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La CE estima 145,1 Mhl de vino y mosto en la UE en la campaña 2017/18 (-14,4%)

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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La Dirección General de Agricultura (DG Agri) de la Comisión Europea ha avanzado los primeros datos, a finales de septiembre pasado, sobre la producción vitivinícola de la campaña 2017/18, con una previsión de apenas 145,1 millones de hectolitros, que supone un 14,4% y más de 24 millones menos que en la campaña pasada.

Se trata, además, de la campaña con un volumen históricamente más bajo, al menos desde la campaña 2001/02, aunque probablemente en revisiones posteriores aún pueda descender mucho más. Sobre la media del último quinquenio 2012/13-2016/17, que fue de 168,5 Mhl, la producción prevista en la campaña actual es también prácticamente un 14% inferior.

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El Mapama acelera los trámites para aprobar el RD que regulará las medidas del PASVE 2019-2023

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

El proyecto de R.D. puede consultarse en los adjuntos de esta información (solo para suscriptores) (photo: )

El proyecto de R.D. puede consultarse en los adjuntos de esta información (solo para suscriptores)

El Ministerio de Agricultura presentó a audiencia pública el proyecto de Real Decreto para la aplicación de las medidas del programa de apoyo 2019-2013 al sector vitivinícola (PASVE), a los efectos de recabar la opinión de los ciudadanos, así como de las organizaciones más representativas del propio sector. Como ya avanzó la SeVi, se elimina la medida de Innovación y, se recupera, tras finiquitarse en febrero de 2016, la medida de Inversiones, aun desconociéndose el presupuesto que tendrá la nueva programación a partir de 2021.

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Primera Jornada S.O.S. Vino en España

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: @NEGAMI-DF)

El pasado 25 de septiembre se celebró la primera Jornada S.O.S. Vino en España con un tema a debate: la situación actual de bajo consumo del vino en nuestro país. En ella han participado reconocidos actores del mundo del vino, desde profesionales del sector, productores, sumilleres, enólogos que han defendido que el consumo del vino está abierto a todo tipo de consumidores, desde expertos conocedores hasta público general. La jornada organizada por Lidl ha pretendido poner el punto de mira en un tema que preocupa, pero que con el esfuerzo del sector puede llegar a conseguirse un cambio de tendencia, incrementando el consumo del vino para situarlo al menos, al nivel de otros países europeos.

La jornada dirigida por Pedro Ballesteros, Master of Wine español y miembro de la directiva del Instituto de Masters of Wine desde 2010, ha estado conducida por el actor Juan Echanove, actual miembro de la Real Academia de Gastronomía. También han participado, Susana García, directora de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), representantes de las bodegas Izaguirre, Castaño, Pago Los Balancines, Altolandón, Pernod Ricard y Neo, el enólogo Antonio Flores, el sumiller Guillermo Cruz y el gerente de compras de vinos de Lidl España, Albert Planas. De toda la jornada se han extraído importantes conclusiones, destacadas más adelante.

En su intervención durante la jornada, Susana García, directora de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) ha dado a conocer los últimos datos sobre el consumo del vino en España destacando el bajo consumo interno de vino en España, frente a otros países europeos. A su juicio, el vino gusta más al consumidor de fuera de España que al local, “tendencia que debe cambiarse a corto y medio plazo”. Caracterizó al consumidor de vino en España como una persona mayor de 40 años, “por lo que se hace necesario acercar el vino a un público más joven”. Según García, la cultura del vino ha alejado a la “gran masa de consumidores” y esto es algo que se debe revertir mediante grandes inversiones en promoción y realizando un nuevo acercamiento al público en general. Todo para, finalmente, “cambiar los hábitos del consumidor”. Algo que considera “imprescindible”.

A nivel del sector, Susana García destacó el papel de España como primer país del mundo en cuanto a superficie vitivinícola, con una facturación de 6.500 millones de euros, lo que representa el 1,5 del PIB.  Sin embargo, a pesar de estas cifras, el hecho de que haya una ausencia de campañas sectoriales a nivel nacional, “hace que no se esté llegando al consumidor”.

El evento también contó con la asistencia de destacados productores, responsables de varias bodegas como Altolandón, Bodegas Neo, Pernod Ricard, Gorka Izaguirre, Bodegas Castaño y Pago Los Balancines. Cada uno de ellos mostró dos de sus vinos, elegidos por rangos de precio entre los 4 – 25€, con una cata de cada uno de ellos, para demostrar:

-        La perfecta convivencia de vinos en un rango diferente de precios

-        Que la democratización de los vinos es posible 

Muestra de todo ello ha sido la participación de Philippe Ortega (director general comercial y de marketing de Pernod Ricard) que aseguró que: “esta democratización es posible y muestra de ello lo tenemos con uno de nuestros vinos, Campo Viejo, que representa al vino de Rioja de calidad y a un precio asequible situándose entre los 4-8 euros”.

En esta misma línea se ha manifestado también Javier Ajenjo (propietario de Bodegas Neo) que indicó que: “es posible hacer accesible el vino a todos y es necesario que haya vinos en todas las escalas, si no existen este tipo de vinos, los otros desaparecerán”.

Por su parte Rosalía Molina (enóloga y winemaker de Altolandón) aseguró que “en el mundo del vino y especialmente en los dos que hemos incluido en esta jornada es importante destacar que ambos vinos expresan el lugar de donde vienen, algo que se puede apreciar tanto en el más económicos como en el de un precio superior”.

Durante el encuentro, la enología, también ha estado representada a través de uno de los enólogos más conocidos, Antonio Flores, masterblender de González Byass que con su ponencia La importancia de la identidad del vino. Maridaje destacó el papel de los vinos de Jerez. Vinos que según explicó están volviendo a ser reconocidos también por el consumidor más joven.

En su ponencia realizó también una cata del fino Tres Palmas, dentro de la categoría de los amontillados. Un vino del que solamente se han embotellado 1.000 botellas de la saca de diciembre 2014 y que se ofreció a todos los asistentes a la jornada.

Uno de los momentos más destacados fue el del Duelo entre conocedores del vino yaficionados. Para ello, Guillermo Cruz, jefe de sumilleres de Mugaritz, y Juan Echanove, miembro de la RAG, defendieron ambas posturas respectivamente, ofreciendo así su particular visión sobre el mundo del vino. Cruz destacó el papel de los maridajes, como elemento esencial unido a los platos y que ayudan a disfrutar, aún más si cabe, de todos ellos. Por su parte, Echanove, aseguró que el momento del maridaje, con “adjetivos gastados”, hace que al final el público “no sepa muy bien qué es lo que está bebiendo”, por lo que se mostró a favor de simplificar este lenguaje para hacerlo más accesible al público en general. Y en este sentido hizo suya una frase de George Brassens que dice “El mejor vino no es necesariamente el más caro sino el que se comparte”.

El desenlace fue el esperado, en el mundo del vino hay cabida para todos los públicos y se debe hacer un mayor esfuerzo por conseguir que la gente joven se vincule aún más al mundo del vino.

En la última parte de la jornada, Albert Planas, gerente de compras de vinos de Lidl España dio detalles sobre la importante apuesta que viene realizando Lidl en favor de los vinos españoles.

Tras el encuentro, Pedro Ballesteros ha destacado varias conclusiones sobre la jornada, entre ellas:

- El vino debe ser accesible a todo el mundo, sin por ello disminuir la cultura del vino

- La gran distribución juega un papel muy importante en difundir esta cultura

- La industria del vino se mantendrá si se consigue remontar el consumo del vino

- Es necesario tener en cuenta que el vino es un instrumento de comunicación que hay que cuidar y todos los actores del sector deben contribuir a ello

La despedida de la jornada corrió a cargo de Pedro Ballesteros. En ella destacó que todos los vinos que se habían dado a conocer dentro del encuentro eran importantes para el consumidor en cualquier rango de precio porque según aseguró: “los vinos económicos también nos pueden hacer soñar, independientemente de su precio ya que éste no tiene por qué determinar su calidad. Todos tienen espacio para el consumidor que quiera disfrutar de un buen vino”.  Aseguró también que “los vinos nos hablan de su historia y su origen”.

Sigue la buena tónica de las exportaciones españolas de vino con diversificación de mercados

 Publicado el por Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV) (colaborador)

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Los datos de la Agencia Tributaria sobre exportaciones españolas de vino durante el pasado más de julio muestran un aumento de 39,1 millones de litros sobre igual mes del año anterior y de 49,1 millones de euros, hasta alcanzar los 22,7 millones de litros por importe de 254 millones de euros. Estos buenos datos del mes, a las puertas ya de las vendimias en muchos de los países del hemisferio norte que se auguran relativamente escasas en nuestros principales competidores, permite aumentar las ventas exteriores de nuestros vinos un 8,5% en el acumulado enero a julio 2017 en valor y un más ligero 2,4% en volumen.

De acuerdo con el análisis del OeMv, el cambio de principales clientes y de los diferentes tipos de vino exportados, explica esta revalorización del vino español en el mundo, que incrementa un 6% sus precios medios. Los 29,5 millones de litros más que en los siete primeros meses del pasado año de vinos envasados, contrastan con los casi 18 millones menos vendidos de vinos a granel, pese a su fuerte recuperación en el mes de julio. Si a ello le sumamos las ganancias de ventas de otros vinos, particularmente espumosos por la muy buena marcha de nuestros cavas en el exterior, obtenemos esa mejora global en nuestras exportaciones que es aún mayor en términos de valor.

En euros, aumentan las exportaciones españolas de vino en más de 49 millones, de los que casi 20 millones se obtienen por mejor venta de los vinos envasados, más de 15,4 millones por las de otros vinos particularmente espumosos y aumentan también las ventas en valor de los vinos a granel en 13,8 millones de euros, por venderse menos cantidad pero de graneles de mayor precio medio y mejor imagen.

Vinos más caros de media que van cambiando también de destino. Así, durante los primeros siete meses de este año 2017, aumentan sensiblemente nuestras ventas en euros a China, en más de 23 millones de euros, Canadá, Portugal, Japón, México y Rusia junto con Lituania, mientras disminuyen las ventas en litros a Francia, Alemania, Italia (-10,9%), Países Bajos, Bélgica, Suiza y, sobre todo, a la República Checa, donde las exportaciones disminuyen un 51%. De nuevo, Asia y Norteamérica, junto con la más errática Europa del Este, se consolidan como los ejes de mayor crecimiento de las importaciones mundiales de vino, que España está sabiendo aprovechar para lograr un saldo neto positivo, frente a la mayor lentitud o caída de los mercados europeos.

En definitiva, la relativa escasez en la producción mundial de vino, que se viene notando en los últimos años y parece agudizarse en la actual vendimia, permite una revalorización de los vinos españoles en los mercados internacionales mediante el progresivo cambio en la tipología de vinos vendidos y en los clientes, con ventas cada vez mayores de vinos envasados, tanto  tranquilos como espumosos, a países de Asia, Europa del Este y Norteamérica, donde el consumo aumenta con fuerza.

Mucho más allá del consumo

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Son innumerables las ocasiones en las que desde estas mismas páginas nos hemos referido a la necesidad de recuperar el consumo de vino en España. Y no ya tanto por el hecho de qué hacer con nuestros cincuenta millones de hectolitros que potencialmente tenemos, sino más bien por el peso cultural que en nuestra sociedad tiene.

Vender el vino (o cuántos productos y subproductos podamos obtener de las uvas) lo haremos de una manera u otra. Conseguiremos mejor precio y unas rentabilidades que nos permitan considerar al viñedo como un patrimonio familiar o simplemente un cultivo sostenido en el recuerdo de nuestros ascendientes. Pero lo haremos.

Necesitaremos depósitos y barricas donde almacenar lo no vendido en una cosecha para darle salida en la siguiente. O, por el contrario, habrá que acortar los periodos de crianza con el fin de atender la demanda. Pero acabaremos dándoles salida.

Nuestras afamadas zonas productoras seguirán abriéndose un hueco cada vez mayor en el mercado internacional avalado en la calidad y reconocimiento de sus vinos.

De igual manera, los grandes y cualificados empresarios vitivinícolas encontrarán la forma de hacer de sus bodegas rentables negocios con dividendos suculentos que hagan interesante su inversión.

Y hasta es posible que siga formando parte de nuestro acervo popular y familiar su presencia en los momentos extraordinarios de celebración.

Al fin y al cabo no podemos olvidar que nada, ni nadie, obliga a un viticultor a serlo, ni a una bodega a mantener su actividad. Si unos y otros lo hacen es porque existen razones que así lo recomiendan.

El problema está en que si esas razones están muy alejadas de las económicas de rentabilidad y sostenibilidad, las cosas se complican mucho y hacen muy difícil que su supervivencia se sostenga en el tiempo.

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