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El MAPA apoya un “crecimiento moderado de superficie y producción” en la D.O.P. Cava

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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Ante las críticas del sector productor y de las Administraciones autonómicas de Extremadura y de la Comunidad Valenciana por la propuesta y resolución posterior (publicada en el  BOE el pasado 29 de diciembre) del Ministerio de Agricultura sobre las autorizaciones de plantación de viñedo en la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) Cava, este departamento aclaró una serie de aspectos.

En primer lugar, la decisión aprobada fue adoptada, tras la recomendación inicial de restringir el crecimiento de superficie de esta Denominación supra-autonómica al mínimo permitido de 0,1 hectáreas de nuevas plantaciones, con 0 ha para replantación y 0 ha para conversión de derechos en autorizaciones de nueva plantación, que el propio Consejo Regulador D.O.P. Cava presentó al MAPA.

Esta posición fue defendida por la Comunidad Autónoma de Cataluña, mientras que las otras dos principales CC.AA. productoras de vino cava, con superficies dentro de la D.O.P. Cava: Extremadura y Comunidad Valenciana, se mostraron contrarias a cualquier restricción, permitiendo al menos hasta el máximo autorizado de nuevas plantaciones adoptado a nivel nacional y sin limitar ni replantaciones, ni conversión.

El MAPA recordó que el crecimiento de la superficie de viñedo en los países de la UE está limitado para evitar los desequilibrios del mercado que podrían producirse por incrementos excesivos de la producción vitivinícola. Así, la reglamentación comunitaria fija el umbral máximo permitido por año en el 1% de la superficie plantada en un país a finales de la campaña inmediatamente anterior, siendo este un principio compartido por todos los Estados miembros.

En concreto, el MAPA señala que el mercado internacional de vinos espumosos ha aumentado una media anual del 5,7% en volumen y un 4,6% en valor en los últimos diez años, “lo que ha producido una devaluación real del precio de exportación.”

A su vez, la superficie de viñedo registrada bajo la D.O.P. Cava creció un 12,6% desde el año 2015 al 2018, un porcentaje muy superior al 1% de límite anual fijado a nivel general para todo el sector vitivinícola, como umbral para evitar riesgos de desequilibrios de mercado. El MAPA recuerda, además, que “se trata de superficie que mayoritariamente aún no ha entrado en producción, pero que en la actual campaña 2018/19 empezará a hacerlo.”

No obstante, el MAPA es también consciente de que “existe una tendencia real de crecimiento en el consumo de espumosos que conviene aprovechar”, así como “expectativas legítimas de algunos productores vitícolas de reconvertir sus explotaciones vitícolas desde variedades de uva destinadas a vinos sin denominación de calidad hacia vinos con mayor cotización, acogidos bajo DD.OO., como la DOP Cava.” 

Además, es  Extremadura la autonomía que tiene mayor número de solicitudes para reconvertir a variedades de la D.O.P. Cava. En 2017, esta Comunidad recibió de la “bolsa de replantación” la totalidad de las hectáreas solicitadas, un 40% del total disponible.

Expectativas reales

Por este motivo, argumenta el MAPA, “es conveniente huir de la prohibición total de crecimiento por existir unas expectativas reales de incremento de consumo de espumosos que se debe aprovechar”, pero dicho crecimiento “conviene que no se haga por encima de un umbral que podría poner en riesgo la estabilidad del mercado e incentivar la devaluación de los vinos de la D.O.P. Cava”, y que ese crecimiento moderado de la superficie destinada a la D.O.P. Cava “no se haga a costa de incrementar el potencial productivo, sino de las reconversiones posibles a variedades de mayor prestigio”.

Por ello, el MAPA consideró también conveniente (y en esa línea fue su resolución) “dar respuesta a las expectativas legítimas de algunos viticultores de poder producir variedades de uva más cotizadas y poder orientar sus explotaciones hacia la producción de vinos de más reconocimiento.”

De ahí, como adelantó ya la SeVi en su día, que en la propuesta y posterior resolución (que no modificó la misma) del MAPA se adoptase conceder autorizaciones por el máximo del 1%, aunque a través de la replantación de 377,06 hectáreas, que se entiende no pone en riesgo el equilibrio de mercado. Y, en consecuencia, limitar las nuevas plantaciones al mínimo permitido de 0,1 hectáreas y aplicar restricciones a las autorizaciones de conversión de derechos de plantación”.

Con dicha resolución, el MAPA considera que se tiene en cuenta el importante crecimiento de la superficie de viñedo en la D.O.P. Cava en los últimos años, pero también una posible expectativa de crecimiento del mercado para los vinos espumosos.

Tal propuesta y posterior resolución supone, según el Ministerio de Agricultura, maximizar el crecimiento posible de la D.O.P. Cava, evitando poner en peligro el equilibro del mercado; también duplicar el número de hectáreas permitidas para el crecimiento de la D.O.P. Cava respecto de las autorizaciones del año anterior, así como multiplicar por 6,6 las hectáreas que pueden reconvertirse desde variedades más comunes a variedades aptas para Cava, dando respuesta a las legítimas expectativas de muchos productores y favoreciendo a los territorios con mayores posibilidades para la reconversión.

Hay que recordar que la reconversión de plantaciones de viñedo obliga primero a realizar un arranque de cepas, que debe ser certificado por la Administración competente, y a una posterior replantación de otras de nuevas variedades de uva en la misma superficie. Estas acciones cuentan, además, con la cofinanciación comunitaria dispuesta en la medida de reestructuración y reconversión de viñedo del vigente Programa nacional de Apoyo al Sector Vitivinícola.

Se desconoce el reparto que se hará de las 377 hectáreas autorizadas de replantación de viñedo en la D.O.P. Cava, pero el MAPA señaló que se asignarán por riguroso orden de entrada de dichas solicitudes, hasta agotar la superficie máxima permitida.

Extremadura y C. Valenciana, insatisfechas

Mientras tanto, la consejera de Agricultura de la Junta de Extremadura, Begoña García Bernal, volvió a mostrar su insatisfacción ante tal decisión, a pesar de que el anterior Gobierno autorizó para replantación apenas 57,4 ha de superficie y cuando un estudio científico e independiente de la Universidad de Extremadura (UEx) daba aval para ir hacia un crecimiento de entre 700 y 900 hectáreas destinadas al cultivo de variedades de uva para producir vino espumoso/cava en esta región e incluso yendo más allá, para un aumento de casi 11.900 hectáreas hasta 2030, a razón de una media anual de 915 hectáreas, hasta un total de 45.000 has en todo el territorio nacional de la D.O.P. Cava, sin afectar ni a la calidad, ni a los precios.

Es más, la Junta extremeña argumenta que la recomendación de no crecimiento, realizada por la D.O.P. Cava, contrasta con los incrementos constantes de superficie de otros competidores internacionales. A modo de ejemplo señaló que la D.O.P. Prosseco italiana realizó una solicitud para ampliar en 7.541 ha su superficie de viñedo, con el fin de atender la demanda de vinos espumosos a nivel internacional, sin que ello esté suponiendo devaluar un producto, sino todo lo contrario, ya que su precio medio ha pasado de 1,89 a 2,82 €/litro.

Bernal insiste en la idea de que con ese aumento propuesto de superficie de nueva plantación de viñedo en la D.O.P. Cava no hay riesgo de devaluación del mercado de este vino espumoso. Y, por ello, mantiene la intención de recurrir administrativamente la resolución  del MAPA, al no atenderse las alegaciones realizadas desde esa región, como paso previo a ir hacia el contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Por su parte, la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana cuestiona también la oportunidad de restringir a 0,1 ha la superficie disponible para autorizaciones de nueva plantación en las zonas geográficas delimitadas por la D.O.P. Cava, puesto que no se comparten los informes justificativos presentados por dicha Denominación.

A cierre de edición, oficialmente, esta Conselleria de Agricultura  no había  decidido si iba o no a seguir los pasos de la Comunidad extremeña y plantear  un recurso administrativo similar, tanto por la restricción de nuevas autorizaciones de plantación, como por la de las autorizaciones de conversión de derechos y por el límite de 377 ha de autorizaciones de replantación de viñedo.

El asunto no ha estado exento de “contaminación” política.  Desde la organización agraria valenciana AVA-Asaja se señaló que “los planes del Gobierno central se pliegan nuevamente, de manera descarada e inaceptable, a los intereses de las bodegas catalanas, aunque esa medida suponga impedir a la fuerza el crecimiento que están experimentando las otras áreas españolas que están autorizadas para elaborar cava, como Requena.”

Esta organización agraria reclama como posible solución “la creación de subzonas dentro de la D.O.P. Cava y que las decisiones (en relación a la evolución del potencial vitícola) se adopten en función de las necesidades de cada una de ellas, de tal manera que si los productores y bodegas de alguna de estas subzonas detectan que sus mercados se hallan saturados y es conveniente limitar su crecimiento, pues perfecto, que lo hagan, pero lo que no puede ser es que se impida la expansión de los que sí tienen expectativas y capacidad para seguir creciendo”.

Datos económicos

La realidad, no obstante, es que la D.O.P. supra-autonómica Cava cuenta en toda España con 159 municipios repartidos en diversas provincias, la mayoría de ellos, un 83% del total nacional, situados en Cataluña, con Barcelona a la cabeza con 63, seguida de Tarragona, con 52; Lleida, con 12, y Girona, con 5 más.

Aparte de los municipios catalanes, hay otros 27 más (17% del total) en otras zonas geográficas, como La Rioja (18), Álava (3), Zaragoza (2), Navarra (2), Badajoz-Almendralejo (1) y Valencia-Requena (1), donde se produce uva y vinos amparados por el Consejo Regulador D.O.P. Cava.

En Cataluña radican, como se observa en el informe adjunto de la Memoria Económica de 2017 de esta D.O.P., la mayor parte de las bodegas del sector, las de mayor dimensión económica, las de mayor tradición y las de más larga historia en los 30 años de existencia de la D.O.P. y, por tanto, también, con la gran parte de la producción. Parece lógico que, desde una perspectiva democrática, sea esta mayoría la que marque el desarrollo y la evolución de la D.O.P.

En conjunto, la D.O.P. Cava cuenta en todo el territorio nacional con 6.668 viticultores o explotaciones vitícolas y 388 elaboradores de vino base (158) y cava (230), con un 62% de presencia en los mercados internacionales.

La superficie inscrita en esta D.O.P. supra-autonómica se elevaba en 2017 a 37.706 hectáreas y las variedades preponderantes eran la Macabeo (casi 13.640 ha un 36,2% del total); la Xarel·lo (9.558 ha, un 25,35%) y la Chadornnay (2.989 ha, un 20%). Casi un 72% de las empresas contaba con cosecha propia, con el añadido de compra de uva, mosto o vino.

En 2017, se expidieron al mercado algo más de 252,51 millones de botellas, con un aumento del 3% respecto al año anterior, marcando un récord histórico. De éstas, 162,22 millones (64,2%) fueron al mercado internacional (44% al mercado UE, con casi 112,6 millones y un 0,7% más, y el 20% restante a países terceros, con algo más de 49,6 millones, con un alza del 5,2%), cuyas ventas se incrementaron el 2% respecto al año anterior, y casi 90,3 millones (35,8%) a atender la demanda interna, con un aumento del 4,7% sobre 2016.

Nuevo máximo del canon de arrendamiento medio de viñedo de uva de vinificación de secano en 2017

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

El canon medio de arrendamiento de las parcelas de viñedo de transformación de secano aumentó ligeramente en casi un 1% durante 2017. Suficiente para lograr un nuevo récord histórico, con un precio medio por hectárea de 325 €, unos 2,5 euros más. Este es el principal resultado de la tradicional Encuesta del Ministerio de Agricultura sobre la evolución de los alquileres o arrendamientos de tierras rústicas. Este canon se define como el pago que realiza un agricultor a un propietario de tierras por el uso de parte de las mismas durante el tiempo determinado que dura el acuerdo.

El MAPA, como ya hiciera en la encuesta de precios medios de las tierras agrarias de 2017, ha cambiado de metodología de cálculo y de año base de referencia, por indicación de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), que pretende unificar este aspecto en todos los países miembros, con el fin de poder comparar los datos entre Estados de este recurso primario de la producción agraria. Y, en este sentido, se establece como nueva base de referencia el año 2016 (hasta ahora se utilizaba el 2009) y se utiliza la Encuesta sobre la Estructura de las Explotaciones Agrícolas de ese año, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que fijaba entonces una Superficie Agrícola Útil (SAU) total en régimen de arrendamiento en España en 7.572.894 hectáreas.

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¿Cómo ha evolucionado el consumo per cápita de vino en el hogar en 30 años?

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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El consumo per cápita de vino es una de las magnitudes que más preocupan al sector en nuestro país. En unas décadas el retroceso ha sido progresivo y demoledor, espoleando a bodegas y operadores vitivinícolas a buscar acomodo fuera de nuestras fronteras a una producción de vino que ve como su mercado interno se va estrechando.

Al respecto, el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV) ha publicado un interesante apunte estadístico en el que recopila los datos de consumo per cápita de varias bebidas en el canal hogar desde 1987. Recogemos aquí las cifras relativas a vino, cerveza, agua envasada, refrescos y zumos, para ofrecer una visión sobre la evolución de estos consumos.

En el caso del vino, de entre las bebidas aquí analizadas es la única que presenta retrocesos en sus cifras de litro consumido por persona y año en estas tres décadas (1987-2017), al pasar de 24,8 litros per cápita en 1987 a los 8,1 litros de 2017. Un retroceso del -67,3% que da buena cuenta de los cambios de hábitos y sociales de nuestro país.

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Exportaciones españolas vitivinícolas a octubre de 2018

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Los operadores españoles del sector vitivinícola exportaron en el periodo enero-octubre de 2018 un total de 2.122,85 millones de litros de productos vitivinícolas, con un retroceso del 12% respecto al mismo periodo de 2017; por un valor de 2.736,7 millones de euros, que representa un aumento del 4,7%, dejando el precio medio del producto español exportado (con las lógicas diferencias según categoría) en 1,29 euros por litro, con una revalorización del 19,1% respecto a los primeros 10 meses de 2017. Así lo recoge el completo informe elaborado por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), que puede adquirirse en su página web (www.oemv.es).

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El nuevo director general de la OIV y la diplomacia del vino

 Publicado el por Raúl Compés (colaborador)

Resultados que elevaron a Pau Roca a director general de la OIV el pasado 23 de noviembre. (photo: )

Resultados que elevaron a Pau Roca a director general de la OIV el pasado 23 de noviembre.

Desde el pasado día 1 de enero de 2019, el nuevo director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) es Pau Roca Blasco. El candidato español resultó elegido en la 16ª Asamblea General de la OIV, celebrada en Punta del Este (Uruguay), el día 23 de noviembre de 2018, tal y como informó SeVi en su momento. En la votación definitiva, celebrada ese día por la tarde, obtuvo 40 votos de países (de los 45 representados en la Asamblea1) y 115,8 votos ponderados (de los 136,4 posibles correspondientes a esos 45 países)2. Con esta más que notable holgura alcanzaba la doble mayoría exigida por el Reglamento Interno de la Organización: la mitad más uno de los países y dos tercios más uno de sus votos ponderados.

La elección de Pau Roca no ha sido fácil. Enfrente ha tenido un rival de una tenacidad inesperada: el neozelandés John Barker. Han sido necesarias nueve votaciones para que el candidato español saliera elegido. En las ocho anteriores, este le había superado tanto en número de países a favor como en número de votos ponderados3. Sin embargo, no había logrado obtener la doble mayoría. Así, en la octava votación, celebrada en la mañana del día 23, obtuvo el voto de 25 países y 80,8 votos ponderados, frente a los 20 y 55,8, respectivamente, del candidato de Nueva Zelanda. Superó el listón del voto de 23 países, pero no logró los 91 votos ponderados necesarios para salir elegido.

¿Qué ocurrió entre la votación fallida del 23 por la mañana y la exitosa de ese mismo día por la tarde? Si bien los responsables de la delegación española en la OIV hicieron un gran trabajo de apoyo a Pau Roca desde que se dio a conocer su candidatura, el elemento que provocó la ruptura del impasse al que se había llegado fue la intervención de José Miguel Herrero Velasco tras darse a conocer los resultados de la octava votación. En su calidad de jefe de la representación española, como director general de la Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y bien secundado por el representante del Ministerio de Asuntos Exteriores, Francisco Aguilera Aranda, puso en evidencia las debilidades de la estrategia seguida por el candidato neozelandés. Sus palabras provocaron una conmoción en varias delegaciones. La posibilidad de un nuevo fracaso planeó como una amenaza sobre la propia organización. La diplomacia se aceleró a la hora de la comida, John Barker se retiró de la contienda y Pau Roca fue elegido por una holgada mayoría en la novena votación.

La trabajosa y merecida victoria del candidato español ha demostrado que, aunque el vino es la bebida social por excelencia, su diplomacia no se diferencia de la que prevalece en otros ámbitos de las relaciones internacionales. Los intereses geopolíticos de los países se imponen sobre consideraciones sectoriales o sentimentales. En el mundo del vino también la realpolitik forja alianzas aparentemente contra natura. Aunque van de la mano de Agricultura, los Ministerios de Asuntos Exteriores tienen la última palabra, y dan y quitan votos en función de compromisos y acuerdos nacionales bilaterales, presentes o futuros.

La candidatura de John Barker puede interpretarse como un deseo de reconocimiento de la mayoría de edad del “Nuevo Mundo” vitivinícola, que en unas pocas décadas se ha hecho con una importante cuota en los mercados internacionales (28,08% en volumen y 23,35% en valor, en 2017, según datos de la OIV). Cabe incluso considerarla como una reivindicación de los países pequeños frente a los grandes4. Sin embargo, la resistencia del candidato de Nueva Zelanda solo puede explicarse por la extensa y potente red de intereses políticos y económicos que supo concitar su Gobierno. A este nivel, es triste pero necesario constatar que España no ha contado con la complicidad de algunos países, a priori, “amigos”. Es el caso de algunos socios de la Unión Europea, lo cual es una señal más de la preocupante falta de solidaridad comunitaria.

Entre 2019 y 2024 el director general de la OIV va a ser español, cosa que nunca ha ocurrido antes, a pesar de ser España una de las tres grandes potencias vitivinícolas mundiales. A lo largo de sus casi 100 años de existencia este cargo ha recaído principalmente en franceses, con la excepción del italiano Federico Castelluci, que fue director entre los años 2004 y 2014. La presencia de Pau Roca al mando ejecutivo de la principal organización mundial en materia de vino debería ser un estímulo adicional para el sector vitivinícola de nuestro país, que se encuentra inmerso en un intenso proceso de modernización y creación de valor. Debería ser también una oportunidad para reforzar la presencia y participación española en la OIV.

En clave interna, es probable que el nuevo director general tenga que promover o gestionar una revisión del procedimiento de elección del cargo. Como se ha evidenciado, el sistema actual no es operativo. La doble mayoría, en su diseño actual, y para todas las votaciones, es demasiado exigente y conduce a la organización a tensiones innecesarias. También va a tener que reforzar la organización frente a los países que solo están interesados en la facilitación del comercio. En los próximos años va a ser inevitable que la OIV refleje los profundos cambios que se están produciendo en los mercados internacionales del vino. Italia, Francia y España siguen siendo los principales actores, pero su protagonismo debe ser compartido con los países donde está creciendo la producción, el consumo y el comercio, y su presión será mayor en los próximos años.

Para concluir, hay que felicitar a Pau Roca por su elección, desearle muchos éxitos en su gestión y brindarle todo el apoyo. El mundo del vino es cada vez más complejo, y se enfrenta a amenazas globales como el cambio climático o a su tratamiento generalizado como una bebida alcohólica más. En estas circunstancias es especialmente necesaria una organización fuerte, diversa y capaz de promover la cooperación y la armonización entre todos los países con intereses en el sector.

Notas:

1) La organización cuenta con 47 países miembros, pero las delegaciones de la India y Argelia no acudieron a la Asamblea General ni delegaron su voto.

2) Para la ponderación del voto se utiliza un sistema mixto por el cual a cada país le corresponden, por un lado, 2 votos y, por otro, un número adicional de votos que depende de su peso en el conjunto de la producción, el consumo y la superficie del total de la organización. Así, los países con más votos en la Asamblea son Francia (10,6), Italia (10,3), España (9), Argentina (4,9) y Alemania (4,3).

3) Las citadas ocho votaciones tuvieron  lugar en las asambleas celebradas el 6 de julio y el 19 de septiembre de 2018.

4)   Nueva Zelanda cuenta con una superficie de viñedo de, aproximadamente, 40.000 ha.