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Elaboración de brandy con otros productos distintos al alcohol de vino

 Publicado el por Miguel Briz (colaborador)

Si se plasman como ciertos los rumores que circulan por las instancias comunitarias y la plaza de Atocha augurando la posible aprobación de la reforma de la PAC antes del inicio de la próxima vendimia, que requiere un acuerdo previo con el Parlamento, no tendremos posibilidad alguna para incluir temas nuevos en la misma.
La PAC, las anteriores y la venidera, no es ni buena ni mala: es lo que hay. Ello no impide que ciertas personas que están o hemos estado ligadas al sector vitivinícola no puedan exponer sus opiniones en un tema tan sensible como el de la modificación de la actual normativa sobre el brandy, pues hay silencios que irritan, que crispan, que son complicidad (Unamuno-Joan Fuster).
Desde la última reforma de la OCM Vitivinícola, los elaboradores de brandy de ciertas afamadas regiones europeas han venido utilizando un alcohol procedente de la destilación de vino obtenido de los subproductos de la vinificación, que ellos pomposamente definían como “vino de decantación o de agotamiento” con la clara intención de confundir y despistar, al intentar calificar como vino lo que no se contempla como tal en la reglamentación comunitaria; y en consecuencia esos alcoholes nunca cumplían con la normativa sobre la elaboración del brandy.
Los destiladores españoles y algunas organizaciones representativas de la producción, apoyados por los italianos y los representantes del Ministerio, hicieron saber a la Comisión que se estaba incumpliendo la legislación comunitaria por parte de los destiladores franceses, que durante estos últimos años han dejado de comprar alcohol de vino en España, autoabasteciendo su mercado con el mal llamado alcohol de vino de decantación.
La Comisión reaccionó exigiendo a los franceses cumplir y respetar la prohibición de continuar elaborando brandy con el citado “mal alcohol de vino” y, desde entonces, los destiladores de ese país centraron sus estrategias en el objetivo de cambiar la legislación comunitaria para poder hacer legalmente lo que ilegalmente venían realizando durante las más recientes campañas. Es fácil obligarnos a ser competitivos cuando las reglas de juego no son iguales para todos y considerar que la autocrítica es una revista de coches.
En un Estado de derecho, como es el nuestro, todos podemos opinar y respetar todas las opiniones y, por ello, llegamos a considerar que el incremento experimentado por el precio del vino en las últimas campañas ha obligado a los elaboradores de brandy, en aras a la competitividad empresarial, a sustituir el alcohol de vino por el de melazas, al menos en aquellos productos de baja gama. Nada que objetar a la pretensión de incluirlos en la categoría de bebida espirituosa, pero sí ante la confusión que crean entre los consumidores al mantener el mismo etiquetado anterior en sus marcas comerciales evitando únicamente la palabra brandy. Esta situación es totalmente legal, aunque puede confundir algo al consumidor no experto y que está acostumbrado a las etiquetas y calidades de siempre.
En estos momentos se pretende consensuar un cambio en la normativa vigente, argumentando que únicamente pueden asumir el incremento del precio del vino base de la destilación los brandis de alta gama, que pueden representar el 20% del volumen total del brandy elaborado en España. Siendo cierto que a nivel mundial el brandy tiene una gran proyección internacional y que en la cuota de participación en la exportación comunitaria de brandy tiene un gran peso el elaborado en España, no podemos consentir tener que competir con otros productos similares que utilizan materias primas con precios sensiblemente inferiores a los de los alcoholes de procedencia vínica.
Además, el brandy es un producto en claro retroceso de consumo y que no puede admitir trasladar una repercusión en el precio final al consumidor cuyo origen radica en el incremento de la materia prima.
Si finalmente se aceptara cambiar la normativa actual, permitiendo el uso de alcohol de subproductos de la vinificación o de melazas, los destiladores franceses habrán conseguido su objetivo y de nada habrán servido los esfuerzos realizados para que la Comisión prolongue la prohibición de utilizar alcohol de subproductos en la elaboración de brandy. Se creará una situación irreversible, especialmente grave para el sector vitivinícola, toda vez que la actual regulación ya dejó de contemplar la destilación de uso de boca y las medidas de regulación de mercado que posibilitaban hacer frente, de forma rápida, a un desequilibrio entre la oferta y la demanda.
Hay un precedente a valorar originado por la eliminación de la obligación de utilizar alcohol de origen vínico en la elaboración de vermut y permitiendo emplear en su sustitución alcohol de melazas por un tema de precio. Extráiganse las conclusiones y análisis pertinentes
Comprendemos la situación creada al sector elaborador de brandy y creemos necesario un consenso con todo el sector vitivinícola nacional para encontrar la mejor solución posible a un problema que es global. Por ejemplo, podría profundizarse en una línea más lógica, no exenta de complejidad, de ir por la vía de mantener una ayuda, aunque sea por hectárea, para el vino destinado a la elaboración de brandy, como se hizo en la última destilación.
Esta propuesta se podría negociar con otros países que tienen interés en el mantenimiento de una ayuda al enriquecimiento del mosto y así tener más posibilidades de éxito, con objeto de evitar que se abra una situación que terminará con una salida para la producción de vino que ha sido clave en la regulación del mercado y que, sin duda, se echará de menos si se cambia el Reglamento de Bebidas Espirituosas para incluir, aunque sea en parte, el alcohol de melazas y el alcohol de subproductos de la vinificación.
Siempre se ha dicho que lo que no se cuida decae y muere y por ello resulta raro que ante unas perspectivas tan poco favorables al devenir de nuestro sector nadie, esencialmente el productor que finalmente sufrirá las consecuencias, promueva el necesario debate. Al viticultor se le sigue animando diciéndole que su situación es excelente, pero sin ninguna esperanza.
Qué razón contiene la máxima de El Roto (‘El País’): “Cuando la realidad nos hace daño a la vista, cerramos los ojos”. Paciencia y clemencia, que todo se arreglará.
 

El sector vitivinícola español denuncia movimientos lobbistas contra el brandy a partir de alcohol vínico

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Representantes vitivinícolas de Asaja, Coag, UPA, Cooperativas Agro-alimentarias de España y de la asociación de destiladores Adevin han solicitado por carta al ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, una reunión para analizar en profundidad los movimientos comunitarios del lobby de bebidas espirituosas para modificar el reglamento comunitario regulador de estas bebidas, concretamente en lo que atañe a la elaboración de brandy y analizar las previsibles repercusiones negativas para el sector vitivinícola español.
Productores, cooperativas y destiladores ha tenido conocimiento de los movimientos existentes a nivel europeo, pero principalmente en España, para cambiar la actual definición del producto brandy (o weinbrand) que, según el Reglamento (CE) 110/2008, es “la bebida espirituosa obtenida de aguardientes de vino, destilados a menos de 94,8% vol., siempre que dicho destilado no exceda el 50% en grado alcohólico del producto final”.
Asaja, Coag, UPA, Cooperativas Agro-alimentarias y Adevin consideran totalmente inaceptable permitir en la elaboración de brandy el uso de hasta un 50% de alcohol procedente de la destilación de subproductos, cuyos únicos destinos reglamentarios actuales son los usos industriales y carburantes.
Hay que recordar que Francia habilitó años atrás un mecanismo fraudulento para permitir el uso de estos alcoholes industriales en la fabricación de bebidas alcohólicas, y que el sector vitivinícola español y la propia Administración española han logrado con gran esfuerzo que la Comisión Europea desautorice dicha práctica por ir contra la vigente reglamentación comunitaria y por suponer una ventaja competitiva sustentada por una práctica desleal con el resto del sector vitivinícola comunitario.
Según la información recabada se pretende ir más allá, permitiendo crear una nueva categoría de producto brandy (el blend brandy) para cuya fabricación se propone permitir el uso, hasta un 49%, de otros alcoholes agrícolas de procedencia distinta de la uva, como las melazas u otras materias primas de contenido sacárico, lo cual es “absolutamente intolerable para el sector vitivinícola español”. Conviene recordar las múltiples batallas libradas históricamente por el sector vitivinícola español y de todo el sur europeo y las respectivas Administraciones Públicas afectadas, en contra de la chaptalización, para tener que aceptar ahora el uso de alcoholes de otras procedencias en la fabricación de falsos brandis.
De modificarse el reglamento en los términos consignados, nuestro sector vitivinícola saldría “gravísimamente perjudicado”, al ser el mayor proveedor de materia prima para la obtención de alcohol de uso de boca, cuyo principal destino es la elaboración de brandy, una bebida que quedaría totalmente desvirtuada respecto a su trayectoria y prestigio tradicionales. Además, dejaría de utilizarse un gran volumen anual de vino, con el elevado riesgo de generar varios millones de hectolitros de excedentes en el sector, con los consiguientes desequilibrios en el mercado e importantes repercusiones negativas para los productores españoles, beneficiando además en exclusiva a los países que ya se benefician de la práctica de la chaptalización.
 

Pagés (FEV) traslada al ministro de Agricultura las preocupaciones del sector del vino

 Publicado el por SeVi (colaborador)

El presidente de la Federación Española del Vino (FEV) y director general de Codorníu, Javier Pagés, se reunió el pasado jueves con el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), Miguel Arias Cañete, al que planteó los asuntos de máximo interés y actualidad para el sector bodeguero español. Asistieron igualmente a la reunión Pau Roca, secretario general de la FEV; Rafael del Rey, director general del OEMV; y Domingo Valiente, secretario general de Fivin.
Este encuentro es el primero que se produce con el máximo responsable del Magrama desde el nombramiento de Javier Pagés como presidente de la FEV, el pasado mes de abril.
Entre los asuntos planteados a Arias Cañete, destacan:
Del ámbito de la Organización Común del mercado (OCM) Vitivinícola, y en concreto del Plan de Apoyo Nacional, se planteó el futuro destino del presupuesto, que se someterá a debate en la Conferencia sectorial del mes de julio. Asimismo, y en el contexto de las medidas de promoción en países terceros y de inversión, se pidió mayor flexibilidad en los límites aplicables y gastos elegibles en España para la medida de promoción (acorde con las directrices emitidas recientemente por la Comisión Europea), y la ampliación de la elegibilidad de empresas y medidas en la de inversión.
Del ámbito de la internacionalización, se analizaron, en el contexto del reciente plan presentado con las “Líneas Estratégicas para la Internacionalización del Sector Agroalimentario Español”, las prioridades para la FEV, que ya fueron aportadas en la fase de diagnóstico del mencionado documento. Destacan las actuaciones en materia de promoción exterior y el papel de Icex en las mismas y las actividades realizadas por la FEV en este ámbito, la necesidad de progresar en la detección y eliminación de barreras al comercio, en las que la Organización internacional de la Viña y el Vino (OIV) juega un papel fundamental como organismo de referencia internacional y la necesidad de establecer como prioridad el vino en las negociaciones comerciales. Especial atención recibió (en este contexto) la amenaza de China de abrir una investigación antidumping y antisubvención contra los vinos europeos.
Por otra parte, se comentaron las posibles mejoras en los actuales proyectos normativos en trámite, como la petición de que ningún tipo de bodega pueda quedar desprotegida en el marco de la futura Ley de Mejora de la Cadena Alimentaria o el tratamiento de las marcas en el proyecto de Ley de Denominaciones de Origen Pluriautonómicas.
Por último, se trató de la actualidad de las distintas iniciativas de las autoridades de Sanidad (nacionales e internacionales) en el marco de sus políticas de lucha contra el consumo excesivo de alcohol, solicitando el apoyo del Magrama en la defensa del producto y de sus pautas de consumo y en contra de las medidas desproporcionadas que pueden ser impulsadas en los ámbitos fiscales o publicitarios, y se pidió el apoyo también para la posible nueva legislación europea sobre vinos desalcoholizados.
 

CLM y Andalucía afirman desconocer posibles cambios sobre el brandy

 Publicado el por Efe (colaborador)

Tras participar en el Consejo Consultivo de Agricultura en Madrid, la consejera de Agricultura de Castilla-La Mancha, María Luisa Soriano, ha declarado que “no tiene constancia” de que exista una propuesta de la Unión Europea para cambiar la normativa sobre la elaboración del brandy. Por su parte, el consejero de Agricultura de Andalucía, Luis Planas, ha afirmado que “no ha visto” ninguna propuesta que permita a la industria del brandy utilizar solo el 50% de alcohol vínico en la elaboración del licor en lugar del 100% actual. En su opinión, modificar la normativa sería “una aberración”.
Ambos consejeros han manifestado su intención de respaldar la posición del sector vitivinícola, que teme que una nueva normativa provoque una reducción de las materias primas de origen vínico necesarias para la elaboración del brandy y otras bebidas espirituosas y deje a los productores sin una de sus grandes salidas de mercado, con los consiguientes excedentes y derrumbe de cotizaciones.
Cooperativas Agro-alimentarias, Asaja, Coag, UPA y Adevin han comunicado, tal y como recogió SeVi, su rechazo a un cambio de normativa y han pedido una reunión con el ministro Arias Cañete para aclarar esta posible amenaza. El ministro ya aseguró en las Cortes que no existía ninguna propuesta en la Unión Europea para cambiar la normativa sobre la elaboración de brandy. Sin embargo, Planas ha declarado que “cuando el río suena... quizás haya algún borrador en algún despacho comunitario”.

Una encuesta indica que los hábitos de compra de vino se invierten en internet

 Publicado el por Efe (colaborador)

Los compradores online de vino consumen con mayor frecuencia, gastan hasta 14 euros más por botella y son más abiertos a consumir vinos internacionales que los compradores tradicionales. Estos son los resultados preliminares de una encuesta de Survey Lab para el portal vente-privee.com sobre los hábitos de los europeos en la compra de vino online. Según Emmanuel Imbert, experto en vino de esta página web, el precio y los galardones ya no son los criterios principales de compra, sino que el comprador online busca un enfoque más global del producto: “busca la calidad más que la cantidad y tiene más curiosidad por los vinos internacionales”.
El 62% de los compradores online prefieren el tinto frente al 53% de los compradores de canales físicos. Además, tres de cada cuatro beben vino al menos una o dos veces por semana, frecuencia que no alcanza ni la mitad de los consumidores tradicionales. También regalan más vino (35% de los compradores online frente al 25% de los compradores tradicionales) y tienen más vino reserva (el 46% frente al 23%). Los compradores de vino a través de internet han probado de media cinco vinos de procedencia internacional, lo que supone casi un 10% más que los compradores offline (canal físico). Los vinos no europeos preferidos son los sudafricanos (84%), los chilenos (80%) y los argentinos (78%). Los compradores online tienen un perfil más masculino (65% frente a 43%), tienen más edad (una media de 43 años frente a la media de 39 años de los consumidores tradicionales), son más urbanos (44% frente a 38%) y viven más en pareja (74% frente a 66%). La encuesta se ha llevado a cabo en España, Francia, Alemania e Italia, con un total de 948 entrevistas.