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El consumo moderado de cava reduce la incidencia de infarto y accidentes vasculares cerebrales

 Publicado el por SeVi (colaborador)

El consumo moderado de cava ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, dado su efecto antiinflamatorio, tal y como demuestra el último estudio llevado a cabo sobre cava y salud que presentó Rosa Lamuela, miembro del Comité Científico de la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (Fivin) y profesora titular del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de Barcelona, durante el último Congreso Internacional del Cava.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en todo el mundo, afirmó Lamuela, cada año mueren más personas por enfermedad cardiovascular que por cualquier otra causa. La arteriosclerosis es la causa principal de las enfermedades cardiovasculares. Actualmente, la arteriosclerosis se considera una enfermedad inflamatoria de la pared arterial que se inicia con la adhesión de leucocitos de la sangre a las células del endotelio arterial a través de la interacción de varias moléculas de adhesión.
Estudios epidemiológicos han revelado una asociación positiva entre el consumo moderado de alcohol “per se” y una reducción de la concentración sanguínea de biomarcadores inflamatorios relacionados con la arteriosclerosis.
Los resultados de este trabajo demuestran que el consumo moderado de cava produce un efecto antiinflamatorio, efecto que debe atribuirse a su contenido polifenólico. Los resultados de este estudio ayudan a comprender los mecanismos mediante los cuales el consumo moderado cava reduce la incidencia de infarto de miocardio y de accidentes vasculares cerebrales en la población.
Según la doctora Rosa María Lamuela, principal responsable del estudio, en el cava existen otras muchas sustancias, todavía sin identificar, que potencian el poder antioxidante de este alimento. Entre las que han sido identificadas ya destaca el resveratrol, un potente anticancerígeno presente también en el vino tinto, que será objeto de otra investigación por parte del equipo de la doctora Lamuela.

La campaña 12/13 arrancó con un 13,6% menos de existencias de vino

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

Artículo con tablas en documento pdf adjunto.

Las existencias vitivinícolas al inicio de la actual campaña 2012/2013 (a fecha de 31 de julio de 2012) alcanzaron los 723.249 hectolitros de mostos y los 28,46 millones de hectolitros de vinos, según las declaraciones realizadas al Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) por parte de las Comunidades Autónomas. Estos stocks iniciales suponen un 40,35% menos de mostos, respecto al arranque de la campaña 2011/2012, cuando se declararon 1,21 Mhl. La merma de las existencias en vinos es de 4,48 millones de hl y de un 13,59% respecto a 2011 (entonces se registraron unos remanentes de 32,94 Mhl). Estos descensos se explican merced a una producción vitivinícola más equilibrada y, sobre todo, a unas exportaciones españolas de récord.

Mantendrán el pago único de 142,75 M€ al sector vitivinícola en 2014

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Tal y como se preveía, debido a la incertidumbre sobre los fondos que se destinarán a la futura Política Agraria Común (PAC) en el nuevo Marco Financiero Plurianual 2014-2020, el Gobierno español comunicó a Bruselas en plazo (antes del 1 de diciembre) que mantendrá la misma cantidad de fondos al pago único del sector del viñedo que en los últimos ejercicios y que en el actual 2012/13, es decir, casi 142,75 millones de euros.
Los Estados miembros comunitarios estaban obligados a comunicar antes del 1 del presente mes a la Comisión Europea el montante de fondos del programa de apoyo al sector del vino que transferirán al pago único por explotación en el ejercicio de 2014, que se corresponde con la campaña vitivinícola 2013/14, cuyo inicio será el próximo 1 de agosto.

El vino español ejecutó 218,07 M€ de fondos comunitarios en 2012

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Artículo con tablas en documento pdf adjunto.

El sector vitivinícola español percibió poco más de 218 millones de euros del Fondo Europeo de Garantía Agraria (FEAGA) en el ejercicio presupuestario de 2012 (de 16 de octubre de 2011 a 15 de octubre de 2012), lo que supone un 18,63% menos que en el año anterior (casi 268 M€), según el avance de datos del FEGA.
En este importe se incluyen tanto los pagos efectuados para financiar las distintas medidas del programa de apoyo al sector del vino, algo más de 215 M€, como los remanentes del finiquitado programa de arranque de viñedo, que supusieron otros 3 millones.
No así los 142,75 M€ del pago único que se concedieron a los viticultores perceptores de la antigua ayuda por destilación de uso de boca y por elaboración de mosto con destino a zumo y cuya percepción ya no está vinculada obligatoriamente al desarrollo de esta actividad agrícola.

Declaración institucional del Congreso de los Diputados en la que se apoya la candidatura de la cultura del vino para su declaración como Pa

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Declaración aprobada por unanimidad en la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el día 28 de noviembre de 2012.

La vid forma parte del paisaje milenario de nuestros pueblos. El vino se encuentra en nuestra historia, nuestras artes y en nuestra cultura alimentaria.
El origen de la vitis vinífera se ubica en la región transcaucásica y el sur del Mar Negro, en el 7.000-6.000 a.C. Siempre ha demostrado ser una “planta aventurera” que ha sabido instalarse en cualquier lugar del mundo. Se ha desarrollado con facilidad en climas diversos, suelos y lugares muy diferentes.
Sin la presencia de la vid y el vino no puede entenderse nuestra cultura occidental, herencia de ese conglomerado de tradiciones que, desde los imperios asirio y persa, pasando por Egipto, cristaliza en Grecia y Roma. El arte y la literatura, como no podía ser de otro modo, han recogido esa tradición e incluso han sacralizado el vino, por eso siempre ha servido como inspiración de artistas desde pintores a escritores. En los lugares donde creció la vid, el vino fue siempre un motivo de unión, de concordia, de celebración y de acuerdo.
En numerosos estudios, se ha probado que la vid fue pieza clave para la sedentarización de las primeras civilizaciones. Desde ese momento siempre ha acompañado el discurrir de todas y cada una de las civilizaciones que han ido poblando el mundo y ha ido ayudando a crear la cultura de la humanidad como hoy la conocemos.
Desde la Antigüedad, la elaboración de vino ha representado mucho más que una actividad económica: es un símbolo de identidad cultural. El vino se extendió con los romanos. La adopción de sus formas de vida significó la introducción de esta bebida en la dieta y en la cultura de la gente. Desde entonces se viene constatando que el vino es un alimento y que su consumo moderado es beneficioso para la salud.
Durante la Edad Media, la fundación de monasterios cerca del camino jacobeo favoreció el desarrollo de la vitivinicultura y tiempo más tarde fue precisamente España quien extendió su cultivo y consumo por América. Desde la antigüedad y hasta nuestros días, el vino ha estado presente en la cultura de los pueblos y muy particularmente en el Mediterráneo y en España.
La cultura de la viña y del vino, configura y caracteriza el paisaje y la vida de gran parte de la Unión Europea. En España existente hasta un total de 90 Denominaciones de Origen y 41 Indicaciones Geográficas Protegidas. Muchos de nuestros vinos se asocian a comarcas, regiones y lugares, formando parte esencial de su identidad. No se pueden entender gran parte de nuestros territorios sin pensar en sus viñedos, que en muchos casos son el único cultivo posible y principal garantía de una gestión sostenible.
Alrededor de la viña, la elaboración del vino y de su comercio gira una parte muy importante de la economía, de la actividad laboral, de las tradiciones, la cultura, las costumbres, la literatura, la arquitectura de numerosos pueblos y regiones, a los que se añade la extraordinaria importancia de su mercado tanto interior como exterior lo que es fiel reflejo de la calidad de nuestros vinos. El vino es cultura, tanto por su enraizamiento en la población desde siempre, como su presencia en las artes. El vino está en la Biblia, en Cervantes y en Shakespeare, como en toda la literatura mundial. El vino está en la pintura, la escultura, la música, el cine; está en el románico y en las modernas estructuras de los más prestigiosos arquitectos mundiales.
En definitiva, la vid y el vino, representan el sólido nexo que se adentra en la más remota historia hasta definir una profunda y pujante cultura que une a pueblos y territorios de cualquier lugar del mundo, forma parte esencial de sus expresiones artísticas y está asociado en sus formas de consumo a valores positivos como la sociabilidad y la moderación.
Por todo ello, el Congreso de los Diputados apoya expresamente la candidatura para que la “Cultura del Vino” sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.