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Vino en Bag-in-Box®, mucho más que una alternativa

 Publicado el por Smurfit Kappa (esporádico)

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La “hospitalidad” que el envase Bag-in-Box® supone para el vino hace que, progresivamente, a nivel mundial se incremente el número de productores y consumidores que confíen en este envase. Es en este marco donde España, siendo uno de los países líder en la producción mundial de vino y con una tendencia negativa en el consumo interno, ha de apostar con mayor claridad por soluciones como el Bag-in-Box®, que ya ha demostrado su valía para consumidores de otros mercados.


 

En la exportación española, la utilización del Bag-in-Box® ha calado plenamente en los productores, envasadores y distribuidores. Cada vez más vinos y de mayor calidad se envasan en modernas y eficaces instalaciones de Bag-in-Box®. Es una solución de alta calidad que combina una bolsa y una caja que permite conservar el vino con todas sus propiedades gracias a su óptimo envasado, impidiendo que la luz o el aire alteren el producto hasta su completo consumo.

Hablamos de un embalaje de calidad, medioambientalmente más sostenible que otras opciones, como veremos más adelante; que conserva las propiedades del producto durante un largo periodo de tiempo una vez abierto hasta su completo consumo. A todo esto debemos sumarle que es seguro, versátil, cómodo, práctico y por si no fuera suficiente, también nos permite ahorros considerables en los costes de envasado y distribución. Aunque países como los escandinavos, Portugal o Francia estén por delante del nuestro en el consumo con esta solución, el Bag-in-Box® se percibe ya en el mercado español como una alternativa para el vino del siglo XXI, una solución rentable y eficaz que cumple plenamente con las nuevas normativas medioambientales, a la vez que satisface las necesidades específicas de los productores y consumidores más exigentes.

Concepto innovador en constante evolución

Las singulares características del Bag-in-Box® son la consecuencia de años de investigación y desarrollo en las que Smurfit Kappa ha tenido un papel protagonista. El origen del producto surge a mediados del siglo pasado en América y su perfeccionamiento ha sido el resultado de la inversión de grandes empresas que lo han ido perfeccionando progresivamente hasta los actuales envases. Los films de las bolsas, los grifos, las asas, el embalaje de cartón y los sistemas de llenado van evolucionando hasta dar como resultado un sistema de envasado innovador de máxima seguridad, con alto rendimiento y optimización de costes.

La bolsa y la caja se encargan de proteger al vino del aire y de la luz respectivamente, guardando de esta manera sus características organolépticas hasta su consumo. La penetración del aire debe ser nula durante el llenado de la bolsa, el trasiego del Bag-in-Box® y, gracias al grifo Vitop y a la retracción del film de la bolsa bajo el efecto de gravedad durante la dispensación del vino, este no toma contacto con el aire en ningún momento hasta su completo consumo.

La bolsa se fabrica en diferentes tamaños desde 1,5 litros, hasta 20 litros, y en grandes volúmenes hasta 1.000 litros. Puede ser de multitud de formas adaptándose a las distintas cajas pero siempre con los ángulos redondeados llamados Safe Curve.

Fiel a su carácter innovador, Smurfit Kappa Bag-in-Box® es pionero ofreciendo este tipo de soldadura Safe Curve en sus bolsas. Además de las soldaduras longitudinales y transversales, las bolsas disponen de ocho soldaduras curvas en los cuatro ángulos, dos en cada una de las esquinas, que ayudan a proteger el producto envasado. Este nuevo sistema de protección es posible gracias a la instalación de nuevas herramientas en las líneas de producción de las plantas de Ibi (Alicante, España) y Epernay (Francia).

Esta nueva soldadura mejora el proceso de llenado y aporta una protección adicional durante el encajado de la bolsa una vez llena, así como una reducción en el riesgo de abrasión cuando las condiciones de llenado no están optimizadas. Además se consigue reducir al máximo el riesgo de contacto con la cola adhesiva y de pinzamiento al plegarse las solapas de la caja.

En cuanto al grifo Vitop Original®,es el líder absoluto en los mercados de vino en Bag-in-Box®. La simbiosis entre el Vitop Original® y la bolsa de Smurfit Kappa está asegurada, ya que la empresa Vitop Moulding pertenece al grupo Smurfit Kappa. Como consecuencia de esta circunstancia, en las nuevas instalaciones de la planta que Smurfit Kappa ha inaugurado recientemente en Ibi, ha integrado la fabricación de los grifos. El éxito del tapón Vitop Original® se debe, en parte, a que es muy fácil de usar (una simple presión en una o ambas alas del grifo, es suficiente para hacer que el líquido fluya de forma limpia y homogénea).

Sin embargo, la razón principal que hace que el Vitop ocupe el liderazgo en el mercado es su excepcional y consistente calidad, reconocida entre envasadores y consumidores. Un dato significativo es su casi nula tasa de goteo de 1 afectado por cada 45 millones producidos, desde su lanzamiento. Durante el proceso de producción se aplica a todos y cada uno de los grifos una prueba de sobrepresión de 0,4 bares para verificar su hermeticidad y se comprueban periódicamente más de 60 puntos de calidad. Algunas mediciones adicionales también confirman un excelente rendimiento de barrera al oxígeno.

El embalaje de cartón culmina el Bag-in-Box®, es lo que lo hace atractivo para el consumidor ya que el cartón va impreso en alta calidad offset, flexo o numérica. Puede llevar impresiones en relieve, con hoja de oro, recubrimiento UV, texturas especiales y puede tener formas originales y personalizas (Bag-in-Tube®, Intuitive Bag-in-Box®). El embalaje protege al producto de cualquier deterioro y de la luz y, por otro lado, le da la posibilidad de mostrar una imagen del producto o de la marca que la superficie de otros embalajes no puede ofrecer.

El Bag-in-Box® optimiza la vida útil del vino

El envasado en Bag-in-Box® (BIB) permite optimizar la vida útil del vino, minimizando la variación de las propiedades del producto durante su consumo. La conservación de un vino en BIB comparte características comunes con otros tipos de envases antes de comenzar su utilización, pero otras son específicas una vez empezado. Desde un punto de vista general, es posible alargar la vida útil del vino en BIB incidiendo en la evolución del contenido de SO2, del pH, de la cantidad de oxígeno aportada en los procesos de preparación y envasado, el plazo objetivo de conservación, los riesgos microbiológicos, etc. También influye una filtración final adecuada y la esterilidad de la línea de llenado, así como minimizar el aporte total de oxígeno en el embalaje después del llenado.

Otro aspecto importante es la elección de una bolsa (film+grifo) de baja permeabilidad al oxígeno, así como evitar el deterioro y los posibles daños en el film de barrera tras el llenado. Las bolsas para Bag-in-Box® se deben examinar periódicamente después de haber pasado por la cadena de suministro hasta el punto de venta, porque un agrietamiento excesivo perjudica la barrera al oxígeno. Por ejemplo, un espacio excesivo entre la parte superior de la caja y la bolsa llena es una posible fuente de flexcracking o agrietamiento, al producirse movimientos excesivos de la bolsa durante el transporte a destino. Desde los laboratorios de Smurfit Kappa se trabaja codo con codo con el cliente para que esto no sea una preocupación para este.

Asimismo, es importante disminuir las temperaturas de almacenamiento porque almacenar el vino con altas temperaturas es muy perjudicial para el producto y esto también sucede en BIB. Estudios del INRA (Institut National de la Recherche Agronomique) de Francia constatan que un incremento en la temperatura de 10°C (20°C a 30°C) reduce la vida útil del vino en Bag-in-Box® a la mitad, debido al aumento de la velocidad de las reacciones químicas en el propio vino. Las temperaturas de transporte y almacenado deben mantenerse aproximadamente por debajo de 25°C.

Sin embargo, siempre es posible compensar una limitación en un parámetro, mejorando en otro. Un ejemplo son los vinos orgánicos, en los que el productor está muy limitado en el uso de SO2. En este caso, para llegar al mismo plazo de vida útil, es necesario reducir el oxígeno total aportado en todas las fases del proceso.

La responsabilidad de aumentar la vida útil del vino reside en la cadena de suministro: desde el proveedor del envase y maquinaria de llenado, pasando por el envasador, hasta los centros de distribución y almacenaje. Para que todo sea óptimo, es fundamental que la información fluya y sea clara y precisa para poder controlar los puntos críticos a lo largo de todo el proceso, con la implementación de sistemas de medición que indiquen la adecuación a los requerimientos, ya que sin medidas y datos fiables es imposible saber y corregir los causas que puedan acortar la vida útil del vino.

El formato de Bag-in-Box® correctamente envasado, permite a los suministradores garantizar una prolongación media de la vida útil del producto de 6 a 8 semanas una vez abierto, sin riesgo de que las propiedades organolépticas se alteren sensiblemente, por eso el consumidor particular lo prefiere en aquellos casos en los que el consumo es habitual e incluso ocasional. Al ser fácil de almacenar, transportar y abrir resulta perfecto para un consumo en entornos caseros, abiertos, en el campo, etc. En el caso de la industria hostelera, como el vino queda protegido de la oxidación, se conecta fácilmente a los sistemas de dispensación. Y, por supuesto, sus características lo hacen perfecto para las estanterías de las tiendas, su reposición en los estantes es fácil y rápida y no se rompe. Además, es una plataforma perfecta para transmitir marca y atraer clientes.

Huella de carbono cinco veces menor a la de otros envases

Bag-in-Box® es una solución de embalaje respetuosa con el medio ambiente que presenta una reducida huella de carbono. El Bag-in-Box® es ligero, está fabricado con materiales reciclables y presenta una reducida huella de carbono en comparación con otros embalajes. Estudios de impacto medioambiental y ciclo de vida de las soluciones de embalaje de vino, realizados a finales de 2010 en los países nórdicos con la participación entre otros de Smurfit Kappa y Bio Intelligence for Systembolaget y Vinmonopolet, concluyen con un excelente posicionamiento medioambiental del Bag-in-Box®. El informe parte del análisis de cuatro envases distintos: botellas PET, botellas de vidrio, envases de cartón y Bag-in-Box®, y concluye que un envase BIB de 3 litros de capacidad tiene una huella de carbono 5 veces menor que una botella de cristal de 75 cl.

Kg CO2 eq/unidad. Unidad: 1.000 litros de vino consumido en Noruega. Fuente: Nordic Report. Agosto 2010.


 

El bajo impacto ambiental de este embalaje se debe principalmente a su composición. Un Bag-in-Box® de 3 litros pesa 179 gramos de los que 144 gramos (80% del envase) son cartón, un material natural, reciclado y reciclable, y 35 gramos (20% del envase) es plástico, la bolsa y el tapón. A esto se une la óptima gestión de los residuos, ya que el cartón se puede reciclar y volver a la vida como una nueva caja para BIB y el plástico puede valorizarse incinerándose y recuperando parte de la energía empleada en el proceso.

Pouch-Up®, otro más en la familia

Otra alternativa de embalaje que está desarrollando Smurfit Kappa con alta penetración en los mercados del vino son las bolsas Pouch-Up®, fabricadas con materiales que poseen excelentes propiedades barrera frente al oxígeno para conservar el vino. El líquido se sirve a través del grifo Vitop. El Pouch-Up® es un envase muy resistente a la vez que extremadamente ligero y se mantiene en pie solo por su estructura de fuelle simple en la base, o doble en la base y en la parte superior. Se puede imprimir en alta calidad con colores y gráficos para atraer la atención del consumidor en el punto de venta. Ofrecen máxima comodidad al consumidor, ya que son fáciles de transportar, almacenar, utilizar y desechar.

Smurfit Kappa ofrece también un Pouch-Up® de 3 litros con un diseño genérico para el mercado del vino. Esto permite que empresas de cualquier tamaño puedan probar este nuevo envase en pequeñas cantidades, sin necesidad de desarrollar un diseño. El doble refuerzo de la parte superior y de la inferior proporciona una forma más cilíndrica, mientras que el atractivo diseño aporta una mezcla de tradición y modernidad, adaptándose así a cualquier tipo de vino.  Este producto cuenta con el Vitop Original® que permite el llenado fácilmente, utilizando cualquier tipo de máquina automática o semiautomática de Bag-in-Box®, sin necesidad de realizar ningún ajuste. Las nuevas y modernas estructuras con películas de aluminio cuádruple permiten una alta resistencia mecánica y constituye una excelente barrera al oxígeno, garantizando una perfecta calidad y una mayor conservación del vino.  Por tanto, el Pouch-Up® responde de manera eficaz a las crecientes necesidades de los consumidores de hoy en día: es un envase ligero, irrompible y fácil de usar. El grifo Vitop Original® que se encuentra en la parte exterior del Pouch-Up® permite servir el vino con facilidad.

Práctico, económico, moderno y ecológico

En resumen, el sistema Bag-in-Box® es un embalaje medioambientalmente sostenible, de uso único, concebido para prolongar la vida útil del vino una vez empezado el envase, con un grifo hermético que facilita su perfecto y cómodo vaciado, con una total higiene alimentaria, óptima ergonomía de utilización por el consumidor final y una fácil conexión con máquinas dispensadoras. Además, su caja de cartón es un soporte extraordinario para la promoción del vino y la marca, para dar toda la información del producto al consumidor y para personalizar y diferenciar el envase según requerimiento del envasador, añadiendo comunicación al consumidor.

Smurfit Kappa

Líder mundial en la producción de envases de papel y cartón, cuenta con una división exclusiva de Bag-in-Box®. Smurfit Kappa Bag-in-Box® ofrece soluciones de envases flexibles para productos líquidos y semi-líquidos en los sectores agro-alimentarios e industriales, compatibilizando las limitaciones de costes con la aplicación de la nueva legislación medioambiental.

Con sus 7 factorías alrededor del mundo, Smurfit Kappa Bag-in-Box® es el líder europeo en soluciones con este envase y su Vitop Original® es número uno mundial de los grifos para vino. Smurfit Kappa Ibi es una de estas 7 factorías, propiedad 100% del grupo Smurfit Kappa. Gracias a su completa integración, la principal ventaja que Smurfit Kappa puede ofrecerle a cualquier cliente es la de una solución integral al envasado en Bag-in-Box® de su producto. Desde la fabricación e instalación de la línea de envasado, pasando por un asesoramiento técnico por profesionales, hasta el suministro de todos los componentes necesarios tales como grifos, cajas, cartón, asas, conectores, y por supuesto las bolsas. Esta es una ventaja a la hora de iniciarse en el mundo del Bag-in-Box® ya que el cliente puede tener el soporte necesario ante cualquier incertidumbre a la hora de desarrollar una nueva línea de producto o a la hora de consolidar una línea ya creada.

España, un mercado en crecimiento

En España, hay una creciente demanda del mercado. Pese a las reticencias iniciales de algunos bodegueros de España e Italia, generadas en parte por el temor a que el consumidor desconfiara de la calidad de un envase que exteriormente se asemeja al que se utilizaba para vinos básicos, sangrías o tintos de verano; hoy en día el Bag-in-Box® es reconocido por una gran mayoría de bodegueros y envasadores como una alternativa de calidad, sostenible y segura, logrando prestigiar la imagen y cambiando progresivamente su apreciación del producto.

En España el consumidor comienza a entender que unos recipientes herméticos realizados con cartón y con un pequeño grifo pueden ser la solución más adecuada para guardar, dispensar y consumir el vino de forma óptima y en perfectas condiciones. Y por otro lado para el productor, el envase cubre todas las necesidades, garantizando seguridad para el contenido y un gran ahorro en los costes de envasado y transporte.

Un uso consolidado en el norte de Europa

La moda, que ha venido para quedarse, nos llegó desde el norte de Europa. Primero fueron los suecos, noruegos y daneses, más adelante franceses; y en estos momentos cada vez más británicos. Ahora Italia y España se suman a la innovación y adoptan también el Bag-in-Box® casi como un estilo de vida. Aproximadamente, más de un 50% del vino que se comercializa en Noruega, Suecia o Australia ya es envasado en Bag-in-Box®. Unas cifras superiores a las de Francia o Portugal con casi un 30%, y también superiores a las de Dinamarca o Estados Unidos con un 20%, y al 10% de Rusia o Reino Unido. En Italia o España la cifra todavía no supera el 3% lo cual deja muestra de las posibilidades de crecimiento que el mercado del Bag-in-Box® puede ofrecer a los productores de vino. Estos datos reflejan que este innovador envase tiene por tanto un enorme recorrido para los próximos años, sobre todo en el área mediterránea y su progresiva penetración en el mercado es ya del todo indiscutible e irreversible. Las razones técnicas son evidentes y dan respuesta a las necesidades de los envasadores, distribuidores y consumidores.

Penetración del BIB en diferentes mercados

Penetración del BIB en diferentes mercados

Cinco puntos clave para gestionar el CO2 en el vino

 Publicado el por Nomacorc Enology (esporádico)

Opening wine bottle --- Image by  (photo: )

Opening wine bottle --- Image by

La gestión del dióxido de carbono (CO2) es un parámetro clave de la calidad de los vinos tranquilos. El CO2 disuelto tiene, en efecto, un gran impacto sobre las características organolépticas de los vinos. Por lo tanto, es muy importante gestionar correctamente este parámetro durante todo el proceso de la elaboración del vino, para garantizar una concentración final adecuada. Una vez que el vino está embotellado, esta concentración se debe preservar en el tiempo y mantenerla regular de una botella a otra. Los puntos clave para garantizar una gestión correcta de este parámetro en los vinos son:

- Modular el equilibrio gustativo del vino con el CO2.

- Limitar la pérdida del CO2 hasta el ajuste antes del embotellado.

- Medir con precisión el CO2 disuelto.

- Controlar el embotellado.

- Preservar el CO2 durante el almacenamiento del vino.

Modular el equilibrio gustativo del vino con el CO2

El CO2 juega un papel clave en el equilibrio gustativo de vinos tranquilos y contribuye a modular su perfil sensorial. En general, el CO2 subraya las percepciones de frescura y acidez, atenúa la percepción dulce, intensifica el amargor y astringencia y puede conducir a una sensación de picor. En función del tipo de vino, muy poco CO2 puede hacer percibir los vinos blancos como planos y por otro lado, demasiado CO2 transforma los tintos en tánicos y ásperos. Para ciertos sabores, el CO2 puede tener un efecto potenciador y amplificar la intensidad olfativa directa de vinos. Los profesionales también observan una amplificación de ciertos defectos de tipo corcho, herbácea, hongo, podrido. En función de la matriz, una diferencia de 200 mg/l de concentración de CO2 en un mismo vino puede dar dos perfiles sensoriales diferentes. El CO2 se ajusta generalmente, tanto en función del perfil inicial del vino, como el objetivo comercial. En el embotellado de vinos tranquilos, los niveles de CO2 son generalmente entre 300 y 1.500 mg/l. Hasta esta etapa, es recomendable preservar lo más posible el CO2 en el vino.

Limitar la pérdida del CO2 hasta el ajuste antes el embotellado

El CO2 es un gas natural producido por la levadura durante la fermentación, y como todos los gases, es capaz de disolverse en un líquido. Durante el proceso de elaboración, la concentración de CO2 disuelto naturalmente tiende a disminuir. Las manipulaciones cuidadosas del vino durante todo el proceso y el mantenimiento del vino a bajas temperaturas permiten limitar estas pérdidas en CO2. En estas condiciones, los niveles de CO2 en el momento de la preparación del vino para el embotellado, son a menudo superiores a 1.000 mg/l. El ajuste del contenido de CO2, por lo tanto, se basa en el tipo de vino deseado. La temperatura tiene un efecto muy importante en la disolución del CO2. Esta disolución es mayor cuanto más baja sea la temperatura. Si la concentración del CO2 disuelto debe ser incrementada, la manipulación estará optimizada para una temperatura del vino inferior a 10°C. Por el contrario, para “eliminar” una parte del CO2 de vino, el enólogo puede proceder con la desgasificación con gas nitrógeno, dirigido preferentemente a temperaturas más altas en el rango de 15 a 20°C.

Medir con precisión el CO2 disuelto

Independientemente de la técnica escogida, es imperativo medir las concentraciones de CO2 disuelto en el vino. La OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino) propone dos métodos de referencia para la medición del CO2 en el vino. Estos dos métodos proporcionan valores exactos pero son adecuados solamente a un uso en el laboratorio. En la bodega, las herramientas de medición de CO2 lamentablemente carecen de precisión.

El “Carbodoseur”, un dispositivo barato y fácil de usar, es probablemente el más extendido. Pero su precisión (+/-100 mg/l) es insuficiente para asegurar una buena gestión del CO2 en las bodegas.

Otra técnica de medición, conocida como método de expansión múltiple (MVE, por sus siglas en inglés), es la utilizada por el dispositivo CarboQC, patentado por Anton Paar. El método MVE permite la reproducibilidad de alrededor de 50 mg/l (según el fabricante). Pero para alcanzar tal nivel, se requiere un mantenimiento muy minucioso.

La conductividad térmica (CT) es una otra técnica en la que se basan aparatos como el Orbisphere. La calibración debe realizarse con frecuencia para asegurar la exactitud de la medición. La industria del vino sigue aún detrás de una tecnología asequible que permita una medición precisa y fácil del CO2 y que facilite las operaciones de ajuste.

Controlar el embotellado

Una vez ajustado el contenido de CO2, debe ser capaz de mantener la concentración en el vino. Pero el embotellado puede afectar significativamente a la concentración de CO2. Durante el embotellado, el vino pasa del tanque a la botella, lo que puede implicar un posible contacto con el aire y por tanto una pérdida de CO2. Cada miligramo de oxígeno llevado en el vino puede causar una pérdida de 10% de CO2 disuelto. Las pérdidas más importantes se producen al principio y al final del embotellado. De hecho, las botellas que salen pronto pueden contener menos CO2 porque el vino se pone en contacto con el aire en las mangueras y filtros.

Al mismo tiempo, los últimos volúmenes de los vinos que se van a embotellar, se exponen también a una mayor pérdida de CO2, ya que este es el vino que permanece en el tanque más tiempo y por tanto más en contacto con el aire. Si no se toman precauciones, las primeras y la últimas botellas del proceso (hasta varios cientos dependiendo del tamaño de la línea) contendrán más oxígeno y menos CO2, creando así una importante variabilidad de una botella a otra. Por lo tanto, es necesario el uso de gas inerte, particularmente en los circuitos y en el tanque. El uso de un gas mixto, conteniendo CO2, es necesario para ser perfectamente eficiente en este parámetro. Para los blancos y rosados, el uso de un gas mixto 50% CO2/ 50% N2 es una buena solución. En cambio, la gestión del espacio de cabeza con un sistema de vacío o de gas inerte casi no tiene efecto sobre el contenido de CO2 disuelto. No obstante, es aconsejable aplicar un sistema de vacío o de gas inerte antes del taponado para evitar un ingreso excesivo de oxígeno en el espacio de cabeza, que tendrá consecuencias adversas sobre la calidad de los vinos y su potencial para la conservación.

La gestión del CO2 durante el embotellado es primordial para evitar crear variaciones entre diferentes botellas de un mismo lote, que se verán reforzadas por la mala gestión del oxígeno en esta etapa también.

Preservar el CO2 durante el almacenamiento del vino

Durante el almacenamiento en botella, se observa habitualmente una pérdida de CO2. La temperatura de almacenamiento desempeña un papel importante en la conservación del CO2 contenido en el vino. Un vino almacenado a temperatura baja (inferior a 15°C) mantendrá mejor CO2 disuelto que un vino almacenado a una temperatura alta (superior a 20°C), donde la pérdida será más importante. Esta pérdida también puede ser regulada por el tapón a través de su permeabilidad específica. Como el caso de la permeabilidad al oxígeno (OTR), los tapones (independientemente del tipo) tienen permeabilidad al dióxido de carbono, que puede ser expresado como tasa de transmisión de dióxido de carbono (CO2TR).

En función del tipo de tapón, esta permeabilidad al CO2 puede ser especificada. Este es el caso de los tapones Nomacorc, para los cuales los valores de OTR específicos se pueden convertir en los valores de CO2TR. Por tanto, como es posible predecir el oxígeno que entra en una botella, se puede estimar el CO2 que escapará de la botella con el paso del tiempo. Varios ensayos han ayudado a confirmar los CO2TR del rango de los tapones Nomacorc. Cuanto más bajo es el OTR bajo es también, el CO2TR (es decir, las pérdidas de CO2 serán más bajas). Las permeabilidades de oxígeno más altas ocasionaran más pérdida de CO2 con el tiempo. Pero estas pérdidas son muy pequeñas.

Por ejemplo, tras dos años, en un vino cerrado con un tapón “Classic+”, la pérdida de CO2 es inferior a 100 mg/l (es decir, inferior al error analítico de la mayoría de los métodos de medición, y del punto de vista sensorial, difícilmente perceptible). Para otros tipos de tapón, como los tapones de corcho natural y los derivados basados en corcho, los ensayos han mostrado importantes variaciones en las perdidas de CO2 en el vino que, en algunos casos, eran significativas.

Esta variabilidad, relacionada con la heterogeneidad de las materias primas y las propiedades mecánicas de este tipo de tapón, puede conducir a notables variaciones entre diferentes botellas de un mismo lote. Al contrario, la homogeneidad de la producción de los tapones Nomacorc garantiza un comportamiento similar para cada tapón y asegura una conservación regulada de los niveles de CO2 durante el almacenamiento del vino. De esta manera, las variaciones analíticas y sensoriales entre diferentes botellas se limitaran y además el embotellado estará perfectamente dominado.

Un consorcio europeo desarrolla un robot que mejorará la producción vitivinícola

 Publicado el por Efeagro (colaborador)

Un consorcio de investigación europeo, formado por universidades y empresas de España, Francia, Italia y Alemania, está trabajando en el desarrollo de un pequeño robot no tripulado, equipado con sensores, que ayudará a la gestión de los viñedos.

Según ha informado la Universidad Politécnica de Valencia en un comunicado, el robot permitirá obtener de forma rápida información relevante como el desarrollo vegetativo, el estado hídrico, la producción y la composición de la uva, entre otros datos.

El desarrollo de este robot forma parte del proyecto europeo VineRobot, cuyos socios se reúnen estos días en la Universitat Politècnica de Valencia para evaluar el primer año de trabajo.

El proyecto, en el que participa el Laboratorio de Robótica Agrícola de la UPV, está liderado por la Universidad de La Rioja.

Completan el consorcio la empresa española Avanzare, las francesas Force-A y Wall-YE y la italiana Sivis, junto con Les Vignerons de Buzet, una bodega cooperativa próxima a Burdeos; y la Universidad Hochschule Geisenheim (Alemania).

La principal ventaja que ofrecerá este proyecto radica en la disponibilidad de datos obtenidos automáticamente que, al ser representados en mapas sencillos, permitirán la fácil interpretación por parte de cualquier usuario, así como la transmisión de la información de manera inalámbrica desde la parcela.

"La robótica y la agricultura de precisión proveen al productor de potentes herramientas para mejorar la competitividad de sus explotaciones. Robots como el que desarrollamos en este proyecto no sustituirán al viticultor, sino que lo que harán es facilitar su trabajo, evitándole la parte más dura en campo", según Javier Tardáguila, coordinador del proyecto e investigador de la Universidad de La Rioja y Francisco Rovira, investigador del Laboratorio de Robótica Agrícola de la UPV.

Asimismo, Rovira apunta que un efecto "colateral, pero positivo para Europa, es la atracción que ejerce la aplicación al campo de las nuevas tecnologías -robótica, agricultura de precisión, y tecnologías de la información- sobre jóvenes agricultores, ya que la elevada edad media de los agricultores es un recurrente tema de preocupación en países industrializados".

En el marco de la reunión del proyecto que acoge la UPV, los investigadores han presentado el prototipo del robot en el que llevan trabajando desde el año pasado.

El robot incluye un circuito básico de seguridad con varios pulsadores de emergencia y un parachoques que detiene el robot ante cualquier obstáculo.

El primer año se ha trabajado básicamente en la movilidad del robot en campo, mejorando el sistema de suspensión y el de tracción para ascender pendientes en presencia de malas hierbas.

De cara al próximo año, el reto es dotar al robot de autonomía para navegar entre las filas de viñedo de manera segura mediante visión estereoscópica, así como la integración de una cámara lateral que proporcione información sobre el estado vegetativo de las plantas y posibles racimos.

El proyecto está financiado con más de dos millones de euros por la convocatoria ICT-Robotics del VII Programa Marco de la Unión Europea y concluirá a finales de 2016.

Precios del aceite 23-01-15

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Información en documento PDF adjunto.

El Magrama avanza una cosecha de 813.586 toneladas de aceite de oliva en 2014/15 (-54,1% respecto a 2013/14)

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Avance completo en pdf adjunto.

Las estimaciones de producción de aceituna y aceite de oliva en la campaña 2014/2015 por parte del Ministerio de Agricultura, sitúan la producción de aceite de oliva en 813.586 toneladas, un 54,1% inferior a la campaña pasada, que fue excepcional. Estas estimaciones se han realizado con datos cerrados a 30 de noviembre. Ese volumen de aceite sería fruto de una recolección de 3.969.800 toneladas de aceituna para almazara. En cuanto a la aceituna de aderezo, el Magrama estima una producción de 511.700 toneladas, un 6,9% inferior a la anterior campaña.

Hay que tener en cuenta que en el anterior avance (con datos cerrados a octubre), el Ministerio vaticinaba una producción de aceite de oliva de 824.235 toneladas.