Un diálogo más que necesario

 Publicado el Por Rafael de Michelena

Un año más, al llegar a estas fechas coincidentes con la etapa veraniega, la gran mayoría de integrantes del sector vitivinícola vuelve a caer en el rutinario error del conocido “día de la marmota”. En nuestro caso se manifiesta dando opiniones y deliberando sobre estimaciones relativas a la futura producción de uvas, pues erróneamente creen que partiendo de una cosecha corta y unas mínimas existencias de la campaña anterior van a poder influir en la regulación de los mercados. No comprenden que estos no están para regular y sí por especular.
En la actualidad el sector dispone, además de buena materia prima y novedosa tecnología emanada del I+D+i, de unas informaciones completas y puntuales que permiten estudiar los mercados y sus consumidores. Parámetros que se manifiestan como decisivos a la hora de programar y establecer las estrategias apropiadas para mantener, consolidar e incrementar los mercados que en los últimos años se han alcanzado. En este sentido hay que destacar los pormenorizados informes elaborados al efecto por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV) (gracias, Rafael), que para aquellos que mantienen una animadversión a poner en funcionamiento sus neuronas son recopilados, reducidos y ofrecidos “en cucharita” en valiosos artículos de opinión y formación redactados por especialistas en la materia de nuestra SeVi (nuestro reconocimiento, Salvador y Alfredo).
Mantener unos valores interanuales en nuestras exportaciones vitivinícolas a fecha de abril de 2012 en los que las cifras del total de vinos se sitúan en los 22,75 millones de hectolitros con un valor medio de los 2.335 millones de euros justifica y exige que todos los operadores sectoriales establezcan un dialogo más que necesario para alcanzar y consensuar las estrategias que permitan mantener y consolidar el status quo que, con gran esfuerzo, los vinos españoles han alcanzado en el mercado mundial. Un diálogo donde todos deben hacer gala de la suficiente altura de miras para evitar una deriva que solo terminaría por perjudicar las expectativas de mejora y consolidación de nuestras exportaciones y el necesario repunte de nuestro consumo interno.
Estamos ante una coyuntura donde evitar el diálogo y refugiarse en el silencio es peor que mentir, pues como decía don Miguel de Unamuno: el silencio, en ocasiones es la peor respuesta y callar cuando se debe hablar, más que un gesto de prudencia, es una actitud de cobardía y repulsa. Hay que dialogar y hacer comprender que nuestra vitivinicultura no puede seguir siendo el “totum revolutum” que tanto vale para un roto como para un descosido. Que en aras a la tan cacareada competitividad y con el objetivo de poder liquidar las uvas a los mejores precios, debe establecerse una relación biunívoca entre las características de una explotación vitícola (variedad, rendimiento, mecanización, etc.) y el destino de sus uvas (elaboración de mostos, industria destiladora, vinos jóvenes, vinos con crianza, vinos desalcoholizados o parcialmente desalcoholizados…). Se trata de atender a mercados distintos, con precios distintos y no todas nuestras uvas deben destinarse a satisfacer a todos los mercados, si queremos rentabilizar nuestras explotaciones.
Es corriente de opinión mayoritaria la que, por ejemplo, manifiesta (aunque no practica) que no podemos seguir relacionando los precios marcados/solicitados en el mercado de los mostos con los precios marcados/solicitados en el mercado de los vinos. Si queremos mantener y potenciar una demanda del mercado de mostos, que en la actualidad deja el precio medio de este producto en los 0,75 euros/litro, superior a los 0,40 euros/litro de los vinos sin I.G.P. (antiguos vinos de mesa) a granel e inferior a los 0,90 euros/litro de idénticos vinos envasados o a los 1,04 euros/litro del precio medio del vino global, es necesario que en este diálogo que promovemos se establezcan volúmenes aconsejables y características cualitativas que se requieren a los mismos.
Podemos recordar, anecdóticamente, lo que ocurrió con el mercado de los mostos azufrados tintos cuando se impuso la famosa “T-1000” que originó un excedente de los mismos en nuestras bodegas y unas liquidaciones ruinosas. También podemos referirnos a campañas donde se elaboran volúmenes superiores al 1.200.000 hectolitros que originan excesos de oferta y caída de precios o su caso contrario, donde se elaboran menos de los 700.000, se desabastece el mercado, se disparan los precios y nuestros clientes se ven obligados a buscar mercados alternativos. También podríamos hacer similar referencia en relación a los mercados del mosto blanco, fresco o sulfitado.
Lo mismo podemos decir del mercado de los Moscateles, donde los precios medios cotizados en la última campaña incidieron en un aumento de 0,20 euros/botella, que pareciendo insignificante han originado importantes caídas en las demandas de ciertos mercados mercado. Y ustedes mismos pueden seguir similares debates con sus tertulianos de cabecera, para los casos del suministro al mercado de alcoholes que requieren una relación calidad/precio que ya no se puede cubrir solamente con nuestras lías y orujos. Tenemos que darnos cuenta y asumir que son ellos los que nos compran, no nosotros los que les vendemos.
Con este diálogo más que necesario, en el que deben participar bodegueros, viticultores, distribuidores, exportadores, consumidores y la Administración (en plan asesor y moderador) no se pretende ni debe consentirse que nadie imponga en nuestra vitivinicultura un modelo basado en el agricultor sufridor, pues eso es tanto como pedir que un gigante calce los zapatos de un enano, aunque teniendo a nuestra pintiparada clase política todo es posible. ¡Señor, señor, qué cruz!
Con las reflexiones que este articulista ha intentado resumir con humildad y respeto, pasa como con el culo… que cada uno tiene el suyo. Sé que personas habrá que me digan el clásico “vaya usted p’allá, hombre, vaya usted p’allá y no nos moleste con tanta milonga”. Perdonen ustedes el tiempo que me han dedicado y permítanme que les aconseje: Anoten, que es de examen.


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