Resolución de la Arev - Stuttgart 23 de abril de 2013

 Publicado el Por Arev

La Asamblea de las Regiones Europeas Vitícolas (Arev) reunida en sesión plenaria aprovecha las próximas negociaciones del diálogo tripartita (Consejo-Parlamento-Comisión) sobre la reforma de la PAC, en especial sobre la OCM única, para expresar su posición sobre los principales temas.
La Arev reafirma que el régimen vigente de los derechos de plantación, con posibilidad de transferencia de los derechos, en consideración de los objetivos de calidad y de sostenibilidad contemplados, es un instrumento racional, suficientemente flexible y experimentado en materia de regulación del potencial de producción. En cuanto a la discusión que tiende a modificar la reglamentación de las plantaciones, las regiones vitícolas ponen de relieve los objetivos de la PAC (Artículo 33 del Tratado de la UE) así como aquellos de la estrategia “Europa 2020” elaborada por la Comisión europea que tiende a promover un “crecimiento inteligente, sostenible e inclusiva” mientras que su propia política agrícola esta en conflicto manifiesto con las expectativas con las esperas de las regiones, entes territoriales y sociedad civil.
La Arev apoya pues decisivamente el acuerdo del Parlamento europeo que tiende a prolongar la reglamentación vigente sobre los derechos de plantación hasta la campaña 2029/2030. La Arev se felicita especialmente de la decisión del Consejo de ministros de no poner fin a dicho sistema a finales de 2015 o finales de 2018, sino de reemplazarlo a partir de enero de 2019 por un sistema comparable que se aplica a todas las categorías de vino. La AREV estima indispensable (tal y como lo contempla la propuesta del Consejo de Ministros) que los Estados miembros puedas determinar ciertos criterios para regir las solicitudes de autorizaciones de plantar. Ello es necesario para garantizar la perennidad de los paisajes cultivados con vid así como los viñedos con pendiente fuerte y para frenar la deslocalización de los viñedos hacia espacios inadaptados. En el mismo orden de ideas, la Arev reivindica también que los Estados miembros que se autorizan los criterios correspondientes para la utilización de los derechos de replantación. En este sentido, la Arev hace expresamente suya la resolución siguiente, presentada por la Región de Piamonte sobre la especificidad de los viñedos con pendiente fuerte.
En cambio, la Arev rechaza rotundamente la propuesta del Consejo de ministros que tiende a poner fin al nuevo sistema, solamente seis años después de su introducción. Para la Arev resulta absurdo sustituir un sistema experimentado por otro sistema que se contempla abandonar podo después de su introducción, y más aún ya que la implementación del nuevo sistema plantea nuevas cuestiones jurídicas, económicas y administrativas. La Arev recuerda que la vid es un cultivo perenne que exige una seguridad de planificación a largo plazo para los productores y una reglamentación sostenible en el interés del consumidor.
La Arev también rechaza, por ser demasiado alto, el límite de crecimiento de las superficies plantadas de 1% al año: sobre la base de los 3 millones de hectáreas del viñedo europeo, este límite permitiría plantar cada tres años 100.000 nuevas hectáreas, o sea un crecimiento de producción de unos 5 millones de hectolitros, cuando la Comisión acaba de financiar el arranque de 160.000 ha en tres años. El índice e crecimiento del viñedo debe limitarse a un 0,5%, como máximo.
Para las futuras deliberaciones sobre el nuevo sistema, la Arev estima que resulta absolutamente indispensable, en aplicación del principio de subsidiaridad, trasladar las mayores competencias de ordenación posibles a los Estados miembros y a las Regiones y anclar las reglamentaciones correspondientes en la legislación comunitaria básica sin dejarlas a la discreción de la Comisión mediante delegación de actos.
La Arev apoya firmemente la propuesta del Parlamento europeo de completar la lista de las medidas elegibles de apoyo a la viticultura con un programa de apoyo a los viñedos con pendiente fuerte en aras de mejoras la competitividad de dichos territorios difíciles de explotar, típicos de los paisajes vitícolas y de garantizar su perennidad.
La Arev considera primordial la continuación de los programas de apoyo a la viticultura con el mismo marco presupuestario actual. Estas medidas introducidas con la última reforma de la OCM-Vino demostraron su eficacia y deben prorrogarse con el mismo presupuesto.

Resolución sobre la viticultura con fuerte pendiente Región Piamonte

La viticultura europea se caracteriza también por vides plantadas sobre suelos marcados por pendientes muy fuertes superiores a 30%. Este tipo de viticultura diseñó paisajes vitícolas que estampan muy fuertemente el paisaje y el medioambiente y desempeña un papel fundamental en la preservación de los suelos y de la gestión del agua. En estas condiciones, gracias al drenaje de los terrenos, a la exposición de las plantaciones y de las variedades existentes, se producen vinos con alta especificidad. Los costos de dicha viticultura, sumamente onerosos, hacen correr un peligro al medioambiente de producción, por parte a causa de la competencia creciente que reduce los márgenes de ingresos de los viticultores. El riesgo de abandono de dichos territorios plantados con vid, que no tienen otras alternativas de producción, expone la colectividad a un empobrecimiento medioambiental al hacerle soportar los costos y los daños vinculados con el abandono y la degradación de dichas zonas; cabe añadir un descenso socioeconómico vinculado con la pérdida de estos paisajes vitícolas actualmente presentes en estas zonas y que representan una atracción turística ineludible e importante para las mismas.
Para los viticultores que operan en estas zonas, que realizan una acción inestimable de prevención de fenómenos naturales como la erosión y los corrimientos de terreno provocados por las aguas superficiales no gestionadas y que desempañan también un importante papel de defensa y de preservación del patrimonio vitícola y paisajístico, la Arev exige que las instituciones europeas aporten una ayuda en situación de incremento de los costos, dificultad y pluralidad de funciones así como de reconocimiento del papel social y medioambiental desempeñado por la viticultura con pendiente fuerte (superior a 30%). Por tanto resulta esencial prever un cuadro jurídico específico para este tipo de viticultura con el fin de poner de relieve su carácter excepcional y notable.
Dadas las características del medioambiente en el cual se sitúa la viticultura con pendiente fuerte, es decir la defensa y la conservación de las zonas paisajísticas y de prevención del riesgo hidrogeológico, cabe notar que semejante intervención de apoyo podría insertarse naturalmente en el marco de la ayuda al desarrollo rural (Feader).

 


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