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D.O. Vinos de Madrid. Unos vinos capitales

 Publicado el por Luis Comino (colaborador)

Los enoturistas, viajeros incansables acostumbrados a captar la esencia de lo desapercibido, descubriendo la belleza que radica en las cosas a priori más insignificantes, disfrutaremos de lo lindo con el ingente catálogo de sugerentes posibilidades que nos ofrece la D.O. Vinos de Madrid, especialmente, si visitamos la ciudad de Madrid, sede de la misma y única capital mundial en dar su nombre a una.
Establecida en el año 1990, la D.O. Vinos de Madrid tiene inscritas 8.153 hectáreas de viñedo divididas, atendiendo a criterios geográficos y climatológicos, en las subzonas vitivinícolas de Arganda del Rey (4.524,79 ha), Navalcarnero (1.830,05 ha) y San Martín de Valdeiglesias (1.798,06 ha), todas ellas salpicadas por hermosos municipios y ancestrales bodegas donde poder catar los excelentes vinos locales.
Respecto a las variedades de uva admitidas subrayar, entre las tintas, la Garnacha tinta, la Tempranillo, la Merlot, la Cabernet Sauvignon y la Syrah; y, entre las blancas, la Malvar, la Airén, la Albillo, la Torrontés, la Parellada, la Moscatel de Grano Menudo y la Viura, o Macabeo.
Atendiendo a su clasificación, en la D.O. Vinos de Madrid existen seis tipos de vinos: joven, crianza, reserva, gran reserva, sobremadre (otorgada a los tintos y blancos que, como consecuencia de su especial proceso de elaboración, contienen gas carbónico de origen endógeno, procedente de la propia fermentación de los mostos con sus madres, entendiéndose éstas últimas como la uva despalillada y estrujada) y espumoso (concedida a los vinos espumosos naturales, blancos o rosados, producidos siguiendo el método tradicional).
Madrid: enoturismo asfáltico
Ha llovido mucho desde que Felipe II de Austria, “El Prudente”, decidiera trasladar, en el año 1561, la sede de la corte a Madrid, convirtiéndola así en la primera capital permanente de la monarquía española. Este hecho propició el que las tradiciones culinarias propias de la población inicial se vieran enriquecidas con las viandas de los pueblos de su propia provincia y, posteriormente, del resto del país e incluso del extranjero, dando lugar a un abanico gastronómico sencillamente excepcional.
Y la mejor forma que tenemos los enoturistas de apreciar de primera mano la gran calidad de los vinos producidos por esta D.O. es, precisamente, la de maridarlos con la amplísima y deliciosa carta de especialidades creadas en los fogones madrileños.
Así, entre las exquisiteces más típicas que todo enoturista debería degustar destacar platos tan sabrosos como el cocido madrileño, el potaje de garbanzos a la madrileña; las sopas (castellana, de ajo, trinchante…); la ensalada San Isidro, los espárragos “Lope de Vega”, los garbanzos guisados a la madrileña, las lentejas a lo tío Lucas, el bacalao en salazón; las sardinas (a la plancha, escabechadas…); el besugo a la madrileña, las truchas “Cibeles”, las manos de cerdo con patatas, los pollos “Castellana”, la rosca y la alboronía madrileñas…
Otra de las posibilidades más que recomendables para poder apreciar toda la grandeza y bondad de los vinos madrileños es la de catarlos tapeando, a ser posible en buena compañía, en cualquiera de los incontables bares, tabernas, cafés y tascas, de esos de “toda la vida”, que jalonan la urbe. Así, entre las tapas más memorables y suculentas despuntan los imprescindibles callos a la madrileña, las gallinejas, los entresijos; las gambas (al ajillo, a la plancha, en gabardina…); los caracoles a la madrileña, la oreja a la plancha, las setas al ajillo, la tortilla y las patatas bravas, los calamares a la romana, los soldaditos de Pavía, los huevos estrellados…
Finalmente, los enoturistas más golosos a buen seguro que encontrarán extremadamente apetitosa la repostería local representada por churros, rosquillas (tontas y listas), barquillos, tejas, caramelos de violeta, bizcochos, bartolillos, picatostes, buñuelos de viento rellenos, torrijas, naranjas a la madrileña…
Respecto a qué visitar en Madrid decir que el listado monumental es tan extenso que tan sólo nos limitaremos a enumerar algunos de los enclaves más importantes entre los que se encuentran, sin duda alguna, los museos Nacional del Prado, Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el Thyssen-Bornemisza; parques tan carismáticos como el del Retiro o el Botánico; los elegantes palacios Real y de Cristal; las fuentes de Neptuno y de la Cibeles; las plazas Mayor, de España y de la Puerta del Sol; la celebérrima Puerta de Alcalá, la dinámica Gran Vía, el Paseo de la Castellana…
Saliendo de la capital de España, y no sin antes constatar que vale la pena admirar cualquiera de los más de 50 municipios que integran la D.O. Vinos de Madrid, centraremos nuestra atención, debido al espléndido patrimonio artístico-monumental que atesoran, en tres de ellos.
En primer lugar, Arganda del Rey sobresale por edificaciones tan singulares como la ecléctica Iglesia Parroquial San Juan Bautista; las ermitas de Valtierra, de Vilches y de Nuestra Señora de la Soledad; la Casa del Rey, alzada en el siglo XVI como alojamiento para Felipe III de España; la Torre de Telegrafía Óptica, el Museo del Tren…
Otra de las poblaciones destacables es Navalcarnero, en la que descuellan la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional y Bien de Interés Cultural; el Jardín de Cristal, obra de Dennis Oppenheim; las casas de la Lonja, de la Cultura y de la Cadena… sin olvidar su remodelado Museo del Vino, cuyos interesantísimos y novedosos contenidos basados tanto en las percepciones de los sentidos, como en todo el complejo universo de sensaciones vinculado al placer de catar un buen vino, no dejará a nadie indiferente. Finalmente, en San Martín de Valdeiglesias encontraremos joyas de la talla del Castillo de la Coracera, de finales del siglo XV; de las ermitas del Ecce Homo, de Nuestra Señora de la Salud, del Rosario, de la Sangre y del Santísimo Cristo del Humilladero; o de la Iglesia Parroquial de San Martín Obispo.
En definitiva, la D.O. Vinos de Madrid propone a todos los enoturistas un sinfín de atractivas opciones vitivinícolas capaces de satisfacer todos los gustos, permitiéndoles escoger entre un elenco de posibilidades tremendamente heterogéneo; aspecto que está favoreciendo la progresiva consolidación de los vinos amparados por esta D.O. tanto en el panorama vitivinícola nacional, como en el internacional.
 

Un soplo de esperanza

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Cuando todavía es fácil ver remolques cargados de uvas, especialmente en el tercio norte peninsular, y así seguirá siéndolo toda esta semana y al menos los primeros días de la siguiente; hablar de todo lo relacionado con las vendimias parece estar haciéndolo de cosas superadas totalmente y pertenecientes al pasado, casi lejano, de la campaña.
Y es que, si deprisa evolucionan los acontecimientos en este sector, en esta campaña las noticias se van quedando desfasadas antes de ver la luz.
Sabíamos que con las estimaciones de cosecha que barajábamos en España, pero también en Francia o Italia, los precios de las uvas no aguantarían mucho tiempo sin irse para arriba. También era fácil imaginar que si los precios de las uvas crecían, harían lo mismo los de los mostos y los vinos. Incluso podíamos llegar a suponer que las operaciones típicas del inicio de campaña destinadas a acaparar aquellas partidas de características especiales deberían hacer frente a altas pretensiones por parte de una propiedad que es consciente de su posición dominante en el mercado.

Algo histórico

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No parece muy complicado entender, después de lo visto en estas últimas semanas, que el mercado de vino reaccione como lo está haciendo y los precios y las pretensiones de la propiedad estén creciendo como si no encontraran límite a sus aspiraciones.
Entrar en valoraciones sobre lo que nos está sucediendo no nos corresponde (sus operadores sabrán si esta situación es sostenible en el tiempo), pero nos preocupa si no tendrá consecuencias que nos lleven a arrepentirnos en los próximos meses.
Sabemos que el mercado está tirando de los precios y que muchas de nuestras bodegas comienzan a mostrar sus temores sobre la posibilidad de que en un futuro no tengan producto con el que abastecerse, de ahí los compromisos actualmente contraídos. También parece bastante claro que en este mercado, el de los precios más bajos y mayores volúmenes, existen pocas alternativas al nuestro y si no es así que nos expliquen el porqué del incremento exponencial de nuestras exportaciones en las últimas campañas y el precio tan bajo al que las hemos realizado.

Mercados 17-10-12

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Mercados 26-10-12

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