El ‘culto al viñedo’ que profesa Bodega Dehesa de Luna

 Publicado el Por SeVi

La Finca Dehesa de Luna, situada en el Campo de Montiel, propiedad de Silvia Mora- Figueroa Domecq, es el peculiar “santuario” del “culto al viñedo” que profesa Bodega Dehesa de Luna. 3.000 hectáreas en las que conviven el bosque mediterráneo, zonas reforestadas y tierras de cultivo dedicadas al olivar, almendro, cereal y, cómo no, el viñedo. Con un clima continental, propio de los Campos de Montiel, y a 850 metros de altitud, el viñedo ocupa 82 hectáreas con tres fincas bien diferenciadas: El Viñazo, La Mata de la Culebra y La Cañada del Navajo.
De estas parcelas nacen los vinos Dehesa de Luna 2009 y Dehesa de Luna Tempranillo 2010 que la bodega presentó en Valencia a la prensa especializada a finales de septiembre. Desde 2001, el equipo de la bodega ha dedicado su esfuerzo y pasión en crear un viñedo único en España que proporcione vinos de calidad con los mejores medios técnicos y enológicos. Una bodega, ubicada en La Roda (Albacete) con futuro y un viñedo en el que se han aplicado las prácticas sostenibles para respetar y mantener el entorno natural.
Silvia tomó el relevo de su marido Alfredo Gómez-Torres Gómez-Trénor, en el afán de elaborar vinos excelentes. Además, cuenta con el apoyo de Francisco Ruiz de la Torre como director general corporativo y, en bodega, el equipo del enólogo José Luis Asenjo, tiene el respaldo de José Ramón Lissarrague, doctor ingeniero agrónomo y profesor de Viticultura de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, de la Universidad Politécnica de Madrid, y con la enología de Ignacio de Miguel, uno de los consultores más relevantes de España.
 Este equipo ha creado uno de los viñedos más singulares de España. Probablemente, es el viñedo que posee la viticultura más avanzada aplicada para obtener de cada variedad lo mejor de cada una de ellas con la utilización de diferentes sistemas de conducción y técnicas de cultivo. Todo ello forma un mosaico de viñedos que refleja el culto al viñedo de esta bodega.
El primero de los vinos presentados fue Dehesa de Luna 2009, un coupage de Tempranillo, Merlot, Syrah y Cabernet Sauvignon, con seis meses en barrica. Un vino con un color rojo cereza y agradables aromas a monte bajo y fresas. Madera muy bien integrada.
Le siguió Dehesa de Luna Tempranillo 2010, elaborado exclusivamente con uva Tempranillo y con ocho meses de crianza en roble francés, es un vino intenso, con un aroma atractivo a frutillos del bosque y ciruela negra que abren paso a madera seca, ligeros balsámicos y monte bajo. Entrada golosa en boca, y ligeras puntas tánicas que le dan vida, frutas negras y maderas limpias que acompañan hasta el final, dejando un largo recuerdo.
Unos vinos que llegan 11 años después de la plantación de sus primeras cepas, elaborados con cuidado y mimo y que están amparadas por la I.G.P. Vinos de la Tierra de Castilla.


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