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Cada 7 Días 02-01-19

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Agrupada por regiones vitícolas, en esta sección se localiza la información que concierne al viñedo acontecida en la semana previa al cierre de nuestra edición. Desde la Región Gallega a la Andaluza, del Duero, Alto Ebro, Levante o Canarias, el lector localiza aquí el dato especializado...

A vueltas con el número de Denominaciones de Origen de vinos

 Publicado el por Luis F. Leza Campos (colaborador)

La cifra de Denominaciones de Origen de vinos españolas surge recurrentemente al compararla con la correspondiente a los países de nuestro entorno, especialmente al ponerla en relación con las Denominaciones existentes en Francia o Italia.

El nuestro es el primer país del mundo en cuanto a superficie de viñedo para vinificación, situándose inmediatamente por detrás los países citados, y por ello podría pensarse en una primera aproximación al tema que, igualmente, podríamos ser líderes mundiales en cuanto al cómputo global de Denominaciones.

No obstante, examinando a la información disponible, nuestros números quedan por debajo de los que se manejan para Francia o para Italia.

Vamos a tratar de dar la información más precisa al respecto, para después ofrecer una justificación de los datos y hasta una valoración que resulta de los mismos.

Breve reseña del actual marco normativo aplicable a las Denominaciones de Origen de vinos

El Reglamento (CE) nº 479/2008, del Consejo, de 29 de abril, por el que se establece una nueva regulación de la organización común del mercado vitivinícola, trajo cambios sustanciales en relación con las Denominaciones de Origen y en general de las indicaciones geográficas de vinos, suponiendo una ruptura con lo vigente hasta ese momento, especialmente en lo que supuso que, por primera vez para las denominaciones de vinos, quedó diseñado un marco jurídico comunitario específico para ellas, incluyendo su definición, requisitos para su reconocimiento, identificación de la Comisión como instancia competente para efectuar el reconocimiento de dichas figuras de calidad diferenciada (cuya solicitud es trasladada por los Estados miembros), su registro, marco comunitario de protección, controles, etc.1

Ello quiere decir que la competencia que hasta entonces correspondía a los Estados miembros de la UE en cuanto al reconocimiento de las figuras de calidad diferenciada (Denominaciones de Origen e indicaciones geográficas) cuya aprobación era trasladada a la Comisión Europea para su conocimiento y protección comunitaria de los respectivos nombres2, pasó a ser responsabilidad de las autoridades de Bruselas.

Como aspectos básicos de la nueva situación cabe destacar a los efectos de este artículo la arquitectura normativa aplicable a las Denominaciones de Origen de vinos que cabe sintetizarla de la siguiente forma:

- Existencia por primera vez de una definición comunitaria de Denominación de Origen (y de Indicación Geográfica).

- El documento normativo de la Denominación ya no es el Reglamento de la Denominación publicado en el BOE o en Diario Oficial de la respectiva Comunidad autónoma, sino el Pliego de Condiciones.

- Establecimiento de un procedimiento nacional de tramitación de las solicitudes (tanto para el reconocimiento de la Denominación como de modificación del Pliego), seguido de una tramitación comunitaria, en la que se evalúan dichas solicitudes y que incluye. Cada una de las fases incluye anuncio público de la solicitud y la posibilidad de formular oposición.

- Una decisión con respecto a la solicitud, que corresponde a la Comisión Europea, y que puede ser estimatoria o desestimatoria del reconocimiento de Denominación de Origen.

- En el caso de decisión favorable de la Comisión, la denominación se inscribe en el Registro Comunitario como Denominación de Origen Protegida (D.O.P.).

La información anterior es igualmente trasladable, con las adaptaciones pertinentes, a las Indicaciones Geográficas Protegidas (I.G.P.s).

El Registro de las Denominaciones de Origen

El Registro comunitario de las D.O.P.s, al que hemos hecho referencia en el punto anterior, se constituyó inicialmente con las Denominaciones nacionales preexistentes. A tal efecto, los Estados miembros, y consecuentemente España, comunicaron, antes del 31 de diciembre de 2011, las Denominaciones que hasta ese momento habían reconocido, junto su Pliego de Condiciones y las normas nacionales que avalaban el citado reconocimiento.

Dichas Denominaciones pasaron a ser identificadas como Denominaciones de Origen Protegidas (D.O.P.s).

España comunicó 90 Denominaciones de Origen, junto con la información correspondiente para cada una (Pliego de Condiciones y normativa justificativa de su aprobación).

La Comisión Europea se reservó la posibilidad de anular las Denominaciones que no se ajustarán a las nuevas normas comunitarias, en especial a la definición europea de Denominación de Origen. Dicha opción de anulación estuvo vigente hasta el 31 de diciembre de 2014.

Dicho registro, de carácter electrónico, y accesible desde internet, se denomina E- Bacchus, pudiendo localizarse en él, además de las D.O.P.s, las Indicaciones Geográficas Protegidas (I.G.P.s) y los Términos Tradicionales, tanto de los distintos Estados miembros, como, en su caso, de los países terceros.

Su enlace es el siguiente:

http://ec.europa.eu/agriculture/markets/wine/e-bacchus/index.cfm?event=pwelcome&language=ES

Al registro se han de ir incorporando, igualmente, las Denominaciones cuya solicitud y tramitación se han realizado de acuerdo con el nuevo marco regulador y que hayan sido aprobadas por la Comisión. Debe hacerse notar que, hasta la fecha (diciembre 2018), la Comisión no ha aprobado, conforme al nuevo sistema, ninguna nueva Denominación de Origen española, por lo que se mantiene en 90 el número de ellas que figuran en E-Bacchus3,  cuya relación según criterio alfabético se expresa en el anexo que acompaña a este trabajo y que puede consultarse al final de este artículo.

En este anexo se indica también el código que cada una de las Denominaciones de Origen Protegidas tiene asignado por la Comisión, el cual incorpora el acrónimo PDO (siglas en inglés de Denominación de Origen Protegida); ES, para señalar que se trata de una figura española, y un número de orden.

Asimismo, se diferencian las D.O.P.s según el termino tradicional que les corresponda y cuya definición se encuentra en la normativa española, en particular en la Disposición adicional tercera de la Ley 6/2015. Debe tenerse en cuenta que, si bien dicha norma tiene como objetivo fundamental establecer la regulación de las Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas de ámbito territorial supraautonómico, cuya dependencia, consecuentemente, corresponde a la Administración General del Estado, algunos de sus contenidos tienen carácter básico, es decir se aplican a todas las figuras de calidad diferenciada, sean tuteladas por las Comunidades Autónomas o por el Ministerio de Agricultura.

Tal es el caso, entre otras, de la citada Disposición adicional tercera de la Ley, que señala los requisitos de los términos tradicionales que vienen a establecer distintas particularidades dentro del grupo común de las D.O.P.s: “Vino de calidad de…”, “Vino con Denominación de Origen”, “Vino con Denominación de Origen Calificada” y “Vino de Pago”, los cuales encuentran su referencia en las normas comunitarias y, destacadamente, en el artículo 112. Punto a) del R (UE) 1308/2013.

Todos ellos responden en cuanto a su encuadramiento comunitario a la consideración de D.O.P.s, permitiendo la normativa comunitaria que en el etiquetado de los vinos afectos a las mismas pueda sustituirse la expresión “Denominación de Origen Protegida” por el respectivo termino tradicional. De esta forma en los lineales comerciales no nos encontramos habitualmente en las botellas, por ejemplo, de Rioja, con la expresión identificativa citada, sino con la más específica y particular de “Denominación de Origen Calificada”.

A vueltas con el número de Denominaciones

Si entramos en el registro E-Bacchus puede sorprender que el número de Denominaciones de Origen protegidas españolas no sea el de 90, tal como hemos venido diciendo, sino que se compute para ellas, al pinchar en el icono “Estadísticas”, la cifra de 102.

Para la explicación de tal disparidad debe señalarse que las D.O.P.s españolas que cuentan con una terminología compleja quedan desglosadas en el Registro comunitario.

Tal es el caso de los Chacolís (de Álava, de Bizkaia y de Getaria) y de las Denominaciones Jerez/Xérès/Sherry, Manzanilla/Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda4, Catalunya/Cataluña y Priorat/Priorato. A pesar de tratarse de una misma Denominación, si bien con distintas grafías, y de responder a un mismo Pliego de Condiciones, la Comisión las refleja separadamente en el citado Registro, de forma que quién indague en el mismo se encontrará, por ejemplo, para la D.O.P. Chacolí de Álava con la individualización y toma en consideración a efectos cuantitativos de las variantes lingüísticas: Chacolí de Álava, Arabako Txakolina y Txakoli de Álava.

Tal tratamiento de las D.O.P.s, puede producir confusión respecto al real número de ellas, pero ofrece, no obstante, el aspecto positivo de facilitar la protección de cada una de las formas lingüísticas, posibilitando el uso alternativo en el etiquetado de los vinos de cada una de ellas. Así, por ejemplo, para la D.O.P. Jerez/Xérès/Sherry, queda confirmada la protección específica de cada uno de términos y la opción de la inclusión en las etiquetas de cualquiera de ellos: Jerez, Xérès, Sherry, o el integrador Jerez/Xérès/Sherry.

Si sumamos a la cifra de 90 las distintas formas de expresar las D.O.P.s reseñadas (en total 12) alcanzaremos la cifra de 102 que se visualiza en el Registro E-Bacchus para nuestras Denominaciones.

En todo caso, considero que para una mayor claridad y para evitar confusiones, y hasta desconcierto, para quienes se acerquen desde la perspectiva nacional o de la Comisión a nuestros vinos de calidad, sería muy conveniente que se produzca una armonización y un tratamiento semejante desde Madrid y Bruselas de esta información.

En cuanto a la visión cuantitativa de los vinos de calidad de los principales países productores europeos, España, Francia e Italia, en el citado Registro comunitario nos ofrece los datos, junto a las ya señaladas 102 D.O.P.s para España, de 380 D.O.P.s francesas y de 474 D.O.P.s italianas. Tal reseña, a primera vista, pudiera no parecer consecuente con la superficie de viñedo existente en dichos países: España cuenta con 967.000 hectáreas (primer país a nivel mundial en superficie), Francia con 786.000 e Italia con 699.000.5

Es indudable que en la justificación del diferente número de Denominaciones con que cuenta España, respecto del de países como Francia o Italia, con los que de forma inevitable surge la comparación, inciden múltiples aspectos. A destacar entre otros:

- Las características propias del medio físico que sirve de soporte a la producción agraria y en las que se integran aspectos climáticos, geológicos, edáficos, topográficos, biológicos, ...

- El material vegetal.

- Los diferentes y particulares factores humanos que perfilan las peculiaridades de las producciones vitivinícolas.

- Las circunstancias históricas, económicas, sociales, lógicamente distintas, que han seguido los respectivos sectores vitivinícolas en cada caso.

- Consecuentemente, las particularidades de la legislación en la materia que ofrecen cada uno de los países.

Por otro lado, un aspecto fundamental a la hora de establecer la delimitación de las denominaciones de origen, lo cual incide, obviamente en su dimensión y consecuentemente en su número, es el concepto de “terroir”, que supone el núcleo y base de las Denominaciones de Origen en cuanto que viene a expresar el vínculo de un territorio concreto, en el que inciden factores naturales y factores humanos, con las peculiaridades y calidades de los vinos que de él se obtienen.

La definición internacional de “terroir” quedó establecida por la Organización internacional de la Viña y del Vino (OIV) en el año 2010 mediante la Resolución OIV/VITI/ 333/2010:

“El “terroir” vitivinícola es un concepto que se refiere a un espacio sobre el cual se desarrolla un saber colectivo de las interacciones entre un medio físico y biológico identificable y las prácticas vitivinícolas aplicadas, que confieren unas características distintivas a los productos originarios de este espacio.

El “terroir” incluye características específicas del suelo, de la topografía, del clima, del paisaje y de la biodiversidad”.

Pasaremos ahora a significar las peculiaridades que se dan en los distintos regímenes de calidad de los países citados.

En España, partiendo ya de las primeras actuaciones que con carácter general abordaron los poderes públicos en la materia, y que cabe situar en el Estatuto del Vino6 de 1932, las Denominaciones de Origen quedaron identificadas exclusivamente con su nombre geográfico (Jerez, Rioja, Valdepeñas,…). El reglamento de la respectiva Denominación de origen incorpora los distintos tipos de vinos obtenidos en su ámbito geográfico que el “saber hacer” local ha contribuido a prestigiar. Tales tipos son el resultado de la impronta del “terroir” inherente a la Denominación. De esta forma, es la regla que tanto los vinos blancos, como los tintos, rosados, u otros tipos, obtenidos en la zona geográfica, se integren bajo el paraguas de la misma Denominación de Origen.

Tal es la situación habitual, lógicamente con excepciones. Una de dichas excepciones se ejemplariza en las Denominaciones Málaga y Sierras de Málaga, las cuales comparten territorio, pero diferenciándose en los tipos de vinos que amparan.

Por otro lado, el reconocimiento de terroirs particulares, siempre dentro de la Denominación de Origen, ha dado lugar a las denominadas “subzonas”, que se regulan en numerosos casos.

Tampoco los denominados “términos tradicionales de tipo b)”7 han dado pie a diferenciar, completando el nombre geográfico, las Denominaciones españolas. Así, por ejemplo, los términos “Crianza”, “Reserva” y “Gran Reserva”, tal vez los más utilizados en nuestros vinos de calidad y a los que vienen a aportar unas características vinculadas con el envejecimiento de los mismos, se regulan en los pliegos de condiciones de distintas Denominaciones, pero no se han utilizado para ampliar la relación de las mismas. Hipotéticamente y como ejemplo totalmente teórico y sin soporte fáctico ni normativo, podríamos hablar de la D.O. Toro Gran Reserva.

Todo ello, salvando la particularidad de las D.O.P.s Chacolí de Álava, Chacolí de Bizkaia y Chacolí de Getaria, cuyo núcleo viene soportado por vinos con derecho al término tradicional Chacolí8.

En nuestro caso, tampoco las variedades de vid han dado pie para diferenciar nuestra oferta de vinos de calidad; de hecho, ninguna de nuestras Denominaciones de Origen añade al nombre geográfico el de una casta de vid. A lo más que se llegado ha sido la utilización del binomio variedad + nombre geográfico para identificar subzonas dentro de la Denominación, caso de la subzona Moscatel de Valencia ubicada en la D.O.P. Valencia.

A recordar también que la iniciativa impulsada en su día para dar carta de naturaleza al nombre de la variedad Albariño, protegiéndolo y regulando su uso exclusivamente para el territorio de la actual D.O.P. Rías Baixas, fue abandonada una vez producida nuestra adhesión a la Comunidad Económica Europea por incompatibilidad con la normativa comunitaria.

En el caso de Francia, las Denominaciones de Origen incrementan su número tomando en consideración: la existencia de tipos de vinos distintos, de términos tradicionales que contribuyen a destacar su prestigio, de variedades de vid, y también seleccionando entornos geográficos más limitados de expresión del terroir (municipios o incluso parajes, -lieux-dits, climats, ...-) los cuales, sobre la base de su histórico prestigio han acabado siendo reconocidos como Denominaciones de Origen.

Este último fenómeno se ha dado de forma especialmente significativa en la Borgoña. La región cuenta ella sola con 84 D.O.P.s cuyo número, pequeña dimensión y prestigio hay que atribuir a razones históricas, así como a la propia naturaleza de una vitivinicultura que, por encontrarse en zonas próximas al límite norte del cultivo económico de la vid, ha tenido tradicionalmente que seleccionar y delimitar con sumo detalle los entornos que, por la naturaleza del suelo, de su topografía y exposición, ofrecen condiciones favorables para implantar una viticultura original y de calidad. En lo relativo a los vinos de Burdeos, tal ejercicio de selección del terroir igualmente ha incrementado el número de Denominaciones, si bien el mismo, con carácter general se ha detenido al alcanzar el nivel municipal (Saint Emilion, Pauillac, Margaux, …)

Un caso llamativo en cuanto a incorporación de un mismo nombre a distintas Denominaciones de Origen francesas lo ofrece Alsace. Si se consulta el registro E-Bacchus se muestran más de 50 D.O.P.s con dicho nombre seguido de distintos parajes vitícolas de calidad al que añade el termino tradicional francés “grand cru”. A título ilustrativo se ofrecen dos ejemplos: D.O.P. Alsace grand cru Franstein o D.O.P. Alsace grand cru Geisberg. Otro nombre a señalar bajo el mismo concepto es el de Bourgogne, el cual se multiplica para dar las D.O.P.s: Bourgogne Aligoté, Bourgogne Mousseux, Bourgogne Ordinaire, Bourgogne Passe-tout grains o Cremant de Bourgogne.

En cuanto a Italia, la proliferación del número de Denominaciones cuenta con una justificación, al menos parcial, en la amplia utilización del citado binomio nombre geográfico + variedad en el nombre de las Denominaciones de Origen. A significar que bajo este concepto se identifican, entre otras:

- Cuatro D.O.P.s que integran la variedad Barbera más un nombre geográfico,

- Nueve D.O.P.s que hacen lo mismo con la variedad Dolcetto,

- Seis con la variedad Lambrusco,

- Cuatro con la variedad Malvasía

A ello cabe añadir, frecuentemente, la utilización a los efectos comentados del binomio tipo de vino + nombre geográfico. A destacar al respecto las diez D.O.P.s que llevan en su frontispicio el nombre “Rosso de …” o las también diez referenciadas como “Moscatto de …”; en este caso se trata de vinos que además de partir de la variedad Muscat, presentan la característica de ser vinos con contenido en azucares residuales a los que se permite una graduación alcohólica adquirida más baja que la general aplicable al conjunto de los vinos.

Además, también en Italia se utilizan en algunos casos términos tradicionales para completar el nombre de la Denominación, los cuales identifican particulares métodos de elaboración y/o envejecimiento (Amarone, Passito, …).

Reflexiones y conclusiones

Hasta aquí hemos tratado de explicar el porqué de la diferencia significativa que se da en cuanto al número de D.O.P.s en los tres países vitícolas más importantes de la UE. Es claro que el número de las españolas es significativamente inferior al de nuestros principales competidores europeos. En el punto anterior se ha tratado de dar las posibles explicaciones que inciden en el fenómeno.

Más allá de teóricos ránkings numéricos, no parece que los mismos incidan en la competitividad internacional de los respectivos sectores vitivinícolas, siendo la imagen de las concretas Denominaciones y el buen hacer de sus operadores, lo determinante en la apreciación de las mismas por el consumidor internacional.

Tampoco cabe deducir que el ámbito reducido de una Denominación (consecuencia de la existencia de un número elevado de ellas en una región o en un país), “per se”, suponga una ventaja competitiva en los mercados. Ciertamente muchas de ellas, atendiendo a la calidad y originalidad de sus vinos, ocupan ventajosamente determinados nichos de mercado, pero en otros casos no es así, teniéndose que recurrir, en ocasiones, para facilitar su conocimiento por el consumidor al recurso de indicar en los etiquetados de sus vinos la “unidad geográfica más amplia” en la que se ubica la Denominación (normalmente región administrativa o isla), opción que ofrece la normativa europea. Además, no son pocos los expertos y bodegueros que vienen a indicar la conveniencia de que las zonas productoras con D.O.P. cuenten con una dimensión suficiente para que los operadores locales dispongan de un volumen de producción que garantice la continuidad de su abastecimiento y consecuentemente su presencia en los mercados.

En cuanto a cómo ampliar el número de D.O.P.s actualmente existentes, las opciones a las que recurrir serían en esencia:

- Aprobación por la Comisión de los expedientes de nueva D.O.P. que se encuentran pendientes de respuesta, y que se han ido presentando desde el año 2012, los cuales para España alcanzan una cifra de diez, en su gran mayoría Vinos de Pago.

- El caso de los nombres que actualmente gozan del estatus de indicación geográfica protegida (I.G.P.), cuya positiva evolución cualitativa puede posibilitar su reconocimiento como D.O.P.s.

- El desarrollo de terroirs cada vez más particulares dentro de la Denominación de Origen de partida.

En relación con el último guion, la normativa española, ya en 1988, animaba para profundizar en la diferenciación. Efectivamente el Real Decreto 157/1988 por el que se establecían las normas a las debían ajustarse las Denominaciones de Origen y las Denominaciones de Origen calificadas indicaba en su artículo 18 al regular el paso al nivel superior, que la base geográfica de las Denominaciones de Origen Calificadas podría ser: a) La totalidad de la zona de producción de una Denominación de Origen. b) Una unidad geográfica incluida en la zona de producción y no inferior en ámbito a un término municipal. Esta última opción no ha llegado a materializarse por el momento, ya que los sectores de Rioja, destinataria privilegiada del contenido de la misma, optaron por hacer pasar el conjunto de la Denominación a la situación de “Calificada”, y sin que tampoco otras Denominaciones se apuntaran a seguir dicha alternativa.

Hay que reconocer que la “llama” de la profundización en la diferenciación sí que parece estar prendiendo en España. Lo ha hecho, de momento, bajo la toma en consideración de las identificadas en la normativa de la UE como “unidades geográficas menores”. Se trata como alude su nombre, de entornos a delimitar ubicados dentro de una D.O.P., condicionándose su utilización en el etiquetado a que la totalidad del vino que lleva su nombre, o al menos el 85%, proceda de dicho entorno, además de implicar características del vino y condiciones de producción y de elaboración particulares, más exigentes que las genéricas aplicables a la Denominación.

Ejemplos que se pueden manejar los tenemos en distintas D.O.P.s: en Cava, con los “cavas de paraje calificado”; en Rioja, con los vinos de “zona”, de “municipio y con los “viñedos singulares”; En Priorat con los vinos de “vila” y de “subzona”; en Bierzo con los vinos de “villa”, “de paraje”, “de viña clasificada”; …

Con ello, hay una efervescencia, para identificar los mejores terruños, para poner en valor los viejos viñedos, para destacar las variedades autóctonas, para recuperar prácticas de cultivo y elaboración, de forma que todo ello, sinérgicamente, ofrezca como resultado un vino distinto y original con el que obtener la recompensa comercial a ese compromiso y esfuerzo.

En mi opinión ese es el camino, o al menos, uno de los caminos.

Notas

 1) Actualmente la normativa comunitaria aplicable a las denominaciones de origen de vinos ya no se contiene en el arriba indicado R (CE) 479/2008, que se encuentra derogado, sino que ha pasado a figurar en el R (UE) 1308/2013 – en concreto en sus artículos 92 a 111- los cuales se refieren también a la figura de “Indicación Geográfica Protegida”.

2) Hasta la publicación y entrada en vigor del citado reglamento, la Comunidad Europea incluía los reconocimientos nacionales de las respectivas Denominaciones de Origen bajo el concepto “paraguas” comunitario de “vinos de calidad producidos en regiones determinadas”.

3) A señalar que hay diez solicitudes de D.O.P.s españolas pendientes del examen de la Comisión, algunas desde hace ya tiempo considerable, nueve corresponden al término tradicional “Vino de Pago”, a las que hay que añadir la solicitud de la Denominación de Origen Cebreros.

 4) Manzanilla, a pesar de no corresponderse con un nombre geográfico, fue reconocida como vino de calidad producido en región determinada (v.c.p.r.d.) por el R (CE) 1426/ 1996, lo cual posibilitó su consideración posterior como D.O.P. por la Comisión Europea.

5) Datos recogidos del informe “La situación de la vitivinicultura mundial en 2018” publicado por la Organización Internacional de la Viña y del Vino (OIV).

6) El Estatuto del Vino fue aprobado por Decreto de 8 de septiembre de 1932. Contiene un capítulo referido a las Denominaciones de Origen (publicado en la Gaceta de Madrid de 13 de septiembre de 1932). Fue elevado a Ley por la de 26 de mayo de 1933 (publicada en la Gaceta de Madrid de 11 de junio de 1933).

7) De acuerdo con el artículo 112 del R (UE) 1308/2013, los términos tradicionales de tipo b) sirven para indicar en los vinos un método de elaboración o envejecimiento o la calidad, color, tipo de lugar, o un acontecimiento concreto vinculado a la historia del producto acogido a una Denominación de Origen Protegida o a una Indicación Geográfica Protegida.

8) La relación de los términos tradicionales de los distintos Estados miembros de la UE, puede igualmente consultarse en el Registro E-Bacchus.

Anexo

DOPs ESPAÑOLAS DE VINOS REGISTRADAS POR LA COMISIÓN EUROPEA
(Fuente Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación)

Nº total:90 DOPs

TIPO DE

INDICACIÓN

TÉRMINOS

TRADICIONALES1

NOMBRE

 

Nº DE EXPEDIENTE ASIGNADO POR LA COMISIÓN

DOP

DO

Abona

PDO-ES-A0975

DOP

DO

Alella

PDO-ES-A1423

DOP

DO

Alicante

PDO-ES-A1526

DOP

DO

Almansa

PDO-ES-A0044

DOP

DO

Arabako Txakolina / Txakoli de Álava / Chacolí de Álava

PDO-ES-A0732

DOP

DO

Arlanza

PDO-ES-A0613

DOP

DO

Arribes

PDO-ES-A0614

DOP

VP

Arlés

PDO-ES-A1522

DOP

DO

Bierzo

PDO-ES-A0615

DOP

DO

Binissalem

PDO-ES-A1056

DOP

DO

Bizkaiko Txakolina / Txakolí de Bizkaia / Chacolí de Bizkaia

PDO-ES-A0746

DOP

DO

Bullas

PDO-ES-A0536

DOP

DO

Calatayud

PDO-ES-A0247

DOP

VP

Calzadilla

PDO-ES-A0056

DOP

DO

Campo de Borja

PDO-ES-A0180

DOP

VP

Campo de La Guardia

PDO-ES-A0055

DOP

VC

Cangas

PDO-ES-A0119

DOP

DO

Cariñena

PDO-ES-A0043

DOP

VP

Casa del Blanco

PDO-ES-A0060

DOP

DO

Cataluña

PDO-ES-A1549

DOP

DO

Cava

PDO-ES-A0735

DOP

DO

Cigales

PDO-ES-A0622

DOP

DO

Conca de Barberá

PDO-ES-A1422

DOP

DO

Condado de Huelva

PDO-ES-A1485

DOP

DO

Costers del Segre

PDO-ES-A1523

DOP

VP

Dehesa del Carrizal

PDO-ES-A0054

DOP

VP

Dominio de Valdepusa

PDO-ES-A0052

DOP

DO

El Hierro

PDO-ES-A1250

DOP

VP

El Terrerazo

PDO-ES-A0940

DOP

DO

Empordà

PDO-ES-A1548

DOP

VP

Finca Élez

PDO-ES-A0053

DOP

DO

Getariako Txakolina / Txakolí de Getaria / Chacolí de Getaria

PDO-ES-A0741

DOP

VC

Granada

PDO-ES-A1475

DOP

DO

Gran Canaria

PDO-ES-A0112

DOP

VP

Guijoso

PDO-ES-A0058

DOP

VC

 Islas Canarias

PDO-ES-A1511

DOP

DO

Jerez-Xérès-Sherry

PDO-ES-A1483

DOP

DO

Jumilla

PDO-ES-A0109

DOP

DO

La Gomera

PDO-ES-A0111

DOP

DO

La Mancha

PDO-ES-A0045

DOP

DO

Lanzarote

PDO-ES-A0113

DOP

DO

La Palma

PDO-ES-A0510

DOP

VC

Lebrija

PDO-ES-A1478

DOP

VP

Los Balagueses

PDO-ES-A0941

DOP

DO

Málaga

PDO-ES-A1481

DOP

DO

Manchuela

PDO-ES-A0046

DOP

DO

Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda / Manzanilla

PDO-ES-A1482

DOP

DO

Méntrida

PDO-ES-A0047

DOP

DO

Mondéjar

PDO-ES-A0048

DOP

DO

Monterrei

PDO-ES-A1114

DOP

DO

Montilla-Moriles

PDO-ES-A1479

DOP

DO

Montsant

PDO-ES-A1550

DOP

DO

Navarra

PDO-ES-A0127

DOP

VP

Pago de Arínzano

PDO-ES-A0183

DOP

VP

Pago de Otazu

PDO-ES-A0184

DOP

VP

Pago Florentino

PDO-ES-A0057

DOP

DO

Penedés

PDO-ES-A1551

DOP

DO

Pla de Bages

PDO-ES-A1557

DOP

DO

Pla i Llevant

PDO-ES-A1038

DOP

VP

Prado de Irache

PDO-ES-A0182

DOP

DOCa

Priorat

PDO-ES-A1560

DOP

DO

Rías Baixas

PDO-ES-A1119

DOP

DO

Ribeira Sacra

PDO-ES-A1128

DOP

DO

Ribeiro

PDO-ES-A1123

DOP

DO

Ribera del Duero

PDO-ES-A0626

DOP

DO

Ribera del Guadiana

PDO-ES-A1295

DOP

DO

Ribera del Júcar

PDO-ES-A0049

DOP

DOCa

Rioja

PDO-ES-A0117

DOP

DO

Rueda

PDO-ES-A0889

DOP

VC

Sierra de Salamanca

PDO-ES-A0631

DOP

DO

Sierras de Málaga

PDO-ES-A1480

DOP

DO

Somontano

PDO-ES-A0534

DOP

DO

Tacoronte-Acentejo

PDO-ES-A0115

DOP

DO

Tarragona

PDO-ES-A1555

DOP

DO

Terra Alta

PDO-ES-A1556

DOP

DO

Tierra de León

PDO-ES-A0882

DOP

DO

Tierra del Vino de Zamora

PDO-ES-A0634

DOP

DO

Toro

PDO-ES-A0886

DOP

DO

Uclés

PDO-ES-A0050

DOP

DO

Utiel-Requena

PDO-ES-A0874

DOP

DO

Valdeorras

PDO-ES-A1132

DOP

DO

Valdepeñas

PDO-ES-A0051

DOP

DO

Valencia

PDO-ES-A0872

DOP

DO

Valle de Güímar

PDO-ES-A0980

DOP

DO

Valle de la Orotava

PDO-ES-A1040

DOP

VC

Valles de Benavente

PDO-ES-A0646

DOP

VC

Valtiendas

PDO-ES-A0747

DOP

DO

Vinos de Madrid

PDO-ES-A1525

DOP

DO

Ycoden-Daute-Isora

PDO-ES-A0114

DOP

DO

Yecla

PDO-ES-A0606

(1)    Los Términos tradicionales pueden sustituir en el etiquetado a la expresión “Denominación de Origen Protegida”. Estos son: DOCa: “Denominación de Origen Calificada”; DO: “Denominación de Origen”; VP: “Vino de Pago”; VC: Vino de Calidad de ….”.

Finaliza el proyecto de I+D VINYSOST orientado a la mejora de la calidad, la sostenibilidad y la competitividad de los vinos españoles

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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El consorcio que ha desarrollado VINYSOST se reunió recientemente en la sede del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) para clausurar este proyecto de I+D que arrancó en agosto de 2014. Bajo el título “Nuevas estrategias vitivinícolas para la gestión sostenible de la producción en grandes superficies y el incremento de la competitividad de las bodegas en el mercado Internacional”, ocho socios empresariales (Grupo Codorníu Raventós– líder del consorcio-, La Rioja Alta, S.A, Familia Torres, Bodegas Barbadillo, Francisco Oller, Lallemand Bio, Martín Códax y Bodegas Roda) y diez grupos de investigación españoles han participado en esta iniciativa. VINYSOST ha contado con un presupuesto de 7,5 millones de euros, de los cuales más de 6 millones de euros han sido aportados por el CDTI y cofinanciados por los fondos FEDER de la Unión Europea.  

María Vega Gil, directora de Certificación y Compra Pública Innovadora del CDTI, Mireia Torres, presidenta de la Asociación de la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) y directora de Innovación y Conocimiento de Familia Torres, y Miguel Sancho, responsable de Desarrollo Enológico I+D de Codorníu, han intervenido en el acto de clausura y han coincidido en destacar la “colaboración real” que se ha dado entre las empresas y los centros de investigación del consorcio a la hora de desarrollar el proyecto de VINYSOST.  Gil ha dado la enhorabuena a todos los participantes por haber logrado los objetivos planteados mediante esta “colaboración de verdad”. Por su parte, Torres ha agradecido a Codorníu el liderazgo de la iniciativa y ha presentado la apuesta de la PTV por aunar esfuerzos para impulsar la innovación en el sector mediante proyectos como VINYSOST. En esta línea, Sancho ha reconocido que “lo bonito de este proyecto” ha sido, precisamente, ese trabajo conjunto entre todos los miembros del consorcio, lo que ha permitido lograr muy buenos resultados.

En VINYSOST han estado representadas en total ocho Comunidades Autónomas: Cataluña, Andalucía, La Rioja, Galicia, Madrid, Valencia, Aragón y País Vasco. Además, el proyecto ha supuesto la creación de 24 puestos de trabajo, 6 más de los que estaban previstos en su lanzamiento. Cabe desatacar también que esta iniciativa ha sido recogida en 3 tesis doctorales, en 31 participaciones y publicaciones en congresos, en 37 artículos científicos y en más de 130 informes parciales que recogen los resultados más importantes alcanzados.

Ámbitos de actuación

Para cumplir con el objetivo final de mejorar la sostenibilidad y el carácter competitivo de los vinos españoles en el mercado internacional, VINYSOST establecía tres grandes áreas de estudio. La primera de ellas, conocida como VITISOST, se centraba en el diseño de estrategias para la producción sostenible en grandes viñedos, incluyendo trabajos sobre su estado sanitario (plagas y enfermedades), su gestión y mecanización, la implementación de mejoras tecnológicas en viñedo y de productos alternativos y mejorados para optimizar el momento de vendimia, tanto en variedades blancas como tintas. Todo ello orientado a mejorar la calidad de la uva y controlar su crecimiento en grandes superficies vitícolas, como base para la elaboración de vinos de calidad.

La segunda área, ENO+, estaba orientada al desarrollo de estrategias para la mejora y modelización de la correcta evolución y estabilidad del vino, buscando el aseguramiento de su periodo óptimo de consumo y dando respuesta así a las necesidades y gustos actuales del consumidor internacional. Para ello, se han diseñado herramientas y marcadores relacionados con el control de la estabilidad aromática, sensorial, química y microbiológica de los vinos en toda su cadena de producción, gracias a un mejor conocimiento del papel del oxígeno en todo el proceso vitivinícola. Finalmente, la tercera, o WINESOST, pretendía mejorar la sostenibilidad integral vitivinícola (de la cepa a la botella), mediante el cálculo por empresa de la huella de carbono e hídrica, así como del ciclo de vida y su coste. De esta manera se ha buscado el modo de compatibilizar la obtención de producciones de calidad y la competitividad empresarial con el respeto al medio ambiente.

En los próximos meses, el consorcio de VINYSOST elaborará un informe con todas las conclusiones técnicas, dando a conocer así todas las innovaciones que se han logrado en el marco de este proyecto.

Sitios de interés:

Web del proyecto

Ficha técnica del proyecto

Vídeo del proyecto

Infografía

Aprobada y publicada la revisión de la Ley de Marcas para luchar contra las falsificaciones

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

El Consejo de Ministros, celebrado en Barcelona antes de Navidad (pasado 21 de enero) aprobó la modificación parcial de la Ley de Marcas 17/2001, que tiene repercusión en el sector vitivinícola también, como había avanzado en su día la SeVi, puesto que facilita el registro de las mismas, agiliza los trámites y avanza en la protección y en la lucha contra las falsificaciones.

Esta modificación se incluyeron en el Real Decreto-ley 23/2018, de 21 de diciembre, de transposición de directivas en materia de marcas, transporte ferroviario y viajes combinados y servicios de viaje vinculados, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 27 de diciembre (ver texto adjunto).

Se trataba, en suma, de trasponer a la legislación interna española la Directiva 2015/2436, que armoniza las legislaciones comunitarias y facilita el registro y la gestión de las marcas. Y uno de sus cometidos, de interés para el sector vitivinícola, es que clarifica y refuerza la protección de un sector empresarial de importancia económica en nuestro mercado, como es el de las denominaciones de origen, indicaciones geográficas protegidas, denominaciones tradicionales, especialidades tradicionales y obtenciones vegetales, según destaca el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

A continuación, información para suscriptores.

El MAPA apoya un “crecimiento moderado de superficie y producción” en la D.O.P. Cava

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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Ante las críticas del sector productor y de las Administraciones autonómicas de Extremadura y de la Comunidad Valenciana por la propuesta y resolución posterior (publicada en el  BOE el pasado 29 de diciembre) del Ministerio de Agricultura sobre las autorizaciones de plantación de viñedo en la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) Cava, este departamento aclaró una serie de aspectos.

En primer lugar, la decisión aprobada fue adoptada, tras la recomendación inicial de restringir el crecimiento de superficie de esta Denominación supra-autonómica al mínimo permitido de 0,1 hectáreas de nuevas plantaciones, con 0 ha para replantación y 0 ha para conversión de derechos en autorizaciones de nueva plantación, que el propio Consejo Regulador D.O.P. Cava presentó al MAPA.

Esta posición fue defendida por la Comunidad Autónoma de Cataluña, mientras que las otras dos principales CC.AA. productoras de vino cava, con superficies dentro de la D.O.P. Cava: Extremadura y Comunidad Valenciana, se mostraron contrarias a cualquier restricción, permitiendo al menos hasta el máximo autorizado de nuevas plantaciones adoptado a nivel nacional y sin limitar ni replantaciones, ni conversión.

El MAPA recordó que el crecimiento de la superficie de viñedo en los países de la UE está limitado para evitar los desequilibrios del mercado que podrían producirse por incrementos excesivos de la producción vitivinícola. Así, la reglamentación comunitaria fija el umbral máximo permitido por año en el 1% de la superficie plantada en un país a finales de la campaña inmediatamente anterior, siendo este un principio compartido por todos los Estados miembros.

En concreto, el MAPA señala que el mercado internacional de vinos espumosos ha aumentado una media anual del 5,7% en volumen y un 4,6% en valor en los últimos diez años, “lo que ha producido una devaluación real del precio de exportación.”

A su vez, la superficie de viñedo registrada bajo la D.O.P. Cava creció un 12,6% desde el año 2015 al 2018, un porcentaje muy superior al 1% de límite anual fijado a nivel general para todo el sector vitivinícola, como umbral para evitar riesgos de desequilibrios de mercado. El MAPA recuerda, además, que “se trata de superficie que mayoritariamente aún no ha entrado en producción, pero que en la actual campaña 2018/19 empezará a hacerlo.”

No obstante, el MAPA es también consciente de que “existe una tendencia real de crecimiento en el consumo de espumosos que conviene aprovechar”, así como “expectativas legítimas de algunos productores vitícolas de reconvertir sus explotaciones vitícolas desde variedades de uva destinadas a vinos sin denominación de calidad hacia vinos con mayor cotización, acogidos bajo DD.OO., como la DOP Cava.” 

Además, es  Extremadura la autonomía que tiene mayor número de solicitudes para reconvertir a variedades de la D.O.P. Cava. En 2017, esta Comunidad recibió de la “bolsa de replantación” la totalidad de las hectáreas solicitadas, un 40% del total disponible.

Expectativas reales

Por este motivo, argumenta el MAPA, “es conveniente huir de la prohibición total de crecimiento por existir unas expectativas reales de incremento de consumo de espumosos que se debe aprovechar”, pero dicho crecimiento “conviene que no se haga por encima de un umbral que podría poner en riesgo la estabilidad del mercado e incentivar la devaluación de los vinos de la D.O.P. Cava”, y que ese crecimiento moderado de la superficie destinada a la D.O.P. Cava “no se haga a costa de incrementar el potencial productivo, sino de las reconversiones posibles a variedades de mayor prestigio”.

Por ello, el MAPA consideró también conveniente (y en esa línea fue su resolución) “dar respuesta a las expectativas legítimas de algunos viticultores de poder producir variedades de uva más cotizadas y poder orientar sus explotaciones hacia la producción de vinos de más reconocimiento.”

De ahí, como adelantó ya la SeVi en su día, que en la propuesta y posterior resolución (que no modificó la misma) del MAPA se adoptase conceder autorizaciones por el máximo del 1%, aunque a través de la replantación de 377,06 hectáreas, que se entiende no pone en riesgo el equilibrio de mercado. Y, en consecuencia, limitar las nuevas plantaciones al mínimo permitido de 0,1 hectáreas y aplicar restricciones a las autorizaciones de conversión de derechos de plantación”.

Con dicha resolución, el MAPA considera que se tiene en cuenta el importante crecimiento de la superficie de viñedo en la D.O.P. Cava en los últimos años, pero también una posible expectativa de crecimiento del mercado para los vinos espumosos.

Tal propuesta y posterior resolución supone, según el Ministerio de Agricultura, maximizar el crecimiento posible de la D.O.P. Cava, evitando poner en peligro el equilibro del mercado; también duplicar el número de hectáreas permitidas para el crecimiento de la D.O.P. Cava respecto de las autorizaciones del año anterior, así como multiplicar por 6,6 las hectáreas que pueden reconvertirse desde variedades más comunes a variedades aptas para Cava, dando respuesta a las legítimas expectativas de muchos productores y favoreciendo a los territorios con mayores posibilidades para la reconversión.

Hay que recordar que la reconversión de plantaciones de viñedo obliga primero a realizar un arranque de cepas, que debe ser certificado por la Administración competente, y a una posterior replantación de otras de nuevas variedades de uva en la misma superficie. Estas acciones cuentan, además, con la cofinanciación comunitaria dispuesta en la medida de reestructuración y reconversión de viñedo del vigente Programa nacional de Apoyo al Sector Vitivinícola.

Se desconoce el reparto que se hará de las 377 hectáreas autorizadas de replantación de viñedo en la D.O.P. Cava, pero el MAPA señaló que se asignarán por riguroso orden de entrada de dichas solicitudes, hasta agotar la superficie máxima permitida.

Extremadura y C. Valenciana, insatisfechas

Mientras tanto, la consejera de Agricultura de la Junta de Extremadura, Begoña García Bernal, volvió a mostrar su insatisfacción ante tal decisión, a pesar de que el anterior Gobierno autorizó para replantación apenas 57,4 ha de superficie y cuando un estudio científico e independiente de la Universidad de Extremadura (UEx) daba aval para ir hacia un crecimiento de entre 700 y 900 hectáreas destinadas al cultivo de variedades de uva para producir vino espumoso/cava en esta región e incluso yendo más allá, para un aumento de casi 11.900 hectáreas hasta 2030, a razón de una media anual de 915 hectáreas, hasta un total de 45.000 has en todo el territorio nacional de la D.O.P. Cava, sin afectar ni a la calidad, ni a los precios.

Es más, la Junta extremeña argumenta que la recomendación de no crecimiento, realizada por la D.O.P. Cava, contrasta con los incrementos constantes de superficie de otros competidores internacionales. A modo de ejemplo señaló que la D.O.P. Prosseco italiana realizó una solicitud para ampliar en 7.541 ha su superficie de viñedo, con el fin de atender la demanda de vinos espumosos a nivel internacional, sin que ello esté suponiendo devaluar un producto, sino todo lo contrario, ya que su precio medio ha pasado de 1,89 a 2,82 €/litro.

Bernal insiste en la idea de que con ese aumento propuesto de superficie de nueva plantación de viñedo en la D.O.P. Cava no hay riesgo de devaluación del mercado de este vino espumoso. Y, por ello, mantiene la intención de recurrir administrativamente la resolución  del MAPA, al no atenderse las alegaciones realizadas desde esa región, como paso previo a ir hacia el contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Por su parte, la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana cuestiona también la oportunidad de restringir a 0,1 ha la superficie disponible para autorizaciones de nueva plantación en las zonas geográficas delimitadas por la D.O.P. Cava, puesto que no se comparten los informes justificativos presentados por dicha Denominación.

A cierre de edición, oficialmente, esta Conselleria de Agricultura  no había  decidido si iba o no a seguir los pasos de la Comunidad extremeña y plantear  un recurso administrativo similar, tanto por la restricción de nuevas autorizaciones de plantación, como por la de las autorizaciones de conversión de derechos y por el límite de 377 ha de autorizaciones de replantación de viñedo.

El asunto no ha estado exento de “contaminación” política.  Desde la organización agraria valenciana AVA-Asaja se señaló que “los planes del Gobierno central se pliegan nuevamente, de manera descarada e inaceptable, a los intereses de las bodegas catalanas, aunque esa medida suponga impedir a la fuerza el crecimiento que están experimentando las otras áreas españolas que están autorizadas para elaborar cava, como Requena.”

Esta organización agraria reclama como posible solución “la creación de subzonas dentro de la D.O.P. Cava y que las decisiones (en relación a la evolución del potencial vitícola) se adopten en función de las necesidades de cada una de ellas, de tal manera que si los productores y bodegas de alguna de estas subzonas detectan que sus mercados se hallan saturados y es conveniente limitar su crecimiento, pues perfecto, que lo hagan, pero lo que no puede ser es que se impida la expansión de los que sí tienen expectativas y capacidad para seguir creciendo”.

Datos económicos

La realidad, no obstante, es que la D.O.P. supra-autonómica Cava cuenta en toda España con 159 municipios repartidos en diversas provincias, la mayoría de ellos, un 83% del total nacional, situados en Cataluña, con Barcelona a la cabeza con 63, seguida de Tarragona, con 52; Lleida, con 12, y Girona, con 5 más.

Aparte de los municipios catalanes, hay otros 27 más (17% del total) en otras zonas geográficas, como La Rioja (18), Álava (3), Zaragoza (2), Navarra (2), Badajoz-Almendralejo (1) y Valencia-Requena (1), donde se produce uva y vinos amparados por el Consejo Regulador D.O.P. Cava.

En Cataluña radican, como se observa en el informe adjunto de la Memoria Económica de 2017 de esta D.O.P., la mayor parte de las bodegas del sector, las de mayor dimensión económica, las de mayor tradición y las de más larga historia en los 30 años de existencia de la D.O.P. y, por tanto, también, con la gran parte de la producción. Parece lógico que, desde una perspectiva democrática, sea esta mayoría la que marque el desarrollo y la evolución de la D.O.P.

En conjunto, la D.O.P. Cava cuenta en todo el territorio nacional con 6.668 viticultores o explotaciones vitícolas y 388 elaboradores de vino base (158) y cava (230), con un 62% de presencia en los mercados internacionales.

La superficie inscrita en esta D.O.P. supra-autonómica se elevaba en 2017 a 37.706 hectáreas y las variedades preponderantes eran la Macabeo (casi 13.640 ha un 36,2% del total); la Xarel·lo (9.558 ha, un 25,35%) y la Chadornnay (2.989 ha, un 20%). Casi un 72% de las empresas contaba con cosecha propia, con el añadido de compra de uva, mosto o vino.

En 2017, se expidieron al mercado algo más de 252,51 millones de botellas, con un aumento del 3% respecto al año anterior, marcando un récord histórico. De éstas, 162,22 millones (64,2%) fueron al mercado internacional (44% al mercado UE, con casi 112,6 millones y un 0,7% más, y el 20% restante a países terceros, con algo más de 49,6 millones, con un alza del 5,2%), cuyas ventas se incrementaron el 2% respecto al año anterior, y casi 90,3 millones (35,8%) a atender la demanda interna, con un aumento del 4,7% sobre 2016.