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Unión de Uniones pide a la AICA que investigue las posibles entregas de uva sin precios y sin contratos

 Publicado el por Unión de Uniones (colaborador)

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Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, se ha dirigido por escrito a la directora de la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA), Gema Hernández, para solicitar que se investigue si las entregas de uva en el arranque de vendimia se están realizando con contratos y precios tal y como marca la normativa.

Unión de Unión considera que, si bien la vendimia no está aún generalizada, sí se ha iniciado la recolección en las principales zonas productoras, sobre todo de variedades como chardonnay, sauvignon blanc, grano menudo y otras tempranas. La organización apunta que, antes de la recolección y la entrega de uva, se deberían conocer las ofertas de contratos y de precios y, de momento, sin embargo, los viticultores no tienen noticias, ni de lo uno ni de lo otro.

Igualmente recuerda que la Ley de Mejora del Funcionamiento de la Cadena Alimentaria impone la obligación de contrato por escrito para relaciones comerciales por encima de los 2.500 euros, cuando el pago no sea al contado y siempre que la operación comercial sea entre una PYME y una NO-PYME o entre un productor y un no productor. Además, en el contrato, que debe formalizarse antes de la entrega del producto, se debe especificar, entre otras cuestiones, el precio y las condiciones de pago.

Unión de Uniones señala a los viticultores que existe la posibilidad de presentar denuncias anónimas a la AICA por el incumplimiento de tales condiciones y se ofrece a quienes sean víctimas de estas prácticas abusivas a trasladar dichas denuncias por los medios adecuados.

Por otro lado, la organización insiste en que existen razones de campaña para que los precios de la uva tengan un comportamiento positivo y más habida cuenta de la influencia que pueda tener en la cosecha la desfavorable climatología de estos días, con precipitaciones y tormentas que pueden ajustar a la baja las previsiones de producción.

Los viticultores quieren colaborar con Bruselas para buscar soluciones a la información en el etiquetado del vino

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Los viticultores europeos han iniciado una ofensiva para tratar de buscar una solución que permita proporcionar información útil en el etiquetado del vino a los consumidores, sin que por ello se ponga en riesgo la competitividad de la producción comunitaria.

Con esta intención, el comisario de Sanidad de la UE, Vytenis Andriukaitis, se reunió con viticultores en una visita que giró el pasado 3 de septiembre a la región de Carcassonne, en el Sudoeste de Francia, para ver de primera mano la logística que implica la producción y el embotellamiento de vino, y de paso debatir con los productores la mejor manera de proporcionar información pertinente a los consumidores sobre los productos vitivinícolas.

Andriukaitis había expresado a mediados del pasado mes de julio que tenía “serias dudas” en cuanto a la oferta del sector vinícola” (para autorregular la información nutricional y de ingredientes en el etiquetado del vino), que se presentó en pasado 12 de marzo por el sector de bebidas alcohólicas, a petición de la Comisión Europea.

En su respuesta a un correo que le enviaron 25 eurodiputados, defensores de la posición específica presentada por el sector del vino, el comisario afirmó que “una solución europea debe poder responder a las expectativas de los consumidores”.

El comisario de Sanidad y su colega de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan, advirtieron que si el Ejecutivo comunitario no consideraba satisfactoria la propuesta de autorregulación del etiquetado de las bebidas alcohólicas, que incluye al vino, pero también a los espirituosos, cerveza, sidra y vinos de frutas, procedería a una evaluación de impacto para examinar otras opciones disponibles.

Por el momento, los servicios de la CE siguen evaluando, sin que aún trascienda ninguna conclusión determinante, la propuesta del sector de bebidas alcohólicas a la luz de las disposiciones legales y de los principios generales del Reglamento horizontal de 2011, relativo a la información a los consumidores de los productos alimentarios, así como de las conclusiones de la propia Comisión Europea en 2017 sobre esta materia.

En su viaje a Carcassone, el comisario de Sanidad visitó la cooperativa vitivinícola Foncalieu y a un viticultor independiente Châteu La Grave, y estuvo acompañado por el eurodiputado francés, Eric Andrieu.

Durante la misma, el comisario Andriukaits afirmó que “a mi pregunta, el sector ha desarrollado una propuesta de autorregulación para proporcionar la lista de ingredientes, así como información nutricional sobre todas las bebidas alcohólicas para permitir a los consumidores hacer elecciones informadas. Estoy aquí para comprender mejor la propuesta elaborada por los viticultores y me comprometo a trabajar juntos para poder encontrar una solución significativa que responda a las expectativas de los ciudadanos”.

Solución útil

Por su parte, Thierry Coste, presidente del Grupo de Trabajo “Vinos” del COPA-Cogeca, el “lobby” que defiende los intereses del sector productor y cooperativo vitivinícola de la UE, destacó que “estamos decididos a trabajar con la Comisión y otras instituciones de la UE para buscar una solución que nos permita proporcionar información útil a los consumidores, garantizado al mismo tiempo la competitividad de nuestros productores. La colaboración es una palabra clave y estamos dispuestos a avanzar rápidamente”.

Asimismo, Thomas Montagne, presidente de la Confederación Europea de Viticultores Independientes (CEVI) destacó la importancia de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en el sector vitivinícola europeo, al representar más del 90% del mercado y contribuir en gran medida al desarrollo social, económico y rural de muchas regiones de la UE. Además, añadió, “forman parte del patrimonio cultural europeo y proporcionan una diversidad de productos altamente valorados por los consumidores comunitarios”.

Por todas estas razones, añadió Montagne, “los pequeños viticultores merecen ser protegidos y respaldados mejor por la política europea. De ahí la necesidad de desarrollar herramientas que, por un lado, sean manejables por las pymes y, por otro, resulten útiles y fáciles de emplear por los consumidores”.

Al parecer, las organizaciones de productores estarían dispuestas a comprometerse a indicar las calorías en la etiqueta y continuar trabajando en la lista de ingredientes, planteando soluciones posibles “online” fuera de la etiqueta. Sin embargo, desde el Comité de Empresas del Vino (CEEV), que agrupa a la industria y el comercio vinícola de la UE, se es partidario de que las propuestas de etiquetado de los productos vitivinícolas se incluyan en la legislación de la futura Política Agraria Común (PAC), con el fin de a la autorregulación certeza legal y base jurídica, así como el reconocimiento de una “solución adaptativa”.

Así se pronunció recientemente Ignacio Sánchez Recarte, secretario general de la CEEV, que destacó que, debido a las especificidades del sector vitivinícola y a las características de sus productos, es necesario contar con una solución adaptable y que comunique esta información a los consumidores.

Borrell da el apoyo del Gobierno español a Pau Roca para dirigir la OIV

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell, mostró el apoyo del Gobierno español a la candidatura del actual secretario general de la Federación Española de Vino, Pau Roca, para dirigir la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).

En un apunte de su cuenta de twitter, el ministro español señalaba el pasado 5 de septiembre que "esta tarde me he reunido con Pau Roca, secretario general de la Federación Española del Vino, para mostrarle mi apoyo a su candidatura a Director General de la Organización Internacional del Vino (OIV).

Borrell daba a entender que dicho puesto es justo y merecido, teniendo en cuenta que “España es la mayor superficie de viñedo del mundo y líder mundial en exportación.”

En caso de ser elegido en una reunión extraordinaria de la OIV el próximo miércoles 19 de septiembre, Pau Roca sucedería en la Dirección General de este organismo multilateral del sector vitivinícola mundial, con sede en París, al francés Jean-Marie Aurand, que ha venido ocupando este puesto desde 2014.

Hay que recordar que hace algo más de un par de años, Vicente Sotés, catedrático de Viticultura de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), fue nombrado vicepresidente de esta institución multilateral.

Como ya avanzó la SeVi, la Asamblea de la OIV celebró antes de verano tres rondas de votaciones para ver quien ocupaba la Dirección General de esta organización, en la que compitieron el candidato neozelandés, John Barker, y el español Pau Roca. Entonces, ninguno de los dos logró en esas tres votaciones la mayoría de dos tercios necesaria para resultar elegido, y pese a que el candidato de nuestro país ganó por mayoría simple en todas ellas. Por ello, la OIV abrió un nuevo plazo, con el fin de dar tiempo a que ambos candidatos recabaran el apoyo que les faltaba de los Estados miembros de esta institución multilateral

La OIV es la organización científica y técnica intergubernamental, fundada en 1924, que actúa en todos los ámbitos referentes a la uva y al vino en el mundo, teniendo 46 países miembros y 12 organismos internacionales como observadores.

 

La CE recomienda a la UE a sumarse al Acta de Ginebra para proteger mejor sus I.G.s

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

La Comisión Europea recomendó recientemente que la Unión Europea se sume al Acta de Ginebra del Arreglo de Lisboa para proteger mejor las Indicaciones Geográficas (I.G.s) de calidad.

El Arreglo de Lisboa de 1958 es un tratado administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y ofrece una forma de garantizar la protección de las denominaciones de origen (D.O.s) a través de un registro único.

En mayo de 2015, el Acuerdo se modificó mediante el “Acta de Ginebra”, que amplió su alcance más allá de las D.O.s a todas las indicaciones geográficas (I.G.s) y permitió la adhesión de organizaciones internacionales, como la Unión Europea.

El Acuerdo de Lisboa actualmente tiene 28 miembros (Argelia, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Burkina Faso, Congo, Costa Rica, Cuba, República Checa, República Popular Democrática de Corea, Francia, Gabón, Georgia, Hungría, República Islámica de Irán, Israel, Italia, México, Montenegro, Nicaragua, Perú, Portugal, República de Moldaiva, Serbia, Eslovaquia, ex República Yugoslava de Macedonia, Togo, Túnez), de los cuales 7 son Estados miembros de la UE.

Una vez que la Unión Europea se sume, permitirá la protección rápida, de alto nivel e indefinida de las indicaciones geográficas europeas en todas las partes actuales y futuras que pertenecen al Acta de Ginebra.

Las Indicaciones Geográficas (I.G.s) designan un producto originario de un área geográfica específica. Además, su calidad o características están esencialmente relacionadas con el origen geográfico, incluidos factores naturales y humanos. Por lo tanto, una I.G. solo puede ser utilizada por productores ubicados en el área designada.

Según la CE, Las I.G.s también empoderan a las comunidades locales, que pueden continuar comercializando sus productos sin temor a ser desplazadas por la producción masiva global.

Al crear nichos de mercado para los productos amparados de las comunidades locales y prohibir que otros se beneficien de la reputación de los productos, las I.G.s también sirven para distinguir y reforzar las contribuciones culturales y recompensar la creatividad de los conocimientos tradicionales de los alimentos y bebidas.

Tras esta decisión, la Comisión preparará una recomendación al Consejo para que la UE se una al Acta de Ginebra, con el fin de poder aprovechar al máximo el sistema de Lisboa revisado.

Nuevas reglas para simplificar y facilitar el registro de vinos de calidad en la UE

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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La Comisión Europea anunció recientemente la presentación de dos nuevas regulaciones comunitarias para simplificar el proceso de identificación de los vinos como “indicaciones geográficas” (I.G.), es decir los vinos con I.G.P. y con D.O.P.

Según Bruselas, los procedimientos para el registro y la modificación de las indicaciones geográficas se racionalizarán y se alinearán con los de otros sectores alimentarios, mientras que las responsabilidades relativas a los cambios en las especificaciones del producto se aclararán en unos casos a nivel nacional y en otros a nivel comunitario.

En concreto, el registro de un vino de calidad se facilitará gracias a que se simplificará la descripción del ámbito geográfico al que está ligado. Hasta ahora, los solicitantes tenían que establecer detalles sobre el área geográfica, sobre las características del producto que fueran atribuibles al entorno geográfico y sobre la interacción causal entre los dos. Con las nuevas reglas, señala la CE, los solicitantes solo necesitarán describir el vínculo causal entre el área geográfica y las características de la misma.

A continuación, información para suscriptores.