Topic:

Exportamos menos litros pero más caros

 Publicado el por Rafael del Rey (OEMV) (colaborador)

 (photo: )

Artículo completo en pdf adjunto

Si en el análisis de los datos del 2015 comentábamos que crecíamos más en volumen que en valor y éramos los únicos, frente a la tendencia generalizada entre nuestros competidores hacia un mejor precio medio, en 2016 nos sumamos a la tendencia general. Cuatro años de cosechas más equilibradas con las necesidades de vino en nuestros principales mercados han permitido que las exportaciones españolas de vino en 2016 reduzcan su volumen en un 7% hasta los 22,26 millones de hectolitros, pero su precio medio se eleve un 7,3% hasta 1,18€/l. Lamentablemente, el efecto combinado de ambas tendencias no ha permitido un crecimiento global de la facturación, que cerró prácticamente estable (-0,2%) en los 2.635 millones de euros. Los vinos varietales, tanto envasados como a granel, los envasados con D.O.P. y los vinos de aguja son los que más han tirado de las ventas el pasado año, dirigidas con mayor intensidad hacia China y, en menor medida, hacia Estados Unidos, Suiza, Canadá y México.

En términos absolutos, España exportó el pasado año 167 millones de litros menos pero subió el precio medio en 8 céntimos por litro y, con ello, facturó prácticamente lo mismo, con ligera disminución de 5,9 millones de euros. Si a estas cifras de los distintos tipos de vino les sumamos las de exportaciones de vinos aromatizados, mostos y vinagres (diferenciadas en la nomenclatura combinada mundial), las cifras españolas del pasado año para el conjunto de productos vitivinícolas ascendieron a 2.915,9 millones de euros de facturación, con disminución del 1,4% respecto del año anterior, por un volumen de 27,57 millones de hectolitros, en caída del 9,3% y contabilizando el volumen de mosto concentrado en su equivalente de vino y mosto normal, por un precio medio de 1,06 €/l en aumento del 8,6%. De nuevo, una mayor caída de los productos más económicos, con mayor subida del precio medio respecto del año anterior pero, en este caso, con pérdida algo más acusada en la facturación.

En perspectiva y contemplando los últimos 22 años, la evolución del vino español es extraordinaria. En se plazo de tiempo, desde 1995, nuestras exportaciones se han multiplicado por 3,6 en valor y por 3,5 en volumen; es decir, ¡se han casi cuadruplicado en 22 años! con crecimiento particularmente notable desde 2009 en euros (en consonancia con lo ocurrido al comercio mundial de vino en general) y desde la misma fecha, pero con un bache importante en 2013, en litros. Una progresión tan similar en valor y en volumen ha dado como consecuencia la escasa variación en el precio medio, que si apenas ha bajado de 1,10 €/l (con las excepciones de 1998, 2004 y 2011), tampoco ha podido alcanzar en este periodo el euro y medio, al que solo nos aproximamos en 1999, tras la gran subida de precios en origen por desequilibrio entre oferta y demanda de vino, y en 2013, tras la escasa cosecha del año anterior.

De esta evolución deducimos una progresión más estable del valor, prácticamente solo afectado por la crisis del año 2000 tras los excesos en precios del ’99 y por la crisis de consumo del 2009, y una mayor variabilidad del volumen, muy influido por la disponibilidad o no de grandes cantidades en granel como efecto directo de lo larga o corta que haya sido la vendimia del año anterior… y de la existencia o no de medidas de intervención para paliar los excesos. Así, mientras hubo posibilidad de subvencionar destilaciones la progresión de ventas en volumen era relativamente lenta pero cuando estas disminuyeron drásticamente a partir del 2010 no quedó más remedio que exportar en grandes cantidades, aumentando en casi un 49% las exportaciones en litros en apenas dos años, entre el 2009 y el 2011. Una evolución mucho más rápida, absorbida casi en su totalidad por otros países productores de vino, que se truncó temporalmente tras la escasa cosecha del 2012, pero que se retomó con fuerza tras la cosecha record del 2013. De promedio, en esos años pasamos de exportar 14,5 millones de hl hasta 2009 a situarnos en los 21,4 millones; ¡casi siete millones de hectolitros más para vender!, que es cifra muy parecida a las destilaciones que hemos dejado de realizar desde 2010, sumadas a una ligera disminución del consumo interior, que ya había caído considerablemente antes de estas fechas.

Esta gran variabilidad en la evolución de los distintos tipos de vino exportados se muestra en el gráfico siguiente de variación mes a mes de la tasa interanual para el conjunto de los vinos españoles, que refleja incrementos de volumen de hasta casi el 30% en 2011 y algo menos en 2014/15, frente a fuertes disminuciones de más del 20% en 2013, ligadas al incremento en precios medios de más del 30% en el mismo periodo, como efecto coyuntural de la relativa falta de vino. Entre medias, una evolución más estable de la facturación que se ha mantenido casi siempre en positivo, salvo a finales del 2014 cuando la disminución de precios medios no pudo contrarrestar el incremento de volumen. Una enorme variabilidad de nuestro comercio exterior de vino, fruto de desequilibrios en la oferta de vino, que perjudica a productores y clientes y por la que conviene distinguir en el análisis la evolución de los envasados de la de los graneles.

Segmentación por tipo de vinos

Aunque todo es vino y las distintas categorías de producto se afectan mutuamente en muchos sentidos (entre otras cosas, en la imagen que da España como gran país productor mundial), conviene diferenciar al menos dos grandes grupos que evolucionan de forma diferenciada y por causas distintas: el de los vinos envasados y el de los graneles, incluyendo en este ultimo los vinos en envases de más de 2 litros, posiblemente bag in box, cuyas cifras ya diferenciadas en 2017 permiten mostrar que son una pequeña parte del mismo.

Aplicando esta separación, los números de cada subcategoría son:

□ 1.785,7 millones de litros de granel, vermut, mosto y vinagres, por los que se facturan 774,6 millones de euros, a un precio medio de 0,43 €/l; frente a

□ 971,6 millones de litros (algo más de la mitad de la partida anterior) de envasados, por los que se facturan 2.141,3 millones de euros a un precio medio de 2,20 €/l.

Dos mundos diferentes, ambos importantes para el vino español, con evoluciones distintas y posiblemente estrategias de mejora también diferentes. En términos relativos, las diferencias también son abultadas.

□ Cerca de 2/3 de nuestras exportaciones en volumen (64,8%) facturan algo menos del 27% del total, mientras que

□ algo más de un tercio (35,2%) de los litros generan el 73,4% del total de euros, a un precio medio de más del doble de la media.

De estas cifras se deduce que, si importante es la mejora de ventas de los vinos envasados, la consolidación de marcas y su expansión tanto en volumen como en valor, también es mucha la ganancia que puede obtenerse de una mejora posible en el valor de los productos más económicos… que no van a desaparecer en el corto ni medio plazo… y que han evolucionado incluso mejor que los envasados en años recientes.

Evolución de las exportaciones de vinos envasados

Centrando el análisis en los vinos envasados, comprobamos que su evolución es mucho más estable que la del conjunto o la de los vinos a granel, con aumento progresivo del valor salvo en los años 2000 y 2009, y ligero pero continuado crecimiento en volumen, que casi se triplica entre 1995 y 2012 y se mantiene muy estable sobre los 111 millones de cajas o 1.000 millones de litros desde entonces.

Tipos de vinos. Dentro de este grupo de vinos envasados, el grueso de las ventas corresponden a los vinos con D.O.P. tranquilos y los espumosos, que suman 1.640 millones de euros o el 77% del total, pero han mostrado mejor evolución relativa en los últimos 22 años los vinos de aguja y los envasados sin D.O.P. que han crecido a un ritmo del 16,3% de media anual para los primeros y del 7,5% para los segundos, frente al 4,6% del envasado con D.O.P. o el 3,9% anual para el espumoso y frente a la ligera caída de los vinos generosos. También en volumen el grueso de las ventas corresponde a D.O.P. tranquilos y espumosos (365 y 168 millones de litros respectivamente, que suman el 55% del total) pero el ritmo de crecimiento es mayor en vinos de aguja (7,1% de media anual desde 1995) y en envasados sin D.O.P. (6,8%), con algo menos de distancia en este caso respecto de espumosos (5,5%) y del vino con D.O.P. (3,6%). Vinos, todos ellos, que se han mantenido bastante estables en sus precios medios, con los vinos tranquilos apenas creciendo sobre los 3,30 €/l para vinos con D.O.P. y un euro para los sin D.O.P., fuerte aumento del precio en los vinos de aguja del 8,6% anual y algo menor en los generosos (2,9%) y caída en los precios medios de los vinos espumosos, que vuelven a los 2,50 €/l tras haber llegado a superar los tres euros en 2007 y 2008.

Destinos. Por destinos, los vinos envasados españoles se dirigen principalmente hacia Alemania, EE.UU., que ha pasado a segunda posición este año, y Reino Unido, seguidos de China, que es ya nuestro cuarto cliente en términos de valor tras haber superado en 2016 a Suiza, y Países Bajos. En los tres primeros la proporción de espumoso ronda el 20% del total del valor, mientras que en China es todavía una parte menor del conjunto de las ventas y, por el contrario, es más de la mitad del total en Bélgica. En todos los casos, el grueso es la exportación de vinos envasados con D.O.P.

Respecto de su evolución, este pasado año destacan especialmente el fuerte crecimiento en China, Irlanda y Rusia, frente a la espectacular caída de ventas a Italia y más moderadas a Alemania y Reino Unido. Si les sumamos las ligeras subidas en EE.UU., Canadá y México comprobamos que el consumo de los vinos españoles (como de los del resto de productores mundiales) se sigue desplazando de la vieja Europa hacia Asia y Norteamérica, con la excepción este año de Japón, donde caen nuestras exportaciones y con la ausencia, aun, de ventas de relevancia a Hong Kong o Singapur que actúan de centro de distribución para muchos vinos de nuestros principales competidores.

Evolución de las exportaciones de vinos a granel

Los vinos a granel o en envases de más de dos litros (que por los datos diferenciados ya disponibles en los primeros meses de 2017 sabemos que, estos últimos, posiblemente bag in box, son una parte ínfima del total) representan el 56,4% del total de nuestras exportaciones de vinos en volumen (no incluyendo en este caso mostos, vinagres ni vermuts). 1.254 millones de litros que por un valor de la nada despreciable suma de 494 millones de euros, suponen una parte importante de la producción total española. Pero a un precio medio de 0,39 €/l que es comparativamente muy bajo en relación con los de nuestros competidores.

Evolución. Aunque el año pasado, tras varios de cosechas equilibradas y relativa falta de vino a nivel mundial, exportamos 10 millones de euros menos que en 2015 y 143 millones de litros menos, a un precio que consiguientemente aumento de forma sensible, la evolución de este tipo de producto ha sido extraordinaria para España en lo que llevamos de siglo. Desde el año 2000 nuestras ventas de vinos a granel se han multiplicado por 2,5 (a un ritmo de crecimiento medio anual del 5,9%) y por más de 3 en volumen (al 7,2% anual) con precios medios que han disminuido en casi 10 céntimos de euro. En términos absolutos, eso significa que en 17 años hemos pasado a exportar 296 millones de euros más en esta categoría y ¡8,4 millones de hectolitros más! mientras de vinos envasados crecíamos en 478 millones de litros.

Parece claro que es por aquí por donde se han compensado los litros de vino que se han dejado de consumir en España y, más aún, los muchos hectolitros de vino que se han dejado de destilar una vez que se perdieron las subvenciones europeas en la materia.

Composición. La composición de estos vinos a granel está claramente inclinada hacia los de menor valor añadido, con 72% del valor y 78% del volumen vendido sin ningún tipo de indicación a un precio medio de 36 céntimos de euro por litro. Un 17% (algo más en valor) se vende como granel varietal  5 céntimos de media más caro (0,41 €/l) y apenas un 11% del valor y 5,3% del volumen es vino a granel con algún tipo de indicación de origen, ya sea como vino de la tierra o con D.O.P. Aunque por el momento no es mucho el volumen de granel varietal que vendemos ni mucha su diferencia de precios con el granel sin ningún tipo de indicación, todo parece apuntar a que, antes de que esta ingente cantidad de vino exportado a  granel pudiera pasarse íntegramente a envasados, la aportación de un valor añadido puede suponer una mejora importante para el sector vitivinícola español, considerando además, que existe un mercado mundial de vinos a granel varietales con precios medios mucho más elevados y en el que España, como hemos visto, apenas está presente.

Clientes. España apenas está presente en el mercado mundial de vinos a granel varietales porque la inmensa mayor parte de esta categoría de producto se dirige hacia otros productores para, o bien abastecer segmentos muy económicos de su consumo y exportaciones o, en medida sin duda importante, servir en la elaboración de otros vinos. El 80% de todas nuestras exportaciones de vinos a granel sin D.O.P. en volumen y ¾ partes del valor se dirigen hacia cinco clientes: Francia, Alemania, Rusia, Portugal e Italia, de los cuales todos salvo Rusia son productores y grandes exportadores de vino. Solo los dos primeros, Francia y Alemania, reciben el 58% de nuestras ventas a granel en litros, que suponen más de 7 millones de hl y más de 240 millones de euros.

En definitiva, parece que hemos pasado a vender una gran cantidad de vino a granel en los últimos años, posiblemente por caída del consumo nacional y de las destilaciones, al mismo tiempo que se mantenía o incluso aumentaba la producción, principalmente de vinos sin ningún tipo de indicación y a muy bajo precio, que dirigimos en su gran mayoría a otros países productores y exportadores de vino para cubrir sus propias necesidades. Si esta es la situación (y así parecen reflejarlo los números) conseguir una producción equilibrada a nuestras posibilidades de comercialización y mejorar el acceso a clientes finales y países más de consumo que de producción, con productos con creciente valor añadido, ya sea por su variedad o su indicación geográfica, son las vías para mejorar notablemente el valor de nuestras ventas exteriores de esta categoría de producto.

Y si, además de mejorar el valor del 56% de nuestras exportaciones de vinos, vamos consiguiendo una cantidad progresivamente más elevada de vinos envasados, con marcas de prestigio, apoyadas en una mejor distribución y una mejor imagen de país, las posibilidades de incrementar el valor de las exportaciones españolas de vino hacia los 5.000 millones de euros pueden ser una perspectiva razonable en un horizonte de los próximos 10 años.

Principales tendencias en el comercio mundial de vino

Esta evolución de las exportaciones españolas de vino y su prometedor futuro con las estrategias necesarias se enmarcan en un contexto mundial caracterizado en los últimos meses, o pocos años, por tres tendencias destacadas:

□ un mayor equilibrio entre oferta y demanda, que deriva en stocks o existencias menores y que, a su vez, permiten el aumento ligero del valor de las exportaciones mundiales pese a mantenerse o incluso disminuir algo el volumen, gracias a una demanda sostenida;

□ una creciente bipolarización entre los productos de alta gama o premium, exportados en envases de menos de dos litros, destinados a tiendas especializadas o la restauración, dominados en el caso de los europeos por las indicaciones geográficas, a precios medios relativamente elevados, pero con un tamaño de mercado que tiene visos de irse reduciendo más en el futuro (sirva como referencia que los vinos envasados no espumosos exportados mundialmente han perdido hasta 6 puntos de cuota frente a los vinos a granel, así como la disminución en los últimos años de los precios medios de los vinos espumosos, más dominados ahora en volumen por el prosecco italiano que por el champagne francés); y

□ la creciente deslocalización del consumo, que año tras año va trasladándose desde Europa y los países tradicionalmente productores de vino hacia el subcontinente norteamericano (EE.UU., Canadá y México), por un lado, y hacia Asia, por otro, con China como gran protagonista (en este como en muchos otros productos) en las importaciones mundiales de vino de tiempos recientes. Una traslación del consumo, aunque todavía Europa sea nuestro principal cliente, que se refleja en los datos de cada año y también en los de 2016 y que implica que, si España y Europa en general queremos mantener la supremacía en la producción y comercialización del vino pero son otros quienes lo consumen cada vez más, probablemente los sabores, la imagen, las formas de comercialización, distribución y promoción de los vinos estén sometidas a grandes cambios (que ya estamos notando) a los que debamos adaptarnos. De ahí la importancia del buen aprovechamiento de las ayudas OCM para promoción en países terceros, el fortísimo empuje comercial de las bodegas españolas en años recientes y la necesidad de un esfuerzo colectivo para mejora de la imagen de España como gran país productor de vinos de calidad del mundo. Sin olvidar que, precisamente cuanto más alejado esté el consumidor de la realidad productora de vino, más sentido tiene ofrecer nuestro producto, no solo como un líquido agradable de tomar, sino como una experiencia cultural. Y ahí, España, uniendo y gestionando conjunta y eficazmente su gran potencial vitivinícola, su extraordinaria gastronomía y su papel líder en el turismo mundial, tiene muchas posibilidades de mejorar notablemente su economía y el bienestar de quienes de ella participan.

Información más detallada y continuada por mercados y tipos de vino en www.oemv.

Cada 7 Días 10-05-17

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Agrupada por regiones vitícolas, en esta sección se localiza la información que concierne al viñedo acontecida en la semana previa al cierre de nuestra edición. Desde la Región Gallega a la Andaluza, del Duero, Alto Ebro, Levante o Canarias, el lector localiza aquí el dato especializado de cualquiera de las doce regiones que aglutinan el viñedo español.

Cada 7 Días 03-05-17

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Agrupada por regiones vitícolas, en esta sección se localiza la información que concierne al viñedo acontecida en la semana previa al cierre de nuestra edición. Desde la Región Gallega a la Andaluza, del Duero, Alto Ebro, Levante o Canarias, el lector localiza aquí el dato especializado de cualquiera de las doce regiones que aglutinan el viñedo español.

Los graves efectos de las heladas se extienden por el viñedo de gran parte de Europa

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Las organizaciones de los agricultores y las cooperativas agrícolas de Europa, integradas en el COPA-Cogeca, advirtieron este jueves 11 de mayo de los efectos adversos de la ola de frío y hielo que ha atacado a los viñedos en muchos Estados miembros.

En el Grupo de Trabajo Vino del COPA-Cogeca, muchos de nuestras organizaciones que son miembros, en particular las procedentes de los grandes países productores, como Francia, España, Italia, Alemania, se lamentaron por las malas condiciones meteorológicas en sus países, sobre todo por las heladas, cuyos efectos negativos se harán notar en la vendimia de este año.

Desde Bruselas, el presidente de este Grupo de Trabajo, Thierry Coste, declaró que “Francia se ha visto asolada por las heladas en abril y hay riesgo de que se sigan produciendo daños en mayo”.

A continuación, información para suscriptores.

La Plataforma Tecnológica del Vino presenta su Agenda Estratégica de Innovación 2017-2020

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: )

En el marco de su Encuentro Anual 2017, celebrado en Bodegas Martín Códax, la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) ha presentado la nueva Agenda Estratégica de Innovación 2017-2020, documento de referencia sobre los retos de innovación en el sector vitivinícola que recoge las principales líneas de actuación y retos científico-técnicos a abordar en los próximos años.

Consulta aquí la Agenda Estratégica de Innovación 2017-2020

Esta nueva Agenda se cimenta sobre la ya publicada en 2012, que supuso un hito sin precedentes al acercar posturas de productores y bodegas de distintas regiones vitícolas españolas para crear una hoja de ruta común en materia de innovación.

Cinco años después y en un nuevo contexto vitivinícola, la recién constituida Comisión Técnica de la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) ha revisado y verificado los objetivos cumplidos, identificando nuevas necesidades y priorizando los grandes retos científico-técnicos del sector para este nuevo periodo 2017 2020. Dicha Comisión está integrada por 12 coordinadores científico-empresariales de reconocido prestigio, y organizada en torno a seis grandes áreas de interés:

  • Tres que incluyen toda la cadena de valor del vino: Viticultura, Proceso y Producto),
  • dos áreas transversales: Salud, Sostenibilidad y Cambio Climático),
  • y un área global de Economía Vitivinícola.

Como novedad, esta nueva versión de la Agenda incorpora un objetivo general para cada una de las áreas de interés y recoge un total de 29 objetivos específicos, los cuales han sido integrados en 8 grandes estrategias, que constituyen los elementos diferenciadores en los que el sector del vino deberá basar su competitividad.

Entre los diferentes retos identificados, las enfermedades de la madera de vid continúan siendo una preocupación que afecta al conjunto del viñedo mundial, problemática que debe abordarse, por tanto, desde una perspectiva común.

La conservación de nuestros recursos genéticos jugará también un papel fundamental de cara a abordar otros dos grandes retos: la adaptación al cambio climático y a las nuevas tendencias de mercado. Alineado con el primero de ellos, la Comisión Técnica destaca también la importancia de apostar por una estrategia agraria que limite el uso de productos fitosanitarios, así como por la optimización de los procesos productivos, para el desarrollo de una Economía Circular.

Las Tecnologías Digitales son otras de las grandes protagonistas de la innovación vitivinícola a corto y medio plazo. Poco a poco se están implantado en toda la cadena de valor del vino, no solo como herramienta de gestión y toma de decisiones, sino también como elemento catalizador para el diálogo entre empresa y cliente. Un cliente, cada vez más exigente, con el que habrá que acortar distancias por medio de estrategias de neuromarketing y aplicación de tecnologías Big Data, que permitan diseñar productos orientados a cubrir sus expectativas y necesidades.

Por último, se ahondó en que “será fundamental la unión de nuestro sector vitivinícola para avanzar posiciones hacia el liderazgo internacional, apostando por una estrategia común basada fundamentalmente en la profesionalización, transferencia de conocimiento, innovación e internacionalización”.