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Nueva aplicación para gestión integral de bodegas de Isagri

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Isagri, especialista en informática aplicada al sector primario a nivel europeo, consiguió en muy pocos años ser un referente en soluciones informáticas para bodegas. En 2010, el grupo integró a la empresa Soft Rioja, especializada en soluciones informáticas para bodegas. Hoy en día, son más de 400 las bodegas que emplean uno o varios módulos de la aplicación Isagri.

Tras el éxito de esta primera etapa, Isagri lanza ahora al mercado una nueva aplicación basada en los puntos fuertes de su solución actual pero con las nuevas funcionalidades y ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías informáticas. El objetivo de este gran proyecto empresarial es adaptarse a las necesidades en permanente evolución de las bodegas y a las evoluciones de las tecnologías informáticas con el propósito de servir cada vez mejor los clientes ahora y en los próximos años.

El objetivo es cubrir todas las necesidades actuales y futuras de una bodega (viñedos, vendimia, elaboración, producción, comercialización, CRM, existencias, administración…).

Las primeras instalaciones ya se están realizando en varias bodegas.

El desarrollo está realizado con los lenguajes de programación en C# y WPF que se ejecutan en .NET Framework con una base de datos Microsoft SQL Server lo que aporta a la nueva aplicación:

- Solidez y potencia

- Modernidad y elegancia

- Sencillez y de uso intuitivo

- 100% adaptada a las bodegas gracias a la experiencia de más de 25 años en el sector

Para más información, pueden contactar con Sébastien Maurel, tlf. 963 153 099 y en el correo electrónico smaurel@isagri.com

China y Sudáfrica se interesan por el sistema SIP de Pieralisi

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El pasado mes de octubre, Pieralisi recibió la visita de una delegación china compuesta por Du Guangxing, general manager de Xinjiang Huake Machinery co. Ltd. y Ma He, su consultor enológico, ambos acompañados de Bob Chen, director de ventas de Pieralisi China. Asimismo, la firma también recibió una amplia delegación sudafricana compuesta por enólogos, directores técnicos y bodegueros. Todos ellos mostraron su interés en el Sistema Integral Pieralisi (SIP).

Acompañados de técnicos de Pieralisi visitaron algunas bodegas clientes de Pieralisi y de reconocido prestigio como Bodegas Murviedro y Bodegas Vicente Gandia, ya que ambas figuran el en “Top 100 de las Mejores Bodegas del Mundo”, clasificación que anualmente otorga la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores (WAWWJ). Las dos bodegas están entre las 50 primeras clasificadas (Murviedro en el puesto 35 y Vicente Gandía en el puesto 49). Los visitantes mostraron gran interés en la elaboración directa de las uvas y de mostos turbios, ya que la intención de las bodegas de China como las de Sudáfrica es elaborar vinos de alta calidad siguiendo el ejemplo de estas bodegas.

Vieron trabajar al SIP (Sistema Integral Pieralisi) y todos ellos quedaron gratamente sorprendidos con el sistema de trabajo continuo, donde no hay tiempos muertos, rapidez del proceso, extracción suave, obtención de mostos sin contaminaciones residuales, nivel de clarificado siempre menor al 2% v/v de residuos, facilidad de limpieza, producción de vinos de calidad y alto rendimiento, y otras aplicaciones enológicas.

Todos estos elementos hicieron que tanto la delegación China como la Sudafricana se marcharán “con un gran sabor de boca y alabando el Sistema Integral Pieralisi, el cual calificaron de gran revolución en el mundo del vino y que desde luego ellos apuestan por incorporar el SIP en sus respectivos países”, según indicó la firma.

El CSIC y Freixenet homenajean a científicas pioneras en el estudio de la química del cava

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El CSIC pone de relieve la destacada y pionera labor de un grupo de científicas españolas de este organismo que describieron, por primera vez y en colaboración con el Grupo Freixenet, el complejo proceso de la química del cava y la influencia de las levaduras en la calidad de este vino  y su espuma. La Dra. Carmen Polo, discípula de la Dra. Concha Llaguno, y las escuelas creadas por la Dra. Lola Cabezudo y la Dra. Clara Díez de Bethencourt, fueron las primeras científicas en investigar la química del cava y la del vino a finales de la década de los 80. Su trabajo permitió desarrollar el primer medidor de espuma de España y uno de los primeros del mundo; un instrumento de análisis con el que se obtuvieron datos numéricos objetivos sobre la espuma, al permitir analizar de manera instrumental sus características.

Asimismo, el grupo de científicas, pertenecientes al antiguo Instituto de Fermentaciones Industriales (IFI-CSIC), estudiaron a fondo la primera y una de las más importantes colecciones de levaduras existentes en España, aisladas durante la elaboración del cava, gracias en parte a la estrecha colaboración con Freixenet.  Han sido pioneras en describir muchos aspectos científicos del proceso tradicional o ‘champañés’, que se sigue en la elaboración del cava, en dos fermentaciones: una primera vinificación en blanco y una segunda en botella. Las investigadoras llegaron a la conclusión de que los componentes de las levaduras sufrían durante su última fase (autolisis) cierta descomposición que influía directamente en las características típicas de la bebida, en su calidad y en la espuma.

También se pudo demostrar mediante ensayos in vitro que la descomposición o autolisis de las levaduras dentro de la botella de cava genera unos compuestos de interés para la salud: los péptidos antihipertensivos, con capacidad para combatir la hipertensión.

La labor de este equipo de investigadoras sentó las bases de la quimiometría enológica actual, que aplica métodos matemáticos (estadísticos) sobre datos químicos para diseñar procedimientos a medida, abriendo las puertas a nuevas líneas de investigación en relación a esta disciplina, la microbiología y la química del cava, con dos patentes de levaduras salvajes mejoradoras de la espuma registradas por el CSIC.

Asimismo, bajo la dirección de la Dra. Carmen Polo  y durante los estudios realizados en colaboración con Freixenet, se desarrollaron métodos cromatográficos y electroforéticos para determinar la variación de los compuestos químicos responsables de la estabilidad de la espuma y el aroma del cava.

Nuevas vías de investigación

La importante labor de este equipo de mujeres científicas ha propiciado el desarrollo de nuevas vías de investigación relevantes para el sector del vino y del cava, como la aplicación de técnicas de microbiología molecular, que recientemente han permitido aislar, clasificar y establecer el genoma de las levaduras salvajes.

Como consecuencia de esta actividad, un grupo de investigadores entre los cuales se encuentra  el Dr. Ramón González, antiguo miembro del grupo de la Dra. Carmen Polo, descubridor del proceso de autofagia (eliminación de reservas alimenticias) que precede a la muerte celular y posterior autolisis (descomposición) de las levaduras del cava, fundaron el Grupo MICROWINE en el recientemente creado Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) en La Rioja, donde  se han llevado a cabo estudios genómicos sobre las levaduras del cava en simuladores controlados a alta presión, reproduciendo las condiciones existentes en la botella. Este grupo registró la primera patente de levaduras autolíticas termosensibles capaces de acelerar el procesado del cava, y produjo una levadura hipersecretora de manoproteínas y no transgénica que se comercializa en la actualidad en todo el mundo..

La vid el vino y el CSIC. Dos siglos de historia

Freixenet colabora con la exposición apadrinando la variedad de uva Parellada. La muestra, que puede visitarse hasta el 31 de diciembre en el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico de Madrid, consta de más de 100 paneles que detallan los principales estudios de 29 centros del CSIC desde un punto de vista multidisciplinar, evidenciando la trascendencia del vino y la vid como parte de la singularidad de España desde la antigüedad hasta nuestros días. El CSIC genera el 20% de la producción científica nacional. Es la institución con mayor porcentaje de transferencia de resultados al tejido productivo, tal y como se puede corroborar en esta exposición, que cuenta con la colaboración de 9 bodegas: Terras Gauda, Vega Sicilia, Marqués de Riscal, Grupo Estévez, Freixenet, Abadía da Cova, Borsao, Alto Moncayo y Lustau; y de la Plataforma Tecnológica del Vino.

C. Rodríguez, Ing. Agrónomo y Enólogo responsable de Vivai Marchi en España: ‘Se puede hacer planta de vid a la carta para cada necesidad'

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Vivai Marchi

Hablamos con Carlos Rodríguez, Ingeniero Agrónomo y Enólogo responsable de Vivai Marchi en España.

¿Qué lugar ocupa Vivai Marchi dentro del mercado de planta de vid en España? ¿Consideran España un mercado importante?

Vivai Marchi es un vivero de tamaño medio emplazado en Rauscedo (Italia) dedicado en exclusiva a la producción de planta de vid desde hace varias generaciones y presente en España hace más de 20 años, yo en concreto empecé a responsabilizarme de la empresa en España en 2001. Nuestra apuesta por España es clara desde hace mucho tiempo. Tenemos unos clientes muy fieles que valoran mucho la calidad de nuestras plantas y el servicio que les proporcionamos y seguimos creciendo gracias al boca a boca.

¿Hasta cuándo se va a seguir plantando viña en España?

Seguramente no se deje de plantar nunca ya que somos la superficie de viñedo más grande del mundo y necesitará una constante renovación. Ahora mismo hay una reconversión de viñedo viejo y poco productivo a explotaciones más grandes, con nuevos sistemas de cultivo, fundamentalmente la espaldera y con riego, buscando una mayor eficiencia en los costes de producción.

¿Por qué no hay planta suficiente?

Son muchas las razones pero fundamentalmente se debe a la escasez de portainjertos que ,en parte, se debe a una menor superficie de producción. Esto provoca una fuerte subida de los precios y claramente el riesgo de que, al final, en vez de plantar la variedad que se quiere o el portainjerto más aconsejable por el tipo de suelo, se acaba plantando lo que se encuentra disponible.

¿Qué recomienda que deben hacer los agricultores y bodegueros que quieran plantar?

Tener en consideración la importancia del material vegetal a la hora de plantar un viñedo. Elegir el portainjerto adecuado, la variedad y clon adecuados y que la calidad de la planta sea buena garantizan las condiciones iniciales necesarias para tener un viñedo con posibilidades de rentabilidad. Cualquier fallo en el material vegetal arruina el viñedo de por vida. Lo que hay que hacer y desde Vivai Marchi promovemos desde hace años es contratos anticipados de un año para otro para que produzcamos la planta a cada agricultor y bodeguero “a la carta” asegurando la mayor calidad y además un precio razonable basado en el coste de producción evitando la especulación que sucede en el mercado cuando falta planta. A un plazo más inmediato la posibilidad es la “planta en verde en maceta” que permite hacer la “planta a la carta” en el mismo año. La palabra clave es previsión, en Enero de 2016 necesitamos saber las previsiones para el 2017 o en el caso de las macetas en verde aún estamos a tiempo de hacerlas para 2016.

¿Hay garantías en la planta en verde en maceta?

Sí, pero es imprescindible el riego por goteo inmediatamente plantadas. Nosotros hacemos las macetas en instalaciones en Castilla-La Mancha para poder tener la máxima cercanía al cliente y que las distancias de transporte sean lo mínimo posible. Tenemos experiencia y los resultados están siendo buenos. Nos encargamos de asesorar directamente al agricultor cómo se debe plantar.

Eva Merloni, bióloga especialista en cambio climático: ‘El viticultor tiene capacidad para adaptarse a los desafíos’

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Eva Merloni. (photo: )

Eva Merloni.

Licenciada en Biología y con una especialización en ecología aplicada, investiga las estrategias de adaptación a la empresa vitivinícola a los efectos del cambio climático, una temática que pondrá sobre la mesa en su participación en el Encuentro Internacional del Vino de Benlloch, que se celebró del 30 de octubre al 1 de noviembre.

¿Afecta el cambio climático al sector vitivinícola?

Efectivamente. El sector vitivinícola es uno de los más afectados por el cambio climático ya que su producción está fuertemente conectada con las características del territorio y tanto la cantidad como la calidad del vino producido por la vid (Vitis vinifera L.) depende en gran parte de las condiciones atmosféricas que se manifiestan en la temporada de crecimiento. De hecho, la vid es extremadamente sensible a los cambios climáticos, ya que su vida productiva incluye un periodo de alrededor de 25 años y, durante este tiempo, la meteorología puede fluctuar significativamente. De todas formas, la variable climática que más afecta a una bodega es la temperatura, cuyo aumento podría llevar a una reducción de la calidad de vino producido.

¿Qué impacto tendrá en el futuro del sector?

La estrecha relación entre el cambio climático y la producción de vino es ampliamente reconocida en la literatura científica y algunos estudios sugieren una pérdida (en un escenario bien pesimista que no incluye ningún tipo de adaptación de los viticultores) de más del 81% de la superficie vinícola para el vino de calidad en California y 85% en el Mediterráneo dentro del año 2050, debido al aumento de temperatura y de la reducción de la disponibilidad de agua. Al mismo tiempo, zonas ahora poco adecuadas como Inglaterra podrían llegar a ser aptas para el cultivo de uvas.

Por supuesto, la capacidad de las empresas de adaptarse, a través de técnicas o estrategias específicas e innovadoras, representa la clave para mantener el sector vitivinícola productivo. Sin embargo, con toda probabilidad, el desafío más difícil será ver como los viticultores responden "culturalmente" a los cambios de la "identidad" de un determinado territorio.

¿A qué aspectos condicionará más, a la producción, a la graduación de los vinos…?

El cambio climático puede actuar sobre diferentes aspectos tanto de la vid como del vino: la fenología y la calidad, la productividad, la graduación alcohólica, las plagas, el terroir, es decir, el contexto local adecuado para la producción de vino, y los precios. Por ejemplo, un aumento en la temperatura media de 2 grados podría suponer un desplazamiento de una región vinícola a una zona climática mayor, manifestando un crecimiento vegetativo más rápido y la tendencia a desarrollar perfiles aromáticos desequilibrados.

Si es a la producción, ¿en cuánto se estima que afecte?

Varios investigadores estiman una disminución de un tercio de la producción en las principales regiones vinícolas del mundo, como Burdeos y la región del Ródano en Francia así como en la Toscana y el Valle de Napa de California y en Chile, reducción que debería producirse en 2050. En un estudio Kliewer (1977) examina diversas variedades (por ejemplo, Pinot Noir y Cabernet Sauvignon) y compara su comportamiento a diferentes temperaturas, como por ejemplo 25/200C, 30/250C, 35/300C y 40/350C, encontrando que el calentamiento por encima de una temperatura óptima reduce drásticamente los rendimientos de cultivos.

¿Y a la graduación?

En un ambiente más "caliente" de lo "ideal" en una determinada área, las fases fenológicas de la vid se anticiparán y, en particular, presentará una acumulación de azúcar mucho más rápida e intensa. Por otra parte, en la espera de la aparición de los aromas "típicos", las altas temperaturas (incluso por la noche) llevaran a una fuerte pérdida de acidez que, en los límites de lo posible, va a requerir operaciones enológicas correctivas. El progresivo aumento del grado alcohólico del vino en las diferentes zonas vinícolas ya es un hecho. Un estudio hecho por Duchêne y Schneider (2005) demostró que el alcohol potencial de las uvas Riesling crecidas en Alsacia aumentó de 2,5% (en volumen) en los últimos treinta años y que esta tendencia está significativamente relacionada con las temperaturas más altas en el periodo de maduración de las uvas, así como a los ciclos fenológicos anticipados.

¿Qué tipo de uva será la más dañada?

El cambio climático actúa de forma heterogénea en diferentes regiones pero también en diferentes variedades. En Italia, por ejemplo, las uvas que presentan un ciclo vegetativo más corto, como Albana y Sangiovese, son más sensibles a las variables climáticas entonces más afectadas por los efectos del cambio climático. Mientras que variedades como Cabernet, Merlot y Chardonnay, con periodos vegetativos más largos, resultan menos impactadas por el cambio climático, en particular por lo que concierne a los eventos extremos.

¿Será la zona del Mediterráneo una de las más afectadas debido a sus condiciones meteorológicas?

Lamentablemente, sí. Además porque algunos de los mejores terrenos para la producción de vino se encuentran justamente en las regiones de clima mediterráneo, con temperaturas suaves, veranos secos e inviernos raramente fríos. Pero los datos climáticos demuestran que la dinámica de calentamiento ha sido más pronunciada en Europa y, en particular, en las áreas del Mediterráneo. De hecho, el calentamiento más evidente (más de 2,5° C) se registró en España y el sur de Francia y estos lugares corren el riesgo de ser demasiado calurosos para producir vino de calidad.

¿Hay alguna solución para paliar las consecuencias de este fenómeno en el vino?

Yo creo que el riesgo mayor surge cuando los fenómenos meteorológicos inesperados actúan sobre un sistema vinícola no preparado, mientras que una empresa vitivinícola capaz de adaptar su sistema de producción a estos fenómenos le permite evitar los posibles efectos e identificar soluciones técnicas, modalidad de gestión, prácticas y estrategia a largo plazo que garanticen altos niveles de cantidad y calidad del vino.

Una teoría para mí muy interesante, pero todavía no muy profundizada es la conversión a producción biológica como estrategia de adaptación al cambio climático, ya que aumenta la resistencia o la capacidad de reaccionar ante la adversidad y los acontecimientos negativos. De hecho, la producción orgánica, a través de aportaciones prácticas de baja energía (no-uso de fertilizantes minerales y productos sintéticos) y el aumento de la fertilidad del suelo con materia orgánica, reduce tanto las emisiones de gases de efecto invernadero (mitigación) como los fenómenos de lixiviación y la erosión (adaptación). A esto se suma también una mayor multifuncionalidad de la empresa que juega un papel social y medio ambiental.

¿Habrá capacidad para afrontar los desafíos que plantea el cambio climático?

Por supuesto. En Europa se produce vino desde hace siglos y los viticultores tienen toda la sensibilidad y capacidad para adaptar sus producciones a los nuevos desafíos, aunque porque lo que hacen cada año es adoptar prácticas o técnicas para obtener el mejor vino posible en relación a las condiciones agroclimáticas anuales. Gracias a las técnicas de adaptación, como la recolecta anticipada y/o de noche, las modificación de la orientación de las filas, el riego por goteo, nuevos ‘portainjertos’ resistentes a la sequía y el desarrollo de sistemas de predicción de la producción y maduración de las uvas, la calidad del vino producido está a salvo, al menos por un par de décadas. Ironía aparte, yo creo que el cambio climático dará lugar a cambios en el producto final, a los cuales el consumidor lentamente se acostumbrará, pero no hará desaparecer nunca una producción tradicional como la del vino.

¿Qué soluciones técnicas hay para que la industria bodeguera mantenga la calidad de sus vinos?

Como decíamos antes, el cambio climático también afecta a la calidad de las uvas y de los vinos, especialmente con un mayor contenido de azúcar y una menor concentración de ácidos, polifenoles y antocianinas. También en este caso las empresas pueden aplicar técnicas de adaptación, tales como la reducción del contenido de azúcar del mosto a través de ósmosis inversa o ultrafiltración y la acidificación. De todas formas, el conocimiento de los futuros escenarios climáticos permitirá a las empresas del vino desarrollar métodos para una agricultura de precisión que permita adaptar los requisitos agronómicos, con el consiguiente ahorro en el uso de productos químicos agrícolas, fertilizantes, agua, energía y disminuyendo así las emisiones de dióxido de carbono.

¿Cree necesaria una solución consensuada para atajar la problemática?

Por supuesto, creo que la cooperación entre todos los actores del sector sea una de las clave para fortalecer la capacidad de las empresas y de los gobiernos locales a la hora de enfrentarse a los efectos del cambio climático. Políticos y técnicos deberían trabajar en conjunto para obtener resultados concretos. Acciones colectivas ya están en marcha, por ejemplo Chile ha puesto en marcha un programa para proteger la biodiversidad en relación con el vino y el cambio climático y otras iniciativas similares existen en California y Sudáfrica.

Y por el contrario, ¿el cambio climático tendrá alguna repercusión positiva en el mundo del vino?

El calentamiento global está cambiando las zonas típicamente adecuados para la producción de vino de calidad hacia latitudes más altas, sobre todo en el hemisferio norte. De hecho, zonas históricamente aptas para la producción la calidad del vino podrían perder su idoneidad en favor de zonas que, gracias al incremento de la temperatura, podrán ampliar el número de variedades de cultivos. Así que, para estas áreas, el cambio climático representa una posibilidad positiva de desarrollo del sector vitivinícola.

¿Se puede decir que cambiará el mapa mundial del vino?

Está claro que el impacto del cambio climático en la distribución geográfica de las diferentes variedades no es de ninguna manera generalizable y varía fuertemente en función de la zona climática asignada a un genotipo. Pero también es evidente que un calentamiento progresivo e inexorable llevará fatalmente, tarde o temprano, a "empujar" una región vitícola por encima de su límite térmico, dentro del cual todavía es posible, con las variedades actuales, la producción de vinos de alta calidad. Esto no significa necesariamente que no habrá más viñedos en ciertas zonas, pero necesitaremos de sistemas de riego y otras actividades especiales para asegurar el cultivo, implicando un coste siempre más alto.