Efectos de clima y suelo sobre la respuesta al riego de Tempranillo (y II)

 Publicado el Por M.E. Valdés, M.H. Prieto, D. Moreno y otros

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Las características químicas y sensoriales de los vinos dependen fundamentalmente de la composición físico química de las bayas en el momento de vendimia (Kontoudakis et al., 2011; Valdés et al., 2012). Para un determinado cultivar, dicha composición está determinada en gran medida por las características ambientales, por el rendimiento y por las prácticas de cultivo (Jackson y Lombard, 1993; Alburquerque et al., 2006; Intrigliolo y Castel, 2011).
Entre estos factores, la disponibilidad hídrica, tanto en cuanto al momento en que se aplica el riego (ej.: disponibilidad de agua en relación al estadío fenológico), como en cuanto a la cantidad de agua aplicada, son factores determinantes de la composición de la uva (Ojeda et al., 2002; De la Hera et al., 2005; Valdés et al., 2009; Yuste et al., 2011). En las circunstancias climáticas actuales, en zonas áridas y semiáridas, el riego en cantidad y momento de aplicación adecuados puede ser el principal factor para obtener vinos de alta gama. Sin embargo, los resultados de diferentes estrategias de riego sobre la composición de la uva, y por tanto de los vinos correspondientes, pueden variar ampliamente en función de su interacción con otros factores ambientales (Jackson y Lombard, 1993).
Los objetivos de este trabajo han sido, por un lado, determinar los principales parámetros de composición en vendimia de la uva de cv. Tempranillo en cuatro localidades distintas de España durante las campañas de 2009 a 2011, y por otro, estudiar la interacción de varias estrategias de riego con las características de suelo y clima o terroir de las mismas.
Material y métodos
Características de las localidades y tratamientos de riego:
Los experimentos se realizaron durante el periodo 2009-2011 en las localidades de Albacete (ALB, 39°14’N, 2°5’W), Badajoz (BAD, 38º51’N, 6º40’W), Requena (REQ, 39º29’N, 1º13’W) y Valladolid (VALL, 41º42’N, 4º40`W). Las características principales de suelo, clima y de los viñedos en los que se ha llevado a cabo este estudio han sido expuestos en la parte I de este trabajo (Castel et al.,2013). A continuación se resume la descripción de los tratamientos de riego aplicados, aunque también ha sido expuesta con mayor detalle en la citada publicación.
En tres de las localidades (REQ, BAD y VALL) se comparó un tratamiento de riego deficitario en pre-envero (RDP, en el que el inicio del riego se retrasó hasta alcanzar un valor preestablecido de estrés hídrico, correspondiente aproximadamente a -1,0 MPa de potencial de tallo, y posteriormente se regó al 100% de la ETc) con un tratamiento de secano; mientras que en la cuarta localidad (ALB), el RDP se confrontó con un tratamiento de riego deficitario sostenido (RDS, regado al 33% de la ETc durante toda la campaña).
En todas las localidades, excepto en Valladolid, también se estudió otro tratamiento, RMax, que se regó al 100% de la ETc durante toda la temporada. Los tratamientos se dispusieron según un diseño de bloques completos al azar con 3 o 4 repeticiones, dependiendo del lugar. El riego se aplicó por goteo con uno o dos emisores por planta. Todos los tratamientos se fertilizaron a dosis anuales de 30-20-60-16 kg ha-1 de N, P2O5, K2O, y MgO, respectivamente.
Muestreo y determinaciones analíticas:
En todas las localidades se utilizaron las mismas técnicas de muestreo de bayas y los mismos métodos para preparación y análisis de muestras. En el momento de vendimia, en la uva se analizaron: la concentración de sólidos solubles totales (SST, ºBrix) mediante refractometría; el pH; la acidez total (AT) por valoración con NaOH (hasta pH=8,2 expresada en ácido tartárico); el ácido málico mediante método enzimático (CEE reglamento nº 2676/90) y el ácido tartárico según el método Rebelein modificado (Blouin, 1973). La concentración de compuestos fenólicos totales (CFT, expresada en ácido gálico, mg g-1 peso fresco de baya) y de antocianos (expresada en glucósido de malvidina, mg g-1 peso fresco de baya) se determinaron según la metodología propuesta por el Australian Wine Research Institute (Iland et al., 2004) y la de taninos (expresada en equivalentes de catequina, mg g-1 peso fresco de baya) según Sarneckis et al. (2006).


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