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Claves para internacionalizar el enoturismo

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Más de 120 profesionales participaron en las Enojornadas. (photo: )

Más de 120 profesionales participaron en las Enojornadas.

El Institut del Cava organizó los días 20 y 21 de febrero las segundas Enojornadas. En esta edición, y con la presencia de expertos en diferentes ámbitos, se ha abordaron cuáles son las claves para conseguir internacionalizar el turismo del vino y del cava. A modo de síntesis, se puede afirmar que algunas de estas claves son: conocer el perfil del enoturista, sus necesidades y expectativas; aplicar estrategias enoturísticas en función del perfil individual y del mercado emisor del turista; la asociación sectorial y la labor coordinadora de la Administración y aprovechar la transversalidad del vino con otros fenómenos de interés turístico como la gastronomía, el arte, el patrimonio cultural y el paisaje. Estas jornadas atrajeron a más de 120 profesionales en el Centro de Interpretación del Cava de Sant Sadurní d’Anoia.

La consultora especializada en la gestión de bodegas familiares y el desarrollo de eventos enogastronómicos Zaida Semprún explicó que el enoturismo debe “superar las expectativas del visitante”. De este modo, se crea un vínculo emocional perdurable con el turista. Para ello, una opción es buscar la especialización enoturística. Por su parte, Anna Sánchez, directora de la Oficina de Promoción Turística de la Diputación de Barcelona; y Gabriel Guilera, de la Dirección General de Turismo Barcelona pusieron el foco en el turismo de lujo y en la oportunidad que representa para el vino si se logra conectar con este nicho de turista a través del enoturismo.

Cada mercado emisor de enoturistas presenta unas características, que es necesario conocer para atenderlos y captarlos. Por ejemplo, el turista estadounidense manifiesta su predilección por vivir experiencias sigulares y auténticos. Al respecto, el experto Sean P. O’Rourke, planteó que estas experiencias deben ser exclusivas y no necesariamente sofisticadas. Puso como ejemplo poder desayunar con el propietario de la bodega. Una experiencia fácilmente implementable en la oferta enoturística individual. Otros mercados, como el latinoamericano, en principio, no llega a España atraído por el enoturismo. No obstante, una vez en destino estos turistas se muestran abiertos a actividades enoturísticas y tienen un potencial de desestacionalización, al viajar en épocas de escasa masificación, explicó Julio Botella. También se analizó el mercado chino, de mano de Rafael Cascales, presidente de la Asociación de Turismo España China. “Una vez superado el trastorno provocado por el coronavirus, no hay que perder de vista a estos turistas”, señaló y advirtió que está cambiando su forma de consumir turismo: viajan menos en grupo y tienen más inclinación a viajes individuales o familiares y desean encontrarse con “propuestas enogastronómicas nuevas”.

El papel coordinador de la Administración pública en el enoturismo chileno o el aprovechamiento de sinergias con otras expresiones culturales en el caso italiano, así como casos de éxito (Tío Pepe en Jerez, Descalzos Viejos en Ronda o El Cavino en Galicia) completaron el programa.

Concretar objetivos y cómo alcanzarlos

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Con los datos de exportación de 2019 en la mano, ya podemos aseverar que no ha sido un buen año para nuestro comercio exterior en lo referente al sector vitivinícola. Perder un 8% del valor con respecto al año anterior, hasta alcanzar los 2.690,64 M€ en el total de vinos, o un 8,8% si tenemos en cuenta mostos, vinagres y aromatizados, en cuyo caso el total del valor alcanza los 3.014,71 M€; es una pésima noticia, si tenemos en cuenta que nuestro volumen aumentaba un 6,5% y 6,2% respectivamente, hasta situar en 21,242 Mhl los vinos y 27,099 Mhl el total de productos vinícolas.

El porqué de lo sucedido es bastante fácil de imaginar, máxime cuando llevamos muchas campañas evidenciando que cualquier modificación en el volumen de exportación tiene una repercusión, muy similar, pero con signo contrario en el valor. Consecuencia de ello, una fuerte alteración en los precios unitarios que, con un descenso del 13,6% nos devuelve a valores muy parecidos a los del 2017, con un precio medio entonces de 1,24 €/litro frente al 1,27 de este año, o los 1,12 €/litro vs. 1,11 para el conjunto de productos.

Con estas cifras, no parece muy arriesgado afirmar que nuestro vino, en términos generales, se comporta como una especie de commodity, fuertemente sujeto a los vaivenes de la producción y con un escaso valor añadido que le permita disfrutar de la necesaria estabilidad en los precios para generar verdadero valor añadido.

Cierto es que no todos los productos que componen nuestra cesta de exportación han tenido el mismo comportamiento en sus precios; y que, frente al descenso del 28,6% que han soportado los vinos a granel, tenemos apenas una caída del 3,6% en los envasados. Siendo los tintos con D.O.P. y envasados los únicos que presentan crecimiento (del 2,8%), con un precio unitario en 3,9 €/litro. Dándose la paradoja de ser el mayor precio al que vendemos y con un crecimiento constante en la última década. Luego, podemos concluir que no es el precio lo que justifica la alta variabilidad de nuestras exportaciones.

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¡Basta ya!

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Han tenido que salir a la calle agricultores y ganaderos con sus tractores y pancartas reclamando un trato justo para sus productos para que el Gobierno se haya puesto manos a la obra y adoptado una serie de medidas encaminadas a evitar la venta a pérdidas y garantizar la existencia y cumplimiento de los contratos.

La tan cacareada cadena de valor, con la formación teórica de los precios, desde el origen hasta el consumidor, se sabe, desde el primer momento de su puesta en marcha, que no era más que una falacia. Una aspiración con la que los diferentes gobiernos han querido justificar su inoperancia en el camino a la ruina de nuestros agricultores y ganaderos y el consecuente vaciado de nuestra España rural.

Ahora, “aseguran” que con esta reforma no se realizará venta alguna en origen que no vaya acompañada de su correspondiente contrato en el que, figure, entre otras, el precio al que es adquirido el producto por el comprador; cosa que, por otro lado, ya era obligatorio en nuestro sector. Y que este no podrá ser inferior a los costes propios de producción. Sin concretar muy bien cuál será la fórmula para fijar esos costes, ya que todos sabemos, y aquí sí que ya me estoy refiriendo solo al sector vitivinícola, que no son los mismos, ni en todas las regiones españolas, ni para todas las variedades, ni para todos los tamaños y grado de mecanización. Establecer un mínimo puede llegar a suponer un importante agravio comparativo entre diferentes explotaciones.

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Mercados 04-03-20

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Mercados 26-02-20

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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