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CLM y Andalucía afirman desconocer posibles cambios sobre el brandy

 Publicado el por Efe (colaborador)

Tras participar en el Consejo Consultivo de Agricultura en Madrid, la consejera de Agricultura de Castilla-La Mancha, María Luisa Soriano, ha declarado que “no tiene constancia” de que exista una propuesta de la Unión Europea para cambiar la normativa sobre la elaboración del brandy. Por su parte, el consejero de Agricultura de Andalucía, Luis Planas, ha afirmado que “no ha visto” ninguna propuesta que permita a la industria del brandy utilizar solo el 50% de alcohol vínico en la elaboración del licor en lugar del 100% actual. En su opinión, modificar la normativa sería “una aberración”.
Ambos consejeros han manifestado su intención de respaldar la posición del sector vitivinícola, que teme que una nueva normativa provoque una reducción de las materias primas de origen vínico necesarias para la elaboración del brandy y otras bebidas espirituosas y deje a los productores sin una de sus grandes salidas de mercado, con los consiguientes excedentes y derrumbe de cotizaciones.
Cooperativas Agro-alimentarias, Asaja, Coag, UPA y Adevin han comunicado, tal y como recogió SeVi, su rechazo a un cambio de normativa y han pedido una reunión con el ministro Arias Cañete para aclarar esta posible amenaza. El ministro ya aseguró en las Cortes que no existía ninguna propuesta en la Unión Europea para cambiar la normativa sobre la elaboración de brandy. Sin embargo, Planas ha declarado que “cuando el río suena... quizás haya algún borrador en algún despacho comunitario”.

Difícil ‘equivalencia’ entre vinos ecológicos de la UE y de EE.UU.

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Tras la publicación del Reglamento 203/2012 de Vino Ecológico, en marzo de 2012, que vino a completar las normas generales de producción ecológica que se aplican a las uvas y a armonizar las reglas comunitarias sobre la elaboración del vino ecológico, la Unión Europea ha estado buscando la equivalencia con las regulaciones de terceros países.
Hay ya varios que han solicitado ya la UE esa “equivalencia” de legislaciones con la UE en el ámbito de los vinos ecológicos, como Suiza, Nueva Zelanda y Argentina. En cambio, en el caso de Estados Unidos aún está pendiente y no se prevé que se pueda llegar a una solución rápida en el tiempo.
Ello es debido a que el acuerdo de “equivalencia” para productos de agricultura ecológica se firmó antes de que la UE aprobara su reglamentación de vino ecológico y, a pesar de que entró en vigor en junio de 2012, los vinos se quedaron fuera.
 

El aumento del consumo de vino se muda de Europa a países terceros

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Tablas en pdf adjunto.
Durante el transcurso del 34º Congreso Mundial de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), celebrado entre el 4 y 7 de junio en Bucarest (Rumanía), el director general, Federico Castellucci, realizó un balance global sobre las principales tendencias sobre la superficie, producción de uva y consumo de vino, además de incluir información sobre la evolución de los intercambios mundiales en términos de valor, de las diferentes categorías de vinos y la situación de los principales exportadores e importadores. Castellucci, que será sustituido a partir del 1 de enero de 2014 y durante un periodo de 5 años en la Dirección General de la OIV, por el francés Jean-Marie Aurand, hizo especial referencia a que el consumo de vino aumenta más rápidamente fuera de Europa, mientras que sigue reduciéndose en los países productores comunitarios.

El sector vitivinícola español denuncia movimientos lobbistas contra el brandy a partir de alcohol vínico

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Representantes vitivinícolas de Asaja, Coag, UPA, Cooperativas Agro-alimentarias de España y de la asociación de destiladores Adevin han solicitado por carta al ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, una reunión para analizar en profundidad los movimientos comunitarios del lobby de bebidas espirituosas para modificar el reglamento comunitario regulador de estas bebidas, concretamente en lo que atañe a la elaboración de brandy y analizar las previsibles repercusiones negativas para el sector vitivinícola español.
Productores, cooperativas y destiladores ha tenido conocimiento de los movimientos existentes a nivel europeo, pero principalmente en España, para cambiar la actual definición del producto brandy (o weinbrand) que, según el Reglamento (CE) 110/2008, es “la bebida espirituosa obtenida de aguardientes de vino, destilados a menos de 94,8% vol., siempre que dicho destilado no exceda el 50% en grado alcohólico del producto final”.
Asaja, Coag, UPA, Cooperativas Agro-alimentarias y Adevin consideran totalmente inaceptable permitir en la elaboración de brandy el uso de hasta un 50% de alcohol procedente de la destilación de subproductos, cuyos únicos destinos reglamentarios actuales son los usos industriales y carburantes.
Hay que recordar que Francia habilitó años atrás un mecanismo fraudulento para permitir el uso de estos alcoholes industriales en la fabricación de bebidas alcohólicas, y que el sector vitivinícola español y la propia Administración española han logrado con gran esfuerzo que la Comisión Europea desautorice dicha práctica por ir contra la vigente reglamentación comunitaria y por suponer una ventaja competitiva sustentada por una práctica desleal con el resto del sector vitivinícola comunitario.
Según la información recabada se pretende ir más allá, permitiendo crear una nueva categoría de producto brandy (el blend brandy) para cuya fabricación se propone permitir el uso, hasta un 49%, de otros alcoholes agrícolas de procedencia distinta de la uva, como las melazas u otras materias primas de contenido sacárico, lo cual es “absolutamente intolerable para el sector vitivinícola español”. Conviene recordar las múltiples batallas libradas históricamente por el sector vitivinícola español y de todo el sur europeo y las respectivas Administraciones Públicas afectadas, en contra de la chaptalización, para tener que aceptar ahora el uso de alcoholes de otras procedencias en la fabricación de falsos brandis.
De modificarse el reglamento en los términos consignados, nuestro sector vitivinícola saldría “gravísimamente perjudicado”, al ser el mayor proveedor de materia prima para la obtención de alcohol de uso de boca, cuyo principal destino es la elaboración de brandy, una bebida que quedaría totalmente desvirtuada respecto a su trayectoria y prestigio tradicionales. Además, dejaría de utilizarse un gran volumen anual de vino, con el elevado riesgo de generar varios millones de hectolitros de excedentes en el sector, con los consiguientes desequilibrios en el mercado e importantes repercusiones negativas para los productores españoles, beneficiando además en exclusiva a los países que ya se benefician de la práctica de la chaptalización.
 

Elaboración de brandy con otros productos distintos al alcohol de vino

 Publicado el por Miguel Briz (colaborador)

Si se plasman como ciertos los rumores que circulan por las instancias comunitarias y la plaza de Atocha augurando la posible aprobación de la reforma de la PAC antes del inicio de la próxima vendimia, que requiere un acuerdo previo con el Parlamento, no tendremos posibilidad alguna para incluir temas nuevos en la misma.
La PAC, las anteriores y la venidera, no es ni buena ni mala: es lo que hay. Ello no impide que ciertas personas que están o hemos estado ligadas al sector vitivinícola no puedan exponer sus opiniones en un tema tan sensible como el de la modificación de la actual normativa sobre el brandy, pues hay silencios que irritan, que crispan, que son complicidad (Unamuno-Joan Fuster).
Desde la última reforma de la OCM Vitivinícola, los elaboradores de brandy de ciertas afamadas regiones europeas han venido utilizando un alcohol procedente de la destilación de vino obtenido de los subproductos de la vinificación, que ellos pomposamente definían como “vino de decantación o de agotamiento” con la clara intención de confundir y despistar, al intentar calificar como vino lo que no se contempla como tal en la reglamentación comunitaria; y en consecuencia esos alcoholes nunca cumplían con la normativa sobre la elaboración del brandy.
Los destiladores españoles y algunas organizaciones representativas de la producción, apoyados por los italianos y los representantes del Ministerio, hicieron saber a la Comisión que se estaba incumpliendo la legislación comunitaria por parte de los destiladores franceses, que durante estos últimos años han dejado de comprar alcohol de vino en España, autoabasteciendo su mercado con el mal llamado alcohol de vino de decantación.
La Comisión reaccionó exigiendo a los franceses cumplir y respetar la prohibición de continuar elaborando brandy con el citado “mal alcohol de vino” y, desde entonces, los destiladores de ese país centraron sus estrategias en el objetivo de cambiar la legislación comunitaria para poder hacer legalmente lo que ilegalmente venían realizando durante las más recientes campañas. Es fácil obligarnos a ser competitivos cuando las reglas de juego no son iguales para todos y considerar que la autocrítica es una revista de coches.
En un Estado de derecho, como es el nuestro, todos podemos opinar y respetar todas las opiniones y, por ello, llegamos a considerar que el incremento experimentado por el precio del vino en las últimas campañas ha obligado a los elaboradores de brandy, en aras a la competitividad empresarial, a sustituir el alcohol de vino por el de melazas, al menos en aquellos productos de baja gama. Nada que objetar a la pretensión de incluirlos en la categoría de bebida espirituosa, pero sí ante la confusión que crean entre los consumidores al mantener el mismo etiquetado anterior en sus marcas comerciales evitando únicamente la palabra brandy. Esta situación es totalmente legal, aunque puede confundir algo al consumidor no experto y que está acostumbrado a las etiquetas y calidades de siempre.
En estos momentos se pretende consensuar un cambio en la normativa vigente, argumentando que únicamente pueden asumir el incremento del precio del vino base de la destilación los brandis de alta gama, que pueden representar el 20% del volumen total del brandy elaborado en España. Siendo cierto que a nivel mundial el brandy tiene una gran proyección internacional y que en la cuota de participación en la exportación comunitaria de brandy tiene un gran peso el elaborado en España, no podemos consentir tener que competir con otros productos similares que utilizan materias primas con precios sensiblemente inferiores a los de los alcoholes de procedencia vínica.
Además, el brandy es un producto en claro retroceso de consumo y que no puede admitir trasladar una repercusión en el precio final al consumidor cuyo origen radica en el incremento de la materia prima.
Si finalmente se aceptara cambiar la normativa actual, permitiendo el uso de alcohol de subproductos de la vinificación o de melazas, los destiladores franceses habrán conseguido su objetivo y de nada habrán servido los esfuerzos realizados para que la Comisión prolongue la prohibición de utilizar alcohol de subproductos en la elaboración de brandy. Se creará una situación irreversible, especialmente grave para el sector vitivinícola, toda vez que la actual regulación ya dejó de contemplar la destilación de uso de boca y las medidas de regulación de mercado que posibilitaban hacer frente, de forma rápida, a un desequilibrio entre la oferta y la demanda.
Hay un precedente a valorar originado por la eliminación de la obligación de utilizar alcohol de origen vínico en la elaboración de vermut y permitiendo emplear en su sustitución alcohol de melazas por un tema de precio. Extráiganse las conclusiones y análisis pertinentes
Comprendemos la situación creada al sector elaborador de brandy y creemos necesario un consenso con todo el sector vitivinícola nacional para encontrar la mejor solución posible a un problema que es global. Por ejemplo, podría profundizarse en una línea más lógica, no exenta de complejidad, de ir por la vía de mantener una ayuda, aunque sea por hectárea, para el vino destinado a la elaboración de brandy, como se hizo en la última destilación.
Esta propuesta se podría negociar con otros países que tienen interés en el mantenimiento de una ayuda al enriquecimiento del mosto y así tener más posibilidades de éxito, con objeto de evitar que se abra una situación que terminará con una salida para la producción de vino que ha sido clave en la regulación del mercado y que, sin duda, se echará de menos si se cambia el Reglamento de Bebidas Espirituosas para incluir, aunque sea en parte, el alcohol de melazas y el alcohol de subproductos de la vinificación.
Siempre se ha dicho que lo que no se cuida decae y muere y por ello resulta raro que ante unas perspectivas tan poco favorables al devenir de nuestro sector nadie, esencialmente el productor que finalmente sufrirá las consecuencias, promueva el necesario debate. Al viticultor se le sigue animando diciéndole que su situación es excelente, pero sin ninguna esperanza.
Qué razón contiene la máxima de El Roto (‘El País’): “Cuando la realidad nos hace daño a la vista, cerramos los ojos”. Paciencia y clemencia, que todo se arreglará.