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Emiliano García-Page renueva por dos años más como presidente de la AREV

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Emiliano García-Page (photo: Alvaro Ruiz)

Emiliano García-Page

El presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, fue reelegido para los dos próximos años y por unanimidad como presidente de la Asamblea de Regiones Europeas Vitícolas (AREV) en la XXVI Sesión Plenaria de esta organización, que tuvo lugar el pasado 22 de junio en la localidad austriaca de Hainburg an der Donau.

García-Page había accedido ya a esta presidencia el pasado año en sustitución del italiano Sergio Chiamparino, y cuenta con el apoyo de todas las CC.AA. en esta labor. El presidente de la región con más masa vegetal de viñedo de España, Europa y del mundo, señaló que “el nuevo mandato es una oportunidad muy positiva para su Comunidad, porque nos mete de lleno en las decisiones y en la interlocución directa con la Unión Europea.”

El presidente castellano-manchego destacó también el importante trabajo que desarrolla la AREV en un continente en donde el vino “resulta determinante, pues Europa supone la gran región vitivinícola del mundo en producción, consumo y singularidades.” Y también en su región, Castilla-La Mancha, “donde casi llevamos el vino en el ADN y forma parte de nuestro sector agroalimentario más potente, con récord de exportaciones en este momento.”

En su discurso, García-Page no escondió la crisis por la que ha atravesado este organismo, derivada de la propia crisis económica mundial, con varios problemas de gestión económica y una importante falta de motivación y de estrategias“, a pesar de la cual “hemos logrado ponerla en orden, gracias especialmente al trabajo desarrollo especialmente por la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha.

De cara al futuro, el presidente de la AREV espera que esta Asamblea sea “lo más eficaz y exigente en sus relaciones con Europea para alcanzar mejores regulaciones y mejores cuotas de libertad comercial, en especial ahora que estamos en plena batalla con la libertad comercial con Estados Unidos.”  De ahí su “compromiso para seguir trabajando en la defensa de los sectores vitivinícolas, de los productores y cooperativas, desde el punto de vista institucional.”

Treinta aniversario

La AREV, que celebra este año su XXX Aniversario de su constitución, funciona como una especie de parlamento europeo de la viña y el vino, donde se examina conjuntamente la política vitivinícola europea y se escuchan las opiniones de los representantes políticos de las regiones productoras de Europa y de los representantes de las zonas de producción.

Junto a Castilla-La Mancha, en la AREV participan otras 7 CC.AA. españolas, como son La Rioja, Cataluña, Castilla y León, País Vasco, Andalucía, Madrid y Galicia. Con anterioridad, Cataluña y La Rioja ocuparon su presidencia. A estas regiones, le acompañan también otras regiones europeas procedentes de más de una docena de países, entre ellos Francia, Italia o Portugal, los principales países productores de vino de la Unión Europea que, en conjunto, representan el 45% de las superficies vitícolas, el 65% de la producción; el 57% del consumo mundial y nada menos que el 70% de las exportaciones globales.

En el último año de presidencia de García-Page, la AREV reorganizó sus medios y trasladó la sede operativa desde la localidad francesa de Châlons-en-Champagne hasta el centro de Bruselas, capital y centro de las decisiones de la Unión Europea.

También se readmitió a algunas regiones que, en su momento, abandonaron la AREV, como la Comunidad Valenciana, cuyo viceconsejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Rodríguez Mulero, estuvo en esta XXVI Sesión Plenaria de la Asamblea, y hubo nuevos ingresos de regiones productoras como los de Moldavia y Macedonia del Norte.

Asimismo, se abordaron diversas problemáticas de interés y actualidad del sector vitivinícola europeo, como las relativas al etiquetado de los vinos y los acuerdos comerciales internacionales en este ámbito, participándose también en múltiples reuniones políticas y profesionales en el marco sectorial europeo, con encuentros con europarlamentarios, miembros del Intergrupo Viticultura, así como con responsables regionales y personalidades profesionales vitícolas.

La AREV mostró igualmente su apoyo a la candidatura española de Pau Roca (FEV) a la Dirección General de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV)

Para este nuevo bienio, según García-Page se trabajará en el fomento socioeconómico del sector vitivinícola europeo; en una mayor visibilidad y reconocimiento de la sociedad civil, y en unas mayores cuotas del mercado mundial para los vinos europeos.

En el plano interno se continuará apostando por revitalizar la AREV y se incentivará a que todas las regiones vitícolas europeas formen parte de esta Asamblea de Regiones Europeas Vitícolas.

La AREV intentará también influir ante las instituciones europeas, nacionales y regionales para que la CE incluya en la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) las cuestiones relativas al vino y la defensa de los intereses de los viticultores en aspectos sensibles para este sector, como el etiquetado del vino.

Por último, esta Asamblea profundizará en el conocimiento sobre las operaciones o sistemas de cultivo, que pueden suponer una mejora de la sostenibilidad medioambiental del sector vitivinícola, y colaborará con las regiones vitícolas de Europa en el ámbito de la promoción, distinción y valoración de los vinos europeos a nivel mundial, así como en la valoración social del “modo de hacer europeo” y en la defensa de los sistemas vigentes en materia de figuras de calidad de las indicaciones geográficas (DOP/IGP).

 

La nueva normativa UE sobre producción ecológica y etiquetado incluye al sector vitivinícola

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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Reglamento UE en pdf adjunto (para suscriptores)

El pasado 14 de junio, el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) publicó el Reglamento (UE) nº 2018/848 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la producción ecológica y el etiquetado de los productos ecológicos, tras más de cuatro años de negociaciones, que afectará tanto al sector productor de cultivo de viñedo ecológico, al igual que el resto de cultivos con este tipo de prácticas agrícolas, como al de elaboración de vino ecológicos.

Esta nueva normativa, que deroga el Reglamento 834/2007, regulará en toda su extensión la producción ecológica de la Unión Europea y de los productos importados bajo la calificación de ecológico, biológico u orgánico desde países terceros, no entrará en vigor hasta el 1 de enero de 2021. Mientras tanto, durante este periodo transitorio se aprobará la reglamentación delegada de desarrollo o ejecución, avanzándose también en las modificaciones de las normativas nacionales al respecto.

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La superficie de viñedo ecológico se frenó a las puertas de las 107.000 ha en 2017

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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El Ministerio de Agricultura avanzó, con fechas más adelantadas que un año antes, un nuevo informe sobre la evolución de la Agricultura Ecológica en España durante 2017, en el que se observa un freno en la superficie de viñedo ecológico, que aumenta levemente un 0,2% y en solo 177 ha respecto al récord del año anterior, hasta sumar, en todo caso, un nuevo récord de 106.897 hectáreas, con disparidad según Comunidades Autónomas.

Esta superficie vitícola de cultivo ecológico representa prácticamente un 20,23 % de la superficie de agricultura ecológica en cultivos permanentes (528.504,27 ha), más de 1,5 puntos porcentuales por debajo de 2016, así como un 5,13% de la superficie de producción ecológica total, que ocupó 2.082.173hectáreas, alcanzando un nuevo récord. En cultivos permanentes solo estuvo por detrás del de olivar (36,92%) y del de frutos secos (27,81%).

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Nuevos inversores, una gran oportunidad

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Si hace unos meses Freixenet y el grupo alemán Henkell & Co. ocupaban las primeras páginas de los medios de comunicación, especializados y generalistas, por el acuerdo alcanzado de vender a los germanos la mayoría accionarial por 220 millones de euros (sorprendiéndonos posteriormente con las declaraciones del nuevo propietario del 50,75% de la cava en las que señalaba que su modelo de negocio era el de Jaume Serra). En esta ocasión, le ha tocado a Codorníu y al grupo inversor norteamericano Carlyle tener ese extraño honor de notoriedad por el anuncio de que se valoraba la compañía en 390 M€ (300 más los 90 que tiene de deuda) de la que los norteamericanos adquirían un porcentaje de entre el 55 y el 60%. Sin que, de momento, hayamos escuchado cuáles son sus intenciones, más allá de que Carlyle quiere convertir a Codorníu en la cabecera de su grupo europeo de vinos, doblando su facturación, lo que supondría alcanzar los 400 M€.

Ambas operaciones suponen una sacudida importante para el sector del cava español, ya que entre las dos facturan más de la mitad de toda la Denominación. Una indicación de calidad que se ha visto fuertemente criticada por lo que algunos han calificado de “apuesta por el producto barato”, con precios estancados y márgenes muy pequeños, que no permiten abordar las inversiones necesarias para crecer.

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Comercio internacional

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Entre Estados Unidos y Rusia se han propuesto generarnos un fuerte dolor de cabeza y un nuevo problema a nuestras exportaciones. Uno porque considera que el vino puede ser un producto con el hacerse fuerte en su política de proteccionismo y vender ante sus votantes que mantiene una política de mano dura frente los estados que se “aprovechan” de la generosidad de los Estados Unidos; y el otro porque el sector vitivinícola de ese país le presiona para que endurezca la importación de vinos alegando la necesidad de apoyar económicamente al sector que se encuentro en clara expansión y requiere de recursos económicos para poder hacerlo. Además en este caso, no solo piden un nuevo impuesto al vino importado, sino que se generen también barreras arancelarias a modo de endurecimiento de los controles de calidad y la exigencia de análisis de los vinos cuando están en los comercios; así como el establecimiento de un precio mínimo como el que ya existe para los vinos espumosos que es de 2,25€ por botella.

Las repercusiones que para nuestro sector pudieran tener estas políticas de marcha atrás en la globalización y apertura de los mercados y que cada vez más parecen estar tomando fuerza, amenazando la misma base filosófica sobre la que se fundó la Unión Europea, son impredecibles.

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