Las tinas del Mas Arboset vuelven a dar excelentes vinos

 This article has photo gallery Publicado el Por Jesús Ávila

Las tres tinas de Les Tosques, desde la fachada de poniente. FOTO: Lola Artero. (photo: Lola Artero.)
Las tres tinas de Les Tosques, desde la fachada de poniente. FOTO: Lola Artero.

Gracias a Bodegas Abadal, buque insignia de los vinos de la D.O.P. Pla de Bages, y a su presidente, Valentí Roqueta Guillamet, las antiguas tinas del valle del Flaquer (entre los municipios de El Pont de Vilomara, Rocafort y Mura, que formaron parte de uno de los territorios vitivinícolas más renombrados del interior de Cataluña, y en donde más vino llegaron a producir durante los siglos XVIII y XIX) han vuelto a producir este néctar divino, gracias a la recuperación de variedades autóctonas que, con la aparición de la filoxera, estuvieron a punto de desaparecer, y que hoy, más de un siglo después, están siendo plantadas y dando ya sus primeros frutos.

 

La jornada se presentaba de lo más interesante. A las 9:30h de la mañana, estábamos citados en la parte más alta del pueblo de El Pont de Vilomara, donde nos esperaban vehículos todoterreno; medio centenar de personas habíamos sido invitadas (relacionadas con el mundo de la comunicación, la gastronomía, la enología y el turismo cultural). Después de un trayecto, tipo Indiana Jones, por senderos a través de la zona central del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt y la Serra de l’Obac, haciendo un recorrido final a pie, alcanzamos la primera parte del destino, donde quedamos extasiados al contemplar una serie de construcciones de piedra seca, algunas con dos siglos y medio de antigüedad, concebidas para elaborar un excelente vino en medio de la naturaleza; las tinas constituyen un armonización entre la naturaleza y el trabajo del hombre, porque, al igual que las barracas de agricultor, están realizadas sencillamente a base de piedra seca, sin argamasa, y con una perfección arquitectónica verdaderamente asombrosa. Tal es así, que, a pesar del tiempo transcurrido, han logrado mantenerse en pie en gran parte, guardando en su interior las profundas tinas, con paredes alicatadas con piezas de cerámica vidriada de color marrón; una puerta en la parte superior de la construcción permitía al viticultor el arrojar los racimos de la uva traídos de la vendimia, que tenía lugar en el inmediato entorno, y, tras el prensado con los pies descalzos, la posterior recogida del mosto a través de un grifo abierto en el grosor de una roca, situado dentro de la vivienda inferior a la tina.

La particularidad del paisaje, es que en donde ahora hay espesos bosques de pinos y robles, antes de la filoxera eran bancales de viñedos, donde se cultivaban variedades tan autóctonas en esta zona como el Sumoll, la Pansera, Punzón Fuerte, Garnatxot, Mandó y otras.

Se trata de una riqueza cultural arquitectónica y etnográfica única en Europa, que pide a gritos recibir el respaldo de la Unesco, como Patrimonio de la Humanidad, con todo merecimiento.

El valle del Flaquer es un mar de verdes, desde los senderos, por donde solo pueden rodar vehículos de 4X4. De vez en cuando, una construcción de piedra seca pone una nota de contraste al verde intenso de este paisaje en superlativo.

Seguidamente nos llevaron a Mas Arboset, una masía de finales del siglo XIV, situada en medio de una zona de larga tradición vitivinícola, y en donde, gracias a la iniciativa de Valentí Roqueta, se han recuperado algunas de estas variedades vinícolas, que, desde hace un par de años, ya están dando sus frutos. El enólogo de Abadal, Miquel Palau, nos estuvo ilustrando sobre los diferentes pasos que han tenido que llevarse a cabo, para conseguir estas elaboraciones, que tuvimos el placer de catar a continuación, procedentes de vinificaciones realizadas en tina en el 2013. Igualmente pudimos saborear los vinos que se hallaban dentro de la tina, y comparar sabores, aromas y carácter de ambos vinos.

Junto a estas tinas, enmarcadas en un paisaje del todo tradicional, vemos varios bancales, con viñedos que tienen cerca de un siglo de antigüedad. En esta finca, de Mas Arboset, por lo tanto, se ha iniciado lo que podríamos denominar un paso importante para la recuperación de una tradición de gran trayectoria en la cultura del vino, donde el agricultor-viticultor trabajaba la vid y también conocía los secretos de las elaboraciones, porque, además, vivía en estrecho contacto con la Madre Naturaleza

“Desde hace tiempo, Abadal está inmersa en la recuperación de las tinas para revitalizar este patrimonio espectacular único en Europa: mezcla de civilización, paisaje y cultura”, comenta con especial énfasis Valentí Roqueta, mientras nos muestra con la mayor satisfacción un paisaje mimado por la naturaleza, que se está recuperando para volver a dar los mejores vinos de la historia, con variedades autóctonas.

Tenemos que felicitar, además, a Bodegas Abadal que, desde hace poco, sus preciados vinos ya estén entre los mejores vinos de la prestigiosa cadena de alimentación Liverpool, de México.

 


Tenga presente nuestras Condiciones de uso y si utiliza esta información recuerde citar siempre www.sevi.net y La Semana Vitivinícola como fuente.

0 Respuestas(s) a “Las tinas del Mas Arboset vuelven a dar excelentes vinos”

Comentarios disponibles para usuarios registrados