Topic:

El MAPA propone elevar ahora a casi 75 M€ el recorte de los fondos del PASVE 2020 para las medidas contra la crisis del Covid-19

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

///ACTUALIZACIÓN///

En el marco del debate entre Ministerio de Agricultura y CC.AA. sobre las medidas extraordinarias para paliar los efectos de la crisis sectorial y general provocada por la pandemia de Covid-19, se ha planteado ampliar el recorte de la asignación financiera de las medidas del PASVE 2020 (inicialmente de 57,4 M€, tal, como avanzó SeVi), hasta al menos 74,9 M€.

No obstante, siempre hay que tener en cuenta que se trata de una propuesta todavía provisional y como tal debe tomarse, hasta que el propio Ministerio de Agricultura no confirme la cifra definitiva, de acuerdo con la mayor parte de las CC.AA. y del propio sector, a través de la Organización Interprofesional (OIVE).

En principio, el MAPA presentó el pasado 8 de mayo a las CC.AA., como medidas excepcionales para el sector del vino, una destilación de crisis y un almacenamiento privado, aunque de la citada reunión salieron otras posibles medidas, como el recorte de los rendimientos máximos de producción o la cosecha en verde, tal y como viene recogida en el real decreto que regula el PASVE, e incluso destinar más fondos, aunque no para más volumen, a la destilación vínica.

La nueva propuesta que baraja el Ejecutivo, después de una nueva reunión con las CC.AA. mantenida el pasado 11 de mayo, incluye ya la vendimia en verde, que se financiaría con 10 M€, repartidos con fondos “sobrantes” estimados (que se prevé que no se vayan a gastar) de las otras medidas en el actual PASVE 2020, salvo de la destilación de subproductos que, con una asignación de 31,8 M€, se mantiene en su ficha financiera invariable.

Esos 10 millones de euros adicionales se aplicarían sobre un recorte de 4 millones de euros de la ficha financiera PASVE 2020 y de 6 millones de la del próximo PASVE de 2021.

En principio, la propuesta actual, además, elevaría los fondos de los supuestamente “sobrantes” a la  destilación de crisis tanto para vino con D.O.P. (19 M€), como para vino “de mesa” (42 M€), hasta los 61 millones, aunque ya ha habido críticas desde La Rioja, al considerar que no creen que se vaya destilar a muy bajo precio (totalmente fuera de rentabilidad) ningún litro de vino de la D.O.Ca., mientras que demandan más fondos para financiar el almacenamiento privado, que apenas contaría en la última propuesta con unos 9,9 millones de euros, y también para la vendimia en verde, que quiere que  sea parcial por parcela y no total para mejorar aún más la calidad de sus vinos.

Además, faltaría por concretar la medida de reducir los rendimientos máximos por hectárea, que propuso sobre todo Castilla-La Mancha, pese a que algunos Consejos Reguladores de las D.O.P.s ya están analizando cómo llevarla a cabo para recortar la oferta de producción de cara a la nueva campaña 2020/21.

Por el momento, el Ministerio no ha propuesto y quiere evitar poner sobre la mesa ayudas complementarias de Estados (algo que sí ha hecho Francia, como ya ha publicado la SeVi).

Tampoco se conoce si, al final, la Comisión Europea aportará ayudas comunitarias de apoyo adicional a este sector, a pesar de que las organizaciones agrarias y empresariales de algunos Estados miembros productores están presionando en ese sentido. Quizás, si se terminan por utilizar los fondos de casi 480 M€ de la reserva de crisis de la PAC, como han planteado ya algunos Estados miembros y el Parlamento Europeo, le “toque” algo en su distribución al sector vitivinícola comunitario.

Los trabajos de debate siguen adelante y, aunque se quiere alcanzar el mayor consenso con CC.AA. y sector lo más pronto posible, el objetivo es que todo esté preparado para actuar, al menos en algunas de estas medidas, unos meses antes de que empiece la próxima campaña 2020/21, el próximo 1 de agosto, y la nueva vendimia.

 

Vea aquí la primera propuesta ministerial

 

Notas desde casa (por Pedro Ballesteros)

 Publicado el por Pedro Ballesteros MW (colaborador)

 (photo: )

En estos momentos de confinamiento, a muchos nos vienen dos impulsos contradictorios. Por un lado, tenemos el deseo angustioso, teñido de nostalgia, de que todo vuelva a ser como era. Por el otro lado, nos parece estar viviendo un momento de cambio histórico, que nada volverá nunca a ser como fue.

Imagino que la respuesta adecuada se encuentra entre estas dos posiciones, y sé con certeza que yo no la tengo. Lo que no impide querer compartir pensamientos sobre algunos elementos nuevos que creo que van a condicionar, por un tiempo más o menos largo, el futuro del sector del vino. Antes que nada, es probable y muy deseable que la mayor parte de lo que hoy escribo no sirva para nada, porque dentro de unas semanas aparece la vacuna contra el virus, que es efectiva y barata, y nuestros gobiernos la distribuyen masiva y eficazmente.

Sin vacuna no hay cura efectiva, ni contra el virus ni contra el miedo que domina las mentes y marca actitudes. China parece que ha salido de esta pesadilla. Casi todos los restaurantes y tiendas están abiertos, y el gobierno está machacando a los ciudadanos para que salgan y consuman, y a las empresas para que produzcan al máximo. Sin embargo, según Bloomberg, aunque el 91% de las empresas han recomenzado a trabajar movilizando todos sus recursos, solo el 4% están trabajando a capacidad normal. El miedo al virus es casi tan poderoso como el virus. Muchos llevan el virus dentro, todos portamos el miedo. No desaparecerá hasta que el virus se haya acostumbrado a dejarnos vivir o hasta que lo matemos.

No creo que nunca antes fuera la Humanidad tan conscientemente dependiente de un avance científico, para asegurar su bienestar.

Pero por ahora razonemos, que nunca está de más, sobre algunos de los cambios que pueden perdurar en la escena del vino.

Internacional

Empiezo por la parte que hoy por hoy es la más importante en términos económicos para España, las exportaciones, que sostienen más de la mitad de nuestra producción. El comercio del vino es extremadamente sensible a la política internacional. Es un producto altamente visible, asociado, sobre todo el europeo, a un imaginario muy nacional. En cuanto hay una crisis internacional en un país importador, el vino europeo la paga. Sea los cambios llenos de corruptelas que Putin impuso para castigar las importaciones de nuestro vino, sean las ocurrencias de Trump a cuenta de Airbus (¿qué se puede esperar del único productor de vino que presume de abstemio?), sean los aranceles disuasivos para el vino europeo en China, mientras que dan entrada libre a chilenos y australianos, sea la política oscura de India.

No hay crisis genuinas del comercio del vino, sino que el vino es chivo expiatorio para otras crisis. Tras el virus, no puedo por menos de preocuparme ante la difícil perspectiva. El conflicto entre EE.UU. y China no parece que tenga visos de atenuarse. Aunque el americano sea teatral y a veces estrambótico, lo cierto es que la actitud de China da miedo. Todos hemos sufrido con asombro nuestra extraordinaria dependencia de ese país para suministros básicos, con nuestro presidente pidiendo favores al chino, la presidenta de Madrid yendo a esperar aviones chinos pagados a precio de escándalo, y, sobre todo, la de los sinvergüenzas que estafan con material médico, que se venden al mejor postor y otra serie de cosas que no podemos aceptar.

Hay un consenso creciente sobre la necesidad de relocalizar en Europa la producción de materias estratégicas. Esto tendrá consecuencias, es de esperar que los chinos impongan medidas contra sus importaciones de Europa. No tengamos dudas que el vino es candidato ideal para la venganza. No debemos descartar tampoco que la torpe actitud del gobierno británico frente al virus venga compensada por una arrogante negociación para el Brexit, que pueda resultar en bloqueos del comercio, crear un escándalo para ocultar otro, y que haya una crisis que, de nuevo, pague el vino.

El contexto se hace aún más complejo cuando apreciamos la popularidad creciente de nacionalismos, populismos, xenofobias y otra serie de ideas que históricamente solo han servido para sembrar el odio y la muerte entre los que les apoyan y todos los demás. La violencia, la tensión y la inseguridad jurídica son enemigos mucho más temibles que las heladas y las plagas, para la viña.

Se dice que el virus es simétrico, pero la evidencia es que no lo es. Como todos los males de este mundo, afecta más a los pobres, y tiene consecuencias más duraderas en unos países que en otros. Además, parece que va por oleadas: China, Europa, EE.UU., América Latina, ahora África… Es razonable esperar que tendremos mercados que se recuperan y mercados todavía en el caos. Habrá que disponer de mucha inteligencia de mercado y de gran flexibilidad de actuación para hacer frente a este desafío complejo.

Las DD.OO. y las bodegas han tenido que recortar costes muy rápidamente. Los presupuestos de promoción han sido, con toda lógica, los primeros sacrificados. Sin embargo, será bueno prever que, si esto dura, vamos a tener que estar armados hasta los dientes para reconquistar mercados y ganar prestigio, porque el estropicio puede ser grande, y la memoria de los mercados es corta. Como todos los países exportadores estaremos igual, podrá haber grandes oportunidades en la recuperación de mercado. Nos espera un 2021 de fiera competencia, es el momento de reflexionar estrategias de promoción y de trabajar en unidad. La tan envilecida “marca España”, que fue objeto de un manejo político ridículo, no tiene por qué asociarse con ideas políticas, sino con la realidad que nos interesa una imagen comercial conocida para vender mejor. Y tiene que dar cabida a todos, incluyendo a los que no les da la gana sentirse españoles, que sus razones tendrán, pero crean riqueza honesta en España.

En España

En el mercado interno, parece que este año perderemos una gran parte del turismo. No creo que haya nada que hacer, más que ayudarse para sobrevivir hasta 2021. Estoy seguro que el turismo se recuperará, quizás menos masificado. Viviendo en el norte de Europa, sé bien lo importante que es para la gente aquí escaparse en verano, y no hay país que pueda competir en calidad, accesibilidad y servicios, al volumen que manejamos, con España. Este paréntesis, dramático para los que trabajan en el sector, quizás nos dé la oportunidad de reflexionar con ellos cómo hacerles ganar más dinero y hacer que el sector del vino también gane más dinero involucrando el vino en el turismo. No hablo de enoturismo, que es otra cosa, sino cómo hacer que los turistas, que no olvidemos que vienen aquí a disfrutar, puedan encontrare una logística de distribución del vino que les haga tomar afecto por a nuestros vinos. Por alguna extraña razón, los turistas beben bastante vino italiano, portugués y francés cuando van a esos países, mientras que en España prefieren la cerveza y los cócteles.

Los políticos no paran de hablar de planes de recuperación. Es evidente que el virus ha dado al Estado un papel mucho más relevante. Todos esperamos ayudas públicas. Los productores piden ayudas para destilar y gestionar stocks, además de las ayudas laborales y otras subvenciones. Todo eso está muy bien, pero hay que ver cómo se financia. El sector del vino tiene el privilegio de tener dotaciones bastante considerables de la PAC, que hasta ahora se han invertido mayoritariamente en las llamadas reconversiones, conducentes por lo general a aumentar rendimientos y volumen de producción.

Recomendaría encarecidamente que se analizara una revisión en profundidad de los presupuestos para el vino en la PAC. El dinero del contribuyente tiene que servir para generar actividad económica que repague, en forma de impuestos, lo recibido, y para operar nuestros territorios de un modo sostenible y respetuoso. Hay 130 millones de euros anuales que se usan para las llamadas reconversiones, y pueden tener un uso más apropiado. No me parece lícito exigir más dinero público para el sector, porque no está peor ni es más importante que otros muchos sectores, como el turismo, la hostelería, los espectáculos y un largo etcétera, que no verán un duro. Reconocer la propia ventaja, y entender la situación de los demás, es también cultura. Una cultura del vino que no entienda el valor de la empatía no me parece cultura.

Además, me parece un poco difícil de justificar que el dinero de los contribuyentes sea utilizado, primero, en aumentar la producción y, después, en subvencionar los excedentes. Entiendo la angustia de los que sufren la caída del mercado, pero también entiendo la angustia de todos los que pagan impuestos. Quizás sea esta una oportunidad para poner condiciones a las ayudas que se den. Verbigracia, que todo el que reciba ayudas para la destilación sea inelegible para cualquier tipo de ayudas para reconversión en los próximos 15 años, si es que se mantienen. Por ejemplo, que las ayudas públicas vengan asociadas a prohibir sobrepasar un cierto rendimiento durante un plazo de tiempo largo. O que los que reciban ayudas tengan que justificar una situación legal y transparente en cuanto al agua de riego. Me parece alucinante que el dinero de todos ayude económicamente a empresas que tienen pozos ilegales que agotan el agua de todos. Otra posibilidad de condicionalidad, que se den las ayudas de destilación solamente a los viñedos que se salgan del registro de denominaciones de origen, mientras que a los que permanecen se les den ayudas para el almacenamiento. Así conseguiríamos un mapa del viñedo un poco más aproximado a la realidad de la calidad. Me parece poco serio y muy perjudicial el hecho que la mayoría del viñedo español esté registrado en D.O.P., mientras que la producción de las DD.OO. es minoritaria.

No olvidemos que cuando el Estado interviene tiene tendencia a sobreintervenir. Y cuando encuentra que la razón es el bien público puede hacerlo bien o menos bien. El confinamiento, con casi total seguridad, resultará en un repunte del alcoholismo. La violencia familiar y los problemas de salud vienen asociados al alcoholismo. No descartemos que los higienistas organicen un ataque contra el vino. Como siempre, el vino tendrá una posición más débil que la cerveza y los destilados porque sus empresas son más pequeñas y sus asociaciones menos conjuntadas.

Es un problema que, aunque pueda dolernos, tiene una base sólida para ser planteado, y requiere una respuesta empática. Basta con las tonterías de que el vino es bueno para la salud, basta con las medias palabras. El vino tendrá que defenderse con transparencia, valorando lo que tiene y reconociendo lo que adolece. Es bebida alcohólica, susceptible de crear dependencia y daños para la salud. No hay dosis en las que sea bueno, porque no es ni alimento ni medicina. Es, como tantas otras cosas, algo que se debe beber con plena consciencia e inteligencia, y que no todo el mundo debe beber. Adquiere su mayor valor cuando lleva apellidos, sobre todo los de su origen. El vino lleva riesgo como lo llevan otras grandes cosas de la vida, no hay por qué ocultarlo.

Consumo

La hostelería ha sufrido un golpe durísimo. Es probable que tarde mucho en recuperarse, y probablemente lo haga con muchos cambios. El mercado de hostelería es mercado de experiencias más que de productos; lo que se ha perdido hoy no se recuperará nunca. Además, tenemos la experiencia histórica que las medidas restrictivas que se imponen en períodos de urgencia tienen tendencia a permanecer, por ese placer malsano que tienen los que se encargan de seguridad de querer ser importantes siempre. Recordemos que los controles a veces absurdos que se nos impusieron a todos después de las Torres Gemelas permanecen en su gran mayoría, hasta en aeropuertos provinciales. Veo un periodo prolongado de restricciones a la hostelería. No se me ocurre nada que hacer ahora.

Hace unos pocos años, España dejó de ser el único país grande en que se bebía más vino fuera de casa que dentro. Imagino que esa tendencia se consolidará ahora. No pasa nada, si se mantiene le valor de lo que se bebe en bares y restaurantes.

En casa, parece que los supermercados venden mucho más vino. Leí en un informe de Nielsen que las ventas habían subido un 31%. Casi todo el aumento se produjo en los segmentos más económicos. La gente bebe más vino porque bebe más alcohol, no porque les guste más el vino. Cambio que me parece de escaso interés. Probablemente resultará en el asentamiento del formato bag-in-box, que tan popular es en Europa, y tan cómodo para el consumo casero, pero que los españoles no acababan de aceptar.

Las tiendas especializadas que disponen de servicio online también han incrementado sus ventas. Esto es muy interesante, el online ha llegado para quedarse. La logística de distribución ha ganado fiabilidad y eficacia, lo que asentará este cambio. Las bodegas tendrán que posicionarse aún mejor en este sector, pero prestando mucha atención.

Me preocupa el crecimiento exponencial de Amazon (y demás afines), que crean un desequilibrio de poder pernicioso. Uno de los elementos más preocupantes es que ellos toman y gestionan de modo exclusivo toda la información sobre nuestras compras, que es crucial para las bodegas. Creo que las bodegas, y los que compramos, tenemos que ser conscientes de este peligro, y alentar sitios web alternativos, con series exclusivas y otras iniciativas. La guerra del online no ha hecho más que empezar, y sería estúpido que concluyera cambiando nuestra dependencia de China por la dependencia de una multinacional.

Hay un movimiento importante de solidaridad y de apreciación de lo local. Muchas personas estamos dispuestos a alentarlo, es básico para la dignidad en nuestras ciudades y territorios. El sector del vino debiera interesarse ahora por estos movimientos. Es absurdo, e indicativo de dejadez, que las dos CC.AA. en la que el consumo de vino por cabeza es más bajo sean Castilla-La Mancha y Rioja. Es ridículo que en Palma de Mallorca o Santa Cruz de Tenerife haya más vinos de la península que de las islas, en los bares. La solidaridad pasa por llegar a acuerdos con la distribución local, para darles un beneficio sostenible al tiempo que lo recibimos, más que para vender sin más.

De cualquier manera, esta crisis ha resultado en millones de personas que han perdido su trabajo, y otros muchos que temen por él. Si no se actúa adecuadamente, el virus puede resultar en un aumento de la desigualdad social. No olvidemos que el aumento espectacular del valor del vino español se debe sobre todo a las clases medias que compran vino con apellidos. La fragilidad de las clases medias solo puede ser perjudicial. Nunca habrá ricos suficientes para alimentar este sector. El vino perdería además la mayoría de sus valores si se transformara en otro producto de lujo sin más.

Las iniciativas solidarias que buen número de bodegas han lanzado, el respeto por las gamas medias y económicas de calidad, la aproximación al cliente desfavorecido, serán bazas inteligentes para asegurarnos el futuro. Espero que la prescripción española también entienda este mensaje, y apoye los vinos más accesibles, adoptando una actitud más seria, menos elitista, más arriesgada y visionaria, más generosa con los que beben.

La profesión de sumiller es una de las más sufridas víctimas del virus. El servicio del vino queda bajo sospecha higiénica. Sería bueno que se organizaran una serie de debates de ideas de cómo dar apoyo a estos profesionales, y cómo relanzar creativamente su oficio. El problema es muy serio.

Sé que no hay muchas cosas positivas en este artículo. Los que me conocen saben que es difícil para mí no ver la botella medio llena. Pero aprendí que para resolver los problemas hay primero que aceptarlos, y con estas líneas quisiera ayudar a que se definan.

Las soluciones tienen necesariamente que venir del diálogo y de la voluntad de actuar con unidad, o al menos con espíritu honesto de cooperación. De aquí se sale ayudándonos unos a otros. Estos son problemas demasiado complejos para dejarlos a la guía de un líder o a la idea feliz de un sabio.

Termino expresando mi profundo deseo que estas líneas sean absolutamente inútiles. Quisiera que el lector que haya llegado hasta aquí sienta ahora que había algo interesante en la lectura y piense dentro de tres meses que fue una pérdida de tiempo. Eso querrá decir que estamos mucho mejor de lo que yo podía imaginar.

Petición a la CE para que flexibilice e impulse la venta online intracomunitaria de vino

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

La eurodiputada francesa, Irène Tolleret, de Liste Renaissance (Grupo Renew Europe) ha elevado una pregunta escrita a la Comisión Europea sobre la posibilidad de flexibilizar la comercialización vía internet (online) de vinos en el mercado intracomunitario.

En su argumentario, Tolleret afirma que el sector del vino está en la actualidad experimentando su peor crisis de las últimas décadas, como resultado de la epidemia de Covid-19, con caídas de más del 70% en la facturación a la que tienen que enfrentarse muchos productores en Francia.

Pérdidas, añade, que no han sido compensadas por las mayores ventas minoristas (supermercados) o través del canal online, que se han producido debido a los cambios en los patrones de consumo exhibidos por las personas en Europa.

Para la europarlamentaria gala, las ventas intracomunitarias de “larga distancia”, directas del productor al consumidor, están en la actualidad sujetas a procedimientos administrativos largos y complejos en términos fiscales. Esto, añade Tolleret, ralentiza la comercialización vía online, especialmente en el caso de las pequeñas y medianas (Pymes) empresas.

En la situación actual de confinamiento y de interrupción del canal Horeca (hostelería, restauración y cátering), existe una necesidad urgente de que se revisen los estándares existentes para flexibilizar y facilitar las ventas online intracomunitarias de vino desde las empresas a los consumidores, mediante la instalación del sistema “Mini One-Stop Shop” (MOSS) para la declaración y el pago de impuestos especiales sobre el vino, similar al que es utilizado para la declaración del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).

Al respecto, Irène Tolleret pregunta a la Comisión Europea sobre la opinión respecto a este asunto y si ha considerado poner en marcha un sistema de este tipo, con el fin de impulsar cuanto antes la viabilidad de las ventas “online” de vino dentro del Mercado Único comunitario.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

Covid-19: El MAPA propone a las CC.AA. destinar 57,4 M€ del PASVE 2020 a destilación de crisis y almacenamiento privado

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

 (photo: )

El Ministerio de Agricultura empezó a debatir el pasado viernes 8 de mayo con las CC.AA. un documento de trabajo sobre las medidas extraordinarias para paliar los efectos de la reducción de la demanda de vino por el cierre del canal de hostelería y restauración (Horeca), que supone un 60% de las ventas totales, con la declaración y sucesivas prórrogas del estado de alarma y las dificultades para exportar, derivadas de la pandemia del Covid-19.

Aunque se debatieron las mismas, no hubo en este primer encuentro un acuerdo que pudiera ser consensuado para su adopción, debido a los diferentes intereses y prioridades que defiende cada territorio. La intención, no obstante, es que este lunes 11 se avance en un mayor consenso para empezar también su debate con el propio sector vitivinícola (OIVE) y poder llegar a un acuerdo final que pueda ser aprobado, aceptado por la UE y publicado en el BOE cuanto antes.

En principio, el MAPA presentó como medidas excepcionales para el sector del vino una destilación de crisis y un almacenamiento privado, aunque en la reunión salieron otras posibles medidas como el recorte de los rendimientos máximos de producción, la cosecha en verde, tal y como viene recogida en el real decreto que regula el PASVE, o destinar más fondos a destilación vínica.

Lo único que parece claro, hasta que no se demuestre lo contrario, es que los fondos destinados al sector vitivinícola solo saldrán de lo que no se gaste en lo ya asignado para las actuales medidas del Programa de Apoyo sectorial (PASVE) del actual ejercicio 2020. La Unión Europea no está dispuesta, por ahora, a aportar más dinero, ni tampoco se conoce que el MAPA o las CC.AA. dispongan (o puedan disponer) de fondos propios para destinarlos a acciones para paliar la actual situación de crisis en este sector.

En su propuesta de destilación de crisis, el MAPA persigue retirar para su quema y fabricación de alcohol unos 2 millones de hectolitros de vino de cualquier tipo. Los beneficiarios serán los destiladores autorizados de productos vitivinícolas, para lo cual se habilitará un procedimiento de autorización de destilerías por las CC.AA. por si hubiera alguna más interesada, pero que no esté autorizada a día de hoy.

El alcohol vínico que se obtenga de esa destilación se empleará exclusivamente para usos industriales y energéticos, es decir, se tendrá que desnaturalizar (no será, por tanto, en principio, alcohol para uso de boca, pese a que algunas CC.AA., como Andalucía, y organizaciones del sector productor lo han solicitado, incluso para un volumen del doble, hasta alcanzar 4 Mhl, que lo propuesto).

El volumen de vino a destilar por solicitante deberá, además, justificarse mediante los contratos celebrados con el productor del vino, con un mínimo de 10 hectolitros por contrato.

El MAPA propone una ayuda para este tipo de destilación de 0,25 €/litro de vino destilado, puesto que el Reglamento comunitario, publicado en el DOUE, establece que el apoyo a esta medida de retirada de oferta, deberá ser proporcionado y sólo podrá cubrir el coste de suministro a los destiladores y el coste de la destilación.

Según este departamento, en caso de que el volumen de vino solicitado para destilar supere las limitaciones establecidas (2Mhl) se aplicará el criterio de “primer llegado, primer servido”, es decir, que se atenderá por orden de presentación de las solicitudes hasta alcanzar dicho límite.

En su propuesta, el MAPA estima destinar, con la detracción de fondos comunitarios de otras medidas del PASVE 2020, alrededor de 50 millones de euros para un volumen de vino destilado de 200 millones de litros (2 Mhl), con el importe de la ayuda señalado de 0,25 €/hl.

Almacenamiento privado

La segunda medida, la de almacenamiento privado de crisis, tiene como objetivo, según el MAPA, financiar la retirada coyuntural del mercado de una oferta de 1,5 millones de hectolitros de vino con Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) a granel. Un volumen que, no obstante, es variable en función de si las solicitudes se presentan para periodo de almacenamiento más o menos amplios.

Esta medida de apoyo va dirigida a empresas vitivinícolas productoras de vino (bodegas) y el importe de la ayuda se establece en 0,02 €/hl de vino y día.

El MAPA recalca que el artículo 25 del Reglamento 1623/2000, que establecía las disposiciones de aplicación de la OCM del Vino, fijaba que el importe de la ayuda al almacenamiento, válido para toda la Comunidad, quedaba fijado a tanto alzado por día y por hectolitros en 0,15544 € para el vino de mesa. Y, según los datos del INE, el valor del IPC desde el año 2000 al 2020 se ha incrementado en un 47,6%, lo que justifica una subida de hasta los 0,02 €/hl y día de la ayuda al almacenamiento de vino.

De acuerdo a las condiciones propuestas, puesto que el importe de la ayuda por hl y día será abonado, en todo caso, antes de que finalicen los periodos de almacenamiento, el beneficiario de la misma deberá constituir una garantía o aval por importe equivalente, que se liberará una vez finalizado el periodo de almacenamiento.

Por otro lado, dicha ayuda será para un mínimo de almacenamiento de 50 hectolitros por solicitante y la duración de esta retirada coyuntural de oferta del mercado será por un periodo de 6, 9 o 12 meses, según determine el solicitante en su expediente.

No obstante, podrá permitirse interrumpir el periodo de almacenamiento privado por resolución de la autoridad competente o a iniciativa del beneficiario, previo abono de una penalización proporcional al tiempo restante del periodo al que se hubiese comprometido.

Como en la destilación de crisis, la selección o prioridad de las solicitudes dependerá del volumen de vino solicitado para almacenar. En caso de que superen las limitaciones establecidas (en torno a 1,5 Mhl de vino con D.O.P. a granel), se aplicará el criterio de “primer llegado, primer servido”.

Con la previsión de un volumen a inmovilizar de 150 millones de litros, el MAPA prevé un gasto total de 7,425 millones de euros, a detraer de los fondos comunitarios del PASVE 2020.

Una retirada coyuntural de vino con D.O.P. a granel del mercado por un periodo de 6 meses podría afectar a la mitad del volumen citado, unos 75 millones de litros, que recibiría una ayuda durante ese periodo de 0,036 euros por litro y un importe total de 2,7 millones de euros. Para el periodo de almacenamiento de 9 meses, la previsión sería 37,5 millones de litros y una ayuda en este periodo de 0,054 €/litro, con 2,025 millones de euros de apoyo total y, finalmente, para un periodo de un año (12 meses), con un volumen previsto igual, de 37,5 millones de litros, y una ayuda de 0,072 €/litro, el apoyo total sería de 2,7 millones, tal y como se observa en el cuadro adjunto.

El MAPA aclara que el importe de la ayuda para la medida de almacenamiento privado de vino se calcula para 0,0002€/litro y día de vino retirado, multiplicado, a su vez en cada caso, por el número de días de retirada de la oferta.

Este departamento realizado su cálculo de ayuda, suponiendo que la mitad del volumen previsto de vino con D.O.P. a granel para almacenar lo sería por un periodo máximo de 6 meses, mientras que otro 25% lo sería por 9 meses y el restante 25% por un periodo de un año.

Asimismo, se estima que los 150 millones de litros de almacenamiento privado, equivalen de media al 12,5% de la producción total nacional de vino calificado con DOP, y que el importe de la ayuda para destilación de crisis de 0,25 €/l es equivalente a unos 0,23 €/litro de ayuda para almacenamiento privado para vino entregado con una graduación alcohólica media de 11% en volumen.

Propuesta de presupuesto para medidas excepcionales en el sector del vino

Medidas excepcionales

Volumen (Mltr)

Importe ayuda (€/l de vino)

Total ayuda (M€)

Destilación de crisis

200,00

0,25

50,000

-Almacenamiento privado a 6 meses

75,00

0,036

2,700

-Almacenamiento privado a 9 meses

37,50

0,054

2,025

-Almacenamiento privado a 12 meses

37,50

0,072

2,700

Total almacenamiento privado

150,00

-

7,425

TOTAL Presupuesto Apoyo Vino

350,00

-

57,425

Fuente: MAPA.

Otras medidas

Por otro lado, el Ministerio de Agricultura contempla otra serie de medidas vinculadas a las que se acuerden de intervención del mercado, que se pondrían en marcha para adaptar o adecuar la oferta de vino a la demanda del mercado en la próxima campaña 2020/21 y con el fin de que los fondos utilizados en las acciones extraordinarias sean eficaces.

Así se contempla la denominada Norma de comercialización del vino y, en este sentido, el MAPA plantea que las uvas para vinificación que se destinen a bodegas para su transformación en vino deberán proceder de parcelas en las que los rendimientos por hectárea nunca superen los 20.000 kilos para uva tinta y los 25.000 kg para uva blanca.

Esta medida es también por la que apuesta Francisco Martínez Arroyo, consejero de Agricultura de la principal Comunidad productora, Castilla-La Mancha, quien tras reunirse con los responsables del sector el jueves 7 de mayo, defendió “una disminución de rendimientos por hectárea coyuntural para este año, teniendo en cuanta las dificultades que se están viviendo, debido a la crisis sanitaria”. Además, se quiere “que se incrementen las prestaciones vínicas, los subproductos, para retirar una parte del vino que va al mercado y, también que se activen los mecanismos que ha propuesto la UE en el reglamento publicado recientemente”.

Si finalmente se activan, añadió Martínez Arroyo, “queremos que se haga de manera contundente” y si se aplica la destilación que “sea con un precio suficientemente alto, con al menos el precio del vino en estos momentos para trasladar ese mensaje contundente al que hacía referencia, a los mercados. Y, muy importante, que las medidas vengan acompañadas de un presupuesto suficiente”.

En relación a la medida de comercialización del vino, que se aplicaría a la campaña 2020/21, que se inicia el próximo 1 de agosto, el MAPA señala que, en el caso de que las uvas procedentes de parcelas de viñedo destinado a la producción no cumplan con el requisito legal de limitación de rendimientos máximos y sean vendimiadas, podrán destinarse exclusivamente a la elaboración de mosto, vinagre o a la destilación, siempre y cuando el productor de mosto, elaborador de vinagre y destilador, según se trate, pueda acreditar que el producto de la transformación de estas uvas ha sido eliminado totalmente del canal del mercado del vino.

Como alternativa, el MAPA plantea que esas uvas vendimiadas puedan destinarse a la destilación y que el alcohol vínico resultante de la misma, tenga como obligada salida su envío para usos industriales o energéticos.

La segunda medida vinculada hace referencia, según el MAPA a la modificación del anexo 1.B del Real Decreto 739/2015, de 31 de julio, sobre declaraciones obligatorias en el sector vitivinícola (RD Infovi), con el fin de que en el sistema de información de mercados del vino se recoja también a nivel estadístico la producción de uva atribuible a cada una de las parcelas en las declaraciones de cultivo de una explotación, contempladas en las declaraciones de cosecha, tal y como se recoge en el artículo 3 del citado Real Decreto.

Por último, aunque por ahora no se contempla, el MAPA no descarta un incremento del volumen de alcohol contenido en los subproductos (prestaciones vínicas), hasta una cantidad superior al actual 15%, en caso de altas disponibilidades de vino, algo que se tendrá que ver en base a las existencias y a la próxima cosecha estimada a 15 de agosto. Si fuese necesario, este cambio en la destilación de subproductos podría suponer la retirada de un volumen adicional de vino de 1,5 millones de hectolitros más.

Ficha financiera

La financiación de las medidas extraordinarias propuestas por el MAPA saldría de restar fondos comunitarios asignados en el PASVE 2020 a las medidas ordinarias ya existentes, y que se supone que no se van a poder gastar por la actual situación de estado de alarma de la pandemia del coronavirus.

Por ahora, no se plantea que haya fondos comunitarios adicionales o extraordinarios, al margen del PASVE 2020, ni fondos de las Administraciones estatales (MAPA o CC.AA.) para financiar medidas que sí se consideran extraordinarias, tal y como había solicitado el sector.

Según el cuadro adjunto, los más de 57,4 millones de euros destinados a la destilación de crisis del vino (50 M€) y a la medida de almacenamiento privado (7,4 M€) saldrían de restar fondos por posible no ejecución a las medidas de promoción del vino en países terceros, cuya cuantía pasaría de los 50 M€ asignados a 33,53 millones, con un recorte de casi un 33% y de 16,47 millones menos); de reestructuración y reconversión de viñedos, que pasaría en el nuevo presupuesto PASVE 2020 de 72,53 M€ a casi 49,21 millones (un 32,2% y 23,3 millones menos), y de la de Inversiones, que pasaría de 56 M€ a 38,37 millones (un 31,5% y casi 17,63 millones menos).

Se mantendría sin cambios, los fondos comunitarios del PASVE 2020 destinados a la medida medioambiental de destilación de subproductos, con 31,8 M€, que cumple con su cometido también de retirar posible oferta de vino de baja calidad del mercado.

Propuesta de nuevo presupuesto PASVE 2020 con las medidas extraordinarias

Ejercicio 2020

Medidas PASVE 2020

1. Nuevo Presupuesto PASVE 2020 (€)

2. Presupuesto actual PASVE 2020 (€)

Diferencia 2/1(€)

Diferencia 2/1 (%)

Medidas ordinarias

Promoción vino terceros países

33.530.434

50.000.000

-16,469.566

-32,94%

Reestructuración y reconversión

49.206.418

72.532.000

-23.325-582

-32,16%

Inversiones

38.370.148

56.000.000

-17.629.852

-31,48%

Destilación de subproductos

31.800.000

31.800.000

0

0

Replantación de viñedos por motivos sanitarios o fitosanitarios

0

0

0

0

Cosecha en verde

0

0

0

0

Fondos mutuales

0

0

0

0

Seguros de cosecha

0

0

0

0

Innovación

0

0

0

0

Medidas extraordinarias

Destilación de vino

50.000.000

-

+50.000.000

+100,00%

Almacenamiento privado

7.425.000

-

+7.525.000

+100,00%

 

TOTAL Programa de Apoyo

210.332.000

210.332.000

0

0

Fuente: MAPA.

Según el Ministerio de Agricultura, los techos presupuestarios y la nueva ficha financiera propuesta se obtienen de aplicar un coeficiente del 0,68 a cada uno de los techos presupuestarios de la totalidad de medidas, a excepción de la destilación de subproductos.

De salir adelante tal y como lo ha planteado el MAPA a las CC.AA., lo que aún está por ver a día de hoy, su resultado de “equilibrio 0” es el que se comunicaría a la Comisión Europea para su información y aceptación.

Consulta aquí el documento de propuestas del MAPA.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

Se recupera la cifra de bodegas exportadoras en 2019, hasta las 3.693

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

 (photo: )

Las bodegas de nuestro país que registraron actividad exportadora durante 2019 fueron 3.693, según los datos provisionales del “Perfil de los exportadores españoles”, acotado al sector vinos y elaborado por ICEX. Esas bodegas exportadoras han experimentado un ligero incremento del 1,21% respecto al dato (revisado) de 2018, cuando la cifra quedó en 3.649. Hay que recordar que el récord de bodegas exportadoras españolas se registró en 2017, cuando se superó la barrera de las 4.000 empresas con actividad exterior y se alcanzaron las 4.073. Desde 2012 la cifra creció año tras año, hasta ese récord, para bajar en 2018.

Uno de los indicadores más importantes de los que ofrece esta estadística es el de empresas exportadoras regulares, que refleja aquellas bodegas que han exportado de forma ininterrumpida durante los últimos cuatro ejercicios. El pasado ejercicio 2019, 2.129 tuvieron la consideración de exportadas regulares. Supone un retroceso (-0,42%) y se mantiene relativamente estable en los últimos ejercicios. Las bodegas exportadoras regulares representan el 58% del total de firmas con actividad exterior, pero son la auténtica locomotora del vino español en el extranjero. Como muestra, la cifra de facturación que obtuvieron en 2019: de los 2.757,99 millones de euros que ICEX registra como cifra de negocio en exportación (-8,27%), el 94,48% lo generaron las bodegas con actividad exportadora constante (2.605,7 M€), a pesar de que su facturación cayó algo más que la media (-9,76%), tal y como recogen los cuadros que acompañan a esta información.

En el informe también se aportan los datos de las empresas que han iniciado o reiniciado su actividad exportadora en 2019 (exportaron en 2019, pero no tuvieron actividad exterior en 2018), así como la cifra de bodegas que, habiendo comercializado sus vinos durante 2018 en algún mercado exterior, dejaron de hacerlo durante 2019. Las bodegas españolas que interrumpieron su actividad exportadora en 2019 fueron 947, un 25,67% menos que en el ejercicio precedente (cuando 1.274 bodegas interrumpieron su actividad exportadora). Mientras que la cifra de las bodegas que iniciaron/reiniciaron su actividad en 2019 quedó en 991 bodegas (+16,59%).

En cuanto a la dimensión de las bodegas exportadoras, por volumen de exportación facturado, sigue destacando que en nuestro país figuran 1.051 bodegas que exportaron vinos durante 2019, pero que obtuvieron una facturación total de menos de 5.000 euros al año. Una cifra importante, pues supone todavía el 28,46% del total de firmas con actividad exterior. Aunque este segmento de “mínimo exportador” ha ido perdiendo relevancia en los últimos años. En términos económicos, esta franja de bodegas solo representa el 0,07% de la facturación exterior, con 1,79 millones de euros (+13,81%).

Por otro lado, el sector español cuenta con empresas exportadoras de una dimensión considerable. De hecho, en 2019 hubo ya 524 bodegas que cerraron el ejercicio con una facturación superior a los 500.000 euros, de ellas 108 facturaron más de cinco millones de euros al exterior (cinco de ellas registraron un volumen de negocio en exportación superior a los 50 millones de euros). El 70% de los reembolsos en exportación lo generaron estas 108 grandes bodegas y grupos.

La facturación media en 2019 en exportación para las bodegas españolas experimentó un serio retroceso respecto al ejercicio precedente y quedó en 746.800 euros por bodega exportadora, frente a los 823.900 euros por empresa que revela el dato actualizado y definitivo de 2018. La caída, por tanto, fue de un 9,36%.

Por mercados de destino de las operaciones de exportación durante 2019 de las bodegas españolas, el 95,8% de las bodegas exportadoras vendieron vino en los denominados países terceros de la UE. En el cuadro que acompaña a esta información puede observarse el número de bodegas que han tenido actividad en los diferentes mercados internacionales, la facturación obtenida en ellos y la media de facturación por bodega y destino.

Durante el pasado ejercicio, el país que más atención captó de las bodegas exportadoras españolas fue de nuevo Estados Unidos, con la actividad de 1.578 bodegas durante 2019 y una facturación media de 199.200 euros para cada una de ellas Cifras con una marcada estabilidad respecto a 2018. A continuación, figura el mercado de Suiza, donde tuvieron actividad 1.317 bodegas españolas, con una media de facturación que se mantuvo en los 87.500 euros/bodega; y China, país en el que desarrollaron actividad exportadora 1.002 bodegas y en el que facturaron de media 128.700 euros cada una. Cerca sigue Japón, con 867 bodegas exportando a este mercado y una facturación promedia al alza, con 110.600 euros por bodega.

Los países en los que las bodegas exportadoras españolas han obtenido unas medias de facturación más elevadas en 2019 han sido, según las estadísticas de ICEX: Reino Unido, donde las 400 bodegas exportadoras españolas lograron una media de 729.000 euros de facturación por empresa; Rusia, con un promedio de 694.000 euros/bodega; Alemania, con una media de 629.400 euros por bodega exportadora; Argelia, con 539.800 €/bodega (pero donde solo operaron seis bodegas españolas, según estas estadísticas) y Francia, con un promedio de 535.600 euros (frente a los 722.300 euros del 2018).

Atendiendo al total facturado, Alemania, EE.UU., R. Unido, Francia y China son los principales clientes de las bodegas exportadoras españolas.

Por CC.AA.

El número de bodegas exportadoras está repartido por toda la geografía española. La mayor parte de ellas se encuentran ubicadas en Cataluña, con 1.338 firmas con actividad exterior en 2019 (el 36,2% del total) y una facturación total de 571.2 millones de euros. A continuación, figura Castilla y León, con 791 bodegas exportadoras; Castilla-La Mancha (576 bodegas exportadoras) y la C. Valenciana, con 560 bodegas con actividad exportadora durante 2019, tal y como recoge el cuadro.

Artículo con tablas aquí.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.