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El aumento del consumo de vino se muda de Europa a países terceros

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Tablas en pdf adjunto.
Durante el transcurso del 34º Congreso Mundial de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), celebrado entre el 4 y 7 de junio en Bucarest (Rumanía), el director general, Federico Castellucci, realizó un balance global sobre las principales tendencias sobre la superficie, producción de uva y consumo de vino, además de incluir información sobre la evolución de los intercambios mundiales en términos de valor, de las diferentes categorías de vinos y la situación de los principales exportadores e importadores. Castellucci, que será sustituido a partir del 1 de enero de 2014 y durante un periodo de 5 años en la Dirección General de la OIV, por el francés Jean-Marie Aurand, hizo especial referencia a que el consumo de vino aumenta más rápidamente fuera de Europa, mientras que sigue reduciéndose en los países productores comunitarios.

Resoluciones aprobadas por la Asamblea General de la OIV

 Publicado el por SeVi (colaborador)

La 11ª Asamblea General de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), reunida el pasado 7 de junio de 2013 en Bucarest (Rumanía), aprobó un total de 21 resoluciones, que a continuación se resumen.

Difícil ‘equivalencia’ entre vinos ecológicos de la UE y de EE.UU.

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Tras la publicación del Reglamento 203/2012 de Vino Ecológico, en marzo de 2012, que vino a completar las normas generales de producción ecológica que se aplican a las uvas y a armonizar las reglas comunitarias sobre la elaboración del vino ecológico, la Unión Europea ha estado buscando la equivalencia con las regulaciones de terceros países.
Hay ya varios que han solicitado ya la UE esa “equivalencia” de legislaciones con la UE en el ámbito de los vinos ecológicos, como Suiza, Nueva Zelanda y Argentina. En cambio, en el caso de Estados Unidos aún está pendiente y no se prevé que se pueda llegar a una solución rápida en el tiempo.
Ello es debido a que el acuerdo de “equivalencia” para productos de agricultura ecológica se firmó antes de que la UE aprobara su reglamentación de vino ecológico y, a pesar de que entró en vigor en junio de 2012, los vinos se quedaron fuera.
 

Movilización de agricultores en defensa del sistema de seguros

 Publicado el por SeVi (colaborador)

La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos remitió el pasado 14 de junio un documento al ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, en el que exige que no se recorten las ayudas a los seguros agrarios para evitar “poner en peligro la viabilidad de las explotaciones agrarias”. El sindicato organizó varias concentraciones como protesta por el importante recorte de las ayudas anunciado por la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (Enesa) para 2013, ya que la dotación destinada se ha reducido el 19,10%, al pasar de 246,13 millones de euros en 2012 a 199,18 millones de euros en 2013, lo que supondrá un fuerte incremento de costes para los agricultores.
En Cataluña, Unió de Pagesos convocó cuatro concentraciones ante las subdelegaciones del Gobierno en Lleida, Tarragona, Girona y Barcelona. La Unió de Llauradors i Ramaders del País Valencià y la Unión de Agricultores y Ganaderos de Extremadura también organizaron concentraciones con el mismo fin en Valencia y Cáceres, respectivamente. El resto de organizaciones agrarias pertenecientes a la Unión de Uniones entregó la misma carta en sus respectivas subdelegaciones gubernamentales
La Unión de Uniones trasladó al ministro su gran preocupación por la sostenibilidad del actual sistema de seguros agrarios, que ahora podría estar en peligro a causa de los recortes anunciados en las ayudas, que supondrán, de media, un 25% menos. Las mayores reducciones se dan en las líneas de los cultivos herbáceos extensivos (-4,5 millones de euros), hortalizas, flores y ornamentales (-2,5 millones), cítricos (-3,9 millones), frutales no cítricos (-8,4 millones), olivar (-1 millón), viñedo (-3,1 millones), ganado vacuno (-4,8 millones) y recogida de cadáveres (-18,5 millones).
Para la organización agraria, el fuerte encarecimiento de costes que supondrá para los productores el recorte de las ayudas a los seguros agrarios hará desequilibrar la contratación hacia explotaciones con más riesgo, subiendo la siniestralidad de las diferentes líneas, lo que comportaría incrementar todavía más las tasas y convertir en insostenible el actual sistema. Entre los efectos negativos, además del aumento de costes para el campesinado que contrata y el aumento de riesgos para el que no lo hace, hay que tener en cuenta la reconsideración de las alternativas productivas para muchos miles de explotaciones, ya que tenderán a cultivar menos hectáreas o a reducir otros costes produciendo menos, e intentando eliminar así los riesgos adicionales que se les obligarán a asumir. Además, hay que añadir la retirada de las subvenciones a los recargos de siniestralidad, que pueden aumentar hasta en un 150%.
Por todo ello, la Unión de Uniones pide al ministerio de Agricultura:
- Recuperar, como mínimo, el nivel de apoyo público del año 2012 en el sistema de seguros agrarios combinados.
- Retirar la franquicia de 60 euros.
- Recuperar las ayudas para los recargos de siniestralidad.
- Recuperar las ayudas para las declaraciones complementarias al mismo nivel que la póliza principal.

Elaboración de brandy con otros productos distintos al alcohol de vino

 Publicado el por Miguel Briz (colaborador)

Si se plasman como ciertos los rumores que circulan por las instancias comunitarias y la plaza de Atocha augurando la posible aprobación de la reforma de la PAC antes del inicio de la próxima vendimia, que requiere un acuerdo previo con el Parlamento, no tendremos posibilidad alguna para incluir temas nuevos en la misma.
La PAC, las anteriores y la venidera, no es ni buena ni mala: es lo que hay. Ello no impide que ciertas personas que están o hemos estado ligadas al sector vitivinícola no puedan exponer sus opiniones en un tema tan sensible como el de la modificación de la actual normativa sobre el brandy, pues hay silencios que irritan, que crispan, que son complicidad (Unamuno-Joan Fuster).
Desde la última reforma de la OCM Vitivinícola, los elaboradores de brandy de ciertas afamadas regiones europeas han venido utilizando un alcohol procedente de la destilación de vino obtenido de los subproductos de la vinificación, que ellos pomposamente definían como “vino de decantación o de agotamiento” con la clara intención de confundir y despistar, al intentar calificar como vino lo que no se contempla como tal en la reglamentación comunitaria; y en consecuencia esos alcoholes nunca cumplían con la normativa sobre la elaboración del brandy.
Los destiladores españoles y algunas organizaciones representativas de la producción, apoyados por los italianos y los representantes del Ministerio, hicieron saber a la Comisión que se estaba incumpliendo la legislación comunitaria por parte de los destiladores franceses, que durante estos últimos años han dejado de comprar alcohol de vino en España, autoabasteciendo su mercado con el mal llamado alcohol de vino de decantación.
La Comisión reaccionó exigiendo a los franceses cumplir y respetar la prohibición de continuar elaborando brandy con el citado “mal alcohol de vino” y, desde entonces, los destiladores de ese país centraron sus estrategias en el objetivo de cambiar la legislación comunitaria para poder hacer legalmente lo que ilegalmente venían realizando durante las más recientes campañas. Es fácil obligarnos a ser competitivos cuando las reglas de juego no son iguales para todos y considerar que la autocrítica es una revista de coches.
En un Estado de derecho, como es el nuestro, todos podemos opinar y respetar todas las opiniones y, por ello, llegamos a considerar que el incremento experimentado por el precio del vino en las últimas campañas ha obligado a los elaboradores de brandy, en aras a la competitividad empresarial, a sustituir el alcohol de vino por el de melazas, al menos en aquellos productos de baja gama. Nada que objetar a la pretensión de incluirlos en la categoría de bebida espirituosa, pero sí ante la confusión que crean entre los consumidores al mantener el mismo etiquetado anterior en sus marcas comerciales evitando únicamente la palabra brandy. Esta situación es totalmente legal, aunque puede confundir algo al consumidor no experto y que está acostumbrado a las etiquetas y calidades de siempre.
En estos momentos se pretende consensuar un cambio en la normativa vigente, argumentando que únicamente pueden asumir el incremento del precio del vino base de la destilación los brandis de alta gama, que pueden representar el 20% del volumen total del brandy elaborado en España. Siendo cierto que a nivel mundial el brandy tiene una gran proyección internacional y que en la cuota de participación en la exportación comunitaria de brandy tiene un gran peso el elaborado en España, no podemos consentir tener que competir con otros productos similares que utilizan materias primas con precios sensiblemente inferiores a los de los alcoholes de procedencia vínica.
Además, el brandy es un producto en claro retroceso de consumo y que no puede admitir trasladar una repercusión en el precio final al consumidor cuyo origen radica en el incremento de la materia prima.
Si finalmente se aceptara cambiar la normativa actual, permitiendo el uso de alcohol de subproductos de la vinificación o de melazas, los destiladores franceses habrán conseguido su objetivo y de nada habrán servido los esfuerzos realizados para que la Comisión prolongue la prohibición de utilizar alcohol de subproductos en la elaboración de brandy. Se creará una situación irreversible, especialmente grave para el sector vitivinícola, toda vez que la actual regulación ya dejó de contemplar la destilación de uso de boca y las medidas de regulación de mercado que posibilitaban hacer frente, de forma rápida, a un desequilibrio entre la oferta y la demanda.
Hay un precedente a valorar originado por la eliminación de la obligación de utilizar alcohol de origen vínico en la elaboración de vermut y permitiendo emplear en su sustitución alcohol de melazas por un tema de precio. Extráiganse las conclusiones y análisis pertinentes
Comprendemos la situación creada al sector elaborador de brandy y creemos necesario un consenso con todo el sector vitivinícola nacional para encontrar la mejor solución posible a un problema que es global. Por ejemplo, podría profundizarse en una línea más lógica, no exenta de complejidad, de ir por la vía de mantener una ayuda, aunque sea por hectárea, para el vino destinado a la elaboración de brandy, como se hizo en la última destilación.
Esta propuesta se podría negociar con otros países que tienen interés en el mantenimiento de una ayuda al enriquecimiento del mosto y así tener más posibilidades de éxito, con objeto de evitar que se abra una situación que terminará con una salida para la producción de vino que ha sido clave en la regulación del mercado y que, sin duda, se echará de menos si se cambia el Reglamento de Bebidas Espirituosas para incluir, aunque sea en parte, el alcohol de melazas y el alcohol de subproductos de la vinificación.
Siempre se ha dicho que lo que no se cuida decae y muere y por ello resulta raro que ante unas perspectivas tan poco favorables al devenir de nuestro sector nadie, esencialmente el productor que finalmente sufrirá las consecuencias, promueva el necesario debate. Al viticultor se le sigue animando diciéndole que su situación es excelente, pero sin ninguna esperanza.
Qué razón contiene la máxima de El Roto (‘El País’): “Cuando la realidad nos hace daño a la vista, cerramos los ojos”. Paciencia y clemencia, que todo se arreglará.