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El vino español ejecutó 218,07 M€ de fondos comunitarios en 2012

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Artículo con tablas en documento pdf adjunto.

El sector vitivinícola español percibió poco más de 218 millones de euros del Fondo Europeo de Garantía Agraria (FEAGA) en el ejercicio presupuestario de 2012 (de 16 de octubre de 2011 a 15 de octubre de 2012), lo que supone un 18,63% menos que en el año anterior (casi 268 M€), según el avance de datos del FEGA.
En este importe se incluyen tanto los pagos efectuados para financiar las distintas medidas del programa de apoyo al sector del vino, algo más de 215 M€, como los remanentes del finiquitado programa de arranque de viñedo, que supusieron otros 3 millones.
No así los 142,75 M€ del pago único que se concedieron a los viticultores perceptores de la antigua ayuda por destilación de uso de boca y por elaboración de mosto con destino a zumo y cuya percepción ya no está vinculada obligatoriamente al desarrollo de esta actividad agrícola.

Declaración institucional del Congreso de los Diputados en la que se apoya la candidatura de la cultura del vino para su declaración como Pa

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Declaración aprobada por unanimidad en la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el día 28 de noviembre de 2012.

La vid forma parte del paisaje milenario de nuestros pueblos. El vino se encuentra en nuestra historia, nuestras artes y en nuestra cultura alimentaria.
El origen de la vitis vinífera se ubica en la región transcaucásica y el sur del Mar Negro, en el 7.000-6.000 a.C. Siempre ha demostrado ser una “planta aventurera” que ha sabido instalarse en cualquier lugar del mundo. Se ha desarrollado con facilidad en climas diversos, suelos y lugares muy diferentes.
Sin la presencia de la vid y el vino no puede entenderse nuestra cultura occidental, herencia de ese conglomerado de tradiciones que, desde los imperios asirio y persa, pasando por Egipto, cristaliza en Grecia y Roma. El arte y la literatura, como no podía ser de otro modo, han recogido esa tradición e incluso han sacralizado el vino, por eso siempre ha servido como inspiración de artistas desde pintores a escritores. En los lugares donde creció la vid, el vino fue siempre un motivo de unión, de concordia, de celebración y de acuerdo.
En numerosos estudios, se ha probado que la vid fue pieza clave para la sedentarización de las primeras civilizaciones. Desde ese momento siempre ha acompañado el discurrir de todas y cada una de las civilizaciones que han ido poblando el mundo y ha ido ayudando a crear la cultura de la humanidad como hoy la conocemos.
Desde la Antigüedad, la elaboración de vino ha representado mucho más que una actividad económica: es un símbolo de identidad cultural. El vino se extendió con los romanos. La adopción de sus formas de vida significó la introducción de esta bebida en la dieta y en la cultura de la gente. Desde entonces se viene constatando que el vino es un alimento y que su consumo moderado es beneficioso para la salud.
Durante la Edad Media, la fundación de monasterios cerca del camino jacobeo favoreció el desarrollo de la vitivinicultura y tiempo más tarde fue precisamente España quien extendió su cultivo y consumo por América. Desde la antigüedad y hasta nuestros días, el vino ha estado presente en la cultura de los pueblos y muy particularmente en el Mediterráneo y en España.
La cultura de la viña y del vino, configura y caracteriza el paisaje y la vida de gran parte de la Unión Europea. En España existente hasta un total de 90 Denominaciones de Origen y 41 Indicaciones Geográficas Protegidas. Muchos de nuestros vinos se asocian a comarcas, regiones y lugares, formando parte esencial de su identidad. No se pueden entender gran parte de nuestros territorios sin pensar en sus viñedos, que en muchos casos son el único cultivo posible y principal garantía de una gestión sostenible.
Alrededor de la viña, la elaboración del vino y de su comercio gira una parte muy importante de la economía, de la actividad laboral, de las tradiciones, la cultura, las costumbres, la literatura, la arquitectura de numerosos pueblos y regiones, a los que se añade la extraordinaria importancia de su mercado tanto interior como exterior lo que es fiel reflejo de la calidad de nuestros vinos. El vino es cultura, tanto por su enraizamiento en la población desde siempre, como su presencia en las artes. El vino está en la Biblia, en Cervantes y en Shakespeare, como en toda la literatura mundial. El vino está en la pintura, la escultura, la música, el cine; está en el románico y en las modernas estructuras de los más prestigiosos arquitectos mundiales.
En definitiva, la vid y el vino, representan el sólido nexo que se adentra en la más remota historia hasta definir una profunda y pujante cultura que une a pueblos y territorios de cualquier lugar del mundo, forma parte esencial de sus expresiones artísticas y está asociado en sus formas de consumo a valores positivos como la sociabilidad y la moderación.
Por todo ello, el Congreso de los Diputados apoya expresamente la candidatura para que la “Cultura del Vino” sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Cada 7 dias 05-12-12

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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La Dieta Mediterránea como reclamo para fomentar el enoturismo

 Publicado el por SeVi (colaborador)

La Fundación Dieta Mediterránea (http://dietamediterranea.com/), con el respaldo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente impartió el pasado 29 de noviembre en el Palau Mar i Cel, de Sitges, unas jornadas en las que prestigiosos profesionales del sector del turismo, de la agroalimentación, así como representantes de las administraciones públicas, fundaciones y consorcios coincidieron en afirmar que la Dieta Mediterránea es uno de los principales atractivos turísticos.
Más de un centenar de asistentes acudió a dicha jornada, donde se reflexionó sobre la promoción de la Dieta Mediterránea, como reclamo para promocionar el enoturismo, la restauración y la gastronomía regional.
Las capitales del Mediterráneo, como Barcelona o Valencia, se declararon ejes fundamentales para atraer el turismo y promocionar estos elementos. El enoturismo es una manifestación directa del estilo de vida Mediterráneo si entendemos la Dieta Mediterránea como una forma de alimentarse que se basa en los productos de la agricultura local, en recetas y formas de cocinar propias de cada lugar, transmitidas de generación en generación, en comidas compartidas, celebraciones y tradiciones.
El sector de la restauración y del turismo tiene mucha importancia en el modelo alimentario de nuestra sociedad actual, una responsabilidad extensible también los medios de comunicación, ya que la educación gastronómica y nutricional son uno de los principales actores y estrategias para garantizar la promoción de la Dieta Mediterránea, tal y como explicó el prestigioso periodista de ‘La Vanguardia’, Alfred Rexach.
El éxito radica en conseguir consumidores sensibilizados, con actitudes que favorezcan los conocimientos y las habilidades necesarias para una adecuada selección alimentaria que se lleve a cabo en consonancia con el modelo de la Dieta Mediterránea con sus dimensiones gastronómicas, culturales, de salud y medioambientales. Un objetivo que se marcó en esta jornada, en la que se demostró claramente que la promoción de la Dieta Mediterránea es uno de los principales motores que incrementa la competitividad, el atractivo turístico y la internacionalización del sector industrial transnacional de la excelencia de la enoalimentación.
La Dieta Mediterránea integra agroalimentación, turismo y salud pública, ejes del desarrollo socioeconómico de la cuenca mediterránea y una estratgegia que refuerza a las políticas agrarias y sanitarias que ya se desarrollan desde los ámbitos institucionales.
Este interesante encuentro entre profesionales finalizó con el compromiso de las distintas entidades participantes de sumar esfuerzos para la promoción de una de las joyas de la Dieta Mediterránea como es el vino, en su consumo moderado en las comidas y del enoturismo como una muestra directa del estilo de vida mediterráneo.

Mirándonos el ombligo

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Si quieren, ponemos jugar a pensar que no pasa nada y que nuestro sector permanece ajeno a la situación de crisis y crispación que inunda la economía mundial. Es más, incluso podemos pensar que somos el inicio que marca la senda de crecimiento de la economía por la que nos seguirán otros sectores productivos.
Aunque también podemos actuar desde la responsabilidad y conocimiento del sector y no olvidarnos de cuál es la situación estructural de nuestro viñedo y bodegas, e incluso, yendo un poco más allá, recodar lo que ya en campañas anteriores ha sucedido con los precios y, barajar en nuestros análisis que esta situación puede responder a motivos estrictamente coyunturales, que más tarde o más temprano acabarán desapareciendo, teniendo como consecuencia la bajada de los precios y el resentimiento de nuestras exportaciones.