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El vino español exportado genera 2.626,6 M€ en 12 meses

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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El vino español en exportación generó un valor de 2.626,62 millones de euros en el periodo interanual de diciembre 2012 a noviembre de 2013, con un incremento del 7,2% y todo ello a pesar de que España ha colocado en los mercados internacionales un 12,2% menos de vino en estos doce meses (1.850,91 millones de litros), según recoge el completo informe elaborado por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), disponible en su página web (www.oemv.es). El precio medio al que se han realizado las operaciones de exportación de vino ha sido de 1,42 €/litro, con una revalorización media del 22,1%.En términos generales, todos los productos han tenido un comportamiento negativo en volumen en este periodo interanual, con alguna salvedad como la que representan los vinos con D.O. exportados envasados, los vinos varietales también envasados y los vinos de aguja, que, tal y como puede verse en el gráfico que acompaña esta información presentan datos positivos en las tres magnitudes (volumen, valor y precio medio).

El 42,7% de las exportaciones vitivinícolas españolas corresponde a vino tranquilo a granel. En el periodo interanual analizado aquí España colocó en los mercados foráneos 891,6 millones de litros, una caída pronunciada del 14%, pero más suave que en la primera mitad del ejercicio, por ejemplo. Esta categoría de vinos generó unos reembolsos de 550,44 millones de euros, con un incremento del 17,5%. Su precio medio repuntó un 36,6% hasta alcanzar los 0,62 euros por litro.

Dentro del vino exportado a granel, el mayoritario en volumen fue el vino sin denominación de origen ni indicación geográfica protegida, con 745,46 millones de litros, que registra un descenso del 13,6%. En valor generó un total de 435,73 millones de euros (+19,2%), con un precio medio resultante de 0,58 euros por litro (+38%).

Por su parte, el vino tranquilo envasado representa el 33,5% del volumen vitivinícola total exportado (contabilizando los datos que aporta el OEMV tanto de mostos, como de vinagres). Sus 700,29 millones de litros representan un retroceso del 13,1%, pero mantiene cifras positivas en valor (+5,3%) hasta los 1.490,58 M€, que suponen el 51,3% de los reembolsos totales.

Dentro de esta categoría destaca la de vino con D.O. envasado, una de las de mayor valor añadido, que consigue crecer en volumen (+2,6%) hasta los 344,56 millones de litros; generando también incrementos en valor del 6,9% hasta los 1.065,95 millones de euros. Su precio medio en el interanual fue de 3,09 euros por litro, con un aumento del 4,2%.

El valor del mosto español en exportación crece un 8,82% hasta noviembre

 Publicado el por SeVi (colaborador)

A falta de un mes para tener los datos del ejercicio 2013 completo, el valor del mosto y del zumo de uva exportado por España entre enero y noviembre alcanzó los 226,66 millones de euros, con un incremento del 8,82%, pese a las pérdidas registradas en los volúmenes enviados fronteras afuera. Así se desprende de las estadísticas facilitadas por la Agrupación de Productores de Mostos y Zumos de Uva de Castilla-La Mancha (Azumancha). Los mostos que se expresan en kilos retrocedieron, de media, un 13,52%, mientras que aquellos que se miden en litros perdieron un 8,48% respecto al volumen exportado entre enero y noviembre de 2012.

La clave está en la evolución de los precios medios (desigual según partidas arancelarias), que, de media se han situado en 1,30 euros/kilo y en 1,10 euros por litro, respectivamente, con revalorizaciones de 26,21% y del 15,39% para cada caso. El mosto de la partida 2204 30 96 se ha pagado a 3,61 €/l (+39,78%).

España exporta vinagre de vino por 20,9 M€ hasta noviembre

 Publicado el por SeVi (colaborador)

El vinagre de vino español mantiene la tendencia exportadora de los últimos meses, según la cual se registran caídas en volumen, pero a cambio consigue unos reembolsos superiores a los del mismo periodo del año anterior, con unos precios medios, por tanto, también superiores. Según los datos facilitados por la Asociación Española del Vinagre, entre enero y noviembre de 2013, España situó en los mercados internacionales 23,47 millones de litros de vinagres vínicos, con un importante retroceso del 9,98%. Con su exportación logró unos reembolsos superiores a los 20,9 millones de euros, un 4,57% más que la cifra facturada entre enero y noviembre de 2012. Estas operaciones internacionales dejaron el precio medio del vinagre de vino español en 0,89 €/l (+16,17%).

En el conjunto de las exportaciones de vinagre, contemplando los procedentes de otros productos diferentes del vino, los vinagres vínicos representan el 80,96% del volumen y el 87,02% del valor, tal y como puede verse en las tablas que acompañan esta información.El vinagre de vino más exportado en este periodo ha sido el vinagre de vino a granel, con 16,61 millones de litros, lo que representa el 70,79% de la categoría y el 57,31% del total de vinagres exportados. Su volumen exportado retrocedió un 9%, pero los reembolsos que generó se mantuvieron estables en estos once primeros meses de 2013, con 11,31 millones de euros (+0,81%). Su precio medio se revalorizó en este periodo un 10,8%, hasta los 0,68 euros por litro.

Por su parte, el vinagre de vino envasado, con mayor valor añadido experimenta unas pérdidas más acusadas en volumen, con retrocesos del 12,22% hasta los 6,86 millones de litros, pero los mayores precios unitarios a los que se situaron en los mercados globales empujan el valor al alza un 9,39%, hasta los 9,59 millones de euros. El vinagre de vino embotellado se vendió en exportación a 1,40 euros/litro de media, un 24,62% más que en el mismo periodo de 2012.

Bloques y escenarios en el sector vitivinícola

 Publicado el por José Vicente Guillem (colaborador)

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A lo largo de su historia, el sector vitivinícola ha mantenido un diálogo constante con la sociedad, ha sido sometido a una acción/reacción de intereses que han representado fuerzas, presiones mediáticas, exigencias de unidades de gestión y grupos comerciales, etc., originando un vertido de opiniones favorables o encontradas, sobre “temas sectoriales”, olvidándose (en ocasiones) de la importancia de resolver las cuestiones con autoridad.
Hoy en día, la presencia de bloques, unidades de opinión o grupos de presión, que inciden sobre elementos de la cadena de valor del sector, se pone de manifiesto tanto en los grandes foros (OIV, OMS, OMC, parlamentos, etc.), como en las relaciones entre Estados (UE, países terceros, Mercosur, etc.) y las normas de convivencia entre operadores sectoriales (empresas, distribución, convenios, etc.). Tal parece ser que un subproducto de la globalización e internacionalización sea la dificultad para caminar juntos.
La historia nos muestra la existencia de bloques, en función de la potencia que gobierna el mundo, en convivencia con las estrategias y políticas “correctas” que, amparadas y planificadas por las técnicas de la época, han marcado diferencias, influido en los mercados, ensalzado o reconocido tipos de vino y determinado hábitos de consumo. Siempre, de forma general, son identificados por los valores del comercio/consumo.
También la historia demuestra la presencia de territorios que alcanzaron nombres propios donde la vid vegeta, se elabora vino y se presentan en sociedad, al objeto que el consumidor conozca, acepte y ponga en ellos su confianza, que han generado zonas de valor e intangibles de marca, donde se representan culturas y patrimonios y se desarrollan labores de comunicación e información. Con carácter general, estos territorios se identifican con los valores de la producción/ transformación.
Un conjunto de operaciones técnicas, económicas, comerciales y sociales que inciden en el desarrollo de zonas pueden verse cuestionadas por presiones en los mercados y confluyen en estos escenarios, motivando promover actividades y estrategias, desarrollar trayectorias y tomar decisiones que pueden influir, alterar o modificar las normales relaciones sectoriales, cuyos resultados pueden verse afectados a causa de los efectos de la acción/reacción.
La historia de las relaciones sectoriales
No creamos que estas relaciones nacen en el s.XX. Fueron las antiguas civilizaciones mesopotámicas las que divulgaron, de oriente a occidente, la cultura de la viña y el vino, las que establecieron normas cualitativas, comportamientos sociales y orientaciones de consumo, estipulando acciones para el caso de su incumplimiento. Desde siempre, el cultivo de la viña y la elaboración y consumo de vino ha sido reglamentado y adaptado a las necesidades del comercio.
Durante los Imperios Griego y Romano, se establecieron sobre el entonces mundo conocido filosofías y leyes en defensa de modelos vitícolas, enológicos y de consumo, concretándose colaboraciones, relaciones y normas que se extendieron conforme se ampliaban las fronteras. Medidas proteccionistas o liberalizadoras, según la evolución de mercados y siempre en defensa de sus propios intereses.
Con posterioridad, la civilización cristiana dignificó el “trabajo en la viña”, invitó a “compartir el pan y el vino” y elevó todo ello a nivel de “mito, rito y culto”, propagándolo y extendiéndolo por tierras noveles, donde mostró la viña su dimensión colonizadora y su faceta social, si bien siempre unido a opciones claras, según intereses de castillos, cartujas y pueblo llano.
En la actualidad, el “centro de gravedad” del sector parece situarse en el ámbito de las culturas anglosajonas y, desde sus foros, equipos de empresarios y grupos de consumidores, establecen opinión, presentan normas, ejercen presiones y dictan conductas que determinan y desarrollan “ideas” y “estilos de vida”. Son los medios de comunicación los que trasmiten noticias con rapidez, transformando en efímero todo éxito inmediato.
Esta introducción, da paso y permite analizar, determinar y valorar las coordenadas de un sector que, evidentemente, está alineado en bloques, con marcados intereses “no generales”, incluso en ocasiones contrapuestos y egoístas y que se han introducido en él mismo bajo el marco de la liberalización, globalización, comunicación e internacionalización que las economías imponen en cada momento.
Tipos de bloques y escenarios
en la sociedad de la alimentación
Los escenarios y bloques son un reflejo veraz de cómo se interpreta la actividad productiva y la transformación, cómo entender el comercio y el desarrollo del negocio y cómo llegar al consumidor, con interpretación fiel de las normas del mercado. Con carácter general, se puede prestar especial atención a las siguientes contraposiciones entre términos:
-Los que están en la cultura del vino vs. los que no están, ni lo estarán por razones de costumbre, interés, religión, desconocimiento o falta de medios.
-Los consumidores habituales vs. los temporales o momentáneos, en función de elementos culturales, hábitos, celebraciones o fiestas.
-Los alineados en la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) vs. los componentes del Grupo Mundial del Comercio del Vino (GMCV).
-Los países miembros de organizaciones supranacionales con personalidad propia: BRIC, PECOS, UE, PT vs. los que no lo son.
-Los países miembros de organizaciones internacionales: OMC, OMS, FAO, etc. vs. sus vasos comunicantes, relaciones y formas de ver al sector del vino.
-Las naciones tradicionales productoras de vino, las emergentes, las consumidoras netas vs. aquellas de viticulturas heroicas y con climas difíciles.
-Las regiones con normativas liberalizadoras vs. las con normas restrictivas, en vías de acuerdos que faciliten o no las relaciones.
-Las zonas donde el vino forma parte del sistema alimentario vs. las que lo configuran otro tipo de bebidas.
En razón a factores geográficos, productivos, estructurales de explotación, personalidad jurídica de la empresa/cooperativa, destino de las producciones, etc. también se plantean escenarios muy diversos:
1- Geografía de la viña y vino vs. modelos productivos. La viña y el vino situados en un mapa y su entorno, relacionados según cada ubicación o lugar. Se observan desde modelos de producción y explotación diferentes, hasta los particulares umbrales de consumo que cambian según territorios, conjugando países consumidores y los no consumidores o bien por su vocación de consumir tipos de vino, por ejemplo: zonas consumidoras de vino blanco o de tintos, etc. En este primer epígrafe se ponen de manifiesto las diferencias en aspectos:
• Caracterización de espacios: internacional, nacional, regional, zonas, etc.
• Tipos de vinos: con o sin modelo de protección, certificación, marca, etc.
• Especialización: uva de mesa, pasa, mosto, vino y alcohol, subproductos, etc.
• Localización de implantación de viñedo y zonas productoras: crecimiento o arranque, nuevas plantaciones, vocaciones productivas, etc.
• Situación del viñedo: en función de clima, suelo, llano, pendiente, altura, laderas de río, etc.

2- Operadores sectoriales y entornos donde desarrollan actividad. Se reconocen los protagonistas sectoriales, sus actividades y compromisos. Mientras que “producen muchos, comercializan muy pocos”, conviviendo desde grandes empresas a empresas familiares o cooperativas con intereses muy diversos y a veces contrapuestos. En este segundo epígrafe es importante reconocer los segmentos siguientes:
• Mundo rural/mundo urbano: viticultura elemento básico de desarrollo rural, actividad agraria, población, territorio, paisaje, ocio, etc.
• País productor/consumidor: modelos de sociedad, impuesto y fiscalidades, barreras técnico-comerciales, proteccionismos, etc.
• Nación emergente/tradicional: características de la explotación, normas de explotación, prácticas enológicas, liberalización, etc.
• Segmento gran distribución/tienda especializada: logística diferenciada, definición de tipos de vino, imagen, comunicación, servicios, etc.
• Empresa familiar/cooperativa/multinacional: modelos de gestión, diferente concepto de vino, referencias a competitividades e intereses distintos, etc.
• Países mediterráneos/continentales: explotación, terroir, caracterización de producto, modelos vitícolas diferentes (plantación, sequía, madurez, etc.), etc.

3- Tipos de vino y condiciones de consumo. Identificación de tipos de vino por su reputación y notoriedad o por los gustos o modas de cada momento, usos y costumbres y hábitos de consumo. Resalta en los últimos tiempos la influencia de la comunicación, la promoción, la divulgación y la formación. En este tercer epígrafe es conveniente fijarse en las matizaciones siguientes:
• Vino producto agrario/producto industrial: relación con el origen, rendimientos, diversidad, criterios de calidad y expresión, etc.
• Vino alimento/vino problema social: en relación con el consumo moderado, droga, problemas derivados de los abusos, anti vino, etc.
• Tradición/moda: modernidad de lo clásico, valor propio o imitación, tendencias del consumo, valor de la imagen y comunicación, etc.
• Biodiversidad/normalización: innovación, encorsetamiento normativo, tipos de vinos distintos y diversos, uniformidad, etc.
• Elite/honesto vino de cada día: expresión del vino, segmento comercial, usos y funciones, cultura, patrimonio, etc.
• Denominación/marca: las DD.OO.PP. y sus normas, liberalización y rigor, criterios y compromiso de empresa, segmentación, puntos de venta, etc.

4- Prácticas vitivinícolas y su implantación. Conjunto de prácticas culturales, enológicas y comerciales que garantizan la presencia de un vino ante un consumidor. En este apartado se producen paradojas y agravios, pues mientras el mercado es único las normas de producción y transformación cambian según bloques o escenarios que se caracterizan por las diferencias en:
• Prácticas autorizadas, prohibidas según reglamentaciones vigentes, Estados y para tipos de vino.
• Etiquetado, información y presentación de los tipos de vino, normas obligatorias y facultativas.
• Protocolos de elaboración de vinos con notoriedad y reputación, menciones protegidas, nombres propios.
• Prácticas concretas: chaptalización, correcciones, virutas, equipos especiales (ósmosis, desalcoholización, resinas), prácticas desleales, etc.
• Mecanismos de protección de los elementos propios y diferenciación de los valores generales.
Los bloques y escenarios elementos de comprensión del actual momento sectorial
En el fondo de la cuestión se pretenden explicar sucesos que llaman la atención, que no son normales y que determinan improntas, relaciones, actuaciones en el leal marco de relaciones sectoriales, como pueden ser:
- Las guerras del vino (Francia- Italia, UE-China, España-China, EE.UU.-UE, Mercosur- UE, Brasil-Argentina, etc.).
- Las competencias desleales (precios en caída libre por debajo de costes, publicidad engañosa, luchas de representación, etc.).
- El descenso del consumo (hábitos, usos, costumbres, precios al consumo, etc.) y la lenta progresión de la cultura del vino a pesar de las inversiones en promoción.
- El pausado, complicado y difícil camino hacia la simplificación, armonización y estabilización del marco legal.
- La falta de ética y compromisos que, como urticaria, de vez en cuando, salpica al sector y lo debilita frente a la competencia.
- El por qué se respeta poco el concepto y origen del vino, confunden términos y se le atribuyen situaciones sociales a las cuales no ha contribuido, o se llama vino a lo que no es.
- El situar el vino a nivel de estupefaciente y las escaladas de los lobby antialcohol, con los problemas que de ello se derivan.
En el sector vitivinícola, al igual que ocurre en otros muchos sectores con actividades diferentes pero igualmente dominados por los criterios imperantes de una economía neoliberal, se plantean numerosas luchas por los poderes (imagen, rentas, competitividades, el nº1, etc. ), acceder a la mayor parte del pastel, a la máxima representación, al mejor galardón, los más preciados honores, etc., pero pocos con ilusión luchan con autoridad por un sector mejor, más ordenado y articulado (defensa de unos intereses generales, colaboraciones puntuales y no competencias, revalorizar la cadena, dignificar el sector en la sociedad, intensificar los esfuerzos por incrementar los consumos con moderación, etc.) y, sobre todo, que el vino siga siendo vino y solo vino.
La “utopía del vino perfecto”, debe ir acompañada por la expresión más veraz de un sector que lucha por su futuro, como decía el poeta: “violentando corazón, nervio y músculo”. Es decir como suma de pequeñas imaginaciones y realidades desde la viña a la mesa, sea cual sea el modelo de gestión empresarial, el escenario previsto o el itinerario seguido.
Alcemos las copas por el sector, por sus operadores comprometidos y por cualquiera de los vinos, por que todos ellos son, al menos una expresión de cultura y en lugares del planeta tengan opción de conocerlos.

El valor bruto de la producción de vino y mosto creció un 26,1% en 2013

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Atendiendo a la segunda estimación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), a 30 de enero de 2014, sobre la evolución del valor de la producción agraria durante el pasado año, el valor bruto a precios corrientes de la producción de vinos y mostos en su fase inicial se incrementó un 26,1%, en relación al valor bruto de 2012, pasando de casi 1.700 millones de ese ejercicio (cifra, además, revisada al alza), a 2.142,8 M€ estimados el pasado año 2013, con un aumento de 443,7 millones entre ambos ejercicios. Se trata, además de la cifra históricamente más elevada desde el inicio de la década de los 90.Este importe de negocio, conviene siempre recordar, recoge solo el valor, a precios básicos, de los productos vegetales obtenidos en el desarrollo de la actividad productiva de las explotaciones agrarias y cooperativas en su fase inicial de comercialización, es decir, en la fase de producción, cosecha y primera transformación de las uvas recogidas en mosto y vino.

Es decir, al valor calculado de las uvas cosechadas y comercializadas en origen, en una primera fase que suma también la producción de vinos y mostos elaborados y comercializados desde las propias explotaciones y desde las cooperativas agrícolas, obtenidos de la cosecha o vendimia de estas materias primas.

Durante 2013, se produjo, de nuevo y por cuarto ejercicio consecutivo desde el del año 2010, una recuperación del negocio vitivinícola en la fase de producción inicial en origen, tras los descensos de los años 2009 y 2010.

Más en concreto, el valor de la producción bruta de vino y mosto fue el resultado de un volumen de producción de vino y mosto notablemente superior al de un año antes, con un alza del 41,4% respecto a la cosecha de 2012. El Magrama contempla para su estimación el dato de producción de vino y mosto del avance estadístico a 30 de noviembre de 2013, que fue de 50,58 millones de hectolitros.