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Covid-19: El MAPA propone a las CC.AA. destinar 57,4 M€ del PASVE 2020 a destilación de crisis y almacenamiento privado

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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El Ministerio de Agricultura empezó a debatir el pasado viernes 8 de mayo con las CC.AA. un documento de trabajo sobre las medidas extraordinarias para paliar los efectos de la reducción de la demanda de vino por el cierre del canal de hostelería y restauración (Horeca), que supone un 60% de las ventas totales, con la declaración y sucesivas prórrogas del estado de alarma y las dificultades para exportar, derivadas de la pandemia del Covid-19.

Aunque se debatieron las mismas, no hubo en este primer encuentro un acuerdo que pudiera ser consensuado para su adopción, debido a los diferentes intereses y prioridades que defiende cada territorio. La intención, no obstante, es que este lunes 11 se avance en un mayor consenso para empezar también su debate con el propio sector vitivinícola (OIVE) y poder llegar a un acuerdo final que pueda ser aprobado, aceptado por la UE y publicado en el BOE cuanto antes.

En principio, el MAPA presentó como medidas excepcionales para el sector del vino una destilación de crisis y un almacenamiento privado, aunque en la reunión salieron otras posibles medidas como el recorte de los rendimientos máximos de producción, la cosecha en verde, tal y como viene recogida en el real decreto que regula el PASVE, o destinar más fondos a destilación vínica.

Lo único que parece claro, hasta que no se demuestre lo contrario, es que los fondos destinados al sector vitivinícola solo saldrán de lo que no se gaste en lo ya asignado para las actuales medidas del Programa de Apoyo sectorial (PASVE) del actual ejercicio 2020. La Unión Europea no está dispuesta, por ahora, a aportar más dinero, ni tampoco se conoce que el MAPA o las CC.AA. dispongan (o puedan disponer) de fondos propios para destinarlos a acciones para paliar la actual situación de crisis en este sector.

En su propuesta de destilación de crisis, el MAPA persigue retirar para su quema y fabricación de alcohol unos 2 millones de hectolitros de vino de cualquier tipo. Los beneficiarios serán los destiladores autorizados de productos vitivinícolas, para lo cual se habilitará un procedimiento de autorización de destilerías por las CC.AA. por si hubiera alguna más interesada, pero que no esté autorizada a día de hoy.

El alcohol vínico que se obtenga de esa destilación se empleará exclusivamente para usos industriales y energéticos, es decir, se tendrá que desnaturalizar (no será, por tanto, en principio, alcohol para uso de boca, pese a que algunas CC.AA., como Andalucía, y organizaciones del sector productor lo han solicitado, incluso para un volumen del doble, hasta alcanzar 4 Mhl, que lo propuesto).

El volumen de vino a destilar por solicitante deberá, además, justificarse mediante los contratos celebrados con el productor del vino, con un mínimo de 10 hectolitros por contrato.

El MAPA propone una ayuda para este tipo de destilación de 0,25 €/litro de vino destilado, puesto que el Reglamento comunitario, publicado en el DOUE, establece que el apoyo a esta medida de retirada de oferta, deberá ser proporcionado y sólo podrá cubrir el coste de suministro a los destiladores y el coste de la destilación.

Según este departamento, en caso de que el volumen de vino solicitado para destilar supere las limitaciones establecidas (2Mhl) se aplicará el criterio de “primer llegado, primer servido”, es decir, que se atenderá por orden de presentación de las solicitudes hasta alcanzar dicho límite.

En su propuesta, el MAPA estima destinar, con la detracción de fondos comunitarios de otras medidas del PASVE 2020, alrededor de 50 millones de euros para un volumen de vino destilado de 200 millones de litros (2 Mhl), con el importe de la ayuda señalado de 0,25 €/hl.

Almacenamiento privado

La segunda medida, la de almacenamiento privado de crisis, tiene como objetivo, según el MAPA, financiar la retirada coyuntural del mercado de una oferta de 1,5 millones de hectolitros de vino con Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) a granel. Un volumen que, no obstante, es variable en función de si las solicitudes se presentan para periodo de almacenamiento más o menos amplios.

Esta medida de apoyo va dirigida a empresas vitivinícolas productoras de vino (bodegas) y el importe de la ayuda se establece en 0,02 €/hl de vino y día.

El MAPA recalca que el artículo 25 del Reglamento 1623/2000, que establecía las disposiciones de aplicación de la OCM del Vino, fijaba que el importe de la ayuda al almacenamiento, válido para toda la Comunidad, quedaba fijado a tanto alzado por día y por hectolitros en 0,15544 € para el vino de mesa. Y, según los datos del INE, el valor del IPC desde el año 2000 al 2020 se ha incrementado en un 47,6%, lo que justifica una subida de hasta los 0,02 €/hl y día de la ayuda al almacenamiento de vino.

De acuerdo a las condiciones propuestas, puesto que el importe de la ayuda por hl y día será abonado, en todo caso, antes de que finalicen los periodos de almacenamiento, el beneficiario de la misma deberá constituir una garantía o aval por importe equivalente, que se liberará una vez finalizado el periodo de almacenamiento.

Por otro lado, dicha ayuda será para un mínimo de almacenamiento de 50 hectolitros por solicitante y la duración de esta retirada coyuntural de oferta del mercado será por un periodo de 6, 9 o 12 meses, según determine el solicitante en su expediente.

No obstante, podrá permitirse interrumpir el periodo de almacenamiento privado por resolución de la autoridad competente o a iniciativa del beneficiario, previo abono de una penalización proporcional al tiempo restante del periodo al que se hubiese comprometido.

Como en la destilación de crisis, la selección o prioridad de las solicitudes dependerá del volumen de vino solicitado para almacenar. En caso de que superen las limitaciones establecidas (en torno a 1,5 Mhl de vino con D.O.P. a granel), se aplicará el criterio de “primer llegado, primer servido”.

Con la previsión de un volumen a inmovilizar de 150 millones de litros, el MAPA prevé un gasto total de 7,425 millones de euros, a detraer de los fondos comunitarios del PASVE 2020.

Una retirada coyuntural de vino con D.O.P. a granel del mercado por un periodo de 6 meses podría afectar a la mitad del volumen citado, unos 75 millones de litros, que recibiría una ayuda durante ese periodo de 0,036 euros por litro y un importe total de 2,7 millones de euros. Para el periodo de almacenamiento de 9 meses, la previsión sería 37,5 millones de litros y una ayuda en este periodo de 0,054 €/litro, con 2,025 millones de euros de apoyo total y, finalmente, para un periodo de un año (12 meses), con un volumen previsto igual, de 37,5 millones de litros, y una ayuda de 0,072 €/litro, el apoyo total sería de 2,7 millones, tal y como se observa en el cuadro adjunto.

El MAPA aclara que el importe de la ayuda para la medida de almacenamiento privado de vino se calcula para 0,0002€/litro y día de vino retirado, multiplicado, a su vez en cada caso, por el número de días de retirada de la oferta.

Este departamento realizado su cálculo de ayuda, suponiendo que la mitad del volumen previsto de vino con D.O.P. a granel para almacenar lo sería por un periodo máximo de 6 meses, mientras que otro 25% lo sería por 9 meses y el restante 25% por un periodo de un año.

Asimismo, se estima que los 150 millones de litros de almacenamiento privado, equivalen de media al 12,5% de la producción total nacional de vino calificado con DOP, y que el importe de la ayuda para destilación de crisis de 0,25 €/l es equivalente a unos 0,23 €/litro de ayuda para almacenamiento privado para vino entregado con una graduación alcohólica media de 11% en volumen.

Propuesta de presupuesto para medidas excepcionales en el sector del vino

Medidas excepcionales

Volumen (Mltr)

Importe ayuda (€/l de vino)

Total ayuda (M€)

Destilación de crisis

200,00

0,25

50,000

-Almacenamiento privado a 6 meses

75,00

0,036

2,700

-Almacenamiento privado a 9 meses

37,50

0,054

2,025

-Almacenamiento privado a 12 meses

37,50

0,072

2,700

Total almacenamiento privado

150,00

-

7,425

TOTAL Presupuesto Apoyo Vino

350,00

-

57,425

Fuente: MAPA.

Otras medidas

Por otro lado, el Ministerio de Agricultura contempla otra serie de medidas vinculadas a las que se acuerden de intervención del mercado, que se pondrían en marcha para adaptar o adecuar la oferta de vino a la demanda del mercado en la próxima campaña 2020/21 y con el fin de que los fondos utilizados en las acciones extraordinarias sean eficaces.

Así se contempla la denominada Norma de comercialización del vino y, en este sentido, el MAPA plantea que las uvas para vinificación que se destinen a bodegas para su transformación en vino deberán proceder de parcelas en las que los rendimientos por hectárea nunca superen los 20.000 kilos para uva tinta y los 25.000 kg para uva blanca.

Esta medida es también por la que apuesta Francisco Martínez Arroyo, consejero de Agricultura de la principal Comunidad productora, Castilla-La Mancha, quien tras reunirse con los responsables del sector el jueves 7 de mayo, defendió “una disminución de rendimientos por hectárea coyuntural para este año, teniendo en cuanta las dificultades que se están viviendo, debido a la crisis sanitaria”. Además, se quiere “que se incrementen las prestaciones vínicas, los subproductos, para retirar una parte del vino que va al mercado y, también que se activen los mecanismos que ha propuesto la UE en el reglamento publicado recientemente”.

Si finalmente se activan, añadió Martínez Arroyo, “queremos que se haga de manera contundente” y si se aplica la destilación que “sea con un precio suficientemente alto, con al menos el precio del vino en estos momentos para trasladar ese mensaje contundente al que hacía referencia, a los mercados. Y, muy importante, que las medidas vengan acompañadas de un presupuesto suficiente”.

En relación a la medida de comercialización del vino, que se aplicaría a la campaña 2020/21, que se inicia el próximo 1 de agosto, el MAPA señala que, en el caso de que las uvas procedentes de parcelas de viñedo destinado a la producción no cumplan con el requisito legal de limitación de rendimientos máximos y sean vendimiadas, podrán destinarse exclusivamente a la elaboración de mosto, vinagre o a la destilación, siempre y cuando el productor de mosto, elaborador de vinagre y destilador, según se trate, pueda acreditar que el producto de la transformación de estas uvas ha sido eliminado totalmente del canal del mercado del vino.

Como alternativa, el MAPA plantea que esas uvas vendimiadas puedan destinarse a la destilación y que el alcohol vínico resultante de la misma, tenga como obligada salida su envío para usos industriales o energéticos.

La segunda medida vinculada hace referencia, según el MAPA a la modificación del anexo 1.B del Real Decreto 739/2015, de 31 de julio, sobre declaraciones obligatorias en el sector vitivinícola (RD Infovi), con el fin de que en el sistema de información de mercados del vino se recoja también a nivel estadístico la producción de uva atribuible a cada una de las parcelas en las declaraciones de cultivo de una explotación, contempladas en las declaraciones de cosecha, tal y como se recoge en el artículo 3 del citado Real Decreto.

Por último, aunque por ahora no se contempla, el MAPA no descarta un incremento del volumen de alcohol contenido en los subproductos (prestaciones vínicas), hasta una cantidad superior al actual 15%, en caso de altas disponibilidades de vino, algo que se tendrá que ver en base a las existencias y a la próxima cosecha estimada a 15 de agosto. Si fuese necesario, este cambio en la destilación de subproductos podría suponer la retirada de un volumen adicional de vino de 1,5 millones de hectolitros más.

Ficha financiera

La financiación de las medidas extraordinarias propuestas por el MAPA saldría de restar fondos comunitarios asignados en el PASVE 2020 a las medidas ordinarias ya existentes, y que se supone que no se van a poder gastar por la actual situación de estado de alarma de la pandemia del coronavirus.

Por ahora, no se plantea que haya fondos comunitarios adicionales o extraordinarios, al margen del PASVE 2020, ni fondos de las Administraciones estatales (MAPA o CC.AA.) para financiar medidas que sí se consideran extraordinarias, tal y como había solicitado el sector.

Según el cuadro adjunto, los más de 57,4 millones de euros destinados a la destilación de crisis del vino (50 M€) y a la medida de almacenamiento privado (7,4 M€) saldrían de restar fondos por posible no ejecución a las medidas de promoción del vino en países terceros, cuya cuantía pasaría de los 50 M€ asignados a 33,53 millones, con un recorte de casi un 33% y de 16,47 millones menos); de reestructuración y reconversión de viñedos, que pasaría en el nuevo presupuesto PASVE 2020 de 72,53 M€ a casi 49,21 millones (un 32,2% y 23,3 millones menos), y de la de Inversiones, que pasaría de 56 M€ a 38,37 millones (un 31,5% y casi 17,63 millones menos).

Se mantendría sin cambios, los fondos comunitarios del PASVE 2020 destinados a la medida medioambiental de destilación de subproductos, con 31,8 M€, que cumple con su cometido también de retirar posible oferta de vino de baja calidad del mercado.

Propuesta de nuevo presupuesto PASVE 2020 con las medidas extraordinarias

Ejercicio 2020

Medidas PASVE 2020

1. Nuevo Presupuesto PASVE 2020 (€)

2. Presupuesto actual PASVE 2020 (€)

Diferencia 2/1(€)

Diferencia 2/1 (%)

Medidas ordinarias

Promoción vino terceros países

33.530.434

50.000.000

-16,469.566

-32,94%

Reestructuración y reconversión

49.206.418

72.532.000

-23.325-582

-32,16%

Inversiones

38.370.148

56.000.000

-17.629.852

-31,48%

Destilación de subproductos

31.800.000

31.800.000

0

0

Replantación de viñedos por motivos sanitarios o fitosanitarios

0

0

0

0

Cosecha en verde

0

0

0

0

Fondos mutuales

0

0

0

0

Seguros de cosecha

0

0

0

0

Innovación

0

0

0

0

Medidas extraordinarias

Destilación de vino

50.000.000

-

+50.000.000

+100,00%

Almacenamiento privado

7.425.000

-

+7.525.000

+100,00%

 

TOTAL Programa de Apoyo

210.332.000

210.332.000

0

0

Fuente: MAPA.

Según el Ministerio de Agricultura, los techos presupuestarios y la nueva ficha financiera propuesta se obtienen de aplicar un coeficiente del 0,68 a cada uno de los techos presupuestarios de la totalidad de medidas, a excepción de la destilación de subproductos.

De salir adelante tal y como lo ha planteado el MAPA a las CC.AA., lo que aún está por ver a día de hoy, su resultado de “equilibrio 0” es el que se comunicaría a la Comisión Europea para su información y aceptación.

Consulta aquí el documento de propuestas del MAPA.

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Se recupera la cifra de bodegas exportadoras en 2019, hasta las 3.693

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

 (photo: )

Las bodegas de nuestro país que registraron actividad exportadora durante 2019 fueron 3.693, según los datos provisionales del “Perfil de los exportadores españoles”, acotado al sector vinos y elaborado por ICEX. Esas bodegas exportadoras han experimentado un ligero incremento del 1,21% respecto al dato (revisado) de 2018, cuando la cifra quedó en 3.649. Hay que recordar que el récord de bodegas exportadoras españolas se registró en 2017, cuando se superó la barrera de las 4.000 empresas con actividad exterior y se alcanzaron las 4.073. Desde 2012 la cifra creció año tras año, hasta ese récord, para bajar en 2018.

Uno de los indicadores más importantes de los que ofrece esta estadística es el de empresas exportadoras regulares, que refleja aquellas bodegas que han exportado de forma ininterrumpida durante los últimos cuatro ejercicios. El pasado ejercicio 2019, 2.129 tuvieron la consideración de exportadas regulares. Supone un retroceso (-0,42%) y se mantiene relativamente estable en los últimos ejercicios. Las bodegas exportadoras regulares representan el 58% del total de firmas con actividad exterior, pero son la auténtica locomotora del vino español en el extranjero. Como muestra, la cifra de facturación que obtuvieron en 2019: de los 2.757,99 millones de euros que ICEX registra como cifra de negocio en exportación (-8,27%), el 94,48% lo generaron las bodegas con actividad exportadora constante (2.605,7 M€), a pesar de que su facturación cayó algo más que la media (-9,76%), tal y como recogen los cuadros que acompañan a esta información.

En el informe también se aportan los datos de las empresas que han iniciado o reiniciado su actividad exportadora en 2019 (exportaron en 2019, pero no tuvieron actividad exterior en 2018), así como la cifra de bodegas que, habiendo comercializado sus vinos durante 2018 en algún mercado exterior, dejaron de hacerlo durante 2019. Las bodegas españolas que interrumpieron su actividad exportadora en 2019 fueron 947, un 25,67% menos que en el ejercicio precedente (cuando 1.274 bodegas interrumpieron su actividad exportadora). Mientras que la cifra de las bodegas que iniciaron/reiniciaron su actividad en 2019 quedó en 991 bodegas (+16,59%).

En cuanto a la dimensión de las bodegas exportadoras, por volumen de exportación facturado, sigue destacando que en nuestro país figuran 1.051 bodegas que exportaron vinos durante 2019, pero que obtuvieron una facturación total de menos de 5.000 euros al año. Una cifra importante, pues supone todavía el 28,46% del total de firmas con actividad exterior. Aunque este segmento de “mínimo exportador” ha ido perdiendo relevancia en los últimos años. En términos económicos, esta franja de bodegas solo representa el 0,07% de la facturación exterior, con 1,79 millones de euros (+13,81%).

Por otro lado, el sector español cuenta con empresas exportadoras de una dimensión considerable. De hecho, en 2019 hubo ya 524 bodegas que cerraron el ejercicio con una facturación superior a los 500.000 euros, de ellas 108 facturaron más de cinco millones de euros al exterior (cinco de ellas registraron un volumen de negocio en exportación superior a los 50 millones de euros). El 70% de los reembolsos en exportación lo generaron estas 108 grandes bodegas y grupos.

La facturación media en 2019 en exportación para las bodegas españolas experimentó un serio retroceso respecto al ejercicio precedente y quedó en 746.800 euros por bodega exportadora, frente a los 823.900 euros por empresa que revela el dato actualizado y definitivo de 2018. La caída, por tanto, fue de un 9,36%.

Por mercados de destino de las operaciones de exportación durante 2019 de las bodegas españolas, el 95,8% de las bodegas exportadoras vendieron vino en los denominados países terceros de la UE. En el cuadro que acompaña a esta información puede observarse el número de bodegas que han tenido actividad en los diferentes mercados internacionales, la facturación obtenida en ellos y la media de facturación por bodega y destino.

Durante el pasado ejercicio, el país que más atención captó de las bodegas exportadoras españolas fue de nuevo Estados Unidos, con la actividad de 1.578 bodegas durante 2019 y una facturación media de 199.200 euros para cada una de ellas Cifras con una marcada estabilidad respecto a 2018. A continuación, figura el mercado de Suiza, donde tuvieron actividad 1.317 bodegas españolas, con una media de facturación que se mantuvo en los 87.500 euros/bodega; y China, país en el que desarrollaron actividad exportadora 1.002 bodegas y en el que facturaron de media 128.700 euros cada una. Cerca sigue Japón, con 867 bodegas exportando a este mercado y una facturación promedia al alza, con 110.600 euros por bodega.

Los países en los que las bodegas exportadoras españolas han obtenido unas medias de facturación más elevadas en 2019 han sido, según las estadísticas de ICEX: Reino Unido, donde las 400 bodegas exportadoras españolas lograron una media de 729.000 euros de facturación por empresa; Rusia, con un promedio de 694.000 euros/bodega; Alemania, con una media de 629.400 euros por bodega exportadora; Argelia, con 539.800 €/bodega (pero donde solo operaron seis bodegas españolas, según estas estadísticas) y Francia, con un promedio de 535.600 euros (frente a los 722.300 euros del 2018).

Atendiendo al total facturado, Alemania, EE.UU., R. Unido, Francia y China son los principales clientes de las bodegas exportadoras españolas.

Por CC.AA.

El número de bodegas exportadoras está repartido por toda la geografía española. La mayor parte de ellas se encuentran ubicadas en Cataluña, con 1.338 firmas con actividad exterior en 2019 (el 36,2% del total) y una facturación total de 571.2 millones de euros. A continuación, figura Castilla y León, con 791 bodegas exportadoras; Castilla-La Mancha (576 bodegas exportadoras) y la C. Valenciana, con 560 bodegas con actividad exportadora durante 2019, tal y como recoge el cuadro.

Artículo con tablas aquí.

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Italia destrona a España en 2019 como primer exportador mundial de vino en litros

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: )

///AMPLIACIÓN///Artículo con tablas aquí

Las exportaciones mundiales vitivinícolas alcanzaron al cierre de 2019 un total de 10.357 millones de litros, por valor de 31.771 millones de euros, lo que supone que se recuperaron en litros (+1,5%) después de la intensa caída experimentada en 2018. En términos de valor, el dato también es positivo, pero con menor intensidad (+0,7%), lo que hace que se bata, de nuevo, el récord en valor. Según el informe elaborado por el OEMV (disponible gracias al acuerdo de este organismo con la OIVE), el precio medio de la exportación mundial quedó en 3,07 euros por litro (-0,8%). Tras 5 años de liderato español en la exportación mundial en volumen, Italia le arrebató ese trono el año pasado, al lograr colocar en los mercados internacionales 2.162 millones de litros de vino, frente a los 2.154 millones de España, si bien ambos crecieron más que la media mundial. En términos económicos, Francia se distancia como primer vendedor en valor con 9.795 millones de euros.

La recuperación de la exportación mundial en volumen contó con el granel como uno de sus motores, gracias a las abultadas disponibilidades que dejó la vendimia 2018. Así, por categorías, en volumen, el 53,8% de lo exportado a nivel mundial fue envasado (5.570,8 Mltr, +0.8%); seguido del granel, con el 32,9% y 3.402,4 Mltr (+4,3%); el vino espumoso representó el 8,9% del total, con 918,5 Mltr (+2,2%); el vino en bag in box, que perdió cuota y quedó en un 3,7% con 380,4 millones de litros (-13,7%); y el mosto, que representa un 0,8% de la exportación, con 84,8 millones de litros (+5,9%), en su mayor parte (41,9 Mltr) con bandera española.

Las tablas del Observatorio Español del Mercado del Vino que acompañan al texto permiten observar las tendencias por productos y por países. No obstante, el sector afronta 2020 con extrema preocupación. Al cierre de esta edición es todavía una incógnita cómo se comportará el mercado vitivinícola mundial tras la crisis económica y sanitaria ocasionada por el coronavirus, que se añade a otras importantes amenazas, como el Brexit, los aranceles añadidos en EE.UU. o la nueva ley proteccionista del vino en Rusia.

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El sector bodeguero y Acevin dan pasos para reactivar el enoturismo en España

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Imagen de archivo. FOTO: Acevin/RVE. (photo: )

Imagen de archivo. FOTO: Acevin/RVE.

El sector institucional y bodeguero viene trabajando durante las últimas semanas en recuperar de forma paulatina la actividad enoturística y que la misma se incluya por el Gobierno como una más en el marco general de medidas para la reactivación de las actividades económicas, al considerarse una fuente de ingresos y de negocio cada vez más importante para muchas empresas y bodegas españolas del entorno rural.

En concreto, el pasado 4 de mayo, la Federación Española del Vino (FEV) se reunió con el ministro de Agricultura, Luis Planas y, entre otras muchas demandas, le trasladó su propuesta de posibles medidas concretas para ayudar a reactivar el enoturismo.

Planas consideró la propuesta de la FEV acertada y necesaria para recuperar una parte muy importante de la actividad comercial y de la facturación de muchas bodegas en toda España tanto por el cese de las visitas y de las actividades ofrecidas por las mismas, como por el cierre de este canal de venta directa de vino.

El ministro de Agricultura se comprometió a trasladar y compartir la propuesta de la FEV con otros Ministerios competentes, como el de Sanidad y el de Industria, Comercio y Turismo.

A la vez, la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) viene trabajando con el Instituto de Calidad Turística Española (ICTE) en el diseño de unas guías oficiales de desescalamiento en materia de enoturismo, avaladas tanto por el Ministerio de Sanidad, como por la Secretaría de Estado de Turismo del Mincotur, que podrían presentarse ya en la segunda mitad de este mes de mayo y que recogerían también buena parte de las medias propuestas, compartidas con Acevin por el sector bodeguero empresarial, para volver a reactivar esta actividad económica, que quedó totalmente paralizada tras la declaración del estado de alarma por el Gobierno el pasado 14 de marzo.

En el documento de propuesta de la FEV se recogen una serie de pautas orientativas de actuación para el reinicio de la actividad turística de las bodegas, al margen de las otras actividades de hostelería y restauración que ofrecen las mismas, dado que éstas quedarán reguladas por la normativa general que se permita al canal Horeca, y que pudieran servir de base para otras iniciativas que se puedan estar adoptando ya en el ámbito autonómico o de cada zona vitivinícola.

El impacto económico del cierre total de la actividad enoturística en España durante estos meses ha sido y sigue siendo importante. Aunque se considera muy difícil de cuantificar, la realidad es que allí donde existe resulta ser una actividad clave no solo para la facturación presente y futura de las empresas y bodegas, sino también para el desarrollo turístico de toda su zona de influencia, principalmente en el medio rural.

En 2019, por ejemplo, más de 3 millones de personas visitaron las bodegas y museos de las Rutas del Vino de España. Algunas bodegas llegan a facturar por actividades enoturísticas más del 10% del total.

Fases de reactivación

Además, el enoturismo es generador de desarrollo y riqueza en el mundo del vino desde varios puntos de vista. Desde el punto de vista social, como proveedor de puestos de trabajo directos e indirectos, restaurantes, hoteles, casas rurales, museos de cada zona; vinculación con el territorio (eminentemente rural en la denominada “España vacía”), y creador de riqueza y colaboración con las otras actividades de las comunidades locales cercanas, como artesanía, alimentos de proximidad (quesos, aceite de oliva, jamón…), etcétera.

Desde el punto de vista medioambiental, el enoturismo es una actividad al aire libre, que respeta el paisaje y contribuye a poner en valor el trabajo y las medidas que adopta el sector para su conservación (WfCP, ODS 2030...), mientras que desde el punto de vista educacional ayuda a las bodegas a enseñar a los consumidores para que conozcan, profundicen y valoren el producto, acercándolo a los jóvenes y también a los profesionales del sector.

El relanzamiento efectivo del enoturismo debe respetar, según la FEV, tres pilares fundamentales, como son la seguridad total tanto de empleados, como de turistas, con el desarrollo de protocolos de higiene y desinfección; basarse en la confianza para que el enoturista disfrute de la experiencia, y en la formación del equipo de la bodega, con el fin de garantizar la seguridad y la confianza de todas las personas que intervienen en esta actividad.

Sin entrar en detalles demasiado concretos, la propuesta de la FEV afronta un escenario de desescalada progresiva de la movilidad por la menor incidencia del Covid-19, que se desarrollaría en un par de fases.

La primera fase se centra en atraer y recuperar la confianza del consumidor nacional, favoreciendo indirectamente al turismo y al canal Horeca en las zonas donde se ubiquen las bodegas, mayormente en el medio rural. Harían necesario una campaña de comunicación para recuperar la confianza y dar seguridad a los consumidores.

La segunda fase, que se pondría en marcha posteriormente, cuando la situación de crisis sanitaria del Covid-19 se haya estabilizado y se reabran fronteras, se centraría en afianzar, por un lado, al consumidor nacional, relajando medidas y, a la vez, empezar a recuperar al consumidor internacional. En esta segunda fase sería necesaria la realización de campañas de comunicación que diesen visibilidad internacional a esta actividad, a través de Turespaña, Embajadas y Ofecomes, Instituto Cervantes, etcétera.

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El beneficio de la duda

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Que el sector vitivinícola necesita el apoyo de la administración para salir del embrollo en el que este maldito Covid-19 le ha metido es una realidad que apenas requiere más ejercicio que el de imaginar el momento por el que están pasando bares y restaurantes. Calibrar el peso de este consumo en Horeca es un poco más sencillo gracias al estudio de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) sobre el consumo de vino en nuestro país, en el que se le estima un valor de 3.710,8 M€ (54’5%) y un volumen 3.167 Mhl (31,4%) anuales.

Cuánto de esta parte de la tarta hemos perdido irremediablemente y cuánto seremos capaces de recuperar en lo que nos queda de año, es una incógnita cuya repuesta dependerá, especialmente, de si se produce algún rebrote del virus o de cuál acabe siendo la capacidad de gasto que deje en la población la profunda recesión que nos auguran.

En exportación, a las ya de por si grandes dificultades que encuentran nuestras bodegas por hacerse con un hueco en el mercado y mejorar el mix de su producto, los operadores del sector deben enfrentase a una pandemia cuyas primeras consecuencias ya se han puesto de manifiesto en los datos del primer trimestre. Periodo en el que, hablando de vino (sin vino aromatizado, mosto ni vinagre), hemos perdido 34,17 M€, con respecto al primer trimestre del año anterior, alcanzando 603,22 M€ (-5,4%). Cifras mucho mejores que las referidas al volumen, en el que la cantidad perdida asciende a 59,17 millones de litros, al haber pasado a exportar 472,82 Mltr (-11,1%). Datos que, en cualquier otra circunstancia, hubieran hecho saltar todas las alarmas, dada la importancia que en nuestro mapa de utilizaciones tiene el mercado exterior. Y que, en cambio, ha sido asumido por el sector como algo irremediable e incluso menos grave de lo que inicialmente pudiera preverse. Claro que, estamos hablando de que el estado de alarma en España se dictó el 14 de marzo y en el resto de países europeos, cinco días arriba o abajo.

Y como si esto no fuera lo suficientemente importante para tomar medidas urgentes y contundentes que nos ayudaran a devolver el equilibrio al mercado, la climatología, que hasta entonces se había mostrado condescendiente con el sector, con escasas lluvias y temperaturas más elevadas de lo habitual, decidió dar un giro de 180º con precipitaciones muy por encima de los valores medios y una bajada brusca de la temperatura. Otorgándole a la viña un chute de recursos con los que transformar la preocupación por una cosecha corta, en la inquietud por los anuncios de algunas bodegas sobre su decisión de no comprar uva este año, o las de algunas otras mostrándose preocupadas por no saber si dispondrán de depósitos donde fermentar los mostos y almacenar los vinos.

Un panorama en el que convendría no olvidar que, en ningún momento, se está cuestionando la calidad de los vinos, ni de los de esta campaña, ni de los que pudieran surgir de la nueva vendimia. Tratándose de un problema de cantidad circunstancial y del que, ¿quién sabe?, podríamos vernos beneficiados.

La cuestión está en si sabremos aprovechar esta nueva oportunidad.

Hasta el momento, el Ministerio no ha hecho público todavía el RD definitivo con las medidas extraordinarias, jugamos en inferioridad de condiciones con respecto franceses e italianos que ya han anunciado un mayor apoyo de sus gobiernos nacionales. Y aunque las presiones están siendo muchas para que esto cambie; también están muy esquilmadas las arcas públicas como para pensar en ello. Pero habrá que darles el beneficio de la duda.

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