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La facturación de la exportación española crece un 10,3% en el interanual a mayo 2018

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Los operadores del sector vitivinícola español facturaron en el exterior en el periodo de doce meses que media entre junio de 2017 y mayo de 2018 un total de 3.301,88 millones de euros, con un importante incremento del 10,3% respecto a un año antes, según los datos hechos públicos por el OEMV. Destaca que esos aumentos económicos se han conseguido con unas variaciones en volumen que, aunque positivas, son mucho más comedidas (+1,6% hasta los 2.797,15 millones de litros). De este modo, el precio medio del producto vitivinícola español exportado en este periodo interanual quedó en 1,17 euros por litros (con las lógicas diferencias según tipo de producto y categoría), con una revalorización del 8,5%.

Atendiendo solo a los vinos (descontando mostos, vinagres y vinos aromatizados), la exportación española en el periodo analizado alcanzó los 2.933,97 millones de euros (+8,7%), por unas ventas de 2.205,13 millones de litros (-0,7%). El precio medio del vino exportado en el periodo interanual fue de 1,33 euros por litro, un 9,5% por encima del periodo interanual anterior.

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Conformar la cadena de valor del sector vitivinícola

 Publicado el por José Vicente Guillem (colaborador)

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Conocer la opinión que le merece al sector vitivinícola todo lo que conlleva el desarrollo y aplicación de la cadena de valor concluye en una maniquea división de opiniones: unos la apoyan y sin lugar a dudas se esfuerzan en su aplicación; y otros, en cambio, no son partidarios y la encuentran algo impuesto sin valor adicional alguno.

Todos muestran su acuerdo en asignar un papel esencial, en la citada cadena de valor del sistema vitivinícola, a los siguientes elementos: producción, transformación, comercialización/distribución y consumo, destacando precisar siempre la importancia del buen hacer y compromiso entre todos ellos, para que la eficiencia sea el hilo conductor de todo proceso y alcanzar aquellos indicadores que posibiliten una evaluación ágil y sólida presencia en la sociedad de consumo.

Igualmente valoran que una cadena de valor respetada, aceptada y segura deviene en un principio básico de evolución de un sistema vitivinícola en un marco agroalimentario y, en consecuencia, debe permitir no solo atender a las exigencias de una sociedad de la alimentación, si no, que ayude al desarrollo rural de las zonas agrarias más deprimidas, entre las que se encuentran aquellas donde vegeta la viña.

En este ámbito, la pertenencia al sistema agroalimentario determina un modelo de actuación y vertebración entre los sectores primario, secundario, terciario y terciario avanzado, con todo lo relacionado con la dimensión 4.0 que nazca de la aplicación de la inteligencia artificial y nuevas tecnologías y puedan avalar la toma de decisiones y valorar la evolución de un sector al servicio de la sociedad de la alimentación.

Armonizar los intereses de todos, preservar lo inteligente y bueno, luchar por una innovación basada en criterios técnicos, económicos y comerciales, incorporar aquello que la ciencia ayude a dar respuestas con futuro y no olvidarse de que, a pesar de todo, el conocimiento, inteligencia artificial, etc., debe seguir siendo de interés general, sin olvidar jamás que “la viña y el vino” poseen una dimensión humanista y civilizada, siendo el sentido común asignatura a aplicar.

Se ha avanzado, pero no lo suficiente, en la difusión, implantación, perfeccionamiento y trasparencia de la cadena, en su reconocimiento sectorial y social, pero no se ha llegado a todos los lugares. Hay que seguir andando para hacer camino.

Si los operadores sectoriales que constituyen los “eslabones” de la cadena de valor, considerasen oportuno rebrotar la misma, diez pueden ser los elementos/entornos más significativos que acompañan a la cadena de valor vitivinícola y su implantación, sobre los que realizar una auditoría constructiva que determine un análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) en una sociedad de la alimentación, en constante evolución:

1) La viña y el vino como cultura, patrimonio y territorio. Quizás el elemento más básico sea reconocer la defensa del vino como tradición inteligente, con arraigo social e imagen de un producto de la tierra y vocación social de mercado. Se produce para obtener rentas dignas y sobre ello revalorizar el potencial vitivinícola derivado de la riqueza del mundo rural y su naturaleza. Se plantea la recuperación del consumo.

2) Alimento saludable y placentero. En un sistema agroalimentario competitivo, complejo, dinámico e innovador, con valores gastronómicos y nutricionales puestos en positivo por la ciencia, es importante dar a conocer los avances de los conocimientos que permitan proseguir en la difusión de todo aquello que facilite posicionamientos saludables para el sector y que genere satisfacción e ilusión.

3) Credibilidad en los balances y decisiones. Desajuste en el mercado con la caída del consumo, generación de excedentes, datos sectoriales, mercado interior, internacionalización… Es importante que el sector alcance el nivel de crédito suficiente para las cualidades objetivas y subjetivas que posee. La confianza de los consumidores ante el “buen hacer” es básica y ello empieza por disponer de una “casa propia” ordenada.

4) Limitaciones en materia de promoción y publicidad. A nivel internacional y nacional, se han establecido limitaciones a la promoción, que establecen diferencias entre los sectores del sistema agroalimentario. La divulgación de valores y atributos del vino está limitada en función de lobbys (anti vino), acuerdos (OMS) y competencias leales frente a tratos recibidos por otros elementos del sistema.

5) Tendencia de la PAC. Tras el periodo 2013-2020. Revalorización de conceptos como, sostenibilidad, condicionalidad, funcionalidad, viticultura de montaña, medidas medio ambientales, ecología, ahorro energético y reducciones presupuestarias, están en las agendas de todas las reformas no solo para el desarrollo rural, sino para garantías de atención a la población, ayudas y programas de desarrollo.

6) Acción de la ciencia, el conocimiento y tecnologías. Sobre estructuras, formas y fondo del sector y fases de los procesos, el desarrollo de programas de investigación y desarrollo, va unido a las estrategias de innovación (I+D+i), que junto con la formación y educación, en todas las fases desde el campo a la mesa, permitirán que todo el sector se beneficie de la armonización y buenos acuerdos.

7) Valor de una información veraz, eficiente y diversa. Comunicación, divulgación, marketing, redes sociales, TIC, big data, nuevos usos del territorio y entornos, aprovechamiento de recursos naturales son elementos que cada día están más en disposición de los operadores sectoriales y ayudarán tanto a la credibilidad, como a la evolución del sector en términos competitivos.

8) Dogmatismos en los conceptos de D.O.P./I.G.P./Vino de Pago, frente a las marcas, sitúan en primer foco a las relaciones interprofesionales y la vertebración. Las exigencias de la distribución y las nuevas tecnologías permiten incorporar nuevos sistemas de calidad y reconocimiento de peculiaridades más exclusivas que trataran de ganar cuotas de mercado.

9) Estructuras, precios y mercados. La volatilidad de precios e incremento de costes, es un hecho a resolver, igualmente es necesario actuar en materia de capitalización y rentas, apoyo a las base sociales y pérdida patrimonial. Se debe atender a las nuevas profesiones nacidas de los servicios a desarrollar por la presencia urbana en el mundo rural y los modelos de educación y formación exigidos, con materiales del s.XXI.

10) Certificación y acreditación para valorar comportamientos de producto, empresa y servicios, se presentan nuevas responsabilidades: responsabilidad social corporativa, responsabilidad social empresarial y modelos de certificación, como la huella de carbono, de agua, eficiencia energética, comportamiento ético, medidas medioambientales, recursos humanos, gestión y control de ayudas.

A raíz de las publicaciones y estudios, cada uno de estos apartados puede revitalizar una zona y todos juntos, no solo ser valedores del sistema, sino, además, dotar al sector de un sólido posicionamiento en un sistema agroalimentario muy competitivo, liberalizado, globalizado y con consumidores cada vez más exigentes.

Si el sector con carácter general y universal toma unas normas, su extensión obligara a todos. De ahí la necesidad de tomar decisiones, en cuyo caso ya sabemos que “quien ama la rosa, asume la espina”.

La Interprofesional del Vino (OIVE) y la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV), unidas para impulsar la innovación del sector vitivinícola

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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A pesar de ser un sector de gran arraigo y tradición, el vino ha demostrado ser una de las industrias agroalimentarias más innovadoras y se ha convertido en un referente para el resto. Conscientes de que el futuro pasa por la apuesta constante en investigación y desarrollo, la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) ha alcanzado un acuerdo marco con la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV), la institución referencia en I+D+i del vino en nuestro país.

Ángel Villafranca, presidente de la OIVE y Mireia Torres, presidente de la PTV, impulsarán a través de dicho acuerdo, su compromiso de seguir fomentando una política de innovación como vía fundamental de desarrollo, competitividad e internacionalización del sector. Para conseguirlo, el convenio pretende estrechar relaciones, aunar esfuerzos y establecer un marco permanente y articulado de colaboración en el sector vitivinícola.

I+D+i para reducir efectos del Cambio Climático

La Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) nace con el objetivo de impulsar una red de cooperación entre dos campos: empresa-ciencia. En su Agenda Estratégica de Innovación 2017-2020 se recogen las principales líneas de actuación y los retos científico-técnicos que el sector del vino debe abordar en los próximos años. Entre sus futuros retos, destaca la dinamización de proyectos de I+D+i aplicados a toda la cadena de valor del vino, con especial atención a aquellos destinados a hacer frente al gran desafío de la viticultura actual: los efectos del Cambio Climático.

Con esta colaboración entre la PTV y la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) se unirán las fuerzas para potenciar dichas acciones de comunicación y divulgación entre los productores y bodegas. Para ello, la OIVE se incorporará a los grupos de trabajo de I+D+i de la comisión técnica de la PTV. Estos grupos de trabajo, en el que participarán expertos de los ámbitos científico y empresarial relevantes, tienen el objetivo de trabajar en temas específicos, revisando todos los trabajos de investigación relacionados con el tema (realizados y en curso), recopilando los resultados ya obtenidos, proponiendo líneas efectivas de trabajo científico a corto y medio plazo y diseñando un planteamiento práctico de proyectos.

La CECRV se adhiere al nuevo Código de Comunicación Comercial del Vino

 Publicado el por SeVi (colaborador)

La Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV) ha anunciado su adhesión al nuevo Código de Comunicación Comercial del Vino, que entrará en vigor el próximo 1 de agosto de 2018. La organización que representa a las Denominaciones de Origen de vino se compromete, por ello, a que sus comunicaciones comerciales cumplan con el Código promovido por la Interprofesional del Vino de España (OIVE) desde su entrada en vigor.

La nueva regulación tiene por objetivo que el sector siempre lleve a la sociedad un mensaje de moderación y responsabilidad en el consumo de vino en todas sus comunicaciones comerciales. Por ello, cuantas más adhesiones se unan a esta iniciativa, “con más fuerza llegará el mensaje de que ‘El vino solo se consume con moderación’”, señala Susana García, directora de la OIVE. “La comunicación con el consumidor final debe ser siempre sincera y responsable. Uno de los valores que defiende CECRV con la marca Movimiento Vino D.O. es el consumo responsable como única forma de disfrutar del vino con denominación de origen”, añade Jesús Mora Cayetano, coordinador general de CECRV.

Un paso más en la responsabilidad social

 El presente Código refuerza el que ya se firmó en 2008 en el marco del programa Wine in Moderation-Art de Vivre. Diez años después la OIVE refuerza este compromiso y clarifica algunos aspectos que suscitaban dudas. Entre las novedades de este nuevo Código destacan la ampliación en el grado de cobertura que incluye radio y medios digitales y la inclusión también a bebidas sin alcohol a base de vino. Además, el Código hace especial hincapié en la incompatibilidad del consumo de alcohol en menores de edad, embarazadas y en la conducción.

La OIVE ha encomendado la verificación y el cumplimiento del Código a Autocontrol, una asociación independiente de reconocido prestigio que gestiona el sistema de autorregulación publicitaria. Los operadores y organizaciones que deseen adherirse a este Código de Autorregulación deberán hacerlo mediante el procedimiento establecido en la web www.wineinmoderation.eu

Con la adhesión al código, CECRV refuerza así su compromiso con la sociedad y el consumo responsable del vino que ya inició con la marca que emplea para sus comunicaciones con el consumidor final, “Movimiento Vino D.O.”, que también defiende valores como la calidad o la importancia del origen, el arraigo cultural de los territorios, la seguridad alimentaria, un estilo de vida saludable, la diversidad; valores que se trasladan en sus iniciativas de comunicación y dirigidas muy particularmente a un público joven que, o bien aún no se ha acercado al mundo del vino, o acaba de empezar a descubrirlo.

Más información sobre el Código en www.interprofesionaldelvino.es

Preocupa la posible nueva restricción del uso del cobre como fungicida en la viticultura ecológica

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Manchas de mildiu en hojas de vid. (photo: )

Manchas de mildiu en hojas de vid.

Bruselas ha puesto sobre la mesa de los Estados miembros de la UE un proyecto para renovar por solo 5 años la autorización del uso del cobre en agricultura y, en el caso de la viticultura ecológica, a solo 4 kilos por hectárea y año, sin flexibilidad entre años, según sean éstos más o menos húmedos y permitan la aparición de enfermedades criptogámicas en las plantas de viñedo.

Al respecto, el COPA-Cogeca se ha dirigido a los servicios técnicos de la Comisión Europea en solicitud de que este fungicida se reautorice en las condiciones legales permitidas actualmente. Es decir, por otros 7 años y con un límite de 6 kilos por hectárea y año y, además con flexibilidad en 5 años (en otros términos, con la posibilidad de superar ese umbral si en años de menor presión del mildiu u otros hongos criptogámicos la viña se ha tratado menos).

Para estas organizaciones, el umbral actual de uso del cobre parece ser “el mínimo capaz de garantizar la continuidad de la viticultura ecológica en las regiones europeas más húmedas, como el Norte de Italia y de Francia y toda la costa Atlántica.

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