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Los mejores vinos con D.O. Málaga y Sierras de Málaga

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

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La Diputación de Málaga, a través de la Delegación de Desarrollo Económico y Productivo, organizó recientemente la sexta edición de los Premios “Sabor a Málaga” a los mejores vinos con D.O.P. Málaga y Sierras de Málaga, con el objetivo de contribuir a promocionar y mejorar la imagen y posición en el mercado del sector vinícola malagueño, estimular la producción y crianza de vinos de calidad e inyectar en el público consumidor un mayor grado de conocimiento y valoración de sus características.

Para ello, convocó a un panel de catadores experto, configurado por Javier Rueda, José Luis Contreras, Enrique Bellver, Antonio Jesús Pérez, Meritxell Falgueras y quien firma este artículo. En esta edición 2018, se registró un incremento en el número de vinos presentado, que alcanza ya la cifra de 51 referencias de un total de 16 bodegas.

Palmarés

Tras dos sesiones de cata, los vinos escogidos fueron:

Premio “Sabor a Málaga” 2018 al mejor vino blanco con D.O.P. Sierras de Málaga: Pernales Chardonnay 2018, de Bodegas Málaga Virgen.

Premio “Sabor a Málaga” 2018 al mejor vino blanco dulce tranquilo con D.O.P. Málaga: Dulce Delicia nº 12, de Cortijo La Fuente.

Premio “Sabor a Málaga” 2018 al mejor vino tinto con D.O.P. Sierras de Málaga (hasta 6 meses en barrica de roble): Lunares Tinto 2017, de Bodegas Lunares de Ronda.

Premio “Sabor a Málaga” 2018 al mejor vino tinto con D.O.P. Sierras de Málaga (más de 6 meses en barrica de roble): Los Frontones 2010, de Bodegas Excelencia.

Premio “Sabor a Málaga” 2018 al mejor vino de licor con D.O.P. Málaga: Quitapenas Dorado 2017, de Bodegas Quitapenas.

El premio consistirá en la adquisición, por parte de la Diputación Provincial de Málaga, de los vinos ganadores por una cuantía equivalente a cada uno de estos (4.000 €), para acciones promocionales.

Menciones:

Además, las catas del jurado permitieron conceder las siguientes menciones:

En la categoría de vino tinto con denominación de origen “Sierras de Málaga” (hasta 6 meses en barrica de roble) al vino Lagar de Cabrera Tinto 2017, de Bodegas Dimobe; y en la de vino tinto con D.O.P. Sierras de Málaga (más de 6 meses en barrica de roble) al vino Altocielo 2014, de Bodegas Lunares de Ronda.

La D.O.P. Málaga celebra su 85º aniversario

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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El origen del vino en Málaga se remonta a la época de los fenicios. Existen numerosas referencias arqueológicas que demuestran la presencia del vino en Málaga durante las épocas romana, bizantina y musulmana. Ya en época cristiana, el 12 de Enero de 1502, a petición de los Viñeros o Señores de las Viñas de Málaga, los Reyes Católicos libraron una cédula real  “…acerca del vedamiento y del meter del vino para la ciudad de Málaga…” por la que hicieron valer las prerrogativas de aquellos, constituyendo las primeras ordenanzas del vino de Málaga.

Doña Juana de Castilla ratifica en 1513 los derechos de los Viñeros, así como Felipe III en 1608. En 1806, por cédula Real se crea la Casa y Compañía de Comercio de Viñeros de Málaga,  en la que “para precaver en lo posible la adulteración de los frutos que expida la compañía, se pondrán sobre las vasijas, caxones o fardos que los contengan, marcas difíciles de falsificarse…”. El 1 de julio de 1900 se crea el Reglamento de la Asociación Gremial de Criadores Exportadores de Vino de Málaga, para velar por los intereses generales del comercio de vinos expidiendo certificados, nombrando árbitros y peritos y sobre todo, garantizando por medio de su sello de origen, la legitimidad de los vinos que exportaban.

La Asociación Gremial de Criadores Exportadores de Vinos de Málaga solicita el 5 de febrero de 1924 la inscripción de la marca “Málaga”, que se publica en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial de fecha 16 de marzo de 1924.

La Denominación de Origen Málaga, pionera en España:

En 1932, el Gobierno de la República a propuesta del Ministro de Agricultura, Industria y Comercio, Marcelino Domingo y Sanjuán, adoptó mediante Decreto publicado el 13 de septiembre de 1932 el Estatuto del Vino que fue sancionado como Ley al año siguiente, y que por primera vez reconoce la figura de las Denominaciones de Origen en España, entre ellas la Denominación de Origen Málaga. El 8 de septiembre de 1933 se consiguió, a petición de los Gremios de Viñeros y Vinateros de Málaga, la creación del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Málaga, cuyo primer reglamento fue publicado en la Gaceta de Madrid del 3 de mayo de 1935.

Este año 2018, se celebra pues el 85 aniversario de la creación del Consejo Regulador como órgano encargado de “defender, normalizar, aplicar los reglamentos, pliegos de condiciones y normas de calidad de una Denominación de Origen, además de defender sus intereses económicos, institucionales y sociales”. Actualmente, existen en Málaga amparadas por este Consejo Regulador tres Denominaciones de Origen Protegidas, la D.O.P. Málaga (que ampara los vinos de licor, vinos de uva sobremadura y vinos de uva pasificada), la D.O.P. Sierras de Málaga (creada en  2001, y que ampara vinos blancos, tintos y rosados), y la D.O.P. Pasas de Málaga que ampara las uvas pasas de la variedad Moscatel de Alejandría, declaradas recientemente por la FAO, Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial.

Desde el C.R.D.O.P. quieren agradecer el trabajo y la dedicación de nuestros viticultores, bodegueros e industriales paseros , y el apoyo de cuantas instituciones, empresas, hosteleros, profesionales del sector y consumidores que contribuyen a que 85 años después, sigamos teniendo “Un único principio. Un mismo fin”.

Puig de la Balma, unas bodegas troglodíticas de origen templario

 Publicado el por Jesús Ávila (colaborador)

Exterior de la bodega. (photo: Jesús Ávila)

Exterior de la bodega.

En el interior del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt y la Serra de l’Obach, dentro del municipio de Mura (Bages), y en el centro de Cataluña, se encuentra uno de los enclaves más espectaculares e impresionantes de la geografía hispana. Se trata de “El Puig de la Balma”, una masía que se remonta al siglo XII, construida bajo la roca viva, que conserva su bodega medieval, en la cual, hasta mediados del siglo pasado, se elaboró buen vino. Todo el celler es objeto de visita por quienes aman la historia medieval y las tradiciones, relacionadas con la viticultura.

Salimos de Sabadell, por la carretera que atraviesa Matapedera, y va sorteando los profundos valles de la zona occidental de Sant Llorenç del Munt, una de las montañas sagradas de la geografía catalana; y, sin darnos cuenta, en el fondo de un barranco de vértigo, se halla acurrucada la villa de Mura, el cual no lo ves hasta que no lo tienes encima. Nos llama la atención que en cuyos rótulos callejeros de esta población que simula un pesebre medieval, los rótulos callejeros estén decorados con la cruz de ocho beatitudes, en testimonio de que por allí cabalgaron los templarios. Mura en nuestros días se ha convertido en un refugio de artistas y literatos, en pleno contacto con la naturaleza.

A pocos kilómetros del casco urbano de Mura, hacia el sur, y formando parte del municipio, se encuentra el lugar a donde nos dirigimos. El sendero es estrecho y de tierra, pero vale la pena, porque descubre espacios naturales de singular belleza. Después de atravesar un acantilado, aparece sobre nuestras cabezas, una gigantesca balma (abrigo rocoso), bajo la cual se extiende una construcción de piedra, que se remonta al siglo XII. Su propietario, Josep Llorens Puig, 26ª generación de una ilustre familia dedicada desde siempre a las elaboraciones vitivinícolas, nos recibe con la mayor amabilidad; llevándonos de inmediato al lugar de nuestro interés: las antiguas bodegas, que, como el resto de construcciones, se encuentra dentro de la roca.

“La tradición vitivinícola en El Puig de la Balma se remonta a la antigüedad del casal, exactamente a mediados del siglo XII”; nos dice Josep. Y añade: “Los vinos que se elaboraban en estos cellers eran fundamentalmente tintos, de la variedad Sumoll y también de Ull de Llebre; el Picapoll, sin embargo, era utilizado esencialmente como uva de mesa, para guardar y consumir en los meses invernales”. Es importante recordar que, en esta zona, como en toda la comarca del Bages, los inviernos son largos; aunque aquí, sobre la ladera occidental de Sant Llorenç del Munt, al estar algo más alto, no son tan duros.

Bodegas bajo la roca

El celler medieval de El Puig de la Balma (que tiene una superficie de 50 metros cuadrados, aproximadamente, además de las barricas de roble y castaño para el envejecimiento de los caldos, alberga el antiguo lagar, para el pisado de la uva, el horno de calentamiento de los mostos, para los vinos blancos y dulces, el antiguo horno del pan, y demás útiles y enseres necesarios para las elaboraciones), estuvo en pleno funcionamiento hasta el año 1968. “Aún estaría elaborándose un excelente vino, como siempre se ha hecho, de no ser por los numerosos jabalíes que devoran y destrozan los viñedos; problema que sigue latente en nuestros días; lo que ha obligada a vallar todos los cultivos de huerta”; comenta Josep con rostro de preocupación. A lo que debemos añadir las terribles inundaciones ocurridas en los años 1962, 1972, 1977 y 2004; las heladas de febrero de 1956, o los incendios de 1985.

Fachada bajo la balma rocosa.

Fachada bajo la balma rocosa.

El portal evoca su condición de vivienda fuerte.

El portal evoca su condición de vivienda fuerte.

Entrada a la ermita de Santa Margarida.

Entrada a la ermita de Santa Margarida.

Esta bodega pudo haber sido construida por los templarios, dado que Mura fue una encomienda del Temple, y que la cruz patée también aparece en diferentes lugares de esta masía troglodítica, como en el dintel de la puerta de entrada a la ermita, dedicada a Santa Margarida, que se encuentra a pocos metros del celler. La capacidad de producción vitivinícola estaría en torno a las 140 cargas (unos 20.000 kg de uva); cantidad que satisfacía plenamente el consumo del casal, y el excedente se vendía por medio de los comerciantes de vino de la comarca del Bages (entre los cuales, Bodegas Roqueta, de Manresa).

Detalle del interior del celler.

Detalle del interior del celler.

Viejas barricas.

Viejas barricas.

Toda la bodega se halla bajo la roca.

Toda la bodega se halla bajo la roca.

El antiguo horno para calentar los mostos.

El antiguo horno para calentar los mostos.

Nos encontramos ante un auténtico museo enológico.

Nos encontramos ante un auténtico museo enológico.

 

Dentro de las instalaciones de El Puig de la Balma, y a pocos metros del celler, se encuentran las habitaciones de esta masía rupestre, aposentos que, durante ocho siglos, han abrigado una ocupación humana, cuya historia está bien documentada, relacionada con sobrecogedores episodios de huídas y escondites en tiempos de revoluciones y conflictos, dadas las singulares características del edificio, donde no falta ni una mazmorra de las guerras carlistas, en donde el preso, a pesar de estar sin rejas, no podía evadirse al hallarse ante un precipicio rocoso. Este conjunto de piedra sólo cuenta con una pared artificial, la frontal; el resto, es la roca viva; por encima de todo ello, el hilo de agua de un arroyo superior se precipita sobre la fachada, envolviendo al lugar en un enclave donde la historia y las leyendas se confunden.

Visitar este lugar, es también rendir un justo homenaje a la cultura del vino.

Puerta de entrada a la bodega rupestre.

Puerta de entrada a la bodega rupestre.

La cocina de la vivienda conserva sus aromas vinícolas.

La cocina de la vivienda conserva sus aromas vinícolas.

Subida al nivel superior de la vivienda.

Subida al nivel superior de la vivienda.

Camastro y ventana de una de las habitaciones.

Camastro y ventana de una de las habitaciones.

Interior de la mazmorra.

Interior de la mazmorra.

Sala principal de la vivienda.

Sala principal de la vivienda.

El arco apuntado de los sótanos nos recuerda su origen templario.

El arco apuntado de los sótanos nos recuerda su origen templario.

Viejas garrafas en la alacena del celler inferior.

Viejas garrafas en la alacena del celler inferior.

Lienzo de pared del “Puig de la Balma”.

Lienzo de pared del “Puig de la Balma”.

El sexto concurso BlocDOCat bate su récord de participación

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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La 6ª edición del Concurso BlocDOCat cerró el plazo de participación con un récord de inscripciones, con casi setenta candidaturas. El concurso, organizado por la Denominación de Origen Catalunya celebra más de 10 años reconociendo las iniciativas particulares a favor de la cultura del vino y, específicamente, del vino catalán. 

Siguiendo siempre una visión innovadora y creativa, la D.O. Catalunya ha querido reconocer los espacios virtuales y dar visibilidad a las nuevas formes y canales de comunicación, por eso, el Concurso ha presentado este año muchas novedades: entendiendo que la comunicación es multicanal y global, se han diseñado 3 categorías de participación, abiertas a cualquier procedencia geográfica y en cualquier de las lenguas permitidas en el concurso: catalán, castellano e inglés.

-          Mejor texto sobre #vinocatalán y cultura vitivinícola

-          Mejor vídeo sobre #vinocatalán y cultura vitivinícola

-          Mejor imagen sobre #vinocatalán y cultura vitivinícola

El primer premio de cada categoría recibirá un premio de 2.000€. Los candidatos son visibles para todo el mundo, ya que todos los textos, vídeos o imágenes dedicadas al mundo del vino y la viticultura presentados a concurso han tenido que publicarse en las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram o YouTube) etiquetando a la D.O. Catalunya y añadiendo el hashtag #VIBlocDOCat.

El jurado:

Un jurad multidisciplinar valorará todas las candidaturas y, en esta ocasión, nombrará un ganador/a para cada categoría. Pero, además, podrá otorgar hasta 2 menciones especiales por categoría, que ganarán unos lotes de vinos de la D.O. Catalunya. 

La gala y la entrega de premios:

Este año, no se desvelarán ni los/las finalistas ni los/las ganadores/as hasta el día de la entrega de premios, que se celebrará el próxima 13 de diciembre en Barcelona.

Reconocen la labor de la D.O.P. Terra Alta en el Concurso Internacional Grenaches du Monde 2018

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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En la quinta edición de los Premis Cambra, galardones que otorga de forma bienal la Cámara de Comercio de Tortosa, se concedió una de las distinciones a la D.O.P. Terra Alta por su labor en la organización del Concurso Internacional Grenaches du Monde, que llegó por primera vez a Cataluña. El reconocimiento supone el colofón a un año que ha sido muy importante para los viticultores y bodegas de la D.O.P. Terra Alta, que han visto cómo sus vinos se posicionaban internacionalmente gracias al certamen.