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¿Estamos haciendo algo mal?

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Desde el primer momento en el que se confirmaron las peores previsiones sobre la cosecha, las bodegas españolas vieron en esta drástica reducción de producción una gran oportunidad para el aumento de los precios de los vinos que los acercaran un poco más a su valor, y una posibilidad de desarrollar los mercados nacionales e internacionales. Ambas aspiraciones, con el paso del tiempo, se han visto, en mayor o menor medida, frustradas.

De los mercados internacionales ya hemos hablado en ocasiones recientes, destacando el comportamiento tan desigual que han tenido graneles, en teoría un producto a ir sustituyendo por su escaso valor añadido y fidelización, con respecto a los envasados, que apenas han conseguido aumentar el volumen y cuyos precios han crecido proporcionalmente mucho menos. En cuanto al consumo en el mercado interno, las estadísticas y publicación de informes no han hecho sino confirmar la gran desorientación con la que trabaja el sector, carente de estadísticas fiables al respecto, lo que le obliga a trabajar con datos en muchas ocasiones contradictorios. Y aunque tomando como valor el que emana del Balance Vitivinícola y cuyo dato estimado parece el que más podría reflejar lo que verdaderamente está pasando con el consumo en el mercado interior, se sitúa en el entorno de los diez millones y medio de hectolitros, lo que reflejaría un ligero incremento con respecto a datos de años anteriores, así como un punto de inflexión claro sobre la tendencia bajista de años anteriores. Tanto la imposibilidad de contar con datos precisos sobre los diferentes canales de comercialización de esos vinos, como el precio al que son comercializados, nos deja en una situación bastante precaria de conocimiento de lo sucedido.

Un sector que busca la estabilidad

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Ya en su momento, cuando hablamos de que la Comisión Europea había aprobado los Planes de Apoyo al Sector Vitivinícola (PASVE) de 2019 a 2023, remarcamos que solo para los dos primeros ejercicios 2019 y 2020 estaban garantizados los fondos, los otros tres se encontraban pendientes de lo que pudiera suceder con la nueva PAC y el nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2027. Leer la respuesta que ha dado el Comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan, a las organizaciones y asociaciones vitivinícolas al respecto, reiterando que “es imposible conocer con qué dinero contará el sector a partir de 2021”, puede inquietarnos, pero nunca sorprendernos.

Especialmente cuando la Comisión que él preside tiene entre sus principales objetivos la política medioambiental y nuestro sector viene demostrando su compromiso con nuevos estándares para la sostenibilidad y transparencia para los consumidores.

A continuación, información para suscriptores.

Mercados 21-03-18

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Mercados 14-03-18

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Información en PDF adjunto.

Las bodegas asumen pérdidas del 4% de su facturación por errores de etiquetado del producto

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Las deficiencias de la cadena de etiquetado de las bodegas españolas cuestan al sector un 4% de su facturación anual, según un análisis realizado por Toshiba Tec Spain entre 300 bodegas, en el que el 80% del total declaran tener problemas de etiquetado que afectan al almacenaje del producto y a su correcta distribución y, en un 25% de los casos a la comercialización de los productos en el entorno del e-commerce (comercio electrónico por Internet).

Según dicho estudio, la mayoría de las bodegas señalan a los procesos manuales de etiquetado y a la ausencia de procedimientos automatizados como las causas fundamentales de las deficiencias, siendo los problemas derivados más comunes la gestión correcta de los inventarios disponibles (60% de los casos) y los retrasos en fechas de envío a los distribuidores o a la cadena comercial (40% de los casos).

La encuesta revela que una de las preocupaciones más importantes para el sector bodeguero derivada de estos problemas de etiquetado reside en la pérdida de oportunidades en el entorno del e-commerce. De hecho, el 25% de las bodegas declara tener dificultades para satisfacer los requerimientos de los grandes retailers de este entorno a tiempo.

Este nuevo canal de comercialización es especialmente importante para el sector vinícola, según el análisis de Toshiba, debido al crecimiento de las compras de vino por Internet. De hecho, según el Observatorio Español de los Mercados del Vino (OEMV), de las 76 ocasiones en las que un español consume vino al año, 66 son en el hogar (por encima del 85%), por lo que las grandes superficies han decido aprovechar el empuje del e-commerce y ofrecer un catálogo de vinos en su web para llevar directamente al domicilio del cliente.

Además del correcto etiquetado del proceso productivo y logístico, para el sector vitivinícola español es fundamental certificar el origen y la trazabilidad de sus productos, debido a su cada vez mayor capacidad exportadora y a la necesidad de competir frente a otros orígenes.

No hay que olvidar que nuestro país es el tercer productor de vino, con un total de 33,5 millones de hectolitros en 2017, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Además, países como EE. UU., Francia, Reino Unido, Alemania y China son los principales importadores en valor y volumen de vino español.

En este sentido, esta empresa considera que se podrían resolver los inconvenientes y satisfacer las necesidades del sector apostando por la automatización del etiquetado. Según Toshiba, un sistema automático de impresión y aplicación de etiquetas permitiría reducir los errores un 98% y aumentar la productividad de una bodega en un 30%, al automatizar procesos, eliminar errores de inventario y reducir incidencias en los envíos a cliente final.