Topic:

Revitalización del terroir en viñedos ante la desertificación

 Publicado el por Malafosse M. (colaborador), Shkarupilo L. (colaborador), Garrido S. (colaborador), Giner J. (colaborador), Aleixandre J.L. (colaborador), Soriano M.D. (colaborador)

Artículo con tablas en PDF adjunto.

La desertificación y la degradación de los suelos agrícolas será probablemente uno de los mayores problemas que tendrá que afrontar la humanidad en un futuro próximo. El grupo de investigadores CSFD (Commité Scientifique Français de la Désertification) estima que el 40% de la superficie de la Tierra emergida está amenazada y apuntan que 100 países del mundo estarán afectados, entre ellos, países del sur de Europa, tales como España. La climatología árida y semiárida en España es un factor importante del riesgo de desertificación que además se agudiza con el cambio climático global. Un informe del Ministerio del Medio Ambiente de 2016 indica que en el horizonte de 2100 cerca del 38% de la superficie de España estará en riesgo de desertificación debido al aumento de la aridez que afectará al 71% del territorio.

El factor humano también tiene su importancia en el proceso de desertificación. La manera de cultivar los viñedos labrando continuamente, eliminando todo tipo de aporte de materia orgánica y todo tipo de hierbas, es un factor de degradación y de pérdida de vitalidad de los suelos. El deterioro del suelo empieza por la bajada del nivel de materia orgánica y la desaparición progresiva de los organismos vivos que no tienen substratos para alimentarse. Cuando la materia orgánica desaparece, el suelo pierde su estructura y se hace muy erosivo. Las aguas de las lluvias se llevan con facilidad los elementos finos del suelo dejando in situ solo los elementos gruesos inertes. Ya se observan en la mayoría de los viñedos españoles fenómenos de erosión que ponen los cultivos en peligro. Por eso merece la pena reflexionar sobre las estrategias de cultivo y pensar en cómo se puede proteger este medio tan sensible en zonas mediterráneas.

La desertificación y la degradación de los suelos agrícolas será probablemente uno de los mayores problemas que tendrá que afrontar la humanidad en un futuro próximo. El grupo de investigadores CSFD (Commité Scientifique Français de la Désertification) estima que el 40% de la superficie de la Tierra emergida está amenazada y apuntan que 100 países del mundo estarán afectados, entre ellos, países del sur de Europa, tales como España. La climatología árida y semiárida en España es un factor importante del riesgo de desertificación que además se agudiza con el cambio climático global. Un informe del Ministerio del Medio Ambiente de 2016 indica que en el horizonte de 2100 cerca del 38% de la superficie de España estará en riesgo de desertificación debido al aumento de la aridez que afectará al 71% del territorio.

El factor humano también tiene su importancia en el proceso de desertificación. La manera de cultivar los viñedos labrando continuamente, eliminando todo tipo de aporte de materia orgánica y todo tipo de hierbas, es un factor de degradación y de pérdida de vitalidad de los suelos. El deterioro del suelo empieza por la bajada del nivel de materia orgánica y la desaparición progresiva de los organismos vivos que no tienen substratos para alimentarse. Cuando la materia orgánica desaparece, el suelo pierde su estructura y se hace muy erosivo. Las aguas de las lluvias se llevan con facilidad los elementos finos del suelo dejando in situ solo los elementos gruesos inertes. Ya se observan en la mayoría de los viñedos españoles fenómenos de erosión que ponen los cultivos en peligro. Por eso merece la pena reflexionar sobre las estrategias de cultivo y pensar en cómo se puede proteger este medio tan sensible en zonas mediterráneas.

Cuando hablamos de vinos complejos y de calidad, que se distinguen entre ellos por matices aromáticos sutiles, la calidad del terroir es fundamental. Es la diversidad de los terroirs la que permite producir, a partir de las mismas variedades, vinos con expresiones tan distintas. En la óptica de vinos “de terroir”, que representen la tipicidad de un lugar concreto, la calidad del suelo es clave. La tipicidad se obtiene con uvas de alta expresión aromática, producidas cuando la viña está en un buen equilibrio con su entorno, es decir, cultivada bajo un clima sin extremos y en un suelo que le proporciona de manera equilibrada los nutrientes y el agua que necesita. Para llegar a este equilibrio en zonas mediterráneas, las plantas tienen que desarrollar sus raíces en profundidad y explorar un gran volumen de suelo. Para ello, el suelo tiene que estar bien estructurado y ser altamente poroso, con muchos macro-poros por donde se infiltra el agua y circula el aire y con muchos micro-poros que determinan la reserva en
agua útil para las plantas. En un suelo mal estructurado las raíces no se desarrollan bien y el viñedo sufre de estrés hídrico.

Las características estructurales del suelo dependen de la textura, de la presencia de materia orgánica y de la actividad de los organismos vivos del suelo. La materia orgánica, en forma de humus estable, tiene un papel estructurante: se junta con las arcillas formando complejos arcilloso-húmicos que a su vez se juntan con los elementos gruesos para formar agregados porosos. La transformación de la materia orgánica fresca en humus se hace por toda la cadena de los organismos que viven en el suelo. Para la fertilidad del suelo, la micro-fauna tiene un papel indispensable ya que, degradando la materia orgánica, hace accesibles los nutrientes que la viña necesita para su desarrollo. La meso-fauna y la macro-fauna tienen también un papel importante sobre la fertilidad y la estructura del suelo. Desplazan verticalmente la materia orgánica y los nutrientes, cavando galerías que a su vez generan macro-poros donde el agua y el aire pueden circular. Asimismo, el buen desarrollo de las raíces de viñedo depende de la textura, del nivel de materia orgánica y de la vitalidad del suelo.

Así, los procesos de degradación y de desertificación de los suelos españoles ponen en peligro la calidad de los terroirs vitícolas. Ya que son procesos en los que progresivamente la estructura del suelo se degrada y la fertilidad baja, limitando las posibilidades de crecimiento de las raíces y el desarrollo equilibrado de las viñas. Desde el Clos d’Esgarracordes, de Castellón, proponemos abrir una reflexión sobre el problema de desertificación y la necesidad de proteger los terroirs vitícolas, estudiando estrategias de cultivo que estimulen el desarrollo de la vida y que permitan mantener niveles altos de materia orgánica en los suelos.

Métodos y cultivos experimentales
En los viñedos del Clos d’Esgarracordes hemos establecido dos estrategias de cultivo que estimulan el desarrollo de los organismos vivos, que incrementan el nivel de materia orgánica y que permiten reducir el número de labranzas. La primera consiste en extender ramas de madera troceadas sobre toda la superficie del suelo, creando un tipo de “mulch” conocido como BRF (Lemieux and Germain, 2002). Se puso un “mulch” espeso debajo de la línea y un “mulch” más fino en la inter-línea. El segundo tipo de manejo consiste en combinar el “mulch” de ramas debajo de la línea con el desarrollo de un cultivo de leguminosas entre las líneas durante el invierno. Con estas estrategias de cultivo pensamos mejorar, a más o menos largo plazo, la fertilidad y la estructura del suelo, incrementando su capacidad de retención de agua y permitiendo una mejor implantación de las raíces.

En la primera modalidad de cultivo (Foto 1), se pretende recrear las condiciones naturales de la formación de los suelos, tal y como se encuentran en los bosques. Es la descomposición de la madera la que permite estimular el desarrollo de los organismos vivos del suelo. En las ramas de madera troceada se desarrollan hongos de micelio blanco que son capaces de degradar la lignina y descomponer la madera. A partir de esta primera colonización por los hongos, se desarrolla en cadena toda la fauna del suelo, tanto la que es capaz de descomponer la madera, transformándola en humus estable, como los predadores que comen los otros organismos, tal como los colémbolos que se nutren de los hongos.

En la literatura, el principal problema destacado para el desarrollo de este tipo de manejo del suelo en los viñedos es la competencia por el nitrógeno generada por el consumo de los hongos (Barthes et al. 2010). En efecto, los hongos necesitan mucho nitrógeno para su desarrollo y lo extraen del suelo, lo que se puede traducir en carencias importantes a nivel de las plantas. Es algo importante, ya que las consecuencias de las carencias en nitrógeno en los viñedos afectan tanto la calidad como la cantidad de uva producida (Van Leeuwen et al., 2000).

En lo que se refiere a la segunda modalidad (Foto 2), el cultivo de leguminosas entre las líneas del viñedo se implantó en otoño. Se dejó crecer todo el invierno y en primavera se rompió el cultivo de leguminosas dejando los restos de vegetación en el suelo. El “mulch” formado por estos restos vegetales permite proteger el suelo y sirve de sustrato para los organismos vivos. Por otra parte, el crecimiento de las raíces y luego su descomposición permite airear y descompactar el suelo, a la vez que aporta materia orgánica en profundidad. De este modo pensamos aumentar los niveles de materia orgánica e incentivar así la cadena de organismos vivos del suelo (Steenwerth and Belina, 2008).

En las leguminosas, los restos vegetales contienen altos niveles de nitrógeno por lo que se espera poder compensar el consumo realizado por los hongos del “mulch” de madera. También este tipo de manejo tiene sus detractores que consideran que el cultivo entre líneas genera una grave competencia por el agua y pone en riesgo el viñedo con excesos de estrés hídrico.

En estas parcelas experimentales, se estudiaron las incidencias de estas estrategias de cultivo tanto sobre la calidad del suelo como sobre las plantas. Nos interesamos en la vida del suelo, midiendo la actividad biológica general con el método de la respiración y evaluando la población de la meso-fauna. Estudiamos la calidad y la fertilidad del suelo, midiendo la humedad y el nivel de materia orgánica. Al final, estudiamos las incidencias de estos manejos sobre el régimen hídrico y el régimen nutricional, midiendo el potencial hídrico de las plantas y haciendo un diagnostico foliar. Los resultados de las parcelas experimentales han sido comparados a los de un testigo cultivado de la manera habitual que ha sido labrado varias veces para eliminar las hierbas. La validez estadística de todos los resultados ha sido analizada en un Test Anova. Las analíticas se hicieron en el laboratorio de suelos de la UPV por Liubov Shkarupilo (estudiante del Master Vintage Internacional) y en colaboración los profesores de la UPV Juan Giner y Amparo Soriano.

Resultados
Actividad biológica del suelo:
En cuanto a la estimulación de la vida del suelo, el uso de las ramas de madera troceadas aporta resultados interesantes. Hemos observado un incremento general de la actividad biológica del suelo midiendo la respiración del suelo (Figura 1). En las parcelas experimentales la actividad respiratoria sube de manera significativa, hasta llegar a niveles que representan más del doble de los encontrados en el testigo, que fue cultivado de manera tradicional. Tanto el uso de “mulch” de madera como el cultivo entre las líneas estimulan la actividad biológica del suelo.

También nos hemos interesado en la meso-fauna (Figura 2) ya que tiene una gran incidencia sobre la estructura del suelo. Así, en los campos con el “mulch” de madera pudimos observar una multiplicación del número total de individuos en más de 10 veces en comparación con los resultados del campo testigo. En el caso del campo con el cultivo de leguminosas el aumento es un poco menor pero sigue siendo destacable. Encontramos mucha variabilidad en las muestras pero las diferencias entre los campos son significativas y el uso de “mulch” de madera es el más eficiente para estimular el desarrollo de la meso fauna en general.

En cuanto al número de colémbolos, que se considera como un buen bioindicador de la calidad del suelo (Joimel et al. 2017), observamos unos factores de multiplicación respecto al testigo aún más importantes. Un factor de 30 para el campo con cobertura vegetal en invierno y de 70 para el campo con el “mulch” de madera. En este caso también, la estrategia con “mulch” de madera resulta ser también la más eficaz para estimular la vida. Hay que tener en cuenta que casi no se encuentran colémbolos en los campos cultivados de manera tradicional.

Este estudio puso en evidencia que las dos estrategias de cultivo desarrolladas en el viñedo del Clos d’Esgarracordes permiten estimular de manera importante el desarrollo de los organismo vivos en el suelo. Estos resultados cumplen con el primer objetivo de regeneración de nuestro terroir, enriqueciendo los suelos con una gran actividad de los organismos vivos. Los resultados muy bajos de los testigos también nos muestran el estado de degradación de los suelos de los viñedos manejados de manera tradicional.

Fertilidad del suelo:
El segundo elemento para limitar la degradación de los suelos y luchar contra la desertificación es la presencia de altos niveles de materia orgánica. Así se midió la cantidad de materia orgánica en los suelos de las dos parcelas experimentales y la de testigo (Figura 3). En el horizonte de superficie, observamos un incremento significativo en los campos experimentales con “mulch” (1,72%) y con la cobertura vegetal (1,58%) respecto al testigo (1,08%).

El nivel de materia orgánica en el testigo es bajo, pero es un nivel muy común en los viñedos españoles. La subida del nivel de materia orgánica en los campos experimentales cumple con las expectativas de las estrategias de cultivo desarrolladas, es decir que permitirán mejorar la fertilidad y la estructura del suelo.

En los resultados del diagnóstico foliar (Figura 4), se observa que en las parcelas experimentales los niveles de fósforo y de potasio suben, de nitrógeno y de calcio se quedan estables y el nivel de magnesio baja en los tejidos de la hojas. La bajada del nivel de magnesio se explica por el incremento del potasio tanto en el suelo como en la planta. Pero el resultado más interesante de estos análisis es la estabilidad de los niveles de nitrógeno. No se observan especiales carencias en nitrógeno, por lo que podemos suponer que la competencia generada por el desarrollo de la población de hongos en el “mulch”, no ha sido tan importante. Es probablemente debido al desarrollo paralelo de la población de colémbolos que re-circulan el nitrógeno fijado por los hongos. También es interesante ver un incremento de fosforo en los tejidos de las hojas mientras que en el suelo se queda estable (dato no publicado). Eso supone que el uso del “mulch” mejora las condiciones de extractabilidad disponibilidad de este elemento o incrementa de alguna forma la capacidad de extracción de las plantas.

Las dos estrategias experimentales de cultivo permiten aumentar el nivel de materia orgánica en el suelo y con ello se espera mejorar el equilibrio global del viñedo con su entorno. El aumento de materia orgánica, y su degradación progresiva por los micro-organismos, proporcionará de manera equilibrada todos los elementos nutricionales necesarios para desarrollo del viñedo. Por otra parte, se espera que progresivamente la estructura del suelo se mejore, es decir que se incremente su porosidad, ampliando la aireación y la capacidad de retención de agua del suelo.

Humedad del suelo y régimen hídrico:
El “mulch” de madera forma un tipo de capa aislante sobre la superficie del suelo protegiéndolo de la radiación solar. Estudiamos su influencia sobre la humedad del suelo y el régimen hídrico del viñedo.

Medimos la humedad de la tierra en varios momentos de la primavera (Figura 5). Así, se observó que debajo de las maderas la humedad se conserva mejor. Las diferencias son más significativas cuando la presión de la sequía no es demasiado fuerte. En cuanto al campo con cubierta vegetal, no se observa que el suelo sea significativamente más seco que en el testigo. El desarrollo de la cubierta vegetal en invierno no parece reducir significativamente la reserva en agua disponible para la viña.

Se analizó el régimen hídrico de las plantas con una cámara de presión (Figura 6), midiendo el potencial foliar de base y el potencial foliar de mediodía. Observamos que globalmente el estrés hídrico ha sido ligeramente menor en las parcelas con el “mulch” respecto al testigo. Este ligero efecto sobre el régimen hídrico es probablemente debido al efecto aislante del “mulch” que permite conservar la humedad. El proceso de agradación de suelo es más lento por lo que su incidencia sobre el régimen hídrico se notará más adelante.

En cuanto al campo con cobertura vegetal, su curva de potencial foliar no se diferencia de la del testigo. Este último resultado es coherente con otros estudios en zona mediterráneas y confirma que el cultivo de un cubierta vegetal bien controlado en invierno no genera significativamente más estrés hídrico al viñedo (Celette, 2007).

Conclusión

El problema de la degradación de los suelos de los viñedos es ya patente en España. Con el cambio climático el riesgo de desertificación es aún más importante. Además de los factores climáticos, los métodos de cultivo tienen un gran impacto sobre el proceso de degradación de los suelos.

Las estrategias de cultivos que estudiamos en el Clos d’Esgarracordes, tanto el uso de “mulch” de madera como el uso de cobertura vegetal en invierno, son capaces de aumentar los niveles de materia orgánica y de incentivar el desarrollo de la vida en el suelo. Los riesgos de carencias en nitrógeno han sido bien controlados por el desarrollo adecuado la técnica. Y el uso bien controlado de la cobertura vegetal tampoco generó especial estrés hídrico en el viñedo. Así, estas dos técnicas de cultivo permiten revertir el proceso de degradación del suelo, incrementando la actividad biológica, sin tener efectos nefastos para el cultivo de la viña.

Generalmente la cuestión del terroir suele ser enfocada sobre el entorno del viñedo estudiando la climatología, la orientación, la geología y el suelo por sus características textuales y fertilizantes. Pocas veces se habla o se estudia la ecología del suelo en los viñedos. Sin embargo es un elemento fundamental del terroir y determinante para el desarrollo equilibrado del viñedo en su entorno. En un suelo muerto no se pueden hacer grandes vinos.

Bibliografía
Barthes BG., Manlay R.J., Porte O., 2010. Effets de l’apport de bois raméal sur la plante et le sol : une revue des résultats expérimentaux. Cahiers Agricultures, vol. 19. N° 4, 280-287.

Celette F. 2007. Dynamique des fonctionnements hydrique et azoté dans une vigne enherbée sous le climat méditerranéen. Thèse de doctorat de Montpellier Supagro.

Joimel S., Schwartz C., Hedde M., Kiyota S., Krogh P.H., Nahmani J., Pérès G., Vergnes A., Cortet J., 2017. Urban and industrial land uses have a higher soil biological quality than expected from physicochemical quality. Science of the Total Environment 584–585 (2017) 614–621.

Lemieux G. and Germain D. 2002. Le bois raméral fragmenté: la clé de la fertilité durable du sol. Publication n° 129, 2e édition 2002 , Groupe de Coordination sur les Bois Raméaux, Université de Laval.

Steenwerth K. and Belina K.M. 2008. Cover crops enhance soil organic matter, carbon dynamics and microbiological function in a vineyard agroecosystem. Applied soil ecology 40 (2008) 359–369.

Van Leeuwen C., Friant Ph., Soyer J.-P., Molot Ch., Choné X. and Dubourdieu D. 2000. Measurement of total nitrogen and assimilable nitrogen in grape juice to assess vine nitrogen status. Journal International des Sciences de la Vigne et du Vin, 2000, 34, n°2, 75-82.

8 de cada 10 botellas de vino con D.O.P./I.G.P. de Baleares se consumen en las islas

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: )

Artículo con tablas en pdf adjunto (solo para suscriptores)

Durante el año 2016 se consumieron en las Illes Balears 39.426 hl de vino amparado por alguna de las D.O.P./I.G.P. de las islas, esta cifra representa un 8,4% más que durante el 2015. Supone, además que el 81,3% de la comercialización total de estas figuras de calidad vitivinícola se queda en el mercado local. En total, según las estadísticas oficiales de la Conselleria de Medi Ambiente, Agricultura i Pesca, las ventas de las D.O.P./I.G.P. ascendieron en 2016 a 48.514,78 hectolitros, de los que 39.425,72 hl quedaron en el mercado local, 667,19 hl se comercializaron en el resto de España, 6.092,14 hectolitros se exportaron a países de la UE y otros 2.329,73 hectolitros tuvieron como destino países terceros.

Tal y como puede verse en la tabla adjunta, la comercialización total creció un 6,81% impulsada por el buen comportamiento del mercado local, que progresó un 8,41% respecto a 2015, así como de los mercados de países terceros, con un ritmo de crecimiento del 15,58%. Estos incrementos lograron compensar los retrocesos experimentados por la comercialización de las D.O.P./I.G.P. de Baleares en los mercados de la Unión Europea (-3,53%) y del resto de España (-7,98%).

Evolución de la comercialización de vino con D.O.P./I.G.P. de las Islas Baleares por mercado de destino (hl)

 

Mercado local

Resto de España

UE

Otros

Total

2005

23.863,63

654,65

1.927,22

637,19

27.082,69

2006

27.619,39

419,33

1.870,34

683,64

30.592,70

2007

27.233,16

876,82

3.445,89

583,06

32.138,93

2008

28.677,53

812,75

2.676,51

1.055,90

33.222,69

2009

26.860,05

514,05

3.554,70

1.195,15

32.123,95

2010

31.434,67

920,14

4.247,72

1.692,55

38.295,08

2011

32.325,33

560,08

4.915,82

1.970,14

39.771,37

2012

32.153,23

447,51

5.815,50

1.750,79

40.167,03

2013

34.073,19

806,26

6.424,97

1.985,45

43.289,87

2014

36.772,22

480,13

8.806,54

2.143,23

48.202,12

2015

36.366,50

725,05

6.315,08

2.015,71

45.422,34

2016

39.425,72

667,19

6.092,14

2.329,73

48.514,78

% Var/15

8,41%

-7,98%

-3,53%

15,58%

6,81%

% Var/05

65,21%

1,92%

216,11%

265,63%

79,14%

% s/total 16

81,27%

1,38%

12,56%

4,80%

100,00%

% s/total 05

88,11%

2,42%

7,12%

2,35%

100,00%

Fuente: Govern Illes Balears.

       

 

Si se toma como referencia el dato de 2005, podemos ver que, pese al incremento absoluto de la comercialización, el mercado local ha perdido casi 7 puntos porcentuales de cuota de mercado a favor de la exportación (crece en 5,44 puntos porcentuales en el caso de la UE y en 2,45 puntos en el caso de los países terceros).

En total, en 2016 el valor económico de la comercialización total creció un 1,93% (a un ritmo inferior al volumen), hasta una cifra de 30,22 millones de euros. Una estadística, la del reembolso obtenido, que, hasta el momento, solo ha experimentado retrocesos en 2015.

Valor económico de la comercialización

2007: 17,7 M€   2008: 18,8 M€   2009: 18,8 M€

2010: 21,8 M€   2011: 24,4 M€   2012: 25,0 M€  

2013: 26,4 M€   2014: 29,9 M€   2015: 29,6 M€

               2016: 30,2 M€


Cada 7 Días 08-11-17

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Agrupada por regiones vitícolas, en esta sección se localiza la información que concierne al viñedo acontecida en la semana previa al cierre de nuestra edición. Desde la Región Gallega a la Andaluza, del Duero, Alto Ebro, Levante o Canarias, el lector localiza aquí el dato especializado...

Cada 7 Días 02-11-17

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Agrupada por regiones vitícolas, en esta sección se localiza la información que concierne al viñedo acontecida en la semana previa al cierre de nuestra edición. Desde la Región Gallega a la Andaluza, del Duero, Alto Ebro, Levante o Canarias, el lector localiza aquí el dato especializado...

Factores de competitividad en el sector vitivinícola en España

 Publicado el por Juan Ramón Ferrer-Lorenzo (colaborador), María Teresa Maza-Rubio (colaborador), Silvia Abella-Garcés (colaborador)

 (photo: )

Artículo con tablas y gráficos en pdf adjunto (solo para suscriptores)

El mercado español del vino cambió su tendencia en la temporada 2003-2004. Por primera vez, el volumen de vino exportado fue mayor que el volumen de vino consumido internamente, los datos hablaban de una exportación de 14,1 millones de hectolitros y un consumo interno de 13,9 millones. Diez años antes, en 1993-1994, las exportaciones de vino eran de 7,2 millones de hectolitros y el consumo interno de 16,3 millones de hectolitros. Diez años después del cambio de tendencia, en 2014-2015, la exportación es de 23,8 millones de hectolitros y el consumo queda en 9,8 millones de hectolitros, como queda reflejado en el Gráfico 1.

A continuación, información para suscriptores.