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Pago Garduña 2016, de Abadía Retuerta: sabroso Syrah

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Abadía Retuerta presenta la nueva añada de su vino Pago Garduña 2016. Un vino elaborado únicamente con Syrah, una variedad foránea que ha encontrado un hábitat especialmente apropiado en el pago vallisoletano donde se asientan sus vides, de suelo predominantemente calizo, blanco y luminoso, y situado en una vaguada rodeada de pinos que las protege de los vientos.

Se trata de un tinto opulento y sugerente que es muy atractivo en nariz, con aromas de fruta negra, ciruelas, zarzamoras de campo, con toques golosos de caramelos de violeta y un fondo de pan tostado, brioche, panettone… que le aportan complejidad tras haber estado 16 meses y medio de reposo en barrica nueva francesa. En el paladar es fresco, intenso y elegante, con taninos suaves y envolventes, que denota su refinada madurez.  Un vino expresivo, persistente y muy equilibrado. Esta nueva añada es particularmente “sabrosa y de gran finura” explica el enólogo de la prestigiosa bodega ribereña, Ángel Anocíbar. De la que se han elaborado “15 barricas, que se traducen en algo más de 4.500 botellas” añade Anocíbar.

La de 2016 fue una añada que se caracterizó por una primavera fría y lluviosa para dar paso luego a un verano extremadamente caluroso que compensó el frío inicio. “Ya tenemos experiencia manejando añadas de este tipo en Pago Garduña, en el que debemos proteger la uva de una insolación excesiva para que mantenga su personal carácter y sus cualidades” destaca Anocíbar. Y así lo refleja a través de su intenso color, su intensidad aromática y por su refrescante y suave tacto al paso por boca.

Desde 1996 la bodega Abadía Retuerta elabora sus vinos. La finca situada a las orillas del río Duero cuenta con una superficie de 700 hectáreas, de las cuales sólo se han plantado de viña los mejores terroirs o terruños (localizaciones).  Estos se estructuran en un total de 54 pequeños pagos que se han identificado, diferenciados principalmente por la composición de sus suelos, así como su orientación, cada uno plantado con una única variedad, la que mejor se adapta a cada pago. Syrah representa el 10% de la superficie plantada en la finca, Tempranillo, el 70%, y Cabernet Sauvignon, asimismo el 10%. El 10% restante se divide entre Merlot, Petit Verdot y algunas variedades de blanco.

Tan solo dos hectáreas conforman el Pago Garduña. Un terruño exclusivo donde cobra personalidad este opulento tinto que representa la excelencia de la variedad Syrah. Un vino de colección para el deleite personal o disfrute compartido.  Los viñedos de Pago Garduña se sitúan a una altitud de hasta 850 metros sobre el nivel del mar en una ladera orientada al norte, pero con una ligera inclinación al este que protege a la uva del fuerte sol de poniente de los veranos castellanos. Su peculiar situación hace de este pago llegar a una inmejorable madurez a la variedad Syrah con gran concentración de aromas y azúcares para dar lugar a un vino tinto soberbio.

S. Parker, European Business Development Manager de Carbon Trust: ‘El consumidor es favorable a una marca que indique su huella de carbono'

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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Carbon Trust es una compañía pionera en esquemas de certificación de huella de carbono y etiquetado de huella de carbono de producto. Recientemente ha presentado los resultados de una encuesta sobre el apoyo por parte de los consumidores a al etiquetado de huella de carbono. Para conocer su implicación en el sector vitivinícola, dialogamos con Sabrina Parker, la responsable de desarrollo de negocios en Europa de la firma, convencida de que este etiquetado puede generar un interesante valor añadido a la marca.

¿Qué importancia estimada tiene la información sobre huella de carbono para el consumidor de vino?

Hemos llevado a cabo una encuesta con una organización que se dedica a la investigación el mercado en la que preguntamos a miles de consumidores qué piensan acerca del etiquetado de la huella de carbono en los productos, y si consideran que si es una buena idea. Los encuestados eran consumidores de todo tipo de productos, incluso de vino.

Esta encuesta ha sido realizada por segundo año consecutivo en el mercado europeo y Estados Unidos. Los resultados del estudio indican el mismo nivel de apoyo que el año pasado en todos los países. Encontramos que el 67% de los encuestados está de acuerdo en que es una buena idea tener una etiqueta que muestre si un producto se ha fabricado con el compromiso de medir y reducir su huella de carbono. Además, el 64% de los consumidores afirma que es más probable que piensen positivamente sobre una marca que pueda demostrar una reducción en la huella de carbono de sus productos.

Entonces podemos sacar la conclusión de que hay una importancia creciente y continua en cuanto al etiquetado de huella de carbono en todos los productos. Esta información permite a los consumidores estar mejor informados y ser conscientes de la situación climática en cuanto a sus opciones de compra.

¿En qué mercados hay mayor sensibilidad al respecto?

En Francia, Italia y España, un 80, 82 y 79% de los consumidores demuestran, respectivamente, niveles más altos de apoyo al uso de etiquetas que incluyan la huella de carbono. En España, el 56% de los consumidores están “totalmente de acuerdo” con que es una buena idea que el etiquetado de huella de carbono se implemente en los productos. 

¿Se pueden establecer sinergias entre etiquetados "verdes": vino ecológico, vegano… y huella de carbono?

Todos los etiquetados “verdes” tienen sus atributos propios, los cuales no se relacionan entre ellos necesariamente. Un vino ecológico o vegano es así gracias al uso de ingredientes, materias y procesos específicos en su producción. Cada componente tiene una huella de carbono más alta o baja en comparación con el vino convencional. Por eso, es difícil comparar todos los impactos y beneficios medioambientales que están asociados con los distintos etiquetados. Por ejemplo, un vino ecológico que se produce en Estados Unidos tiene una ventaja en la reducción del uso de fertilizantes si lo comparamos con los vinos no ecológicos. No obstante, si este vino ecológico producido en Estados Unidos se vende en Europa tendría un impacto medioambiental significativo por el transporte, y esto por supuesto influiría en una huella de carbono más alta que la huella de cualquier vino no ecológico producido en Europa.

¿Sobre qué elementos del proceso de elaboración del vino se puede actuar para reducir esa huella?

Los enólogos pueden reducir su impacto medioambiental con la reducción del uso de fertilizantes u otros químicos. Otro método de reducir las emisiones operativas en el viñedo es emplear energía renovable o usar biocombustibles en la maquinaria del viñedo. Otra consideración es reducir el consumo de agua, por ejemplo, utilizando sistemas de riego por goteo en vez de riego por inundación.

Además del viñedo, el transporte desempeña un papel importante en la huella de carbono de vino, porque la mayoría de los vinos producidos se transportan a todo el mundo. Para reducir el impacto referente al transporte, mejor que se embotelle el vino cerca de donde se vende, para evitar el transporte de botellas de vidrio de mucho peso. Se debe optar por el transporte por barco en lugar de camión o avión, también de esta forma se emiten menos emisiones. Por esa razón el consumo de vino local es mucho mejor.

En general, el embalaje también tiene un gran impacto en la huella de carbono del vino. Ya están disponibles botellas de vidrio más estrechas para reducir las materias primas y el peso de producto, lo que puede reducir significativamente la huella de carbono de cada botella.

Además, hay una oportunidad de economía circular para los enólogos, que es sacar la pulpa y la piel sobrantes y venderlas para la producción de productos de belleza. En 2014, los investigadores encontraron una nueva forma de extraer el resveratrol, un poderoso antioxidante, que se encuentra en la piel de uva y que ahora se usa en el cuidado de la piel.

WineTech Forum, encuentro sectorial gratuito para profesionales de bodegas y cooperativas vitivinícolas

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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WineTech Forum es un punto de encuentro, reflexión y diálogo para profesionales del sector vitivinícola promovido por Tipsa S.L. con la colaboración de Microsoft y la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CRCRV). Hoy arranca su quinta edición, con un formato virtual, online y solidario. Su lema: Hablemos de… Vino y Futuro.

Sus ediciones anteriores (2016 -2019), celebradas en Madrid, Barcelona, Pamplona y Zaragoza, giraron en torno a las posibilidades que ofrece a las bodegas la transformación digital; las nuevas formas de comunicación digital con el público más joven (nuevos consumidores) promovidas por #MovimientoVinoDO, y el enoturismo experiencial.

Esta vez, debido a la crisis de la Covid-19, WineTech Forum 2020 (#Winetf20) adquiere un formato online, gratuito y solidario, pero mantiene el espíritu y el propósito de todas sus ediciones anteriores: ser un espacio de encuentro para abordar cuestiones de especial incidencia en el desarrollo de negocio del sector vitivinícola.

WineTech Forum 2020 se configura como un panel de expertos en el que se reflexiona sobre el impacto de la crisis sanitaria en el sector vitivinícola. Todos ellos ofrecen su visión particular acerca de la realidad del sector del vino, y ofrecen reflexiones y recomendaciones para afrontar un futuro inmediato con nuevas oportunidades.
“Hablemos de… Vino y Futuro” es el lema de WineTech Forum 2020, que cuenta con la colaboración desinteresada de los siguientes expertos:

  • Alicia Estrada, Directora de marketing & comunicación de GEBTA (Guild of European Business Travel Agents).
  • Emilio Iturmendi, Director de Cuentas Corporativas y Pymes de Microsoft en España.
  • Ana Clavero, Directora general de Bodegas Emilio Moro.
  • Yolanda Rodríguez, Country Lead de QBS Group.
  • Vicente Guerola, Docente e investigador de la Universidad Politècnica de València (UPV).
  • David Palacios, Presidente de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV).
  • Luis Valentín, fundador y socio de Bodegas Valenciso.
  • Elena Arraiza, Responsable de comunicación de la D.O. Navarra.
  • Javier Pascual, Director de “La Prensa del Rioja”.
  • Ignacio Pascual, miembro del equipo de innovación de Ericsson.

Los colaboradores abordan temas de suma actualidad en el sector vitivinícola, como son las consecuencias de la paralización temporal de la actividad del canal Horeca, la ralentización de las ventas en los mercados internacionales, la paralización de la actividad enoturística, o los cambios y adaptaciones (tecnológicos, sanitarios, organizativos, de comunicación…) que se están llevando a cabo, y se sugieren, para afrontar un futuro que vuelve a ser muy esperanzador para las bodegas y cooperativas vitivinícolas.

Todas las ponencias están disponibles de manera gratuita para todos los profesionales del sector vitivinícola, bodegas y cooperativas. Están accesibles en el sitio web www.winetechforum.es  

Además, dado el carácter solidario de la iniciativa, Tipsa S.L. – compañía promotora de la iniciativa- hará una aportación al Banco de Alimentos de La Rioja, comunidad autónoma de su sede social, por cada uno de los registros recibidos en WineTech Forum 2020.

Mucha preocupación e incertidumbre ante la entrada en vigor de la Ley sobre Viticultura y Vinificación de la Federación Rusa

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Rusia. (photo: )

Rusia.

Si finalmente no hay aplazamiento, el próximo viernes 26 junio entrará en vigor la Ley Federal 468-3 sobre Viticultura y Vinificación de la Federación Rusa, adoptada por la Cámara (Duma) a finales de diciembre del pasado año y que podría afectar a los productos vitivinícolas europeos importado de tal forma que sería inviable poder exportar hacia ese mercado de destino, debido a los obstáculos en algunos casos imposibles de superar.

No obstante, la esperanza está en que, al parecer, el Ministro ruso de Finanzas ha incluido esta ley en una lista de actos normativos, cuya entrada en vigor podría retrasarse por un periodo de tiempo, debido a la actual coyuntura del coronavirus, que está afectando de lleno en estos momentos a este país, aunque no existe a esta fecha constancia oficial aún de ello.

El Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV), al que pertenece la Federación Española del Vino (FEV) ha insistido ante las autoridades europeas y rusas en que el texto legal que entraría en vigor contiene disposiciones que podrían suponer graves obstáculos a la importación de vino y de productos a base de vino. Entre estos, la falta de tiempo para poder cumplirla, la inexistencia de un periodo de transición para agotar existencias en stock y una serie de cambios legislativos que tendrán que implementarse a principios del próximo año. 

Algunas de las reglas nuevas, que se aplicarían a partir del 26 de junio, no son exigibles en la actualidad y otras muchas lo serían hasta poco después -el 1 de enero de 2021- porque tendrían que ser reemplazadas por los requisitos contemplados en la Regulación Técnica nº 47 sobre bebidas alcohólicas de la Unión Económica Euroasiática (UEE), que incluye a Bielorrusia, Kazajistán y a la propia Federación Rusa.

La CEEV se ha mostrado muy crítica porque para muchos operadores les será imposible garantizar que sus productos puedan cumplir con esta Ley sobre Viticultura y Vinificación de la Federación Rusa durante apenas medio año. Algo que no solo resultará costosos, sino también porque no lo podrán cumplir en la actual situación del Covid-19. La ausencia de un periodo transitorio y de una cláusula que garantice el agotamiento de existencias de vino en stock hace aún más complicado si cabe atenerse a de dicha ley.

La OIV entra en escena

La propia Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha tenido que entrar en escena, puesto que algunas prácticas enológicas y normas sobre indicaciones de etiquetado que contempla la ley rusa son bastante inconsistentes, al ser contrarias a lo regulado al respecto tanto en la UE, como a nivel multilateral, y porque obligarían, por ejemplo, a tener que modificar las etiquetas del vino destinado a ese mercado, al tener que indicar la añada y el origen en la parte frontal del envase, con un tamaño mínimo de 14 puntos, sin periodo transitorio, ni posibilidad de permitir que se agoten las actuales existencias, como sería lo normal.

Por si no fuese suficiente, además la norma, que es de una enorme complejidad y que ha creado también mucha controversia interna, posibilitaría la falta de protección y de usurpación de algunas Indicaciones Geográficas (I.G.s) de la Unión Europea, como Jerez o Champagne, por ejemplo, que pasarían a tener un uso genérico; prohibiría la importación de vino a granel y de productos vitivinícolas para procesamiento posterior; daría potestad a inspectores rusos para supervisar y controlar la producción de instalaciones europeas; podría dar lugar a la descalificación de productos a base de vino, como los aromatizados, y daría libertad a prohibir también la importación de productos vitivinícolas que se consideren no conformes o de baja calidad.

La actividad del CEEV y de las asociaciones europeas del sector, como la FEV, ante las diversas instituciones oficiales (DG Trade de la Comisión Europea, Delegación de la UE en Moscú, la OIV, la asociación local ABC, Consejería de Agricultura de la Embajada Española, Secretaría de Estado de Comercio, MAPA, etc.) para evitar la entrada en vigor de esta ley en la fecha prevista ha sido una constante en los últimos meses.

Según la propia FEV, a mediados de mayo, los embajadores de Estados Unidos, Australia, Estados Unidos y Suiza enviaron una misiva al Gobierno ruso pidiéndole que posponga la entrada en vigor de la citada norma, con el fin no solo de que los operadores tengan tiempo para adaptarse a la misma, sino también para tratar de evitar que puedan aplicarse algunas de las disposiciones comercialmente más lesivas, así como para resolver algunos solapamientos legales con la Regulación Técnica aprobada por la UEE.

La propia Unión Europea planteó esta cuestión ante el denominado Comité de Barreras Técnicas al Comercio de la Organización Mundial de Comercio (OMC) a mediados de mayo y en el Comité Consultivo de Acceso al Mercado (MAAC) de la UE a finales de dicho mes, incluyéndose también en la agenda provisional de las reuniones sobre comercio de mercancías de la OMC de los días 10 y 11 de junio pasados.

Desde la CEEV y el resto de asociaciones del sector vitivinícola europeo se insiste en que las prioridades en este asunto pasan ahora mismo por que se aplace la entrada en vigor de la ley; que la misma incluya una cláusula relativa al agotamiento de las existencias en stock y un periodo de transición, y que se aproveche ese tiempo para convencer sobre la necesidad de alinear las diferentes disposiciones normativas sobre productos vitivinícolas a lo que viene recomendado y regulado internacionalmente en el marco de la UE y de la OIV.

Reino Unido descarta aranceles al vino, pero saldrá de la UE con o sin acuerdo el 1 de enero de 2021

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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Reino Unido

Al margen de lo que dé de sí este 15-J la reunión de alto nivel entre el presidente del Reino Unido, Boris Johnson, y los mandatarios de la Unión Europea, la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, del Consejo, Charles Michel, y de la Eurocámara, David Sassoli, el ministro del Gabinete británico, Michael Gove, dejó claro el pasado viernes 12 de junio que da por cerrado el debate sobre un nuevo retraso del “Brexit”, previsto para el 31 de diciembre, y que no habrá más prórrogas. Es decir, el próximo 1 de enero de 2021, Reino Unido saldrá de la UE, con acuerdo o sin él, y rechaza prorrogar por más tiempo el plazo de negociación como plantea la Comisión.

Lo positivo es que Reino Unido descarta ahora también introducir aranceles a las importaciones agroalimentarias de la Unión Europea, como las avanzadas por la SeVi en concreto para el sector del vino, y que se limitará a establecer un régimen temporal más ligero de control en los principales puertos a partir del mes de enero.

Esta decisión supone una “vuelta atrás” y un cambio notable en la estrategia original del Gobierno de Johnson, que ya en febrero anunció que todos los productos, incluidos los agroalimentarios, procedentes de la Unión Europea, recibirían un estricto y exhaustivo control en las fronteras británicas, al igual que se hace ahora con los bienes que llegan de países terceros extra-comunitarios, a fin de “tratar a todos por igual y mantener nuestras fronteras seguras”, aseguraba entonces Michael Gove.

Como reveló el pasado 12 de junio el ‘Financial Times’ y recogieron distintas agencias, es que Reino Unido ha abandonado sus planes originales de introducir controles aduaneros completos a las importaciones de la UE a partir del 1 de enero, cuando terminará el periodo de transición acordado, debido al impacto del Covid-19 en las empresas y a un posible desorden en la frontera.

Según el diario económico británico, en su lugar, el Gobierno británico introducirá un régimen temporal más ligero en los puertos del país, sobre todo en el de Dover (Sureste de Inglaterra) para los productos que vengan de la UE, ante un nuevo escenario, con acuerdo o sin acuerdo en la negociación.

Se desconoce aún si la UE aceptará la postura del Gobierno de Boris Johnson y si procederá a hacer algo similar con los productos de origen británico que lleguen al mercado comunitario. Hay que dudar que vaya a ser así, pues la Unión siempre se ha opuesto a un acuerdo a la carta, en la que solo se acepte la parte de la negociación que puede resultar beneficiosa y se rechace el resto. Además, la UE ya propuso una prórroga amplia de uno o dos años, ante la práctica imposibilidad de poder llegar a un acuerdo completo y en condiciones, también en el plano comercial, antes del final del plazo transitorio.

Decisión delicada

Al parecer, con su propuesta, las autoridades británicas estarían aceptando que las mercancías del Reino Unido puedan sufrir controles cuando entren en territorio comunitario. Según señalaron fuentes gubernamentales al FT, “reconocemos el impacto que el coronavirus ha tenido en los negocios del Reino Unido. Al asumir el control de nuestras leyes y fronteras a finales de este año, vamos a tener una actitud pragmática y flexible.”

A pesar de conocerse que el PIB del Reino Unido se desplomó un 20,4% en abril por el impacto de la pandemia del Covid-19, el Gobierno de Johnson ha tomado una decisión muy delicada, que ya ha sido respondida por los ministros principales de Escocia y Gales, que la consideran “extraordinariamente imprudente”, pues supone echar más leña al fuego de la incertidumbre en caso de no vaya a alcanzarse un acuerdo al final del periodo transitorio, como parece en estos momentos, máxime teniendo en cuenta que no se ha avanzado nada en las rondas de negociación de estos últimos meses.

La CE recuerda que el 1 de enero de 2021 deben estar pactadas todas las condiciones del acuerdo de divorcio entre Reino Unido y la UE para se produzca una salida ordenada del club comunitario y pueda aplicarse el marco de relación futura entre ambas partes. Es más, Bruselas considera que el acuerdo debería llegar antes de octubre para dar tiempo a su tramitación legal y a ratificar el texto para que pueda entrar en vigor en esa fecha.

Las partes han revisado ya el calendario de negociaciones y decidido nuevas rondas de negociación en los meses de julio, agosto y septiembre, incluso presenciales, siempre que las condiciones sanitarias del Covid-19 permitan realizar esos viajes entre Londres y Bruselas. Aunque durante este tiempo, a lo que más podría llegarse en diciembre es a un acuerdo comercial básico, algo que está por ver también, según algunos expertos.

Perspectivas

Por otro lado, en un interesante y amplio informe de la Oficina Económico y Comercial (Ofecomes) de la Embajada de España en Londres, se apunta que el “Brexit” es una de las grandes incógnitas de momento sin resolver, cuando se intentan definir las perspectivas del sector vitivinícola. En el peor escenario -Brexit sin acuerdo- existe la posibilidad de que se introduzcan aranceles y otras medidas no arancelarias, que se traducirían en mayores costes para los productos importados, con impacto negativo sobre las exportaciones de vino español.

El futuro del sector del vino en el Reino Unido, señala este análisis, pasa por dos sustantivos: diversificación y responsabilidad. Ambos conceptos interrelacionados, ya que la mayor preocupación por la salud, el medio ambiente, junto a otras cuestiones éticas y la búsqueda de productos nuevos ha dado cabida a toda una gama de productos. “Donde hace tan solo unos años, estos vinos suponían un porcentaje anecdótico en las producciones, hoy día se han hecho un hueco a largo plazo en el mercado británico.”

Como se menciona en las nuevas tendencias de la demanda, el vino es un producto cuyo volumen de consumo está en declive, aunque, no obstante, como los consumidores, en especial las generaciones más jóvenes, están dispuestos a pagar un precio mayor por una botella, el valor del consumo podría permanecer estable a más largo plazo. Además, el producto “premium” tiene una mejor respuesta en este tipo de situaciones.

Asimismo, el informe apunta a que el vino espumoso sigue su imparable crecimiento, debido a que los consumidores buscan atributos como el frescor, más aún en época estival, y “proporcionar opciones refrescantes y afrutadas es fundamental para que la categoría sobreviva en el largo plazo.”

También hay que tener en cuenta que los modelos de comercialización y marketing están cambiando o evolucionando. La era de las TICs (tecnologías de información y comunicación) está en pleno apogeo y el sector vinícola no es ajeno a esta cuestión. Y añade que “están siendo desarrolladas multitud de aplicaciones móviles (apps), que ayudan a los consumidores a adoptar sus decisiones de compra (destacan las que ofrecen consejos sobre maridajes, información sobre las características de los vinos y entrega a domicilio) y llevan el producto hasta la puerta de sus casas. Los canales tradicionales de distribución están dejando paso a la venta online.

Como en otros países, como el nuestro, “las perspectivas descritas del sector del vino en Reino Unido se han visto drásticamente afectadas a raíz de la crisis provocada por el Covid-19”. Aunque se reconoce que es difícil conocer las consecuencias que la nueva situación tendrá en el medio y largo plazo, sí es posible comentar, añade el informe, las acciones que está llevando a cabo la industria para intentar adaptarse de la mejor manera posible a esta “nueva realidad”.

En primer lugar, remarca este análisis, se está produciendo un cambio de modelo de negocio: aquellas empresas que vendían a otros negocios -modelo Business to Business (B2B)- están reorientando sus ventas hacia el consumidor final -modelo Business to Consumers (B2C). Además, muchas empresas han abierto un canal de venta online. En el canal Horeca, los envíos a domicilio y la comida para llevar (food delivery) se han convertido en una opción usual.

En segundo lugar, las empresas del vino han intentado seguir fidelizando a los consumidores (los cuales, a raíz del confinamiento, utilizan las redes sociales durante más tiempo) a través, entre otras iniciativas, de catas online, visitas online a los viñedos, numerosos encuentros virtuales, la utilización de “hashtags” en RR.SS., promoción de ayuda y apoyo a sectores fundamentales que combaten la pandemia y una mayor actividad en general en estas redes. Todo ello en un negocio, como el del sector del vino, que está tan asociado con la socialización y la experiencia, y que depende tanto del canal Horeca.

Oportunidades

La dualidad entre tradición y modernidad del mercado británico posibilita, según el análisis de la Ofecomes/ICEX, que aquellos que quieran entrar en el mismo encuentren su segmento adecuado. Además de la innovación y las tendencias en torno a la responsabilidad, las opciones bajas o sin alcohol se muestran también como una oportunidad de negocio, dado que nuestro país es uno de los mercados europeos que más ha desarrollado este segmento, en el que se espera un crecimiento del 19,8% entre 2018 y 2022.

De acuerdo a los distintos tipos de vinos que más están aumentando sus ventas en Reino Unido, se abren oportunidades de negocio para el vino vegano, pero también para las formas sostenibles de producción y en vinos con certificados ecológicos. Los nuevos envases, como la lata o las botellas más pequeñas, apunta el informe, no dejan ser formas de innovar y de buscar un nicho de mercado rentable en ese país.

La diferenciación, con bodegas que buscan volver al terruño y recuperar uvas que habían sido apartadas por variedades más comercializadas, representa también una oportunidad de negocio, con un producto singular, genuino y original, con encaje en la tendencia de consumir vinos “premium” de forma cada vez más frecuente.

Por último, se insiste en las oportunidades de negocio que ofrece el canal online, más allá de los contactos o de los socios potenciales que las bodegas puedan encontrar a través de la web. Es cada vez más una práctica habitual en Reino Unido la pertenencia a los clubs de vino online, que son suscripciones electrónicas a una plataforma de venta de vinos, donde los miembros o socios adquieren estos productos a precios más ventajosos que fuera del club. O son vinos que, de no pertenecer al club, les saldrían a precios más elevados si los quisieran adquirir individualmente. Al no existir intermediarios, los márgenes para los productores son más elevados que a través de otras vías, concluye el informe.