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Fernando Remírez de Ganuza, fundador y propietario de Bodegas Remírez de Ganuza: ‘La cultura del vino es una forma de vida’

 Publicado el por Jesús Ávila (colaborador)

A pesar de su relativo período de trayectoria en el sector vitivinícola, Fernando Remírez de Ganuza ha convertido su Bodega, afincada en el corazón urbano de Samaniego (Álava), en uno de los referentes obligados de la cultura del vino, a nivel internacional; gracias a su bien hacer en el desarrollo constante de una innovación que parte de los propios viñedos y alcanza su cénit en la copa, elaborando unos vinos de autor que sorprenden, en todos los sentidos.
Navarro de nacimiento y alavés de adopción, Fernando Remírez de Ganuza es uno de los mayores expertos en viñas de toda La Rioja. Un obsesionado por la calidad, cuyo principio fundamental es poner el acento en la edad de la viña y en el pedigrí de la cepa. Quienes le conocen le califican como hombre sensato, voluntarioso, práctico y comprometido, hábil y minucioso. Un revolucionario de la elaboración del vino en Rioja, defensor de la idea de que “la calidad excepcional solo se consigue a partir de una selección exigente”.

¿Su vinculación con el mundo del vino viene de cuna?
No. Mi familia se dedicaba a la producción y venta de embutido; pero mi afición fue el diseño de planos de obras, también hice de comercial para una empresa de frigoríficos. Todo ello me acercó a la mundología, conocer a las personas, tarea que llevé a cabo desde los 21 años. Fue en 1978, cuando inicié mi relación con el vino y el viñedo. Llevé a cabo la compra y acondicionamiento de la finca en la que se construyó Bodegas Torre de Oña. Y 11 años más tarde, adquirí la propiedad en donde ahora nos encontramos, en el centro de Samaniego.

¿Cómo fueron aquellos inicios?
Cuando empecé, reconozco que no tenía conocimientos de enología. Sin embargo, conocía a la perfección el terreno y las viñas, el campo y la materia prima. Con una gran determinación y corriendo muchos riesgos decidí emprender el proyecto con un propósito claro: elaborar uno de los mejores vinos de España con las mejores viñas de Rioja. Lo primero que hice fue clasificar la uva por procedencia y edad, algo que no se tenía muy en cuenta.

¿Qué representa para usted la cultura del vino?
El vino para mí es una forma de vida.

¿Qué diferencia esencial caracteriza a los mejores vinos?
La dulzura y la historia del mismo. La diferencia del precio entre una uva buena y una mala era un 10%, hace 25 años aquí en la Rioja Alavesa, ahora es del 500%; lo que nos ha generado una sensibilidad muy grande sobre el tema; antes era el precio de la uva por kilo. Una expresión muy normal era oír al bodeguero decir: ‘a mí no me importa pagar 2 o 3 pesetas más si la uva es de mejor calidad’. Hoy, debido al avance, normal es escuchar: ‘yo compro uva a 3 €, las otras no me interesan…, y a ojos vistas parecen iguales”.

¿Por qué los vinos de Fernando Remírez de Ganuza están alcanzando las cuotas de calidad más altas a nivel mundial?
Posiblemente por ese mismo principio de un desarrollo de principio a fin. Las cepas viejas dan mejores uvas. En estos momentos me abastezco de mis propios viñedos, que son 80 has de superficie.

¿Qué problemas deberían resolverse en nuestros días en los viñedos de la Rioja Alavesa?
La enseñanza de la poda y el tratamiento respetuoso con respecto a la viña y al medio ambiente.

¿Establece un momento fijo para sus elaboraciones?
Los momentos adecuados de las vendimias están determinados por diferentes factores: dependen del tiempo, de la maduración de la uva; y estas sensaciones me las transmiten el propio viñedo; yo escucho los mensajes de la vid. La uva se recoge en cajas pequeñas, de 12 kg, para evitar la rotura de los granos por la presión. La selección de la uva se hace manual; esta es la mejor uva para comer, pero no debe guardarse porque fermenta. Después se produce la separación de puntas y hombros, yendo seguidamente hacia los depósitos correspondientes. Nosotros lavamos la uva antes de entrar en los depósitos con su propio mosto. El núcleo de la uva con el mosto permanece dentro de los depósitos entre 15 y 20 días; se inicia la fermentación por debajo de los 10ºC, para terminar por debajo de los 30ºC; en los blancos, la fermentación se prolonga en torno a los 50 días.

¿Qué es el vino yema?
Después de terminar la fermentación descubamos la tina por gravedad, que servirá para criar vinos de nuestra empresa; el vino que sale liberado de las orujas (pies), se conoce como ‘vino yema’; y este, que queda dentro de las orujas, para extraerlo se somete a la presión de una bolsa de plástico, con capacidad del 80% de toda la tina, lo que supone una leve presión, para extraer un vino de yema enriquecido.

¿Cuál es el mejor abono para la tierra?
El estiércol de la oveja (abono orgánico animal).

¿Por qué cambia las barricas de roble cada dos años?
Porque las barricas una de las cualidades que tienen es una micro oxigenación limpia y un aporte organoléptico que su mejor momento es el inicio del envejecimiento en barrica nueva, y siempre de roble.

Resulta toda una experiencia asistir a las elaboraciones de los vinos de esta singular bodega de la Rioja Alavesa, en donde se respira la limpieza y los efluvios del mejor mosto impregnan los sentidos.
 

8º Encuentro Técnico de la Fundación para la Cultura del Vino

 Publicado el por SeVi (colaborador)

La Fundación para la Cultura del Vino (FCV), organizó su 8º Encuentro Técnico, que en esta ocasión se centró en la viticultura de precisión, el pasado 25 de abril, en Madrid. El acto, que contó con la presencia de más de un centenar de profesionales del sector, fue inaugurado por el subsecretario del Ministerio de Agricultura, Jaime Haddad; y el presidente de la FCV, Eduardo Muga.
Al respecto, Jaime Haddad, subrayó en su intervención inaugural que las nuevas tecnologías vinculadas a la viticultura abren “posibilidades enormes” para aplicar una agricultura más racional gracias a sistemas GPS, teledetección y monitorización, entre otras.
El subsecretario pidió a las organizaciones agrarias, sectoriales y consejos reguladores que impulsen la generalización de las innovaciones y a los científicos que “señalen el camino que deben seguirse”. Precisamente, eso es lo que se consiguió en el 8º Encuentro FCV: ver el camino ya recorrido y señalar la senda por la que la viticultura de precisión puede guiar al vino español a nuevos mercados y alcanzar la excelencia.
Al respecto, el investigador Jesús Yuste, situó el tema de la jornada y definió la viticultura de precisión como la “aplicación integral del conjunto de técnicas y elementos tecnológicos disponibles en el cultivo de la vid encaminada a su gestión diferenciada según la variabilidad en el espacio, para la optimización del proceso productivo a través del manejo de la mínima unidad de cultivo posible”. En sus conclusiones, este experto indicó que la viticultura de precisión debe permitir identificar cómo las desviaciones en el modelo establecido de manejo del cultivo modifican las características de la uva y del vino, así como conocer de qué manera modificar cada variable en función del tipo de vino predeterminado.
Siguiendo con el discurso inaugural de Jaime Haddad, que animó al sector a utilizar las nuevas tecnologías para adaptarse en calidad, precios y presentaciones de los vinos a los distintos mercados, el edafólogo Alfred Cass, expuso cómo el carácter, la calidad y los rasgos que diferencian a un vino de otro se ven realzados si las uvas utilizadas han madurado de manera uniforme y completa, para lo que es clave la viticultura de precisión, en el sentido en que evita la variabilidad. No obstante, en sus conclusiones remarcó la importancia de los suelos, su conocimiento y su gestión. “Si deseamos abordar de manera más edáfica la viticultura de precisión, nos habremos de basar en el aprovechamiento de los constituyentes del suelo que inciden directamente sobre el comportamiento de las cepas”, apuntó. Para ello, el sector cuenta con bases de datos de suelos, sistemas de teledetección, sensores remotos en suelo y sistemas para combinar esos datos estadísticos, mapas...
Del suelo, al material vegetal. La intervención de Xavier Rius dejó patente la necesidad de elaborar un mapa de suelo previo a la plantación del viñedo, en el caso que sea posible, para seleccionar el patrón según el vigor potencial del suelo, variedades y estilo de vino, puesto que “la planificación inicial de la plantación es básica para la rentabilidad del proyecto”.
Por su parte, Alfonso Calera y Beatriz López abordaron, en sendas ponencias, el seguimiento de la viña mediante sistemas de teledetección. Al respecto, Calera expuso los últimos avances tecnológicos (cámaras espectrales y térmicas, y adelantos en la aviónica y la fotometría). “Esta forma de acercarse a la cubierta vegetal con este grado de detalle empieza a ser conocida como teledetección próxima”, explicó el experto. A su vez, Beatriz López expuso que gracias al avance de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) y su aplicación, en este caso a la viticultura de precisión, es posible “tener una información totalmente personalizada de nuestra parcela, prácticamente en tiempo real, y gracias a las nuevas aplicaciones en smartphones o tablets, hacer que esa información sea muy sencilla y práctica en su manejo”.
Una de las claves de la viticultura de precisión, como quedó patente en toda la jornada, es su capacidad para racionalizar, desde la inversión, hasta lo que se obtiene de la planta. En este sentido, Luis Gonzaga y Victorino Martínez ahondaron en cómo la viticultura de precisión permite una gestión más eficaz de insumos como los fitosanitarios, herbicidas, abonado o riego.
No hay que perder la referencia de que el objetivo final de toda viticultura de precisión es la obtención de vino/mosto de la mayor calidad posible y en función de un ideal buscado. Al respecto, Pascal Chatonet introdujo la importancia de la cartografía de antocianos (uno de los componentes polifenólicos mas influentes o que tienen una de las mejores correlaciones entre el análisis y la evaluación sensorial) en el viñedo. Asimismo, planteó la relación entre suelos y vigor del viñedo, con la acumulación de antocianos y qué herramientas de la viticultura de precisión permiten su conocimiento y su gestión adecuada.
Fernando Martínez de Toda moderó la mesa redonda “Lo que al viñedo se pide desde la bodega”, en la que participaron Enrique Macías, Barbará Sebastián y Roberto Frías. Martínez de Toda expuso la necesidad de tener una previsión temporal amplia, para poder tener un rango de decisiones más extenso. Durante el debate, Enrique Macías planteó los objetivos de la viticultura de precisión en el ámbito de la edafología, la climatología, la planta y el medio ambiente.
Por su parte, Bárbara Sebastián, con su intervención puso en relieve la contradicción entre lo que pide el enólogo a la viticultura de precisión (uva de la mayor calidad posible) y lo que le pide el gerente (uva lo más barata posible). Por tanto defendió la necesidad de anticipar al máximo la inversión en viticultura de precisión, para zonificar la plantación en inicio y así rentabilizar más la inversión que conlleva. A su vez, Roberto Frías ilustró sobre las posibilidades que ofrece la viticultura de precisión y las herramientas existentes a la hora de tomar una de las decisiones más importantes en el viñedo: determinar el momento óptimo de la vendimia.
En definitiva, en el 8º Encuentro Técnico de la Fundación para la Cultura del Vino, que contó con la colaboración de New Holland, Sigfito, Agromillora y La Semana Vitivinícola; así como del Magrama, La Rioja Alta, Muga, Bodegas Terras Gauda, Marqués de Riscal y Vega Sicilia; concluyó que la racionalización que permite la viticultura de precisión ha de ser aprovechada por las bodegas para dotar a sus vinos (de todas las gamas) de un mayor valor añadido y trasladárselo así a los mercados. Más información en www.culturadelvino.org

El vino, la memoria, el futuro 1963-2013. La norma italiana sobre las DOC vitivinícolas cumple 50 años

 Publicado el por Giuseppe Martelli (Comité Nacional del Vino de Italia, D.G. Assoenologi) (colaborador)

La necesidad de regular el sector vitivinícola y, en particular, la producción de vinos de calidad, típicos o vinculados al territorio, nació tras la Primera Guerra Mundial. Hasta entonces, la protección de estas producciones se confió a las normas generales. En 1920 el tema fue sometido al estudio de una Comisión Ministerial especial. En 1921, un grupo de diputados, encabezados por Arturo Marescalchi, enólogo, fundador en 1891 de la Asociación de Enotécnicos Italianos, antecesora de la Asociación Italiana de Enólogos y Enotécnicos (Assoenologi), presentó a la Cámara el primer proyecto de norma para la producción de "vinos típicos", que fue aprobada después de tres años con el Real Decreto de 7 de marzo de 1924 nº 497 titulado: “Disposiciones para la protección de los vinos típicos”, convertido en Ley el 18 de marzo de 1926 con el número 562. Esta medida fue mejorada por algunas normativas posteriores que fueron codificadas en 1930 y recopiladas en la Ley 1.164, promulgada el mismo año.
Como resultado de estas disposiciones surgieron también los primeros Consorcios de protección, como el del Moscato di Pantelleria, del Marsala, del Moscato d`Asti y del Asti Spumante. Para otros vinos, se delimitaron y reconocieron las respectivas zonas de producción. Caso del Orvieto, el Soave, de los vinos típicos del Alto Adige, para los de Castelli Romani, el Sansevero blanco y el Barbaresco. Esta primera aproximación hizo emerger varios problemas que hicieron necesaria la promulgación de otra ley, más amplia y afinada, aprobada en 1937 con el nº 1.266 sobre "Medidas para la viticultura y la producción vinícola” que incluía la “Disciplina de la producción y la comercialización de los vinos de calidad con origen determinado”.
Un vacío legal que duró 27 años
Por desgracia, esta medida no llegó a entrar en vigor nunca, al carecer de reglamentos de aplicación. Sin embargo hico no poco daños, visto que con su promulgación quedaba derogada la normativa de 1930. A partir de aquí la disolución de los consorcios de tutela, la anulación de los límites territoriales, etc. En la práctica, el sector volvió a las situaciones de partida y en 1937 Italia carecía de una legislación que tutelase los vinos típicos, de calidad o de origen determinado. Todo esto a pesar de la necesidad de proteger la imagen de los vinos italianos de cierto renombre ante las falsificaciones. No hubo conferencia ni congreso en los no se hiciera eco de esta exigencia y en los que no surgieran nuevas ideas sobre cómo organizar nuestro sector vitivinícola.
Este vacío abrió una amplia confrontación, que duró veintisiete años, que llevó a miles de discusiones, cientos de congresos y propuestas incontables. En este contexto tomó pie la convicción de que ya no era apropiado hablar de "vinos típicos" para evitar el peligro incluir entre estos también a los productores directos híbridos en general y al Clinton en particular que entonces en varias regiones era “el más típico de los vinos”. Se generaron muchas dudas también con el término “vino de calidad” (vino di pregio), considerado demasiado genérico y sin vinculación al territorio de producción. Tomó pie a continuación el concepto de primar “el origen” del vino.
La base de la legislación comunitaria
En 1957, con el Tratado de Roma, se habló entonces de “vinos con denominación de origen" y se sentaron las bases de una regulación europea del sector vitivinícola. Todo lo previsto en el Tratado de Roma encontró su validación oficial en la normativa comunitaria del 4 de abril de 1962. Aunque este documento no trataba solo del vino, tuvo un impacto fundamental en la renovación del sector. Fue, de hecho, la primera vez que se habló de “vinos con denominación de origen”, convertidos más tarde en "vinos de calidad producidos en regiones determinadas", es decir, V.c.p.r.d. y hoy D.O.P. (denominación de origen protegida). Además, sentó las bases de la configuración de la política vitivinícola comunitaria, ofreciendo ya entonces: el catastro vitícola, la declaración anual de producción y de existencias, la elaboración anual de un balance de las disponibilidades y de un presupuesto anual de disponibilidades y necesidades, así como el establecimiento de un Comité de gestión comunitaria para la aplicación de lo indicado anteriormente.
El histórico DPR 930/63
De ahí el compromiso del Gobierno italiano de promulgar rápidamente una normativa para vinos con denominación de origen, que se promulgó con el histórico DPR 930/63 de 12 de julio 1963, publicado en el Boletín Oficial nº 188, de 15 de julio de 1963, gracias al tesón y habilidad del senador Paolo Desana. El Comité Nacional para la tutela y mejora de las denominaciones de origen y de las indicaciones geográficas de los vinos, más conocido como Comité Nacional del Vino, quedó constituido un año después, más precisamente el 24 abril de 1964. Su primer presidente fue Giovanni dal Masso que después de dos años le entregó el bastón de mando al senador Paolo Desana. El articulado del del DPR 930 se volvió a redactar en 1992, de acuerdo con la Ley 164. Legislación que después de dieciocho años, principalmente por la entrada en vigor de la nueva Organización Común del Mercado vitivinícola (OCM del vino) fue modificada según el Decreto Legislativo 61/2010.
El Comité Nacional del Vino
El organismo del Ministerio de Agricultura, primero, y Política Agrícola, Alimentaria y Forestal, hoy, con funciones consultivas, propositivas y deliberativas sobre todos los vinos designados con una denominación geográfica ha sido y es el Comité nacional para la protección y la mejora de las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas de los vinos, más conocido como Comité Nacional del Vino. Se creó el 24 de abril de 1964 sobre la base de lo establecido en el Decreto Presidencial 930/63, la norma más importante respecto a las denominaciones de origen de vinos italianos. Desde 1964 hasta hoy ha habido 11 Comités. El actual terminará su mandato en los primeros meses de 2015. Hasta 2007, la duración del mandato de cada comité era de cinco años, desde 2008 ha pasado a tres años. Antes los componentes eran reelegibles sin límites temporales, ahora pueden permanecer en el cargo por un máximo de dos mandatos.
Hasta al Comité anterior (2008/2011) los miembros del Comité oscilaban de 28 a 39, más el presidente. Con el Decreto Legislativo 61/2010 se ha reducido a 18 más el presidente. Desde el 1 de enero de 2012, los propósitos y tareas del Comité son los establecidos en el artículo 17 del Decreto nº 61/2010. En estos 50 años, los ministros de Agricultura han designado a ocho presidentes del Comité. El enólogo Giuseppe Martelli, actualmente en el cargo, por su segundo mandato. La primera denominación de origen reconocida por el Comité fue en 1966 la de Vernaccia di San Gimignano. Las primeras D.O.C.G.: Barolo, Brunello di Montalcino y Vino Nobile di Montepulciano se aprobaron simultáneamente con decreto de 1 de julio de 1980.
Traducción: Vicent Escamilla

Mercados de comercio de títulos de agua: una propuesta para la Región Demarcada del Douro

 Publicado el por Marc Barros (colaborador)

Tablas y anexo en pdf adjunto.
La viticultura es sensible al clima y las alteraciones en la producción de vino se utilizan como proxy para el estudio de los efectos del cambio climático (Hannah et al., 2013). Es probable que el cambio climático conduzca a una modificación de las fronteras de la viticultura para el norte y el sur, respectivamente (Schultz, Jones, 2010). La respuesta al cambio climático ejercerá mayor presión sobre los recursos naturales, pero también sobre los ecosistemas que dependen de ellos (Hannah et al., 2013).
Las proyecciones estimadas para la Región Demarcada del Douro (RDD) apuntan a un rango de calentamiento de temperatura durante el periodo de maduración de la uva de entre 0,8 y 1,8°C hasta 2020; 1,8 y 4,3°C hasta 2050 y 2,5 y 6,6° C hasta 2080. En cuanto a las precipitaciones, el descenso de los valores promedios será: de 0 al 7% hasta 2020; 0 al 15% hasta 2050; y de 0 al 22% hasta 2080, con una mayor reducción de la precipitación durante la maduración que en invierno (Jones, Alves, 2011).

El maratón toscano de 2013 (I) Chianti Classico Collection: 20 años de grandes primicias

 Publicado el por John Umberto Salvi (colaborador)

Mi enfoque en este artículo puede que no sea exactamente el que el Consorzio tuviera en mente. Como enólogo y elaborador de vinos estoy más interesado en la última añada, la 2012, que en la añada que se presentó tras su obligado paso por barrica y botella. Así que hablaré de la añada 2012, con alguna referencia a las añadas anteriores.
No pude acudir a San Gimignano este año, pero mi esposa (periodista especializada en vinos) me indicó que el vino Vernaccia se mostró fresco, profundamente afrutado, mineral y con atractivamente sabroso. Así que tomo esta descripción como la correcta.
Personalmente empecé en Florencia con Chianti Classico. El programa es simple. Las catas durante dos días completo con comidas buffet y una cena de gala en la Stazione Leopolda la primera noche. Todo se desarrolló aquí. Un enorme catálogo de vinos Chianti Classico, cerca de 500, alineados, y los catadores sentados en mesas, con copas y una lista, van requiriendo a los sumilleres los vinos que han elegido del listado. Este año la cata se centró en la recientemente presentada añada de 2011, pero había vinos disponibles hasta 2004, de Chianti Classico D.O.C.G. y Chianti Classico Riserva D.O.C.G. La primera de las tardes, cada productor tuvo una mesa y esta tras ella mostrando sus productos. Un total de 167 productores diferentes participaron. Esta es mi idea de cielo.
Añada 2012
Pasé cinco horas andando de mesa a mesa, charlando sobre los vinos y catando todos los de la añada 2012 disponibles. Los productores son justamente cautelosos a la hora de mostrar un vino tan joven y que en algunas ocasiones no está totalmente finalizado. Los catadores menos experimentados no lo encontrarán atractivo y pueden prejuzgarlo. Los taninos están todavía crudos y los elementos a veces no están totalmente entrelazados y armonizados. De cualquier modo, para un catador con experiencia estos vinos muestran la promesa de su futuro y su calidad potencial.
Descubrí que muchos productores guardaban la añada de 2012 bajo la mesa y que solo la servían cuando se les requería. Encontré 37 vinos, que me dieron una buena idea de la añada. La de 2012 es una buena añada, buena pero no magnífica. Hay buena carga frutal, pero los taninos son poderosos y en ocasiones algo crudos. Los mejores vinos fueron aquellos procedentes de viñas en las pendientes más elevadas, con raíces profundas. El trabajo cuidadoso con el suelo fue esencial para evitar que se formara una costra en la superficie. La uva Sangiovese resiste las condiciones extremas mejor que la Merlot o Cabernet y un productor, Price Corsini (conocido por su caústica honestidad y su humor), me indicó: “mi Merlot solo era bueno para hacer pannetone”.
Sin ánimo de criticar innecesariamente, me parece una pena que el Consorzio considere necesario alabar obstinadamente cada una de las añadas sin importar la calidad real y tener que ignorar los hechos. A fin de cuentas, esto solo hace que comprometer la confianza y credibilidad de la información. Este año (2012) el informe comenzaba diciendo que “a finales de verano se temía un año difícil tras meses de sequía”. Y sequía diciendo: “afortunadamente, a finales de agosto llegó lluvia suficiente para asegurar que este extraño verano iba a terminar en una buena vendimia”.
De hecho, la buena vendimia dependió del suelo, del trabajo con él, de las laderas y de la altura del viñedo, de viñas viejas, raíces profundas y muchos otros factores. Fue una vendimia en la que era necesario conocer y comprender tu tierra, tus viñas y tu suelo. El invierno tuvo un clima frío y nieve. La primavera fue templada y lluviosa, especialmente en abril. Hubo buena lluvia, pero el 40% de ella se evaporó antes de penetrar en el suelo. Entonces, en mayo se instaló el clima seco y no cayó ni una gota hasta los comienzos de septiembre. El riego solo está permitido en caso de emergencia y con permiso, pero puesto que no hay prácticamente agua disponible, ni sistema de riego, nadie pidió el permiso y por tanto no se regó. Durante el verano, las temperaturas ascendieron amenazadoramente y trajeron consigo calores asfixiantes y sequía.
El informe del Consorzio indica: “aunque la madurez nunca llegó a detenerse realmente”. Por supuesto que lo hizo, tenía que hacerlo y ni uno solo de los productores con los que hable dijo otra cosa. Un indicó que la viña se paró en shock y que perdió un mes y tuvo que vendimiar excepcionalmente tarde (en octubre para la Sangiovese). Las acideces fueron por tanto elevadas y en ocasiones la fruta quedó atenuada. Un factor que ayudó a la calidad y la complejidad de sabores y de bouquet fue la gran variación entre las temperaturas nocturnas y diurnas. También, a causa de la sequía, no hubo ni rastro de podredumbre y las uvas tuvieron una sanidad fantástica, a pesar de ser pequeñas y con hollejo grueso y en algún caso sobremaduradas o incluso parcialmente secas. Los niveles de alcohol se mantuvieron relativamente bajos para el desarrollo tan tardío.
Rueda de prensa
Hubo una rueda de prensa a media mañana del primer día, precedida de la presentación de la nueva Academia del Chianti Classico. Fue presentada por Sergio Zingaroti, presidente del Consorzio; Ian Harris, director general de la Wine and Spirit Education Trust (WSET); y James Cluer, Master of Wine y educador en California (y antiguo alumno mío). Esta nueva academia, instalada en el anterior convento de Santa Maria al Prato, en Radda en Chianti, dará cursos de vino para neófitos y expertos; y comienza en mayo, conducidos por James Cluer. Su objetivo es divulgar el conocimiento sobre el territorio y el conocimiento los productos del gallo negro (el símbolo de Chianti Classico desde 1716). Les recuerdo a los lectores que la ley prohíbe la producción de Chianti en la región legalmente delimitada de Chianti Classico.
En la rueda de prensa se abordaron cuatro ejes principales. En primer lugar, el famoso gallo negro ha sido modificado, más gallardo, más dominante, más arrogante, más combativo. Debe figurar ahora en la etiqueta principal o en la contraetiqueta pero ya no en el gollete. En segundo lugar, se pidió a la prensa no modificar el término Chianti Classico o acortarlo y se les emplazó a emplear el término gallo negro si quieren una alternativa. En tercer lugar, y puede ser lo más importante, Chianti Classico ha presentado una nueva supercategoría de vinos en lo más alto de la pirámide. Se trata de “Gran Selezzione”. Debe tener un envejecimiento mínimo de 30 meses desde el primer enero siguiente a la vendimia, con un mínimo de tres meses en botella antes de su lanzamiento. Debe ser elaborado con uva propia del productor y embotellado en la propiedad. Es D.O.C.G. Finalmente, el vino a granel podrá moverse y comercializarse solo si está certificado como Chianti Classico.
Actualmente el vino puede ser trasladado cuando está identificado como “con el potencial de llegar a ser” o “apropiado para llegar a ser”. También hay un término de la D.O.C.G. “vigna”. Se debe solicitar permiso para utilizarlo y habitualmente solo se le conceden a las propiedades más pequeñas en determinadas áreas registradas en el Registro Especial. Se ha usado poco hasta la fecha. Por último, hay nuevas reglas para la comercialización del riserva. Solo será calificado como tal si el productor manifiesta su intención de declararlo reserva al solicitar que el vino sea considerado adecuado. El reserva supone el 40% del Chianti Classico.
Estadísticas
Unos pocos datos y cifras. Las ventas de Chianti Classico crecieron un 10% en 2012, en comparación con 2011, con los EE.UU., Alemania y Canadá como los principales mercados. Canadá ha superado a Gran Bretaña. Las ventas en Italia han bajado. Los italianos ya no beben 40 litros por año al año. La producción en 2012 fue de 234.884 hectolitros (-16%), y se comercializaron 258.787 hl. El valor de venta está estimado en más de 500 millones de euros, con el vino embotellado valorado en 360 millones. El aceite de oliva genera más de 10 millones de uros. El Consorzio tiene 560 miembros, de los que 365 son embotelladores.
El gallo negro (gallo nero) está registrado en 40 países, con un coste anual de 150.000 euros y se vienen gastando unos dos millones euros al año en comunicación y promoción. Me gustaría dar datos y cifras sobre los reglamentos y regulaciones, pero el espacio no lo permite.
Este año, hubo prensa de 29 países en la rueda de prensa y en las catas. Fue un gran acontecimiento y la hospitalidad fue generosa, la organización impecable y el conocimiento se impartió gratuitamente. Constituye un hito en el calendario anual del vino y no me lo perdería por nada del mundo.

Traducción: Vicent Escamilla