Luz verde a la Ley de mejora de la cadena alimentaria

 Publicado el Por Vicent Escamilla

Texto legal completo en pdf adjunto.
El Pleno del Congreso de los Diputados, en su sesión del 17 de julio, aprobó el Proyecto de Ley de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria. El objetivo de la norma es equilibrar las “claras asimetrías” existentes en el poder de negociación dentro de la cadena alimentaria y que, en ocasiones, derivan en una falta de transparencia en la formación de precios y en prácticas comerciales potencialmente desleales. La ley busca la vertebración de la cadena alimentaria, de manera que aumente la eficacia y competitividad del sector agroalimentario español y se reduzca el desequilibrio en las relaciones comerciales entre los diferentes operadores de la cadena de valor.
El ámbito de aplicación de esta ley se extiende a las relaciones comerciales entre todos los operadores de la cadena alimentaria, desde la producción a la distribución de alimentos o productos alimenticios. No obstante, quedan excluidas las entregas de producto que se realicen a cooperativas agroalimentarias o entidades asociativas, por parte de los socios de las mismas. Sin embargo, serán también operaciones comerciales sujetas a lo dispuesto en la ley, las que se realicen entre operadores de la cadena agroalimentaria en los procesos de envasado, transformación o acopio.
Para lograr sus objetivos, la norma se basa en un modelo mixto de regulación y autorregulación de las relaciones comerciales entre los agentes de la cadena, desde la producción hasta la distribución de alimentos o productos alimenticios. Así, la ley regula los contratos alimentarios y las prácticas comerciales abusivas. En relación con el régimen de contratación, la principal novedad radica en la obligatoriedad de formalizar por escrito los contratos alimentarios que se suscriban entre los operadores de la cadena.
Con dichos contratos, que se formalizarán antes del inicio de las prestaciones, se persigue garantizar la seguridad jurídica y la equidad en las relaciones comerciales. En ellos se deberán incorporar los elementos esenciales de los mismos, como la identificación de las partes, objeto, precio, condiciones del pago, entrega de productos, derechos y obligaciones y duración, pactados libremente por las partes.
Prácticas abusivas
En cuanto a las prácticas comerciales abusivas, la ley prohíbe las modificaciones de las condiciones contractuales, salvo que se realicen de mutuo acuerdo. Para ello, los contratos deberán contener las cláusulas en las que se prevea el procedimiento para su posible modificación.
Además, se prohíben todos los pagos adicionales más allá del precio pactado, salvo en dos supuestos específicos (riesgo razonable de referenciación de un nuevo producto o la financiación parcial de una promoción comercial). Estos supuestos deberán ser pactados e incluso expresamente incluidos en el contrato.
En relación con la información comercial sensible, no se podrá exigir a un operador información sobre sus productos más allá de la que resulte justificada en el contexto de su relación comercial. Sobre la gestión de marcas, la norma establece la obligación de los operadores de gestionar las marcas de productos alimentarios que ofrezcan al consumidor, evitando prácticas contrarias a la libre competencia o que constituyan actos de competencia desleal.
Código de Buenas Prácticas
El título tercero de la ley aborda las buenas prácticas en la contratación alimentaria. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) y las organizaciones y asociaciones de ámbito superior al de una comunidad autónoma, representativas de los operadores de la producción, la industria o la distribución, acordarán un Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la Contratación Alimentaria. También participarán en el citado acuerdo el Ministerio de Economía y Competitividad y las CC.AA., con el objetivo de promover un código de aplicación uniforme en todo el territorio del Estado. Este código, que será de adhesión voluntaria, establecerá los principios sobre los que han de fundamentarse las relaciones comerciales entre los diferentes operadores que intervienen en la cadena alimentaria.
Al mismo tiempo, la norma prevé la posibilidad de que existan otros códigos de buenas prácticas mercantiles, impulsado por los propios operadores de la cadena, que también podrían inscribirse en el Registro Estatal.
Asimismo, se crea el Observatorio de la Cadena Alimentaria, que asumirá las funciones del Observatorio de Precios de los Alimentos y, además, informará de la propuesta de código y realizará su seguimiento; tratará de fomentar las buenas prácticas y sistemas ágiles de resolución de conflictos y analizará la estructura básica de los costes y de precios percibidos y pagados, así como sus causas.
Con carácter anual, el Observatorio elaborará un informe de evaluación de los avances registrados y los resultados logrados en la mejora del funcionamiento de la cadena alimentaria y de la eficacia de las actuaciones desarrolladas, que será remitido a las Cortes Generales.
Infracciones y sanciones
La norma recoge también un régimen sancionador. Como infracciones en materia de contratación alimentaria en su nivel leve identifica las siguientes:
a) No formalizar por escrito los contratos alimentarios a los que se refiere esta ley.
b) No incluir los extremos que como mínimo deben contener los contratos alimentarios.
c) No cumplir las condiciones y requisitos establecidos para la realización de subastas electrónicas.
d) Incumplir las obligaciones de conservación de documentos.
e) Realizar modificaciones de las condiciones contractuales que no estén expresamente pactadas por las partes.
f) Exigir pagos adicionales, sobre el precio pactado en el contrato, salvo en los supuestos previstos en esta ley.
g) Exigir o revelar información comercial sensible de otros operadores, que haya sido obtenida en el proceso de negociación o ejecución de un contrato alimentario, incumpliendo el deber de confidencialidad, así como utilizar dicha información para fines distintos a los expresamente pactados en el contrato.
h) Incumplir la obligación de suministrar la información que le sea requerida por la autoridad competente en el ejercicio de sus funciones.
Tendrán la consideración de infracciones graves la reincidencia por la comisión de dos o más infracciones leves en el plazo de dos años y el incumplimiento de los plazos de pago en las operaciones comerciales. Se considera infracción muy grave la reincidencia por la comisión de dos o más infracciones graves en el plazo de dos años. Las sanciones previstas ante estas infracciones oscilan entre un máximo de 3.000 euros, en el caso de las leves, hasta el millón de euros, en el de las muy graves.
La norma establece un control administrativo. En este sentido, se crea la Agencia de Información y Control Alimentarios, a partir de la actual Agencia para el Aceite de Oliva (AAO), tal y como ha venido publicando SeVi. La nueva agencia desempeñará funciones relativas al control del cumplimiento de la ley y de información y control de los mercados oleícolas, del sector lácteo y la de aquellos otros que se determinen reglamentariamente. La ley entrará en vigor a los cinco meses de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
 


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