Topic:

El sector vitivinícola solicita al Ministerio de Agricultura medidas excepcionales para reducir el impacto del Covid-19

 Publicado el por Interprofesional del Vino de España (colaborador)

La Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) ha enviado una carta al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, solicitando un paquete de medidas extraordinarias para paliar el impacto que la crisis del coronavirus está provocando en el sector vitivinícola. Las actuaciones planteadas deberán ser implementadas con un “presupuesto extraordinario habilitado a tal efecto tanto por parte de la Unión Europea, como del Gobierno de España y con urgencia máxima” como se indica en la carta.

Medidas excepcionales propuestas

A poco más de 100 días de que se inicie la vendimia, estas medidas deben tomarse cuanto antes, ante la llegada de una nueva cosecha, que se sumará a la producción que no se está pudiendo comercializar, por lo que agravará más aún si cabe la situación. Hay que evitar que miles de viticultores y cientos de bodegas tengan que abandonar su cosecha o echar el cierre a sus negocios.

Por ello, dentro del paquete de medidas propuesto al Ministerio se contemplan tres líneas que podrían ayudar a evitar un desequilibrio en el mercado vitivinícola:

Destilación de crisis de carácter voluntario y a nivel europeo donde el producto deberá destinarse exclusivamente a usos industriales con especial prioridad en la producción de desinfectantes con base de alcohol.

El almacenamiento privado temporal cuya comercialización pueda ser aplazada sin sobrecargar los mercados.

La cosecha en verde, con reformas sustanciales en el actual marco legal, donde los rendimientos no tengan que reducirse a cero para las parcelas afectadas.

Para llevar estas actuaciones a cabo, se solicita que se habilite de manera urgente un presupuesto extraordinario de la Unión Europea con la posibilidad de poder complementarse con fondos nacionales adicionales. Además de estas medidas, también se pide en la misiva que el sector vitivinícola sea considerado dentro del paquete de fondos extraordinarios que la UE está

planificando en la llamada “reconstrucción”. Incluso se hace especial mención al canal de Horeca y turismo, dos sectores cruciales para el vino, para que se contemple en este paquete de fondos.

Política Comunitaria Agraria más necesaria que nunca

En la carta se recuerda también que esta crisis sanitaria de escala internacional ha puesto de manifiesto el papel tan importante que tienen las políticas agrarias europeas (PAC) que han garantizado el suministro de alimentos en la Unión Europea, por lo que debe continuar y reforzarse si cabe.

La PAC ya ha iniciado una serie de medidas de carácter técnico y administrativo que dotan de flexibilidad al marco actual. Sin embargo, desde OIVE se considera que no son suficientes para afrontar las consecuencias de una situación para la que nadie estaba preparado, por lo que espera que las medidas propuestas en su carta sean consideradas por el Gobierno de España y las instituciones europeas. “Son medidas necesarias para evitar un grave desequilibrio y un colapso general en nuestro sector, ante la inminente nueva cosecha” se advierte en el comunicado enviado al Ministerio.

Por otro lado, la Interprofesional del Vino de España termina recordando que está pendiente la continuación de la tramitación del Real Decreto de Norma de Comercialización con medidas encaminadas a dar estabilidad y contribuir a la mejora de la calidad de los vinos, particularmente de los que se comercializan sin indicación geográfica. El estado de alarma ha interrumpido los plazos previstos, pero desde OIVE se solicita agilizar dicha norma, que se considera imprescindible, de cara al inicio de la próxima campaña.

La OIV prevé efectos “devastadores” del Covid-19 sobre el sector del vino, comparables a los de la II Guerra Mundial

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

Pau Roca, durante su intervención telemática ante los medios. (photo: )

Pau Roca, durante su intervención telemática ante los medios.

///AMPLIACIÓN///

El director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el español Pau Roca, manifestó este 23 de abril durante la rueda de prensa de presentación de la coyuntura vitivinícola internacional que la crisis socioeconómica provocada por la pandemia de coronavirus (Covid-19), y el confinamiento que ha acarreado, tendrá efectos “devastadores” sobre la industria del vino. “Serán efectos irreversibles si no se toman medidas”, explicó Roca, que llegó a comparar los efectos que se esperan con los que vivió el vino “después de la II Guerra Mundial”.

A juicio de la OIV, los países cuyo sector vitivinícola se verá más afectado son los de la zona del Mediterráneo y, fundamentalmente, a causa del cierre, prácticamente total del canal Horeca y la paralización del sector turístico.

Pau Roca afirmó que, en esta etapa inicial de la crisis, la información y los datos estadísticos disponibles son “insuficientes para hacer un pronóstico preciso y prever el escenario del sector vitivinícola en el futuro”. Sin embargo, sí que explicó que, gracias a la información facilitada a la OIV por los Estados miembros, ya se refleja “un cambio radical y una transferencia entre los canales de distribución”.

Según las cifras que aportó Roca, la crisis del Covid-19 ha implicado un importante cambio en los canales de distribución. “Se ha destruido el Horeca”, manifestó; lo que supone (solo en la UE) un descenso del 35% en volumen de vino comercializado y una pérdida de más del 50% de valor de ventas.

Aunque ha habido un repunte de las ventas a través del canal alimentación (supermercados), este no compensará la caída de ventas en Horeca, además puede conllevar a una bajada de precios generalizada. En cuanto al tercer canal (venta online), explicó que seguirá creciendo en los hogares y valoró que la venta por internet “no limita la elección de los consumidores”.

El balance global esperado es una disminución del consumo, una reducción de los precios medios y, por lo tanto, una disminución global del valor total de las ventas, del volumen de negocios, de los márgenes y, finalmente, de los beneficios de las bodegas.

En lo que respecta a las exportaciones, el director general resaltó que mercados clave para el vino, tanto del lado exportador como importador, están entre los más afectados por el Covid-19 y añadió que “las economías en recesión no son un mercado prometedor para desarrollarse”, y durante esta pandemia, los países consumidores más grandes han sido los más afectados. Prevé que los flujos comerciales tengan capacidad de recuperación, junto con la economía, pero podrían producirse algunos cambios permanentes en el mercado del vino Falta por ver cuáles son esos cambios y qué intensidad presentan.

Roca señaló que las pequeñas y medianas bodegas serán las más amenazadas por una importante pérdida de rentabilidad. En resumen, una situación sobrevenida que conllevará “efectos devastadores”, propios de los que tendría una guerra.

Efecto de la pandemia sobre la vendimia 2020 en el Hemisferio Sur

En su intervención telemática, Roca también incidió que la declaración de la pandemia llegó en plena vendimia en el Hemisferio Sur, con lo que ha tenido incidencia en las cifras de producción de las que informamos en otra pieza en SeVi. Todos los principales productores mundiales del Hemisferio Sur han visto mermadas sus producciones, salvo Uruguay y Sudáfrica.

Responsabilidad en los mensajes

El dirigente de la OIV también quiso hacer referencia a la responsabilidad del sector del vino. “Los mensajes sobre los efectos positivos del consumo de vino son totalmente inaceptables e irresponsables. Lo mismo se aplica a la emisión, en estas circunstancias, de declaraciones generales o mensajes sesgados que son el resultado de preocupaciones ideológicas sobre el consumo de vino, como la abstención”.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

El mundo produjo en 2019 un total de 259 Mhl (-11,5%) de vino, con un consumo global de 244 Mhl (+0,1%)

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

Fuente: OIV. (photo: )

Fuente: OIV.

///AMPLIACIÓN///

La producción mundial de vino (sin contar zumos, ni mostos) en 2019 se estima por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) en 259 millones de hectolitros, según anunció el director de la OIV, Pau Roca, durante la presentación de la coyuntura vitivinícola mundial, este 23 de abril en una rueda de prensa online. Esa producción supone una reducción del 11,5% respecto a la producción de 2018 (que, recordemos fue excepcionalmente elevada). El ente internacional señala que la producción de 2019 supone volver a volúmenes medios, después de dos vendimias (2017 y 2018) extremadamente volátiles.

Fuente: OIV.

Fuente: OIV.

Fuente: OIV.

Fuente: OIV.

A pesar de la creciente globalización de la producción vitivinícola, la realidad es que todavía está muy concentrada. De hecho, los tres primeros productores mundiales de vino Italia (47,5 Mhl), Francia (42,1 Mhl) y España (33,5 Mhl), representaron en 2019 prácticamente la mitad del total producido en el mundo (el 48% del total), a pesar de haber experimentado un fuerte descenso de su producción de vino con respecto a la gran vendimia de 2018: Italia -13%, Francia -15% y España -25%.

De hecho, en la Unión Europea, los retrocesos productivos en 2019 fueron lo más frecuente, con caídas significativas en Alemania (9,0 Mhl, -12%), Rumanía (5,0 Mhl, -4%), Austria (2,5 Mhl, -10%), Hungría (2,4 Mhl, -34%) y Grecia (1,9 Mhl, -8%). El único país de la UE que, en 2019, registró un aumento en su producción de vino fue Portugal con 6,7 millones de hectolitros (+10%).

En Europa del Este, la OIV destaca que las condiciones climáticas fueron favorables en Rusia (4,6 Mhl, +7%) y Ucrania (2,1 Mhl, +6%), mientras que en Moldavia la cosecha fue menos abundante en 2019 y la producción vinificada quedó en 1,5 Mhl (-23%).

Por su parte, en Asia, la OIV maneja una estimación de producción en China durante 2019 de 8,3 millones de hectolitros de vino, lo que supone una disminución del 10% respecto al año precedente.

En América del Norte, la producción de vino en los Estados Unidos se estima en 24,3 Mhl, lo que supone un descenso del 2% con respecto a 2018. Parece que esta ligera disminución en 2019 no depende de las malas condiciones climáticas o de los incendios que se produjeron en California en octubre (la cosecha tuvo lugar justo antes), sino que sería una reacción para combatir un exceso en la oferta de uvas y de vino.

Por su parte, en América del Sur, la tendencia general de la producción de vino en 2019 fue negativa con respecto a 2018. Mientras que en la Argentina (13,0 Mhl) y en Chile (12,0 Mhl) las producciones vinícolas de 2019 fueron menores con respecto a 2018 (aunque quedaron dentro de la media histórica, cuando no la superaron); Brasil (2,0 Mhl) registró una fuerte disminución (-34%)

En Sudáfrica, la producción de 2019 alcanzó los 9,7 millones de hectolitros. Esto representa un aumento del +3% con respecto al bajo volumen registrado en 2018, pero todavía está lejos de los niveles medios de producción registrados antes del comienzo de la fase de sequía que afectó gravemente al país africano durante tres años consecutivos (2016, 2017 y 2018).

En lo que respecta a Oceanía, la producción de vino australiano registró un descenso por segundo año consecutivo, alcanzando los 12,0 Mhl en 2019 (-6%). En Nueva Zelanda, la producción de vino fue de 3,0 Mhl en 2019 (-1%).

Consumo estable… antes del Covid-19

Mientras que la producción descendió, como hemos visto, el consumo mundial de vino se cifra en 244 millones de hectolitros, con una marcada estabilidad (+0,1%) respecto a 2018. No obstante, parece que el consumo mundial (que había caído ligeramente en 2018, fundamentalmente condicionado por la marcha de China, Rusia, Argentina, Francia y R. Unido), había logrado invertir la tendencia en 2019. Todo eso hasta la llegada de la crisis provocada por el Covid-19, cuyos efectos, seguros, no están, por el momento, cuantificados.

En 2019 EE.UU. se mantiene como el primer consumidor de vino del mundo, a pesar de que es en la UE, donde se concentra el 53% del consumo mundial. El conjunto de la Unión Europea consumió unos 128 Mhl, estable respecto a los últimos años, aunque con lógicas diferentes si entramos a analizar el detalle por países. Así, hay países como Italia (22,6 millones de hectolitros, +0,9%), Alemania (20,4 millones de hectolitros, +2%), Reino Unido (13 millones de hectolitros, +1%) y España (11,1 millones de hectolitros, +2,3%) que aumentaron su consumo con respecto a 2018; mientras que el resto de los Estados miembros de la UE, incluyendo por ejemplo a Francia (26,5 Mhl, -0,6%), Portugal (5,0 Mhl, -2,7%), los Países Bajos (3,5 Mhl, -1,8%) y Bélgica (2,7 Mhl, -2,5%), registraron una tendencia negativa con respecto a 2018.

Como hemos señalado, EE.UU. confirma su posición como el primer consumidor de vino del mundo, alcanzando en 2019 un récord de 33,0 Mhl y un incremento del 1,8%. El 13% del vino consumido en el mundo se consume en Estados Unidos.

En China, por su parte, el consumo de vino en 2019 se estima en 17,8 millones de hectolitros, lo que supone un descenso del 3,3% con respecto a 2018. A la luz de esta disminución por segundo año consecutivo, el rápido crecimiento del consumo que ha caracterizado a los últimos 20 años parece haber llegado a su fin. Japón figura como el segundo mayor consumidor de Asia, con unos niveles muy estables (por sexto año consecutivo establecidos en los 3,5 Mhl).

En Sudamérica hubo incrementos generalizados en las cifras de consumo: Argentina 8,5 Mhl (+1,3%), Brasil 3,3 Mhl (+0,5%) y Chile 2,4 Mhl (+4,6%).

Por su parte, se registraron descensos en Sudáfrica (4 Mhl, -6,2%), después de cuatro años consecutivos con un consumo superior a los 4,3 Mhl. Mientras que en Australia se mantienen niveles elevados, con 5,9 Mhl, en línea con los de los últimos años.

En cuanto al consumo per cápita, las estadísticas de la OIV reflejan que Portugal es el país con una tasa más elevada (56,4 litros por persona mayor de 15 años), por delante de Francia (49,5 litros) e Italia (43 litros). España figura en 11º lugar con un consumo por habitante mayor de 15 años de 27,8 litros/año.

Viñedo en fase de estabilización

La OIV también ofreció los datos actualizados de la superficie de viñedo en el mundo, que sitúa en 2019 en 7,4 millones de hectáreas (todo tipo de viñedo, incluyendo para vino, de uva de mesa, para pasas y cepas jóvenes todavía en fase no productiva). Desde 2016, la superficie mundial de viñedo parece haber entrado en fase de estabilización, después de años de retroceso en países como China, Turquía, Irán, EE.UU. y Portugal.

Se observa una estabilidad general en los viñedos de la Unión Europea, cuya superficie de viñedo se sitúa, por quinto año consecutivo, en 3,2 millones de hectáreas. Dentro de la UE, los últimos datos disponibles para 2019 indican un aumento de la superficie de viñedos en Francia (794.000 ha), Italia (708.000 ha), Portugal (195.000 ha) y Bulgaria (67.000 ha). En cambio, la superficie de viñedos en España (966.000 ha), Hungría (69.000 ha) y Austria (48.000 ha) disminuyó ligeramente con respecto a 2018, tal y como puede verse en la tabla.

En Asia oriental, tras más de 10 años de importante expansión, el crecimiento del viñedo chino (855.000 ha), segundo en el mundo por superficie justo detrás de España, parece estar disminuyendo.

En los Estados Unidos, el viñedo ha venido disminuyendo constantemente desde 2014, y su superficie estimada en 2019 es de 408.000 ha.

En América del Sur, la evolución de la superficie de viñedos entre 2018 y 2019 mostró una tendencia descendente por cuarto año consecutivo. La única excepción en el continente la representa el Perú que aumentó en 7.100 ha (+17%) su superficie de viñedos alcanzando las 48.000 hectáreas.

La superficie de viñedos de Sudáfrica se mantuvo estable con respecto a 2018, en 128.000 ha.

También en Australia la superficie de viñedos se mantuvo estable con respecto a 2019 en 146.000 ha; mientras que, en Nueva Zelanda la superficie de viñedo creció en un 1,6%, hasta alcanzar un récord de 39.000 hectáreas.

Mercado mundial del vino

La OIV también analizó la coyuntura mundial vitivinícola en lo referente a los intercambios mundiales de vino. Así, en 2019 el mercado mundial de exportación de vino (suma de las exportaciones de todos los países) se expandió con respecto a 2018, tanto en volumen, estimado en 105,8 millones de hectolitros (+1,7%), como en valor, con 31.800 millones de euros (+0,9%).

Se observan fuertes incrementos en las exportaciones de Italia (+2,0 Mhl), España (+1,3 Mhl), Canadá (+0,4 Mhl) y Chile (+0,3 Mhl).

Sin embargo, se registran importantes reducciones de las exportaciones de Australia (-1,1 Mhl), Sudáfrica (-1,0 Mhl), Ucrania (-0,4 Mhl) y Hungría (-0,3 Mhl).

En 2019 el valor mundial de las exportaciones de vino sigue la senda de crecimiento sostenido iniciada en 2010, alcanzando un nuevo máximo histórico. Francia sigue siendo el principal exportador mundial en términos de valor, con 9.800 millones de euros exportados en 2019. Hubo aumentos en el valor de las exportaciones en muchos grandes países exportadores como Francia (+425 millones de euros), Italia (+211 millones de euros) y Nueva Zelanda (+84 millones de euros). Las mayores disminuciones en términos de valor se produjeron en España (-234 millones de euros) y Sudáfrica (-73 millones de euros).

En 2019, el comercio internacional de vino en términos de volumen estaba dominado principalmente por tres países europeos (Italia, España y Francia) que juntos exportaron 57,1 millones de hectolitros, lo que representa el 54% del mercado mundial.

Del lado importador, en 2019, los tres principales importadores en términos de volumen fueron Alemania, el Reino Unido y los EE.UU., que juntos importaron 40,4 Mhl, alcanzando el 38% del total mundial. Estos tres países representan el 39% del valor total de las importaciones mundiales de vino, alcanzando 11.900 millones de euros. El primer importador en 2019 sigue siendo Alemania con 14,6 Mhl, aunque su volumen de importación de vino disminuye un 0,6% en comparación con 2018.

China, por segundo año consecutivo, experimentó un descenso significativo en sus volúmenes importados (-11%), alcanzando 6,1 millones de hectolitros en 2019. En términos de valor, la tendencia es similar, con una caída general de -9,7% en comparación con 2018, alcanzando 2.100 millones de euros. La única categoría que aumentó tanto su volumen (+8%) como su valor (+8%) es el vino espumoso, aunque representa sólo el 2% del volumen total importado.

Artículo completo con tablas aquí

Documentos OIV aquí y aquí (en abierto)

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

La vendimia 2020 en el Hemisferio Sur (-5,5%) solo deja mayores producciones en Uruguay y Sudáfrica

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

 (photo: )

///AMPLIACIÓN //

Las vendimias 2020 en el Hemisferio Sur se encuentran ya o bien finalizadas, o encarando su recta final. En términos generales, el Hemisferio Sur ofrecerá producciones inferiores a las de 2019, según las primeras estimaciones ofrecidas este 23 de abril por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) en una conferencia de prensa online desde París. Los principales países productores del Hemisferio Sur (Argentina, Australia, Brasil, Chile, N. Zelanda, Sudáfrica y Uruguay) deberían obtener, según esta estimación, un total conjunto de 49,35 millones de hectolitros de vino, con un retroceso del 5,5% frente a los 52,21 Mhl vendimiados por estos países en 2019. Tan solo Sudáfrica y Uruguay presentan producciones superiores a las del año precedente.

Previsión de producción de vino 2020 en el Hemisferio Sur (.000 hl)

País

2019 prov.

2020 est.

% Var.

Argentina

13.019

11.600

-10,9%

Australia

11.970

11.500

-3,9%

Brasil

2.025

2.000

-1,2%

Chile

11.939

10.500

-12,1%

N. Zelanda

2.974

2.900

-2,5%

Sudáfrica

9.696

10.200

5,2%

Uruguay

585

650

11,1%

Total

52.208

49.350

-5,5%

Fuente: OIV. 23-04-20

 

En la Argentina, la producción estimada es de 11,6 millones de hectolitros (-10,9%), en Chile, la producción de vino estimada de 10,5 millones de hectolitros (-12,1%) y en Brasil las estimaciones preliminares de la OIV hablan de 2,0 millones de hectolitros (-1,2%).

Con una producción de 650.000 hectolitros figura Uruguay, que es el país de los aquí analizados que registraría mayores incrementos respecto a la vendimia de 2019, con un alza superior al 11%.

También muestra signo positivo la previsión productiva de Sudáfrica, cuyo viñedo empieza a dar síntomas de recuperación de los últimos años de sequía. La vendimia pasará de la barrera de los 10 millones de hectolitros (+5,2% para quedar en 10,2 Mhl).

En Oceanía, Australia espera un nivel de producción más bajo en 2020, estimado en 11,5 Mhl (-3,9%) debido a la sequía y los incendios forestales, mientras que en Nueva Zelandia (2,9 Mhl, -2,5%) las expectativas sobre la producción de vino están, en general, en línea con 2019, o justo por debajo. 

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

 

 

Hacia una Europa de mayores acomodados

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Es verdad que no son necesarias pandemias mundiales para evidenciar la pesadez con la que se desenvuelve la Unión Europea. Por todos es conocida, aunque, de manera muy especial, por aquellos relacionados con el sector vitivinícola y cuyas competencias emanan, en su gran mayoría, del acervo legislativo comunitario.

Y aunque, ocasiones de gran importancia hemos tenido para poder comprobarlo de primera mano, todo parece indicar que el Covid-19 no va a ser ni una excepción, ni un ejemplo de eficiencia.

En cuatro medidas podríamos concretar lo que está pidiéndole el sector a la Comisión: destilación, retirada temporal de producción, vendimia en verde y flexibilidad en los programas de promoción. Hasta la fecha ninguna de ellas puesta en marcha. Ya que, si bien existen ya los reglamentos por parte de la Comisión, que pueden consultar íntegros en www.sevi.net, su concreción y ejecución están todavía pendiente de ser trasladadas a los Estados miembros. Parece que las consecuencias que está teniendo la situación sobre bodegas y viticultores no están resultando lo suficientemente graves ya, como para tomar medidas de inmediato.

El viñedo evoluciona, inexorablemente y el tiempo para la vendimia en verde pasa, independientemente de protocolos administrativos, haciendo que esta lentitud suponga un retraimiento en su eficacia.

Es entendible que cuestiones sanitarias, sociales y económicas sean mucho más importantes y requieran mayor atención que un pequeño sector como el vitivinícola por parte de la Unión Europea, pero, ¿es tan difícil hacer dos cosas al mismo tiempo?

Nunca antes, una situación había puesto tan de manifiesto la importancia que en la toma de decisiones tiene el tiempo; así como las grandes diferencias que tiene en su grado de efectividad y coste el ser ágil en esa toma de decisiones, como con el Covid-19. Y, aun así, la celeridad con la que son resueltos los asuntos está brillando por su ausencia.

No tengo ni la más mínima duda de que solo unidos seremos capaces de afrontar los retos que nos presenta el siglo XXI, con la deslocalización de la economía hacia otros continentes y el valor residual en el que Europa se ha asumido como un continente de “mayores acomodados”. Creo en la moneda única y la libre circulación de bienes y servicios. Pero mucho me temo que es esta falta de eficiencia lo que más está poniendo en peligro la propia supervivencia de lo que hemos tardado más de sesenta años en construir. Con un notable debilitamiento de países, sectores y ciudadanos.

Dentro de muy poco asistiremos a campañas de todo tipo incentivándonos al consumo, con especial atención hacia los productos locales o regionales. Incluso apelarán a nuestros sentimientos para convencernos de que nuestra colaboración, como consumidores, es fundamental para hacer de esta “uve asimétrica”, en la que se debiera convertir la crisis económica a la que nos enfrentamos y su recuperación, lo más simétrica posible. Es decir, perder muy deprisa y recuperarlo también muy deprisa. Y hasta es muy posible que así tenga que ser, nos guste o no, porque la restricción en la libertad de movimientos de personas nos privará de la llegada de millones y millones de turistas que hacían de nuestras playas y ciudades la primera industria del país.

Pero es, precisamente, esa misma razón la que nos debiera percibir mejor la gran importancia que para nuestro país tiene la apertura de fronteras y la circulación fluida de mercancías. Específicamente en nuestro sector, en el que podemos afirmar, categóricamente, que vivimos de los de fuera. Como así demuestra el hecho de que vendamos dos veces y media más allá de nuestras fronteras lo que consumimos dentro (27,099 Mhl), de los que dos terceras partes lo fueron intra-UE. Recibimos más de ochenta y seis millones de turistas y la industria turística representa más del 12% de nuestro PIB.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.