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Gestión energética de subproductos de olivar mediante gasificación

 Publicado el por José Antonio La Cal (colaborador)

Actualmente el sector oleícola está atravesando una situación difícil debido al bajo precio del aceite de oliva virgen extra. Una de las razones es el escaso margen que obtiene el agricultor una vez ha sometido al olivar al conjunto de operaciones necesarias para la recolección de la aceituna, en la mayoría de las explotaciones tradicionales con bajos niveles de mecanización y elevados costes de explotación. El olivar tiene que ser más competitivo y también más sostenible, es decir, se deben de optimizar todos los costes del proceso productivo y diversificar los ingresos, hasta ahora única y exclusivamente provenientes de la comercialización del aceite, porque así ha funcionado tradicionalmente el sector.
Una opción tecnológica competitiva, que permitiría al agricultor reducir los costes de gestión de sus restos de podas, obtener un ingreso adicional por su venta y eliminar el coste de tratamiento de los orujos grasos generados en las almazaras transformándolo en un ingreso, es el modelo que se presenta en este artículo. Se basa en la tecnología de gasificación para la valorización energética de los restos de las podas y en el aprovechamiento del calor generado en el grupo moto-generador para el secado total o parcial del subproducto generado durante la elaboración del aceite de oliva, el orujo o alperujo.
Si este nuevo modelo de gestión energética, implementado especialmente en una determinada tipología de almazaras, de tamaño reducido y alejadas de las extractoras, fuese aceptado por el sector oleícola éste reduciría su dependencia estratégica del sector extractor de aceite de orujo e incrementaría la capacidad de autogestión de los agricultores, lo que redundaría en una mejora de la productividad y, por ende, de la competitividad de las explotaciones olivareras. En la figura siguiente se puede apreciar el cambio de modelo propuesto, en el cual se mejoran dos aspectos claves de la gestión de las explotaciones de olivar: la economía y la   sostenibilidad.

Conocer los defectos de los aceites de oliva: una cata esencial (I)

 Publicado el por Domingo Salazar (colaborador)

Es patente hoy que la calidad de un aceite depende al menos de dos criterios: uno objetivo químico-analítico, que estudia su composición; y el otro el criterio sensorial, más subjetivo, pero que reglado y expresado mediante parámetros cuantificables da incluso más información. Realmente las puntuaciones de las catas, deben primero descartar los aceites que no cumplan la calidad establecida mediante la detección de sus defectos y después actuando como sensor biológico de parámetros organolépticos especificar estos en unas escalas adecuadas. 
Desde luego, detectar los defectos de un aceite, que pueden proceder del manejo de la aceituna, de su elaboración, de su conservación, de su puesta a disposición del consumidor, etc. es esencial y el cliente debe conocerlos y poderlos detectar si están en los aceites que consume.
Por definición un aceite de oliva virgen extra (AOVE) es aquel que no posee ningún defecto, tiene suficiente frutado y al mismo tiempo posee un adecuado equilibrio amargo-picante-frutado. No hace falta recordar que el AOVE es el zumo natural, obtenido directamente por molturado, prensado o centrifugado de aceitunas sin defectos y cumpliendo unos parámetros legalmente establecidos constatados por sus análisis químicos, sin defectos en su cata y con las propiedades sensoriales adecuadas que les hacen óptimos para el consumo y la salud humana, con frutados altos y equilibrados picante y amargos. 
Un aceite con defecto no puede, evidentemente, ser un AOVE.
En realidad, la calidad es difícil de definir. Hoy se debe hablar de calidad integral de los productos alimentarios que incluyen además de la adecuada sanidad microbiológica, cumplir unos parámetros fisicoquímicos determinados (incluyendo el contenido en residuos metálicos y de diversos productos químicos como fitosanitarios, etc.), poseer una serie de atributos (aroma, sabor, palatabilidad), estar exento de defectos, y tener un alto nivel de aceptación por parte del consumidor, además de cumplir correctamente las normas de etiquetado.
El cumplimiento de la calidad en un aceite, en concreto de un AOVE, está definido legalmente y debe incluir estar conservado y comercializado en un envase autorizado, etiquetado correctamente y con los adecuados complementos, autorizados para este tipo de productos, además de cumplir los requisitos exigibles a la propia materia prima: el aceite.

Cada 7 dias 10-05-13

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Cada 7 dias 16-05-13

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Cada 7 dias 24-05-13

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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