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Efecto de la visita a bodegas en el consumidor de vino

 Publicado el por SeVi (colaborador)

El enoturismo permite crear un vínculo duradero entre el consumidor y la marca/región del vino. (photo: )

El enoturismo permite crear un vínculo duradero entre el consumidor y la marca/región del vino.

Estudio completo en pdf adjunto (en inglés)

Según una investigación del Ehrenberg-Bass Institute, que analizó el comportamiento de más de 3.300 visitantes a 79 bodegas de toda Australia durante un periodo de seis meses, el enoturismo tiene un efecto duradero en el comportamiento de los enoturistas como consumidores de vino. Este estudio, divulgado por The Lead South Australia, revela entre sus conclusiones que las visitas a las bodegas y las experiencias que se viven allí hacen que se incremente el consumo de vino de mayor calidad y precio más elevado. Además, los enoturistas estudiados fueron más proclives a adquirir vinos de la región visitada y su consumo general de vino creció de forma significativa.

D.O.P. Ribera del Guadiana. Redescubriendo unos vinos de excepción

 Publicado el por Luis Comino (colaborador)

Labores de vendimia. FOTO: C.R.D.O.P. Ribera del Guadiana. (photo: )

Labores de vendimia. FOTO: C.R.D.O.P. Ribera del Guadiana.

Cuna de Francisco Pizarro, Hernán Cortés, Vasco Núñez de Balboa o Pedro de Valdivia, algunos de los conquistadores más célebres del Nuevo Mundo, la Comunidad Autónoma de Extremadura continúa siendo, en el plano vitivinícola, un reflejo muy fiel de lo que fue su esplendoroso pasado ofreciendo en la actualidad unos magníficos vinos que están, nunca mejor dicho, conquistando tanto los paladares de los catadores más reputados, como los de los consumidores más entendidos.

La D.O.P. Ribera del Guadiana, cuyo Reglamento fue aprobado el 17 de marzo de 1997 y ratificado el 16 de abril de 1999, comprende seis subzonas, diseminadas por las dos provincias que integran esta Comunidad Autónoma, denominadas Cañamero y Montánchez, en Cáceres; y Tierra de Barros, la cual concentra el 80% de las viñas, Matanegra, Ribera Baja y Ribera Alta, en Badajoz.

Un hecho diferenciador es que todas ellas están amparadas por esta D.O. no siguiendo un estricto criterio homogeneizador, sino más bien al contrario, pues para agruparlas se les exigió que sus elementos naturales permitieran lograr el máximo nivel de calidad en todos sus productos. De este modo, si bien las seis subzonas mantienen sus aspectos distintivos, todas se hallan interconectadas por sus elementos vitícolas comunes, como la forma de cultivo; enológicos, como las modalidades de elaboración o de crianza; físicos, como el origen geológico del suelo o el clima; sociales, como su cultura y tradiciones; o bien por razones de la nomenclatura del producto en el mercado.

En las aproximadamente 33.000 hectáreas de viñedo que engloba la D.O.P. Ribera del Guadiana, la única presente en tierras extremeñas y que toma su nombre del río homónimo que discurre de Este a Oeste por ella, se dan cita las variedades blancas Pardina, Viura o Macabeo, Cayetana Blanca, Eva o Beba de los Santos, Chardonnay, Alarije, Borba, Chelva o Montúa, Malvar, Parellada, Pedro Ximénez, Verdejo, Cigüente, Moscatel de Alejandría, Moscatel de Grano Menudo, Perruno y Sauvignon Blanc; y las tintas Garnacha Tintorera y Tinta; Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Bobal, Graciano, Mazuela, Merlot, Monastrell, Jaén Tinto, Pinot Noir y Syrah.

Con este surtido de uvas se forjan unos vinos redondos, estructurados, de gran expresividad, óptimo equilibrio y espléndidas cualidades organolépticas, que resultan idóneos para ser maridados con las sabrosas y enjundiosas especialidades locales, un compendio de recetas contundentes realizadas como antaño, con paciencia, mimo y esmero, alejadas de la esclavitud marcada por las actuales dietas y modas, que permitirán a los enoturistas tocar el cielo culinario mientras degustan platos tan suculentos y apetitosos como las migas, el gazpacho extremeño, la sopa de cachuela, el sopicaldo, las pringadas, el “cojondongo”, el “zorongollo”, las “jilimojas”, la caldereta de cerdo, ternera o cordero aromatizada, como otras exquisiteces autóctonas, con el pimentón de la Vera; las criadillas de tierra o trufa a la extremeña; el secreto y la presa ibéricos; el chuletón de ternera retinta braseado sobre sarmientos, a la plancha o a la piedra; los rabos de cordero asados, el frite de cordero o cabrito, el cabrito cuchifrito, la “cardincha” de paleta de borrego, la “chirrichofla”, la morcilla lustre, las chacinas de cerdo ibérico, los quesos Ibores, de la Serena y la Torta del Casar; los sublimes jamones de la D.O. Dehesa de Extremadura y un largo etcétera que incluye también, para sorpresa de propios y extraños, la universalmente conocida tortilla de patatas la cual, según cronistas bien documentados, fue creada por los franciscanos del Monasterio de Guadalupe. Y para los postres nada que mejor que saborear dulces tan deliciosos como las perrunillas, los buñuelos de viento, los pestiños, los hornazos, los mantecados, las floretas, los bollos de chicharrones, los repápalos…

Almendralejo y otros enodestinos sugerentes

Además de por su consabido amor por la buena mesa, siempre copiosamente regada por los vinos locales, los enoturistas suelen ser personas cultas e inquietas ávidas por descubrir y admirar de primera mano el patrimonio histórico de cada D.O. que visitan. Ejemplo inequívoco de esto lo constituiría Almendralejo, capital de la Tierra de Barros y sede del Consejo Regulador, el cual se encuentra, junto con la Estación Enológica, en una edificación neoclásica de 1915. Auténtico centro neurálgico, no solo de esta D.O., sino también de todo el vino de Extremadura, Almendralejo fue declarada Ciudad Internacional del Vino en 1987 y Ciudad Antigua del Vino en 1992, siendo varias las bodegas que permiten recorrer sus instalaciones y probar sus vinos.

Lugar de nacimiento del ilustre escritor y poeta romántico José de Espronceda, otros tesoros almendralejenses son el Museo de las Ciencias del Vino o el cercano Museo Enológico, integrado por una extensa colección particular que incluye infinidad de objetos relacionados con la producción, cata, embotellamiento y distribución de sus vinos. A modo de curiosidad constatar que Almendralejo es el único municipio extremeño autorizado a amparar sus espumosos, efectuados con el método tradicional o champenoise, bajo la D.O. Cava.

Entre las numerosas y pintorescas poblaciones que jalonan la Ribera del Guadiana, todas ellas agraciadas por un relevante y riquísimo legado artístico-monumental, encontramos destinos de la talla de Mérida, cuyo Conjunto Arqueológico fue declarado en 1993 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; Trujillo, Villafranca de los Barros, Don Benito o Zafra.

Una Ruta del Vino muy dinámica

Constituida por 17 municipios de Badajoz, la Ruta del Vino Ribera del Guadiana permite a los enoturistas pasear por unos territorios vinculados a la viticultura desde tiempos inmemoriales, ofreciéndoles la oportunidad de conocer mejor Extremadura a través de su historia, gastronomía, naturaleza, fiestas, folclore y tradiciones. Todo esto se concreta en una oferta enoturística, quizá la mejor de Extremadura, capaz de transportar a los amantes del vino por un apasionante universo repleto de bodegas, alojamientos, restaurantes, bares, tascas, tiendas especializadas y otros establecimientos estrechamente ligados a la viticultura que les irán descubriendo un heterogéneo abanico de actividades culturales y lúdicas entre las que distinguimos sobrevolar en globo los viñedos, ver las labores de poda o de recogida de la uva mientras se aprende el proceso de elaboración del vino, presenciar un concierto en una sala de barricas, asistir a una exhibición artística en una bodega con solera, hacer cursos de cata, disfrutar de exclusivos tratamientos de vinoterapia…

En definitiva, gracias a la perseverancia, cuidadoso trabajo y saber hacer de sus bodegueros y viticultores, la D.O.P. Ribera del Guadiana puede presumir de ofrecer a sus clientes unos vinos de elevadísima calidad, dotados de caleidoscópicos matices sensitivos sabiamente ensamblados por una personalidad única común, aspecto que los hace realmente singulares.

Enoturismo en miniatura, garantía de futuro mayúsculo

 Publicado el por Patricia Fernando (colaborador)

Curiosidad de los niños ante el mundo del vino. (photo: )

Curiosidad de los niños ante el mundo del vino.

El vino tiene un papel económico importante dentro del PIB español y la brecha entre producción consumo en España es creciente. Una idea que podría ayudar a salvar esta consiste en provocar el acercamiento de la cultura del vino al consumidor, aunando conocimiento y placer y la mejor herramienta es el producto enoturístico.

¿Por qué no enoturismo infantil? Partiendo de la idea anterior se puede definir como objetivo el mantener viva la tradición de aquellas zonas en las que el vino ha estado presente desde hace siglos, y un medio que puede materializar el susodicho fin es sumergir al público infantil en la cultura del vino para afianzar futuros conocedores y consumidores responsables, para asegurar la supervivencia de una cultura y de un sector económico. La estrategia pasa por diseñar actividades a la medida de los más pequeños.

Podemos encontrar, sin necesidad de salir de nuestro mapa, ejemplos de enoturismo que ya incorporan con naturalidad a los niños en sus actividades. “Si queremos tener un consumidor de calidad en el futuro, es ahora en el presente cuando tenemos que trabajar en ello” reflexiona Miguel Ángel Castiblanque Alarcos, Gerente de Bodegas y Viñedos Castiblanque después de más de 7 años trabajando en la formación del público infantil a través del enoturismo para consolidar a la generación venidera, bien como profesionales de sector o bien como consumidores con conocimientos en una zona vitivinícola tan representativa como es La Mancha. Castiblanque cree en la necesidad de formar a los niños e incluso se atreve a dar un paso más allá “pienso que debería de ser una obligación, ya que España es un país productor de los más importantes del mundo y esta actividad sustenta parte de la economía española, por lo que habría que, de alguna manera, incluirlo en el sistema educativo para que les enseñasen todo el proceso”. Como herramienta fundamental crearon junto con la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha unas “Guías Enológicas”, un material didáctico donde explican el proceso de elaboración desde la cepa a la copa para los ciclos de Primaria.

Experiencias similares se han llevado a cabo recientemente en la Ribera del Duero, donde algunas bodegas abren sus puertas al público infantil como es el caso de las Bodegas O. Fournier, que ya cuenta con varias experiencias enoturísticas con niños en la bodega y su entorno, conociendo el viñedo y el recorrido de la uva. También en la Ribera del Duero la agencia de turismo enológico Ribiértete en Aranda de Duero cuenta con este tipo de iniciativas, su actividad principal con los niños consiste en recorrer su Museo del Vino situado en una de las bodegas subterráneas centenarias del municipio. Por lo tanto, lejos de permanecer en la misma línea es necesaria la búsqueda de “algo nuevo en torno al vino” que permita obtener diferentes resultados. Estas y otras acciones persiguen la creación de “nuevos consumidores” sin perder de vista la misión de instalar entre sus valores el consumo de vino responsable.

La I+D+i del enoturismo como motor de crecimiento y diversificación

 Publicado el por Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) (colaborador)

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La Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) nació en 2011 con el apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad, y se consolida como asociación en 2013 para coordinar la I+D+i del sector del vino y hacer de la innovación una llave para su competitividad. Como la única plataforma tecnológica de la industria del vino a nivel nacional y europeo y con la vista puesta en el horizonte 2020, la PTV se marcó un primer objetivo claro: definir y diseñar la estrategia española de innovación vitivinícola. Este objetivo se vio materializado en la Agenda Estratégica de Innovación que contempla, entre otros, el Enoturismo como uno de las estrategias de diversificación y crecimiento del sector.

Aunque en sus orígenes, el turismo enológico se concebía como una simple actividad asociada a viñedos y bodegas, hoy en día está tomando fuerza y se está constituyendo como una nueva actividad empresarial, con autonomía para diseñar sus propias estrategias de producción y comercialización, y con posibilidades de diversificar y mejorar los resultados económicos. Para que este crecimiento sea constante y exponencial, la PTV apuesta de manera activa por una inversión por parte de las empresas en I+D+i, inversión para la que además las Administraciones Públicas ofrecen múltiples herramientas de financiación.

Para poder conocer dichas herramientas, es fundamental establecer previamente el correspondiente marco legal donde se ubican: por un lado es necesario conocer el Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2013-2016 (MINECO), vinculado al H2020 europeo, y por otro, el Plan Nacional e Integral de Turismo 2012-2015 (Minetur). Ambos, encaminados a impulsar la competitividad de las empresas españolas y contribuir a la generación de riqueza.

Atendiendo a ambos planes y enmarcado en el segundo de ellos, el Estado pone a disposición de las empresas españolas el Programa Emprendetur I+D+i, compuesto por las líneas Emprendetur I+D y Emprendetur Desarrollo, para el que se contemplan los siguientes ámbitos de conocimiento científico-tecnológico:

• Energía y Sostenibilidad

• Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)

• Materiales y Construcción

• Humanidades, Sociedad y Ciencias Jurídicas

• Transporte y Servicios Asociados

• Gestión Empresarial

• Accesibilidad

Así, la innovación en turismo enológico no es solo posible, sino también necesaria y cada vez más accesible gracias a este tipo de ayudas. Si bien, es un sector en el que la I+D+i se lleva a cabo, en la mayoría de los casos, de manera transversal; es decir el enoturismo no crea tecnologías propias por lo general, sino que adapta e incorpora tecnologías existentes de otros sectores y áreas de actuación.

Aunque desde la PTV se dinamizan y apoyan proyectos que atienden a todos los ámbitos de conocimiento anteriormente indicados, en la actualidad se están priorizando, para el sector enoturístico español, algunos como: energía y sostenibilidad, TIC y gestión empresarial.

“Energía y Sostenibilidad” es un ámbito necesario que incluye líneas I+D+i como eficiencia energética, energías renovables, turismo sostenible y Huella de Carbono. Por otro lado, las “Tecnologías de Información y Comunicación” son esenciales para mejorar la productividad, calidad y competitividad de las empresas, en un mundo cada vez más influenciado por la globalización y el entorno digital. Finalmente, las líneas de I+D+i definidas en el ámbito de la “Gestión Empresarial” deben ir enfocadas a conseguir la optimización de procesos, promoción y marketing, entre otros, dentro del ámbito de la innovación no tecnológica.

Innovitour, un caso de éxito


Ejemplo de todo ello, es Innovitour, un proyecto nacido en el seno de la Plataforma Tecnológica del Vino, de la mano de MIX Network y con la colaboración de la Plataforma Tecnológica del Turismo Español y de diversos expertos de la universidad, la ciencia y la empresa. Se trata de una iniciativa que se presenta mediante la fórmula “Innovación + Vino x Turismo” y que surge como respuesta a la necesidad de estructurar el turismo enológico, no como un simple complemento de la producción y venta de vino, sino como una nueva unidad de negocio y un sector en sí mismo.

Así, Innovitour cuenta con tres objetivos principales: constituir un Equipo de Alto Rendimiento entre los agentes enoturísticos participantes, elaborar un Plan Estratégico para el desarrollo de una nueva oferta adaptada a los nuevos públicos del denominado Turismo de Cuarta Generación y desarrollar un nuevo modelo de gestión enoturística en España que proyecte la nueva oferta en los mercados internacionales.

El proyecto se desarrollará en dos fases: una de auditoría de la situación de partida y otra de talleres de entrenamiento en las nuevas técnicas de innovación y emprendizaje cooperativo, que serán dirigidos por expertos en distintas áreas, para su difusión final al sector.

Los antecedentes principales que marcan el nacimiento del proyecto Innovitour se fundamentan en un doble liderazgo español a nivel mundial: por un lado el sector vinícola de nuestro país, que se ha posicionado como el primero en superficie de viñedo, tercero en producción y uno de los cinco principales exportadores mundiales; y por otro lado, la fuerza del turismo en España, que resiste bien a crisis, guerras o catástrofes, con crecimientos globales por encima del 4% anual.

Para aprovechar la extraordinaria oportunidad que se le ofrece el turismo enológico español, era necesaria una estrategia alineada con las nuevas condiciones de competitividad que impone la globalización, es decir una estrategia de cooperación transversal para innovar en su oferta y proyectarse al exterior mediante procesos de internacionalización.

El enoturismo es por tanto un sector en crecimiento en el que aún queda mucho camino por recorrer, sobre todo en materia de I+D+i. Desde la PTV queremos apoyar a todas las bodegas que decidan iniciarse o desarrollar su actividad en este campo.

Para más información:

comunicacion@ptvino.com

 

Visita a la tierra del Qvevri: Georgia

 Publicado el por John Umberto Salvi (colaborador)

Foto: The Qvevri Project. (photo: )

Foto: The Qvevri Project.

Me emocionó mucho que me invitaran para participar como jurado de vinos en Georgia. Este país est

áá considerado como la “cuna” del vino y el lugar donde comenzó el cultivo del viñedo. Es, además, un país con una inmensa diversidad de variedades autóctonas de cepas. Estaba seguro de que sería un viaje muy interesante. Volé hasta allí vía Estambul, y llegué a Tiblisi a la indecente hora de las 4.30 de la madrugada, con lo que no llegué a mi habitación del Marriott Hotel hasta las 5.00 horas. Menos mal que la organización no había programado nada para el día siguiente, salvo la comida y la cena.

La comida fue con un hombre fascinante, Kakha Gvelesiani, que toca todos los palos. Es un hombre erudito, entretenido y una compañía deslumbrante. Me llevó a un complejo sobre la ciudad, con unas vistas fabulosas de Tiblisi. Comimos en un reservado y probamos el famoso Khinkali (empanadillas de carne), Lobio (plato de alubias) y Khachapuri (pan de queso) y pudimos hablar largo y tendido sobre Georgia y sus vinos, con nuestro anfitrión, Giga Makharadze, miembro del consejo del grupo propietario del complejo en el que estábamos y de muchas otras empresas a las que Kakha también está vinculado.

Esa tarde hubo una cena de bienvenida para los jueces. Éramos cinco: dos de Reino Unido, dos alemanes y una mujer de los EE.UU. Todos periodistas y expertos en vino. Hubo además dos jueces georgianos de la Agencia Estatal del Vino, organizadora del concurso y parte del Ministerio de Agricultura, lo que dejó el total del panel de cata en 8 miembros, pues el “octavo pasajero” fue el director general de la OIV, Jean-Marie Aurand. Cenamos a base de platos locales y la presencia de los organizadores y del ministro y secretario de Estado de Agricultura fue una prueba de la importancia que le conceden al certamen para los vinos de Georgia.

Ya al día siguiente, se programaron visitas a varias bodegas para que nos hiciéramos una idea sobre los vinos georgianos antes del concurso. Visitamos el famoso monasterio del siglo XI en Kakheti, con vinos eclécticos. El monasterio y sus antiguas tinajas (Qvevri) fueron fascinantes, en un lugar de belleza etérea, pero los vinos no eran muy buenos y la recepción carecía de dotes comerciales.

Luego tuvimos el inmenso placer de visitar el taller de un artesano de qvevris y comprobamos que se trata de un trabajo intenso y complicado, por no hablar de la temperatura a la que se trabaja y de la carga de madera necesaria para el horno.

A continuación, vivimos una cata y una comida absolutamente deliciosa en Shumi Winery, que cuenta con una colección de más de 500 variedades de vid. A una completa cata de 18 variedades le siguió una comida riquísima en los jardines con platos tradicionales y Chacha (licor de hollejos de uva) recién salido del alambique. Un momento de relax maravilloso.

Tras ello, vistamos Schuchmann Winery, el mayor productor de vinos de qvevri de Georgia y que hace un vino realmente bueno, tanto clásico, como vinificado en tinajas. El día terminó con una cena y una cata en el Château Mere Hotel, cortesía de Winiveria Winery, en la que intentamos hacer Khinkali con nuestras propias manos. Ya llegamos al hotel de madrugada, puesto que el viaje de retorno era de 150 minutos.

Al día siguiente, viernes, se celebró el Concurso Internacional de Vino de Georgia, que nos llevó toda la jornada. Empezamos con vinos blancos secos, y seguimos con tintos secos y tintos semidulces. Lamentablemente las cosas no fueron del todo bien, pues un conocido periodista inglés y Master of Wine fue nombrado presidente y planteó objeciones a la ficha de cata de la OIV al sistema del concurso. Como el certamen contaba con el patrocinio de la OIV y su director general era miembro del panel esto causó una considerable disputa y un mal ambiente. Nuestros anfitriones georgianos demostraron una paciencia inmensa. Finalmente, el presidente tuvo que aceptar el sistema, pero perdimos mucho tiempo. Se emplearon las fichas de cata de la OIV y fueron necesarios 80 puntos para el bronce, 82 para la plata, 85 para el oro y 92 para el gran oro.

La cena se desarrolló en un restaurante delicioso donde comí la mejor lubina de mi vida y donde probamos una amplia gama de vinos georgianos. El grupo siguió en un bar de vinos, pero yo opté por volver al hotel ya a medianoche.

El sábado seguimos con la cata, empezando con los blancos secos y los vinos blancos elaborados en qvevri. Luego llegaron más tintos secos y tintos en qvevri, para finalizar con semidulces y dulces y sus equivalentes en tinaja. Como la cata se celebraba en los bajos de Expo Georgia y coincidió con la 8ª Feria Internacional de Vino y Licores, la pudimos visitar y probar vinos de diversos productores antes de regresar al hotel para un pequeño descanso y arreglarnos para la cena de gala y la entrega de premios. Unos ganadores que se anunciaron con mucha pompa y con marchas militares.

De 102 vinos que participaron, 10 ganaros medallas de oro y 20 de plata. Las puntuaciones más elevadas fueron para el blanco Mtsvane 2013, de Shalauri Cellars. Nueve de las medallas de oro fueron para vinos georgianos y la décima para un vino del Medoc bordeles, Rousseau de Sipian 2008, que yo había presentado. 46 de los vinos participantes estaban elaborados en qvevri y siete de los vinos presentados eran de fuera de Georgia.

He dicho al inicio que Georgia cuenta con más de 500 variedades de uva, pero solo unas 30 de ellas se emplean para elaborar vinos que pueden encontrarse en el mercado. Entre ellas Saperavi es la más plantada y supone el 60% de toda la producción vitivinícola georgiana. Algunas otras las nombro a continuación. Blancas: Rkatsiteli, Mtsvane Kakhuri, Chinuri, Khikhvi, Kisi, Krakhuna,Tsitska, Tsolikouri.  Tintas: Saperavi, Tavkveri, Shavkapito, Chkhaveri, Ojaleshi, Aleksandrouli, Mujuretuli, Aladasturi, Usakhelouri, Jani, Dzvelshavi y Otskhanuri Sapere.

Es posible que no todo el mundo esté familiarizado con el qvevri (o kvevri). Tinajas empleadas para fermentar el mosto. Pertenecen a un antiguo modo de elaborar vino originado en Georgia y que se remonta a miles de años atrás (algunos hablan de 8.000 años).

Son ánforas cónicas de barro sin asas recubiertas en su parte interna con cera de abeja y enterradas en las bodegas a ras de suelo. En ellas se elaboran vinos ricos en taninos.

Las uvas, tintas y blancas, se prensan, se meten en el qvevri y se procede como el vino convencional. El qvevri con uvas blancas se cubre con una tapa de piedra, sellada con arcilla, y se deja a su suerte durante varios meses (un proceso similar al sistema toscano de elaborar su vinsanto). Mientras que algunos consideran que este sistema es algo arriesgado, la Unesco ha añadido este método enológico tradicional georgiano a la lista de patrimonio cultural intangible. Uno nunca sabe que se va a encontrar cuando se abre el qvevri. Además, como Georgia es un país extremadamente propenso a los terremotos, las ánforas en ocasiones se rompen y cuando se destapan se descubre que todo el vino se ha filtrado al suelo. En cualquier modo, por su originalidad está considerado como una herramienta única y fabulosa para el marketing del vino de Georgia. Menos del 10% de la producción vinícola de Georgia se elabora con el sistema del qvevri.

Era impensable terminar este artículo sin mencionar nuestra visita al Museo Nacional de Georgia, organizada por Khaka. Me impactaron un collar de cristal de roca y un león de oro macizo elaborados en el año 5.000 antes de Cristo.

En lo que respecta al vino, que era el propósito de la visita, contemplamos el qvevri más antiguo del mundo, con miles de años y, lo que fue más impresionante, las pepitas de uva consideradas las más antiguas del mundo, fechadas hace 8.000 años y certificadas como de uva para elaborar vino.

 “Los arqueólogos descubrieron muchas pepitas de uva de hace milenios en Kvemo Kartli, al sur de Tiblisi, en el Valle Marneuli, en las ruinas de Dangreuli Gora. Según sus características morfológicas y ampelográficas, las identificaron con pepitas de la variedad Vitis Vinifera Sativa”. Solo por esto valió la pena la deliciosa y formativa visita a Georgia. Debo agradecer a Kakha y a todo el resto de la organización del concurso su buen hacer y que cuidaran de nosotros como lo hicieron.

Traducción: Vicent Escamilla