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El vino, una víctima más del cambio climático

 Publicado el por Alejandro García-Gasco Alcalde (colaborador)

FOTO: Franco Nadalin. (photo: Franco Nadalin)

FOTO: Franco Nadalin.

Los viticultores observamos con gran preocupación cómo el cambio climático se nota en nuestros campos y en nuestro sector de forma más rotunda. Ahora que ya he terminado la vendimia, los datos nos confirman que podríamos estar ante la campaña más baja del siglo XXI (¿estamos seguros verdad?). Es el momento de reflexionar y empezar a trabajar para adaptarnos a una realidad que no irá ni mucho menos a mejor.

La actual campaña vitivinícola comenzó lastrada por las anomalías meteorológicas de la anterior campaña 2016/2017, y termina en estos días de forma muy negativa, con unas condiciones climáticas pésimas para nuestro cultivo.

El cambio climático es cada día más una realidad muy patente, no solo en los telediarios, que nos muestran imágenes de glaciares deshelándose, de tremendos huracanes o de terribles inundaciones, sino en nuestros campos y en nuestras cepas, que notan año tras año cómo cada vez es más difícil llevar la producción a buen término.

No es que décadas atrás no hubiera fuertes heladas tardías, o terribles sequías, en España sabemos muy bien lo que es eso, nosotros, y nuestros padres y abuelos, es que los datos confirman que los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes, una tendencia que, como aseguran los expertos, seguirá en aumento en las próximas décadas.

Pero nosotros no somos meteorólogos, somos agricultores. Nuestro trabajo es hacer más con menos, adaptándonos a las circunstancias que nos vienen dadas para hacer lo que mejor sabemos hacer: producir alimentos de calidad con los que elaborar magníficos productos.

Aunque también debemos reivindicar nuestro papel como mitigador de los gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático. Sí, nuestras cepas luchan contra el cambio climático, ya que son un cultivo permanente que reduce el dióxido de carbono presente en la atmósfera, otro beneficio que aportamos a nuestro medio ambiente y a la sociedad.

La campaña más baja del siglo

Los datos a nivel europeo del mes de octubre han constatado los peores temores, la vendimia 2017 sitúa la producción de nuestro continente en 145 millones de hectolitros, frente a los más de 169 millones de hectolitros de la campaña 2016/2017, de los que 37 millones de hectolitros corresponden a España. Estos datos confirmarían que estamos frente a la campaña más baja del siglo.

Esta realidad nos lleva a dos preocupaciones: por un lado, por la subida del precio del vino y los efectos que ese encarecimiento pueda tener en el consumidor, y por otro, por la capacidad de abastecimiento de nuestros mercados y la posible oportunidad que va a surgir a nuestros competidores, como por ejemplo Australia, con su vino tinto en el mercado chino.

Tal vez sea aún demasiado pronto para tomar decisiones de si hace falta más producción y más plantaciones para abastecer el mercado, pero sí debemos, nosotros y las instituciones nacionales y europeas, comenzar un debate profundo y pausado. No debemos olvidar que estamos hablando de un cultivo permanente como es el viñedo y su vida es mucho más longeva que muchas decisiones que tomamos o toman quienes intentamos que este sector tenga futuro.

Trabajemos juntos para avanzar

La importancia de nuestro sector es enorme. No solo producimos un producto de enorme calidad que es un símbolo de nuestra cultura mediterránea y que es apreciado por consumidores de todo el mundo, es que nuestro cultivo vertebra el territorio nacional, fija población en el medio rural y crea miles de puestos de trabajo, tanto en el sector primario como en la industria transformadora.

Esa importancia no debemos olvidarla nunca, ni nosotros mismos, a la hora de reivindicar nuestro orgullo vitícola y nuestros derechos, ni las Administraciones, que deben reforzar sus apoyos al sector del vino, porque somos únicos y muy importantes.

Debemos convencer de ello a las Administraciones, pero también debemos estrechar los lazos dentro del propio sector, porque solo trabajando juntos podremos avanzar con paso firme hacia un futuro próspero para todos.

Nuestra joven Interprofesional del Vino de España tiene un enorme recorrido. Solo debemos fijarnos en los honrosos ejemplos de otros sectores que llevan unos años trabajando en esa línea (véase el caso del aceite de oliva o del porcino de capa blanca) con notables resultados para todo el sector.

Nos jugamos mucho, por eso debemos superar todas las dificultades y seguir apostando, todos y cada uno de los que formamos la gran cadena del vino español, por una Interprofesional fuerte que dé transparencia al mercado y que nos proporcione herramientas para vender más y mejor.

Somos un elemento clave en la lucha contra el despoblamiento, una de las grandes lacras de nuestro país, pues está demostrado que el vino fija población. El Gobierno no puede ignorar esta realidad, que debe ser abordada con urgencia, porque un pueblo que se vacía y se abandona es casi imposible que vuelva a la vida.

Necesitamos precios justos para seguir adelante

Los viticultores profesionales queremos vivir de nuestro viñedo, tenemos derecho a ello, y por eso desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos llevamos mucho tiempo exigiendo precios justos para nuestras uvas. Porque parece que algunos piensan que es el elemento menos valioso de la cadena. Y no es así, ni mucho menos.

Sin nosotros la cadena del vino no existe, y el mercado debe valorar, con coherencia y justicia, nuestro papel. Las uvas deben tener un precio justo para que los viticultores podamos seguir con nuestro trabajo y para que los jóvenes vean en este sector el atractivo y la seguridad necesaria para afrontar una apuesta de vida y de futuro.

Desde la Interprofesional del Vino de España (OIVE) estamos trabajando en distintas líneas orientadas a conseguir un precio más justo para nuestras uvas, como los contratos tipo homologados de compraventa de uva de vinificación que tengan como referencia nuestros costes de producción. Costes que deben conocerse de forma fehaciente, para lo cual se están elaborando unos estudios en profundidad que determinen con claridad esa referencia.

Todos los eslabones de la cadena del vino necesitamos ver el futuro con ilusión, fuerza y optimismo, porque somos imprescindibles y tenemos mucho que aportar a la sociedad.

Además de la producción de vino, un producto saludable y emblema de la cultura mediterránea, aportamos tanto a la sociedad y al medio ambiente que debemos ser respetados y considerados como merecemos.


Cada 7 Días 10-10-17

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Agrupada por regiones vitícolas, en esta sección se localiza la información que concierne al viñedo acontecida en la semana previa al cierre de nuestra edición. Desde la Región Gallega a la Andaluza, del Duero, Alto Ebro, Levante o Canarias, el lector localiza aquí el dato especializado...

Cada 7 Días 04-10-17

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Agrupada por regiones vitícolas, en esta sección se localiza la información que concierne al viñedo acontecida en la semana previa al cierre de nuestra edición. Desde la Región Gallega a la Andaluza, del Duero, Alto Ebro, Levante o Canarias, el lector localiza aquí el dato especializado...

La OIVE apuesta por recuperar y renovar el consumo del vino en España

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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Nuestro país es el único gran productor de vino a nivel mundial donde su consumo es inferior al de cerveza, con apenas 16 litros por habitante y año. En los años 70 del siglo pasado se consumía cinco veces más que ahora y en los últimos 20 años se ha reducido a la mitad.

Entonces, el vino era considerado como un alimento habitual en la mesa familiar, tenía una presencia y una cercanía emocional y afectiva que se ha ido perdiendo, pasando a ser, más que un producto cotidiano de nuestra alimentación, un “ornamento” de consumo ocasional.

También el consumidor habitual de vino ha ido envejeciendo y ahora tiende a ser mayor de 40 años. De hecho, el colectivo que supera los 50 años representa ya más de la mitad del consumo total.

Estos factores, junto a otros, como que los hábitos de vida han ido cambiando y que la ingesta de vino la hemos complicado demasiado, son los motivos indiscutibles que llevan a la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) a apostar por una recuperación y una renovación del consumo de vino en nuestro país entre el colectivo de mujeres y hombres de 28 a 40 años, que son ya consumidores esporádicos (ocasiones festivas o muy especiales) o de frecuencia semanal, pero que no lo disfrutan del todo, ni les resulta aspiracional.

La campaña de promoción, que se desarrollará a partir del próximo mes de noviembre y que se complementará y tendrá continuidad en 2018 y 2019 con acciones en puntos de venta, está orientada precisamente a que el vino español se consuma más dentro y fuera de casa, con comidas o tapas, y siempre con moderación; que no sea solo un producto ocasional para festividades, sino que actúe como verdadero “catalizador de momentos con sustancia”, de tantas ocasiones cotidianas que merecen la pena.

La recuperación del consumo interno pasa también por aprovechar mejor la presencia de los 70 millones de turistas que llegan cada año a nuestro país, implicándoles como consumidores y atrayéndoles hacia nuestra gastronomía y, por supuesto, hacia el consumo de vino español.

La OIVE considera que, a diferencia de lo que ocurre en otros países productores de nuestro entorno, no hay un sentimiento de orgullo o de pertenencia hacia el vino que se elabora aquí. Por lo general, nos sentimos acomplejados de lo nuestro y alejados del arraigo a la tierra, de los pueblos, de las tradiciones rurales, del origen. Ni defendemos, ni nos enorgullecemos de lo nuestro como país.

El propio sector vitivinícola hasta ahora tampoco ha favorecido una unión y un acercamiento a una cultura del vino, que transmita un mensaje sencillo y homogéneo de esta categoría de alimento. Y ese es un empeño central en el que están implicados en la actualidad todos los actores que conforman la Organización Interprofesional del Vino de España.

Ángel Villafranca, reelegido vicepresidente del Grupo de Dialogo Civil de ‘Vino’ de la CE

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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El presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España y representante del sector de Vino, Ángel Villafranca, fue reelegido vicepresidente del Grupo de Dialogo Civil de “Vino” de la Comisión Europea. Villafranca fue elegido por primera vez en 2016 y este martes 10 de octubre las organizaciones representativas de los eslabones del sector del vino y de las ONGs, miembros de este Comité, abogaron por su continuidad. 
Cooperativas Agro-alimentarias de España representa a 555 bodegas que facturan en su conjunto 1.477 millones de euros anuales. Villafranca es presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha desde 2008. Castilla-La Mancha es la primera comunidad productora de vino en España, elabora más del 50% del vino y cuenta con más 200 cooperativas.

La trayectoria de Ángel Villafranca siempre ha estado vinculada al sector del vino, es presidente de BACO cooperativa que produce 2 millones de hectolitros e integrada en el grupo DCOOP, del cual es vicepresidente. DCOOP es la mayor cooperativa multisectorial española que integra a más de 150 cooperativas de base, cerca de 75.000 socios y una facturación superior a los 1.000 millones de euros, que destaca por su producción de aceite y vino. 
Además, Ángel Villafranca preside la Organización Interprofesional del Vino Español (OIVE) desde su constitución. 
El Grupo de Dialogo Civil está formado por las organizaciones representativas del sector productor, comercializador, comercio e industria, además de ONGs medioambientalistas, representantes de los consumidores, etc. Es el foro oficial que analiza con la Comisión Europea todos los aspectos relevantes para los sectores agrarios. 
En el caso del sector del vino, las prioridades del Grupo de Dialogo Civil para el mandato que comienza serán el análisis de la situación de mercado en la UE y en el resto del mundo, así como la evolución del posicionamiento del sector europeo en el mercado global.

Además, se trabajará en la aplicación del nuevo sistema de autorizaciones de plantaciones, en mantener la especificad del vino en la reforma de la PAC y en la política de etiquetado, así como en trasladar a la Comisión Europea la posición del sector del vino en la política comercial UE y negociación de los numerosos acuerdos comerciales en curso. Uno de ellos será la inminente apertura de negociaciones comerciales con Nueva Zelanda y Australia y las actuales negociaciones en curso con Mercosur y varios países de África y Asia.
En concreto, una de las cuestiones que Cooperativas Agro-alimentarias de España introducirá en el debate es la mejora de la posición de los agricultores en la cadena alimentaria, mediante el fomento de la integración cooperativa que hagan ganar peso en el mercado a las empresas de sus socios productores. Debate que servirá para contribuir a las propuestas que la Comisión Europea trabaja en estos momentos sobre cadena alimentaria y sobre la reforma PAC.