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R. Hernández, coord. téc. de Acevin y Rutas del Vino de España: ‘‘Ya no se trata de dónde ir, sino de qué hacer, qué experimentar’

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Los datos demuestran, año tras año, que el enoturismo se consolida en nuestro país, tanto entre los turistas, que buscan en él nuevas experiencias y una mayor vinculación con un producto como el vino, como entre las bodegas, que ven en él una línea de negocio y marketing complementaria.

En un contexto de retroceso del consumo de vino, ¿qué papel ha de jugar el enoturismo en nuestro país?

En este contexto, sin embargo, está aumentando el interés por el mundo del vino desde un punto de vista turístico y cultural. Los datos que anualmente ofrecemos sobre los turistas que visitan las Rutas del Vino de España así lo demuestran. Las bodegas hace ya años que entendieron que el enoturismo juega un papel fundamental en sus negocios y que constituye una cuenta de negocio paralela y complementaria a la venta de vino, pero cada vez más importante que, además, contribuye a posicionar o reforzar el posicionamiento de sus marcas. Estamos convencidos de que una experiencia turística exitosa en un territorio vitivinícola, genera un vínculo muy fuerte entre el producto vino y el visitante. En términos de marketing, la experiencia mejora la imagen de marca y de origen del vino, contribuyendo a aumentar su consumo, a su fidelización e incluso a que el turista se convierta en prescriptor cuando vuelve a su lugar de origen.

¿Ha habido una evolución en la cantidad y en la calidad de la oferta enoturística española en los últimos años?

Atendiendo a los datos de que disponemos, en Acevin y Rutas del Vino de España estamos bastante satisfechos y somos optimistas respecto al futuro. Las cifras demuestran que el enoturismo continúa su tendencia al alza en nuestro país. Ya no se trata de una moda pasajera. Los últimos datos de que disponemos relativos al ejercicio al año pasado sobre el número de visitantes a las bodegas y museos del vino asociados a las Rutas del Vino de España (indicador más próximo al número de enoturistas que visitan nuestras Rutas) cifran en 2.124.229 las visitas registradas en 2014. En términos absolutos al comparar el dato del año 2014 con el dato de 2013 se aprecia un incremento de 435.020 visitantes, un aumento del 25,75%. Desde el año 2008 en que empezamos a medir este dato hemos registrado un aumento del 43,6%, lo que demuestra el potencial de crecimiento del turismo del vino.

Pero la evolución no ha sido solo en cuanto a la demanda de turismo del vino, sino tal y como planteas, también se ha crecido en cantidad y calidad de la oferta enoturística. La aparición y crecimiento del enoturismo es un fenómeno lógico en consonancia con las tendencias del sector. La evolución en el comportamiento de los turistas hace que se busquen otras experiencias más relacionadas con el turismo cultural y gastronómico y ahí el enoturismo juega un papel fundamental. Ya no se trata sólo de “dónde ir”, sino de “qué hacer” y “qué experimentar”, no solo se busca conocer un lugar, sino impregnarse de su cultura y participar de ella. En este contexto, el enoturismo encaja plenamente en estos planteamientos más dinámicos y experienciales.

¿Cuáles serían las principales tendencias en turismo del vino?

Si realizamos un análisis de la distribución temporal a lo largo del año de los visitantes registrados en las Rutas del Vino de España, vemos como, en términos generales, otoño y primavera vuelven a ser las temporadas preferidas para hacer enoturismo, motivado ante todo por ofrecer unas temperaturas más adecuadas para el disfrute del producto enoturístico y en el caso del otoño, por la realización de la vendimia y el conjunto de actividades enoturísticas que la mayor parte de las Rutas organizan en torno a esta época del año, convirtiéndose éste en un factor adicional de atracción turística.

En cuanto al nivel de gasto de los enoturistas, los datos que manejamos también demuestran la tendencia de que se trata de un turismo de perfil medio alto con un gasto medio diario superior al gasto medio registrado para el turismo convencional (en el caso del turismo nacional se registra un gasto medio diario de 77,8 € por enoturista frente a un 31,9 € de gasto medio diario en el turismo convencional).

Por otra parte, otra de las tendencias en enoturismo que percibimos es la especialización de la oferta. Los enoturistas responden a muchos perfiles, desde los más entendidos hasta los más neófitos, desde los que viajan en grupos de amigos hasta los que viajan en familia y con niños, o las personas mayores jubiladas con alta disponibilidad económica y de tiempo libre… Y, por tanto, cada uno de estos grupos requiere una atención distinta y es necesario especializar y segmentar. Ya no sirve la misma visita para todos los que llegan a una bodega. En cada caso debemos adaptar la oferta a los gustos e intereses de la demanda ofreciendo una oferta de calidad, profesional y especializada en cada caso.

¿Las bodegas son conscientes del potencial del enoturismo? ¿Y los municipios vinculados a la viticultura?

Por supuesto, como ya decía antes, desde hace unos años la mayor parte de las bodegas en España entienden el potencial del enoturismo y los beneficios que acarrea para la imagen de marca de sus vino y están apostando por adaptarse al servicio turístico, por destinar recursos y medios al enoturismo y por ofrecer una oferta turística a sus visitantes cada vez más atractiva y adaptada a las necesidades de cada sector de la demanda. No obstante, hay excepciones, claro está, pero el panorama ha cambiado mucho en los últimos 15 años. Antes había que convencer a las bodegas para que se abrieran al turismo, ahora ya son muchas las que se construyen y/o reformar pensando en el turismo. En lo que respecta al sector público, a los municipios vitivinícolas a los que Acevin representa, claro que somos conscientes de este potencial.

España es un país vitivinícola y la gastronomía es uno de los principales atractivos que España “vende” con su marca turística; y, dentro de nuestra gastronomía, el vino juega un papel fundamental. Además, el vino no es un producto agroalimentario más, sino que tiene un amplio recorrido cultural que permite articular en torno a él toda una oferta turística y cultural de territorio.

¿Hay un modelo español de enoturismo?

El enoturismo, entendido como el tipo de turismo que lleva a conocer una zona vitivinícola y a realizar actividades turísticas y de ocio dedicadas al descubrimiento de la cultura del vino y de los recursos vinculados a la misma, creo que es un concepto universal. Ahora bien, el modo de entender y desarrollar el enoturismo es lo que varía de un país a otro o incluso dentro de un mismo país. En el caso de Acevin hemos creado un modelo propio, el modelo de Rutas del Vino de España, un modelo que también comparte la Administración del Estado al considerar al Club de Producto Rutas del Vino de España como el principal interlocutor y referente nacional cuando se habla de enoturismo. Desde nuestro planteamiento el enoturismo se basa en la idea de asegurar al visitante unos estándares mínimos de calidad y una oferta integral de territorio que, si bien se vertebra a partir del elemento vino y de su cultura, ofrece una amplia gama de actividades y servicios, puesto que nuestros turistas no solo quieren visitar bodegas (estamos convencidos de que el enoturismo es mucho más que esto) sino que quieren hacer muchas más actividades. Además, el modelo Rutas del Vino de España se basa en la gestión público-privada del destino, es decir, en una gestión turística en la que participen todos los agentes vinculados a la Ruta del Vino, tanto las administraciones locales públicas, como el sector privado.

¿Qué sinergias se pueden aprovechar con la vinculación a un club de producto como Rutas del Vino?

Una red de trabajo como es el Club de Producto Rutas del Vino de España, que integra, actualmente a 25 destinos o Rutas del Vino certificadas, lo que supone más de 500 municipios y cerca 2.000 empresas es, a veces, muy compleja de manejar. Pero es precisamente este sistema de trabajo en red el que alimenta las sinergias entre distintos destinos y es precisamente la diversidad y alcance de nuestro Club de Producto lo que lo hace más rico. Esto, junto con el desarrollo de un trabajo serio y constante durante casi 15 años en el impulso y desarrollo del enoturismo, han hecho que Acevin y Rutas del Vino de España se conviertan en el principal referente del turismo del vino en nuestro país permitiendo así a los destinos que integran el Club de Producto su proyección a través de una marca paraguas de prestigio y calidad. Igualmente, pertenecer a un club de ámbito nacional como el nuestro permite a los destinos aprovecharse de otras sinergias y acuerdos de colaboración que desde Rutas del Vino de España tenemos con otras entidades y organizaciones (Ministerios de Turismo y de Agricultura, Turespaña, Predif, FEV, etc.). Este sistema favorece, además la gestión, planificación y desarrollo del destino turístico, armoniza los niveles de calidad de los servicios y productos que consume el turista y potencia las sinergias entre los distintos agentes turísticos y prestadores de servicios de cada destino.

Rutas del Vino certificadas en España. Fuente: Acevin.

Rutas del Vino certificadas en España. Fuente: Acevin.

El turismo enológico en el entorno del rioja

 Publicado el por Antonio Egido (colaborador)

FOTO: Rioja Capital. (photo: )

FOTO: Rioja Capital.

El turismo enológico, el enoturismo, es una palabra que sorprendentemente todavía no ha sido reconocida por la Real Academia Española de la Lengua (RAE), aunque sí el término ecoturismo, definido como “turismo con el que se pretende hacer compatibles el disfrute de la naturaleza y el respeto al equilibrio del medio ambiente”, que realmente se queda muy corto si queremos definir ese “tipo de turismo dedicado a potenciar y gestionar la riqueza vitivinícola de una determinada zona” y por ello todo lo que tiene relación con el turismo gastronómico, cultural (arquitectura, arte) y de la salud-belleza (vinoterapia). Los turistas conocen cada zona vitivinícola a través de la degustación de sus vinos y la visita a bodegas y viñedos”, según lo define la Wikipedia.

Al fin y al cabo, el enoturismo es una forma de hacer turismo que se está convirtiendo, año a año, en la mejor forma de que el consumidor de una marca sepa cómo se elabora su vino predilecto, al tiempo de que la bodega pueda fidelizar a sus actuales y futuros consumidores, sin olvidar el paseo para descubrir lo mejor de cada una de zonas donde se ubican las bodegas.

De esta forma y a la llamada de jornadas gastronómicas de las verduras o micológicas, la naturaleza, la salud en balnearios, el arte, el mundo de los dinosaurios, los momentos de ocio y compras, los museos, los barrios de bodegas, los lagares rupestres de piedra, excavados en la roca, los guardaviñas o chozos, dólmenes, necrópolis, ermitas o monasterios, fiestas, batallas de vino tinto o clarete, carnaval del vino, pisados de uva, jornadas de puertas abiertas de bodegas, alojamientos, bares de vinos, posadas, restaurantes, hoteles, casas rurales, agroturismos, enotecas, vinotecas, servicios turísticos y empresas de transportes que piensan en vino, spas, catas, centros temáticos, centros de interpretación, conciertos entre viñedos, representaciones teatrales o las anuales fiestas de la vendimia de Rioja… son algunas de los muchas actividades que organizan las bodegas con el objetivo de captar la presencia de consumidores en unas bodegas que cada día más piensan en dar el triple salto normal para ofrecer servicios cada vez más sofisticados y/o personalizados.

Incluso, para facilitar el acceso al enoturismo el rioja ofrece, por tradición, tres importantes rutas por diferentes zonas de la Denominación en lo que es conocido como la Ruta de La Rioja Baja, donde se ubica Aldeanueva de Ebro cuyo ayuntamiento apostó, antes que nadie, por este tipo de turismo hasta el punto que, desde abril del año 2004, la Oficina Española de Patentes y Marcas, concedió al Ayuntamiento de Aldeanueva de Ebro, el registro de marca denominativa (con gráfico) enoturismo; la Ruta de La Rioja Alta, donde desarrollan sus actividades los ciudadanos de Ábalos, Briñas, Briones, Casalarreina, Cenicero, Cuzcurrita del Río Tirón, Fuenmayor, Haro, Sajazarra, San Asensio, San Vicente de la Sonsierra, Tirgo y Torremontalbo; y la Ruta del Vino de Rioja Alavesa, con una experiencia ya de doce años, lo que les ha servido para desarrollar un completo itinerario de actividades durante todas las épocas del año y que cuenta con el apoyo de las instituciones alavesas y vascas para realzar un nuevo concepto de turismo.

Pero si usted es de los consumidores a los que les gusta ser sorprendido, sepa que en esta Denominación puede disfrutar de la vendimia en familia, de maridajes de sorbetes y vinos, de quedarse en el campo para mirar las estrellas en el entorno de la celebración de San Lorenzo, o de una sesión de yoga con la vista perdida en un paisaje de viñedos. Porque las nuevas tendencias buscan, no solamente que se conozca la bodega sino que el consumidor se acerque al viñedo.

Rutas del Vino de España, un ‘tesoro’ de más de 42,54 M€

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Foto: Ruta do Viño Rías Baixas / Xurxo Lobato. (photo: XURXO LOBATO)

Foto: Ruta do Viño Rías Baixas / Xurxo Lobato.

Tablas en pdf adjunto.

Que el enoturismo es una línea de negocio complementaria para las bodegas ya nadie lo niega. Que es una fuente de riqueza para el territorio sobre el que se desarrolla, tampoco. Pero en qué dimensión no está cuantificado. Recientemente, la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) publicó las estadísticas de visitas a las bodegas y museos del vino asociados a las Rutas del Vino de España correspondientes al año 2014. Además de los datos de visitas (2.124.229 turistas del vino, con un incremento del 25,75% respecto a 2013), por primera vez se ofrece una aproximación al volumen de negocio que mueve este club de producto: Rutas del Vino de España.

Según los datos de Acevin, ese volumen de negocio se situó en 2014 en 42.542.859 euros, una cifra nada desdeñable y que, si seguimos la línea tendencial de visitas, irá en aumento en los próximos años. Pero el volumen de negocio que representa el enoturismo va más allá, pues son innumerables las bodegas y rutas enoturísticas no adheridas al club de producto. Además, esos 42,54 millones de euros no contemplan el impacto del enoturismo en otros establecimientos como alojamientos o restauración.

Efecto de la visita a bodegas en el consumidor de vino

 Publicado el por SeVi (colaborador)

El enoturismo permite crear un vínculo duradero entre el consumidor y la marca/región del vino. (photo: )

El enoturismo permite crear un vínculo duradero entre el consumidor y la marca/región del vino.

Estudio completo en pdf adjunto (en inglés)

Según una investigación del Ehrenberg-Bass Institute, que analizó el comportamiento de más de 3.300 visitantes a 79 bodegas de toda Australia durante un periodo de seis meses, el enoturismo tiene un efecto duradero en el comportamiento de los enoturistas como consumidores de vino. Este estudio, divulgado por The Lead South Australia, revela entre sus conclusiones que las visitas a las bodegas y las experiencias que se viven allí hacen que se incremente el consumo de vino de mayor calidad y precio más elevado. Además, los enoturistas estudiados fueron más proclives a adquirir vinos de la región visitada y su consumo general de vino creció de forma significativa.

D.O.P. Ribera del Guadiana. Redescubriendo unos vinos de excepción

 Publicado el por Luis Comino (colaborador)

Labores de vendimia. FOTO: C.R.D.O.P. Ribera del Guadiana. (photo: )

Labores de vendimia. FOTO: C.R.D.O.P. Ribera del Guadiana.

Cuna de Francisco Pizarro, Hernán Cortés, Vasco Núñez de Balboa o Pedro de Valdivia, algunos de los conquistadores más célebres del Nuevo Mundo, la Comunidad Autónoma de Extremadura continúa siendo, en el plano vitivinícola, un reflejo muy fiel de lo que fue su esplendoroso pasado ofreciendo en la actualidad unos magníficos vinos que están, nunca mejor dicho, conquistando tanto los paladares de los catadores más reputados, como los de los consumidores más entendidos.

La D.O.P. Ribera del Guadiana, cuyo Reglamento fue aprobado el 17 de marzo de 1997 y ratificado el 16 de abril de 1999, comprende seis subzonas, diseminadas por las dos provincias que integran esta Comunidad Autónoma, denominadas Cañamero y Montánchez, en Cáceres; y Tierra de Barros, la cual concentra el 80% de las viñas, Matanegra, Ribera Baja y Ribera Alta, en Badajoz.

Un hecho diferenciador es que todas ellas están amparadas por esta D.O. no siguiendo un estricto criterio homogeneizador, sino más bien al contrario, pues para agruparlas se les exigió que sus elementos naturales permitieran lograr el máximo nivel de calidad en todos sus productos. De este modo, si bien las seis subzonas mantienen sus aspectos distintivos, todas se hallan interconectadas por sus elementos vitícolas comunes, como la forma de cultivo; enológicos, como las modalidades de elaboración o de crianza; físicos, como el origen geológico del suelo o el clima; sociales, como su cultura y tradiciones; o bien por razones de la nomenclatura del producto en el mercado.

En las aproximadamente 33.000 hectáreas de viñedo que engloba la D.O.P. Ribera del Guadiana, la única presente en tierras extremeñas y que toma su nombre del río homónimo que discurre de Este a Oeste por ella, se dan cita las variedades blancas Pardina, Viura o Macabeo, Cayetana Blanca, Eva o Beba de los Santos, Chardonnay, Alarije, Borba, Chelva o Montúa, Malvar, Parellada, Pedro Ximénez, Verdejo, Cigüente, Moscatel de Alejandría, Moscatel de Grano Menudo, Perruno y Sauvignon Blanc; y las tintas Garnacha Tintorera y Tinta; Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Bobal, Graciano, Mazuela, Merlot, Monastrell, Jaén Tinto, Pinot Noir y Syrah.

Con este surtido de uvas se forjan unos vinos redondos, estructurados, de gran expresividad, óptimo equilibrio y espléndidas cualidades organolépticas, que resultan idóneos para ser maridados con las sabrosas y enjundiosas especialidades locales, un compendio de recetas contundentes realizadas como antaño, con paciencia, mimo y esmero, alejadas de la esclavitud marcada por las actuales dietas y modas, que permitirán a los enoturistas tocar el cielo culinario mientras degustan platos tan suculentos y apetitosos como las migas, el gazpacho extremeño, la sopa de cachuela, el sopicaldo, las pringadas, el “cojondongo”, el “zorongollo”, las “jilimojas”, la caldereta de cerdo, ternera o cordero aromatizada, como otras exquisiteces autóctonas, con el pimentón de la Vera; las criadillas de tierra o trufa a la extremeña; el secreto y la presa ibéricos; el chuletón de ternera retinta braseado sobre sarmientos, a la plancha o a la piedra; los rabos de cordero asados, el frite de cordero o cabrito, el cabrito cuchifrito, la “cardincha” de paleta de borrego, la “chirrichofla”, la morcilla lustre, las chacinas de cerdo ibérico, los quesos Ibores, de la Serena y la Torta del Casar; los sublimes jamones de la D.O. Dehesa de Extremadura y un largo etcétera que incluye también, para sorpresa de propios y extraños, la universalmente conocida tortilla de patatas la cual, según cronistas bien documentados, fue creada por los franciscanos del Monasterio de Guadalupe. Y para los postres nada que mejor que saborear dulces tan deliciosos como las perrunillas, los buñuelos de viento, los pestiños, los hornazos, los mantecados, las floretas, los bollos de chicharrones, los repápalos…

Almendralejo y otros enodestinos sugerentes

Además de por su consabido amor por la buena mesa, siempre copiosamente regada por los vinos locales, los enoturistas suelen ser personas cultas e inquietas ávidas por descubrir y admirar de primera mano el patrimonio histórico de cada D.O. que visitan. Ejemplo inequívoco de esto lo constituiría Almendralejo, capital de la Tierra de Barros y sede del Consejo Regulador, el cual se encuentra, junto con la Estación Enológica, en una edificación neoclásica de 1915. Auténtico centro neurálgico, no solo de esta D.O., sino también de todo el vino de Extremadura, Almendralejo fue declarada Ciudad Internacional del Vino en 1987 y Ciudad Antigua del Vino en 1992, siendo varias las bodegas que permiten recorrer sus instalaciones y probar sus vinos.

Lugar de nacimiento del ilustre escritor y poeta romántico José de Espronceda, otros tesoros almendralejenses son el Museo de las Ciencias del Vino o el cercano Museo Enológico, integrado por una extensa colección particular que incluye infinidad de objetos relacionados con la producción, cata, embotellamiento y distribución de sus vinos. A modo de curiosidad constatar que Almendralejo es el único municipio extremeño autorizado a amparar sus espumosos, efectuados con el método tradicional o champenoise, bajo la D.O. Cava.

Entre las numerosas y pintorescas poblaciones que jalonan la Ribera del Guadiana, todas ellas agraciadas por un relevante y riquísimo legado artístico-monumental, encontramos destinos de la talla de Mérida, cuyo Conjunto Arqueológico fue declarado en 1993 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; Trujillo, Villafranca de los Barros, Don Benito o Zafra.

Una Ruta del Vino muy dinámica

Constituida por 17 municipios de Badajoz, la Ruta del Vino Ribera del Guadiana permite a los enoturistas pasear por unos territorios vinculados a la viticultura desde tiempos inmemoriales, ofreciéndoles la oportunidad de conocer mejor Extremadura a través de su historia, gastronomía, naturaleza, fiestas, folclore y tradiciones. Todo esto se concreta en una oferta enoturística, quizá la mejor de Extremadura, capaz de transportar a los amantes del vino por un apasionante universo repleto de bodegas, alojamientos, restaurantes, bares, tascas, tiendas especializadas y otros establecimientos estrechamente ligados a la viticultura que les irán descubriendo un heterogéneo abanico de actividades culturales y lúdicas entre las que distinguimos sobrevolar en globo los viñedos, ver las labores de poda o de recogida de la uva mientras se aprende el proceso de elaboración del vino, presenciar un concierto en una sala de barricas, asistir a una exhibición artística en una bodega con solera, hacer cursos de cata, disfrutar de exclusivos tratamientos de vinoterapia…

En definitiva, gracias a la perseverancia, cuidadoso trabajo y saber hacer de sus bodegueros y viticultores, la D.O.P. Ribera del Guadiana puede presumir de ofrecer a sus clientes unos vinos de elevadísima calidad, dotados de caleidoscópicos matices sensitivos sabiamente ensamblados por una personalidad única común, aspecto que los hace realmente singulares.