Topic:

El sector vitivinícola gastó solo el 68% de los fondos FEAGA asignados a la promoción en terceros países en 2015

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Artículo con tablas en pdf adjunto

El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) informó de que los pagos realizados a los programas de promoción del vino en terceros países durante el pasado ejercicio FEAGA de 2015 (de 16 de octubre de 2014 a 15 de octubre de 2015) se elevaron finalmente a 44.345.258,88 euros, lo que supuso que el sector vitivinícola español invirtiera aproximadamente en esta medida del Programa de Apoyo sectorial unos 88,7 millones de euros.

A continuación, información exclusiva para suscriptores.

El REOVI cuenta con 7.980 potenciales declarantes de vino y mosto en la campaña 2015/16

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Artículo con tablas en pdf adjunto.
El Ministerio de Agricultura tiene contabilizados en el Registro general de Operadores Vitivinícolas (REOVI) a un total de 7.980 potenciales declarantes, de los que 7.143 son productores (y, de estos, 2.432 son productores grandes, con una producción superior de más de 1.000 hectolitros de vino y/o mosto por campaña, y 4.711 pequeños, con cantidades producidas inferiores a esa cifra) y 837 almacenistas, tal y como se recoge, con su distribución por Comunidad Autónoma, en el cuadro adjunto.

A continuación, información exclusiva para suscriptores.

Perfil del consumidor de enoturismo en España

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Enoturismo en pareja. FOTO: Acevin. (photo: )

Enoturismo en pareja. FOTO: Acevin.

La Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) ha hecho público un nuevo informe sobre la demanda del turismo del vino, realizado a través del Observatorio Turístico de las Rutas del Vino de España. Las conclusiones del nuevo informe resaltan que el enoturismo sigue siendo una modalidad turística de escapada que habitualmente se realiza en pareja (43%) o grupos reducidos de amigos (31,4%), aunque los viajes en familia empiezan a cobrar cierto peso (19%).

Dos buenos ejemplos

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Mientras las Denominaciones de Origen, a través de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV), toma la iniciativa y aborda el grave problema del consumo de vino en España, poniendo el dinero necesario para realizar una nueva campaña, esta vez bajo el título: “Movimiento Vino D.O.”, con la que revitalizar el consumo de vino entre los jóvenes;   la puesta en marcha de una Organización Interprofesional del Sector Vitivinícola (OIVE) hace agua por todos los sitios y desinfla una aspiración histórica del sector con la que disponer de una mayor, mejor y más actualizada información. Así como una herramienta con la que ser  capaz de realizar acciones conjuntas a favor del sector en su conjunto y que, básicamente, repercutan sobre la rentabilidad, transparencia y recuperación del consumo de vino en España.

Parecía que la firma del documento de constitución de la OIVE era un principio lo suficientemente sólido como para creernos que podía ser verdad. Que el sector vitivinícola español, por fin, tendría una Interprofesional que defendiera los intereses colectivos y dispusiera de recursos con los que ejecutar medidas encaminadas a su desarrollo. Es más, incluso el acuerdo alcanzado en la redacción de la extensión de norma, por la que se establecía el importe que cada uno de los operadores tendría que aportar, permitía pensar que se habían superado los recelos de épocas anteriores y la profesionalización del sector se había impuesto a posiciones dominantes de unos pocos.

Con lo que no contábamos era con que el organismo que menos tenía que decir en todo esto, el que se había hartado de animar al sector a que la sacara adelante, el que en todas las ocasiones que tenía aprovechaba para advertir que haría lo que el sector le pidiese que hiciera... Ese mismo organismo público, el Ministerio de Agricultura, sería el que acabara torpedeando su puesta en marcha.

Falta sensibilidad

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

De una forma o de otra, parece que todo el mundo se ha vuelto contra el modelo de indicaciones de calidad. Un modelo que ha hecho posible llevar a los vinos europeos al top de los vinos en el mundo, que ha facilitado el acceso de los consumidores a un producto complicado en su elección y que, especialmente, ha significado una garantía de origen de máximo nivel, cuando los organismos certificadores estaban en otros productos muy alejados de los alimenticios.

¿Tenemos que hablar en pasado? Eso me pregunto yo cada día, ya que en estos últimos meses no hay día que no amanezcamos con algunas noticias que de una forma u otra cuestionan la continuidad del modelo o ponen de relieve algunas de sus más destacables carencias.

No hay ninguna duda de que el papel que han jugado en estos últimos cincuenta años en el mundo del vino ha sido fundamental, como tampoco que al modelo le pueden quedar muchos años de vida. Eso sí, hay que adaptarse a los nuevos tiempos, sistemas de control, consumidores, medios de comunicación, etc., etc.