El consumo de aceite de oliva en hogares cayó un 3,83% en 2012

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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El ejercicio 2012 no fue positivo para el aceite de oliva en términos de consumo. Al menos así lo atestiguan las estadísticas de consumo en hogares elaboradas por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama). Según estos datos, los hogares españoles consumieron un 3,83% menos de aceite de oliva en 2012, en comparación con 2011, hasta totalizar un volumen de 426,11 millones de litros. En términos de valor, el retroceso fue parejo y la inversión domésticas que las familias realizaron en aceite de oliva alcanzó en 2012 los 1.051,2 millones de euros, lo que supone un 3,57% de descenso.
Una de las posibles causas que explicaría este comportamiento podría ser el repunte de precios experimentado por este producto. El precio medio al cierre de 2012 fue de 2,47 euros por litro, un 0,27% más que en 2011. No obstante, tal y como puede comprobarse en el cuadro adjunto, en el último trimestre del ejercicio fue donde se acumularon los incrementos, después de nueve meses con descensos acumulados.

El honesto vino de cada día

 Publicado el por José Vicente Guillem (colaborador)

Hace tiempo, cuando el consumo de vino rondaba los 50 litros por habitante y año, en un foro se comentó que el descenso del consumo “terminaría cuando volviera el honesto vino de cada día”. Risas, codazos y miradas dieron respuesta a tan acertada opinión, sobre todo en el momento actual, con medias de con consumo por bajo de 20 litros por habitante y año.
Durante todo este tiempo se han sucedido diagnósticos, estudios, encuestas, ensayos, etc., tratando de alcanzar el mejor vino para el cliente más adecuado.
El gran esfuerzo en todos los campos ha ido de la mano de los vinos de calidad con D.O.P., en detrimento de los vinos de mesa, en la exaltación de los vinos de elite, el consumo culto, los vinos estructurados, etc., sin resultados satisfactorios en cuanto al incremento de consumo se refiere.
El vino como “estilo de vida”, cuaja muy lentamente. “Se bebe menos pero se bebe mejor” no compensa los esfuerzos sectoriales y “el vino con moderación” no es suficiente y le falta el apoyo de las voluntades no solo políticas. Algo falla y sobre todo alguna cosa no se esta haciendo de forma correcta para salir del declinar.
En “Impresiones de la Semana” (SeVi), Salvador Manjón ha dedicado varias de las opiniones a la situación del sector bajo la óptica del consumo y generalizando y potenciando las opciones de un consumo moderado y responsable, sentando bases para ampliación de la cultura del vino, cuya realidad nadie cuestiona.
Alice Feiring (EE.UU.), en el 5º Foro de Marketing de vinos en La Rioja, dijo: “Los consumidores buscamos vinos honestos que nos transporten al paisaje, la comida y las gentes del territorio del que provienen. Vinos reales frente a los vinos comerciales”. Esta opinión contrasta con otras procedentes del sector pero puede ser enriquecedora
Otra opinión autorizada, Andrés Proensa, escribe: “No voy a hablar de batallas perdidas, por que cuando uno las pierde todas, ya debe hablarse de guerra perdida y eso me pasa con el vino de la casa, con cierta regularidad saco a relucir este escabroso asunto y, como es lógico nadie me hace ni puñetero caso”. Nadie debe dejar de luchar por algo en lo que cree.
Últimamente José Hidalgo, en línea con lo que Luis Hidalgo opinaba, declaraba: “Uno de los problemas que tenemos hoy en día es que las bodegas hacemos vinos para críticos, muy complejos, muy estructurados, pero realmente como esta bueno el vino es comiendo y disfrutando de él, que se beba fácil”.
Rafael de Michelena en más de una ocasión se ha pronunciado sobre los tipos de vino, los perfiles idóneos y opciones de consumo, relacionando la facilidad del consumo con la agilidad de llegar a la copa y seguir disfrutando con el vino, con la siguiente copa.
Opiniones y líneas editoriales que permiten reflexionar sobre “el honesto vino de cada día”, como aquel tipo de vino con perfil y características definidas que acompañe a la mesa todos los días, forme parte de la alimentación, ayude a la gastronomía, complemente la dieta y proporcione ese grado de satisfacción que solo un vaso de buen vino es capaz de trasmitir.
Cuentan las crónicas que en la antigua Mesopotamia el vino alcanzaba un ritual social cada vez más elaborado y formal llegando a ser sinónimo de poder, prosperidad y privilegio, siendo todo un modelo cultural en una sociedad, que con el tiempo entregó sus testimonios.
Posteriormente, culturas y civilizaciones han incorporado “la viña y el vino” al acerbo común que significa que el producto ocupa un lugar en el hecho diferencial alimentario como tal y como placer, dieta, sensaciones, etc. y todo ello para especial deleite del consumidor. “Ponga usted un vino en su mesa y después solicite su comida”, parecía ser el anuncio en muchas comunidades y en determinados tiempos.
En nuestra niñez era importante al “poner la mesa” incorporar la cesta del pan, el jarro de agua, la botella de vino y las vinagreras y conforme se alcanzaba la edad era frecuente que se combinará agua (o gaseosa) y vino, con expresiones claras de las edades y momentos. En determinados tiempos era el componente del festín, del dialogo, de la relación de convivencia y la celebración.
En los “tiempos modernos” determinados hábitos se han desdibujado y han ido desapareciendo, hasta su no posible realización (cambios de ritmo, prisas, ocupaciones, conceptos alimentarios, etc.) pero siempre queda aquello que siendo útil era importante y formaba parte del quehacer diario. Quizá por ello las sociedades modernas incorporan en sus formas y estilos de vida el concepto de vino.
Es importante destacar la presencia del vino en los nuevos hábitos alimentarios y la potenciación del mismo bajo las formas humildes, moderadas, inteligentes, sencillas y modestas como hilo conductor y, no solo, fomentar el consumo elitista, culto, erudito, mediático y conducido para ampliar las bases de amantes reales del vino.
Se podrá alegar el cambio de modelos (familia, trabajo, comida, etc.), de hábitos (unión en torno a la comida principal, la llamada al regazo, etc.), las costumbres (horarios, dieta, etc.), el momento de crisis económica, las dinámicas sociales (favor, contra, promoción o no, etc.), las casualidades, etc., pero siempre deberá existir el momento de compartir un vaso de vino.
El honesto vino de cada día, no es o era una fácil elección, porque siempre ha sido fruto de una credibilidad, una confianza o conocimiento, además de poseer una relación calidad/precio ajustada y combinar de forma precisa con el sistema de comida del consumidor. Una de las preocupaciones del tabernero o del bodeguero ha sido poder ofrecer un vino digno, asequible y de confianza para representar, en cierta medida la imagen de su oficio y su reputación ante el cliente.
El honesto vino de cada día era/es fruto de una selección basada en el conocimiento, una decisión que se soporta en la confianza y, posiblemente un acierto que se alcanza por tiempo de fidelidad, después viene aquello del gusto del cliente, el origen, las raíces, la calidad/precio, la proximidad de la bodega, la atención al cliente, etc.
No será fácil volver a consumir 80 litros por habitante y año, de los críticos y cualitativos 70 litros, ni los 35 litros/habitante de los boyantes 90, por una serie de razones sociales, comerciales, competencias varias, campañas anti, problemas de adaptación a los nuevos tiempos, etc. Pero el gran esfuerzo del sector por la calidad y credibilidad no se merece los ratios actuales y la desconfianza generada tanto a nivel de producción, de transformación y comercio.
Algo se deberá hacer para salir del abismo y no quedarse en meras cifras estadísticas, referencia de observatorios, o caer en la rutina social y una de las estrategias a desarrollar debería ser volver a disponer del honesto vino de cada día, o poner una copa de vino en su comida, o dar las gracias por acontecimientos favorables de la sociedad con una copa de buen vino.
Hace poco se ha presentado una iniciativa que, sin ser por sí sola la solución puede resultar importante. Me refiero a la campaña “Quien sabe beber, sabe vivir”, esfuerzo importante no solo económico, sino de compromiso entre la FEV, la CECRV, el Ministerio de Agricultura y la Comisión Europea y por su significado de romper moldes ante entornos hostiles al sector vitivinícola.
Habrá que tratar y otorgarle a la viña y al vino, en el s. XXI, un valor en la sociedad e invitar a todos los que lo conocen a actuar en consecuencia, volviendo a incorporar una copa del honesto vino de cada día en la mesa.
Aunque solo sea por devolver “al vino lo que es del vino” o por aquello de la “importante contribución de la vitivinicultura a la economía agraria, al empleo, a los territorios y su destacado papel en el asentamiento de la población”.
 

Europa podría subir el precio de referencia para el almacenamiento

 Publicado el por SeVi (colaborador)

El Parlamento Europeo quiere dejar en manos de cada uno de los Estados Miembro de la Unión Europea aspectos clave de la reforma de la PAC como es la convergencia en los pagos. Así se desprende del resultado de la votación celebrada el 13 de marzo en Estrasburgo en la que se dio un paso más para resolver el futuro de la Política Agraria Común (PAC). Queda ahora lograr el acuerdo entre los tres pilares que decidirán el futuro de la PAC: el propio Parlamento, el Consejo de Ministros y la Comisión Europea. Es un acuerdo que, probablemente, se logrará en el próximo mes de junio. Será entonces cuando se conocerá realmente cómo afecta al olivar la nueva PAC para el periodo 2014-2020.
Sin embargo, y siempre según la posición del Parlamento, ya se pueden observar algunos capítulos que afectan directamente al olivar. El primero, y que es enormemente positivo, es la presentación de una enmienda que sube el precio de referencia del aceite de oliva en aproximadamente 50 céntimos de euro por kilo de aceite, según informó Asaja. Es decir, que si el precio del mercado baja, en el caso del virgen extra, de 2,388 euros por kilo, se activa de forma automáticamente la ayuda al almacenamiento privado. Actualmente, se activa cuando baja de 1,779 euros por kilo. Se propone también que estos precios de referencia se revisen periódicamente. De aprobarse finalmente dicha enmienda, supondría subir de inmediato el precio mínimo al que se vendería el aceite de oliva, ya en cotas muchos más acordes a los márgenes de rentabilidad actuales.
Volviendo al tema de la convergencia externa e interna de los pagos, Asaja explica en un comunicado que el Parlamento propone seguir los criterios de la Comisión Europea, pero modifica porcentajes y añade flexibilidad. De este modo, el parlamento defiende una convergencia más pausada que permita en 2019 un valor uniforme de ayudas en un Estado o región que pueda variar como máximo en un 20% de la media sin que a título individual, un agricultor no pueda recibir más de un 30% menos del valor de los derechos de pago activados en 2014. Además, se aboga porque ningún agricultor reciba menos de un 65% de ayudas de la media comunitaria. Es en este capítulo donde, según los techos y suelos máximos y mínimos que se establezcan, se podrá determinar si el olivar de Jaén pierde o no con la nueva PAC.
El concepto de agricultor activo se flexibiliza y en cuanto al techo de las ayudas, pasa de 200.000 a 300.000 euros. Frente a esto, y para beneficiar a los pequeños agricultores, se propone dar un apoyo voluntario y complementario a las explotaciones más pequeñas.
En el apartado de pago verde, el Parlamento sigue apoyando el 30% a este capítulo. Además, se defiende que el 2% del sobre de pagos directos se utilice obligatoriamente en un complemento para jóvenes y nuevos agricultores y se amplía de 25 a 100 el número de hectáreas que pueden recibir ayuda. En relación a los pagos acoplados, el parlamento es partidario de una lista abierta para que los Estados miembro decidan a que cultivos apoyar.

La aceituna de almazara se revalorizó un 18,2% en La Rioja

 Publicado el por Antonio Egido (colaborador)

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El Gobierno de La Rioja ha hecho público el documento sobre la coyuntura agraria del año 2012, en donde se recogen los datos correspondientes al producto de la oliva, reflejando que durante la campaña 2011/2012 las almazaras riojanas molturaron 6.642 toneladas de aceituna, que equivalen a 1.219 toneladas de aceite. El reparto que se hizo en las siguientes categorías de aceite de oliva fue de 1.000,28 toneladas de extra, lo que supone el 82,09% del total; 131,87 toneladas de aceite virgen, es decir el 10,82% y 86,44 toneladas de lampante, un escaso 7,09%.
En comparación con la campaña 2012/2013, de la que también se ofrecen algunos datos, se ha registrado una reducción en las aceitunas molturadas que han sido 6.350 toneladas, lo que ha supuesto una bajada en la producción de aceite del -8,78% sobre la campaña anterior, hasta las 1.112 toneladas.