Impresiones sobre el 12º Concurso Internacional de Vinos Bacchus

 Publicado el Por John Umberto Salvi

Bacchus 2014 (photo: )
Bacchus 2014

Palmarés completo en pdf adjunto.

Al ser Bacchus un concurso celebrado en Madrid, será bien conocido para los lectores de La Semana Vitivinícola. De cualquier modo, considero que no es superfluo decir que es un certamen de una importancia inmensa, especialmente para los productores españoles. Muchos de ellos me han señalado en numerosas ocasiones que ganar una medalla en Bacchus, particularmente un Bacchus de Oro o el Gran Bacchus de Oro, tiene un impacto explosivo en las ventas del vino ganador y para el resto de los vinos de la bodega. Esta es, al fin y al cabo, la meta final y la razón de ser de las medallas de los concursos y sus resultados comerciales nunca serán suficientemente destacados en estos tiempos difíciles.

Bacchus es un concurso maduro y en 2014 (del 14 al 18 de marzo) celebró su duodécima edición. Nació como un certamen bienal, pero tras la “muerte” de los Premios Zarcillo (en el norte de España) (este certamen se ha reactivado de nuevo, pero con una escala mucho menor), decidió convertirse en cita anual y hoy es, sin duda, el referente y el concurso más respetado en España. Está organizado por la Unión Española de Catadores (UEC), es miembro de Vinofed y está dirigido profesional y eficientemente por Fernando Gurucharri, presidente de la UEC; y Miguel Garrida de la Cierva, presidente de Bacchus 2014.

Este año no fue una excepción. El concurso ha tomado como residencia el hotel Husa Paseo del Arte, un cómodo hotel cercano a Atocha y a todos los grandes museos madrileños. Las catas siguen desarrollándose en el magnífico e histórico club privado del Casino de Madrid (fundado en 1836), donde las americanas y las corbatas están a la orden del día, como debe ser.

Tuvimos 1.593 referencias para catar durante cuatro días. Este número de vinos es un logro fantástico, en un contexto de crisis cuando todo el mundo está mirando la forma en la que reducir costes. El desglose fue de 968 tintos, 375 blancos, 100 espumosos, 88 rosados, 35 vinos de licor, 13 vinos de aguja, 12 vinos de uvas sobremaduras y dos vinos de uvas pasificadas. Para evaluarlos contamos con 80 catadores llegados de 20 países, no se puede ser más internacional y totalmente bajo el patronato de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), cuyo director general, Jean Marie Aurand, participó en el concurso. Se empleó la ficha de cata de la OIV/UIO y se siguieron al milímetro las normas de la OIV. Las puntuaciones extremas por arriba y por debajo de los 12 comités (de cinco o de siete miembros) fueron descartadas.

Como siempre, las condiciones de cata fueron perfectas en el Casino de Madrid. Catamos durante cuatro días a un ritmo de entre 31 y 41 vinos cada mañana. La medalla de plata necesitaba 85 puntos, 88 para un Bacchus de Oro y 93 para un Gran Bacchus de Oro.

El programa social fue extenso y es una parte importante de Bacchus. Los organizadores se estrujaron el cerebro para encontrar actividades interesantes y poco habituales, con un potente acento en la gastronomía. Este año estuvieron realmente bien pensadas y las disfrutamos muchísimo. La primera tarde al llegar, nos ofrecieron un agradable cóctel en un salón del hotel. Fue una buena idea, ya que pudimos relajarnos, conocernos unos a otros, disfrutar de catas de vinos y aceites de oliva con canapés y retirarnos a nuestras habitaciones conforme íbamos terminando.

Cada día, tras las catas en el Casino, disfrutamos de excelentes. El primer día fue en Las Cuevas del Príncipe, en Navalcarnero, patrocinada por el Ayuntamiento de Navalcarnero y el C.R.D.O. Vinos de Madrid. Es una antigua e histórica bodega a unos 35 kilómetros de Madrid llena de botellas enmarañadas. Nos sirvieron delicias locales como cochinillo y chuletas de cordero a la parrilla y una deliciosa morcilla. Fue fabuloso y, para los jueces extranjeros, una cata de la España profunda. Le siguió una visita a Navalcarnero y sus lugares de interés, antes de regresar a Madrid.

La comida del domingo fue en el Restaurante Albora, ofrecida por la UEC. El lunes nos adentramos en el campo para comer en Hacienda de La Coracera, en San Martín de Valdeiglesias, y visitar los sorprendentes y antiguos viñedos de Garnacha de Viñedos y Bodegas Las Moradas de San Martín a 870 metros sobre escarpados caminos de grava. El último día la comida fue en la excelente Casa Patas, patrocinada por la Fundación para la Defensa de la Calidad en los Alimentos, antes de que cada uno de nosotros partiera hacia su respectivo destino.

Las cenas fueron más exóticas todavía. Ya he mencionado la de la primera noche en el hotel. El sábado se celebró GastroBacchus, con el patrocinio de Vinos de Madrid y la colaboración de 15 bares que ofrecían cada uno una tapa especial. Nos dieron 15 tíckets que podíamos emplear para canjearlos por una tapa y una copa de vino en cada uno de los locales participantes. Fue una noche informalmente deliciosa, yendo de un bar a otro en grupo y disfrutando de la ambientada noche madrileña. Aquellos que tomaron las 15 copas de vino deben ser felicitados, tanto por su perseverancia, como por su capacidad.

La noche del domingo fue mucho más seria. Una cena en el restaurante Europa Deco, del Hotel Urban, patrocinada por Rías Baixas. Cocina ultra moderna acompañada de un amplio abanico de vinos blancos de la D.O. Rías Baixas, lo que nos permitió a muchos de nosotros catar en profundidad con las indicaciones del presidente del C.R.D.O.

La última noche fue una proeza. Una cena a base de vinos de Jerez ofrecida por González Byass en La Giralda (un balcón de Andalucía en Madrid). Sobresaliente. La cena estuvo acompañada por singulares jereces poéticamente descritos por su enólogo, Antonio Flores. Mimaron nuestros paladares con Una Palma, Tres Palmas, Leonor, Apóstoles, Noé y una sublime Añada 1982. Nada hubiera servido para coronar mejor Bacchus.

No hace falta decir (pero voy a hacerlo de cualquier modo) que Bacchus este año fue un acontecimiento agradable, pero no fuimos solo a pasarlo bien. La cata es un trabajo serio y meticuloso. Lo raro es que un trabajo constructivo encaje perfectamente con un divertimento sofisticado. Bacchus es serio, Bacchus es importante, Bacchus es vital y juega un papel fundamental en el mundo del vino español. Gracias Bacchus.

Traducción: Vicent Escamilla


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